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Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Víctor Gómez Pin

Repaso

He reflexionado sobre la filosofía. He buscado las razones por las cuales la filosofía constituye para los que se acercan a ella una promesa. Una promesa perfectamente compatible con la exigencia de lucidez que no autoriza a hacer concesiones a la tendencia a consolarse. Una promesa vinculada a la condición de ser racional.

Que la filosofía suponga  o no un horizonte, es finalmente un cuestión de reivindicación  de la naturaleza humana o de pesimismo respecto de la misma,  pesimismo que puede llegar hasta el repudio.

El mero animal ni asume ni deja de asumir su específica naturaleza, simplemente porque ésta carece de reflexión. El animal responde a su  naturaleza... y punto. Como máximo puede sentir la astenia de la vida, la ausencia de tensión para enfrentarse a los embates de la misma. El hombre, por el contrario, se encuentra siempre distanciado de su condición. O por mejor decir: distanciarse de su condición es para el ser humano algo inevitable, un rasgo inherente a la condición misma. Pues no hay observación sin distancia respecto a lo observado, y el ser de lenguaje lleva en sus genes el  ansia de conocimiento que pasa  entre otras cosas  por la observación de sí mismo.

La idea directriz de estas reflexiones es que la asunción de la condición humana se traduce en la emergencia de interrogaciones elementales. Tales interrogaciones serían material de la ciencia, lo cual supone que la ciencia tiene en ellas una auténtica matriz de sentido. Se empieza constatando que las formas con vida se distinguen de las formas que carecen de ella, y tal cosa conduce a intentar determinar cuáles son los rasgos elementales de la naturaleza...  y qué se añade a los mismos para que la vida surja.

Se empieza con una constatación, y de la misma emerge la pregunta coincidente con la interrogación filosófica, pregunta que rápidamente, al alcanzar un grado de complejidad, se erige en sendero con sus propios rasgos y sus propios meandros. Este sendero se encuentra en el origen vinculado a otros senderos, pero puede llegar a perder de vista tal vinculación. En tal caso la filosofía es recordatorio del origen y exigencia de que la vía particular se reconozca en la intersección de caminos de la que procede. La filosofía interpela así a la ciencia, pero con ello interpela asimismo a todos los que nos hallamos inmersos, más o menos pasivamente, en un mundo que es en gran parte fruto de la ciencia y de los modos de la tecnología que son retoños de la ciencia.

La apuesta por la filosofía es así una apuesta por dar a las tareas cognoscitivas un sentido. Apuesta que tiene una connotación normativa: la filosofía es exigencia de que la educación se plantee desde el origen sin perder nunca  de vista la causa final, a saber: actualizar la esencia del hombre en cada individuo. En este sentido la filosofía es enemiga del taylorismo y de la reducción de los humanos a la mera condición de especialistas en algo.

[Publicado el 01/2/2008 a las 07:45]

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Comentarios (7)

  • Es gracioso, la finalidad de la filosofía es un tema que tiene cientos de años de discusión y tú lo deseas resolver en un post.
    http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/

    Comentado por: leo zelada el 04/2/2008 a las 04:53

  • Perdón, me repito, y ni siquiera consigo repetirme sin revisarme. Echenle la culpa al software, que nos dice que introducimos comentarios incorrectamente y luego es mentira.

    Comentado por: JoseAngel el 03/2/2008 a las 22:33

  • Bonito texto. ¿Quizá, también, una reivindicación de las formas de conocimiento y representación que implican una reflexividad, por lo que esta supone de autodistanciamiento?
    Y, J. L. Sanchez, sentido es precisamente dar sentido a lo que no lo tenía ANTES. El mundo viene ya con sentido, claro, con muchos sentidos consentidos. La filosofía es la manera más elegante y digna de revisar esos sentidos, y de crear otros.

    Comentado por: JoseAngel el 03/2/2008 a las 22:31

  • Bonito texto. Y, J.L. Sánchez, claro que no hay sentido en el mundo antes de dárselo. Muchos nos vienen ya dados, claro. La filosofía es la manera más elegante de darlo de nuevo, y revisar esos sentidos ya dados.

    Comentado por: JoseAngel el 03/2/2008 a las 22:29

  • Y no es el mayor de los sinsentidos intentar encontrar sentido a lo que no lo tiene?

    Comentado por: José Luis Sánchez el 03/2/2008 a las 10:16

  • Ese comentario final me produce alivio, en los tiempos que corren necesitamos más que nunca esa filosofía de la que habla.
    Por otra parte, hace poco leí "En el nombre del padre" y su parte me dejó una huella intensa; quería felicitarle y agradecerle ese texto otro.

    Comentado por: Isabel Núñez el 03/2/2008 a las 01:54

  • Filosofía por lo que sé viene de amor al conocimiento, sin embargo con los años pienso que en realidad debiera llamarse de otro modo puesto que cada vez la veo más como amor a la especulación, a la búsqueda en sí más que al hecho de hallar respuestas exactas. Es casi como un juego que nos devuelve la imaginación y la ilusión de la niñez.

    Comentado por: andy el 01/2/2008 a las 14:32

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Biografía

Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.

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