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Editado por La Oficina del Autor

viernes, 5 de diciembre de 2008

Blog de Demetrio Pin

El uso falaz del lenguaje como universal antropológico

A lo largo de esta reflexión iremos viendo que el molde en el que la disposición ética se forja no es otro que la asunción plena de la condición de ser de  lenguaje. Cabe decir que en todos y cada uno de los comportamientos que responden a esa entereza o andreia de los griegos (de la que más adelante me ocuparé) que nos marca cabalmente como seres humanos, está presente el respeto al lenguaje, el respeto a la palabra dada.

Ello es tanto más de destacar cuanto que el uso falaz de la palabra no sólo es frecuente, sino que en la generalidad de las situaciones sociales constituye la regla. Vale la pena detenerse en este asunto, que muestra hasta que punto el combate por la veracidad es arduo y supone en cierto modo nadar a contra corriente.

Donald E. Brown, investigador del MIT, ha establecido una lista de universales de la condición humana que abarca desde la música a la matemática. Se trata de un catálogo de todo aquello que los antropólogos no pueden dejar de constatar sea cual sea la sociedad que observan. Pues bien, en lo que al lenguaje se refiere encontramos las rúbricas siguientes:

- Lenguaje.

- Lenguaje utilizado para manipular a los demás.

- Lenguaje utilizado para desinformar o canalizar hacia el error.

- El lenguaje es traducible.

- El lenguaje no es un simple reflejo de la realidad.

- Prestigio lingüístico como resultado de un eficiente uso de la ley (derechos y obligaciones).

Es curioso comprobar que tras el lenguaje mismo la primera determinación universal a él vinculada que se menciona es su uso manipulador. Universalidad de tal empleo del lenguaje aun reforzada por el hecho de que se considere también universal la instrumentalización para despistar, para dar falsa información o sugerir falsas pistas (misinform or mislead).

Donald E. Brown hace muy bien en distinguir estos dos tipos de utilización del lenguaje que difieren por algo más que por una cuestión de grado. Pues el segundo no conlleva (o al menos no conlleva necesariamente) la intencionalidad de reducir a mero instrumento la persona del otro, no falta por principio a la exigencia moral de considerar que todo ser humano es merecedor de respeto (o sea ha de ser como un fin en sí) cosa que parece inherente al primero.

[Publicado el 30/1/2008 a las 10:45]

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Comentarios (1)

  • El hombre libre solo es exclavo de su palabra.
    Bello dicho latino que diria Enea.

    Ciertamente entre la segunda y la tercera rúbrica hay una diferencia sustancial,la que media entre el casco de Minerva y la espada de su hermano Marte.

    Comentado por: maleas el 30/1/2008 a las 20:33

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Biografía

Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
 
Vinculado  durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja  conjetura de que los hombres sólo quedan  redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.

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