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viernes, 21 de noviembre de 2008

Blog de Demetrio Pin

La singularidad del instinto del lenguaje

La cuestión de encontrar una base genética para la lengua humana seguramente es uno de los mayores desafíos tanto para la ciencia como para la filosofía. Antes he relacionado este problema con otro más genérico, a saber, el de encontrar un conjunto de rasgos que fuera especificador, es decir, que confiriera una naturaleza a los seres humanos. Este objetivo a menudo conlleva una tendencia (más o menos oculta) a singularizar verticalmente nuestra especie frente al resto de seres vivos. Y esto podría ser fuente de alguna confusión:

Una cosa es afirmar que el género humano tiene rasgos característicos que, de hecho, están implicados en la definición misma de cada especie; otra, es decir que estos rasgos singularizan absolutamente la clase humana; y una tercera muy distinta es pretender que la singularidad de la especie humana viene de algún diseño trascendente.

/upload/fotos/blogs_entradas/evolucin_del_homo_sapiens_med.jpgSi afirmamos que en el Periodo Cuaternario Reciente, en el fondo común de los Anthropoidea, el mono del viejo mundo (old world monkey) se diferenciaba del mono del nuevo mundo  (por la polaridad A - A') y del simio (por la polaridad B - B'), situamos el problema de la especificación en nivel horizontal. Permanecemos en nivel horizontal si simplemente añadimos por nuestra cuenta las polaridades genéticas que determinan diferencias morfológicas entre el simio Pongidae y el homínido Homo Erectus. ¿Permanecemos en el nivel horizontal cuando afirmamos que  Homo Sapiens se diferencia del chimpancé por los rasgos genéticos que otorgan al primero un dispositivo de adquisición de lenguaje? Eso dependerá, por supuesto, del concepto que tengamos del lenguaje.

Si por lenguaje entendemos algo que nos permite la narración o la lírica, si entendemos un juego finito de elementos fonéticos que, sin embargo, abren la puerta a un juego potencialmente infinito de entidades semánticas, si entendemos una forma modular que cubre todo el ser humano, en suma, si por lenguaje entendemos algo que no es reducible a un mero código de señales... entonces podemos afirmar que la lengua nos diferencia verticalmente de las otras especies.

Para mostrar las implicaciones que un Dispositivo de Adquisición de Lenguaje genéticamente determinado tiene para el comportamiento humano, Steve Pinker forjó la expresión "instinto de lenguaje". Cuando hablamos de instinto de lenguaje no expresamos lo mismo que cuando nos referimos al instinto de conservación, ni individual (alimentación) ni específico (que es la raíz de la sexualidad). El instinto de lenguaje es una tendencia no simplemente a permanecer, sino a permanecer loquens; no simplemente a mantener la vida, sino a mantener (de manera individual o específica) una vida impregnada por la palabra. El mito bíblico cuenta que... el verbo se hizo carne. La apuesta para encontrar una base genética del lenguaje mantiene intacta la fuerza del   mito, ya que el desafío consiste en encontrar la base científica que permitiría  conferir la singularidad vertical a la especie humana.

[Publicado el 25/1/2008 a las 11:45]

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Comentarios (5)

  • al decir que no es gen, es decir, no hay un gen específico para esa verticalidad ( que no es lenguaje, pero como el descubrimiento del vapor, no así se puede navegar)es más sencillo, es el bing-bang del cerebro y eso es lo interesante.
    me fascina, no más, pues
    bien bello

    Comentado por: Enea el 25/1/2008 a las 23:40

  • incorrecto "instinto del lenguaje" se rfiere a que ese método de trabajo es muy largo, excesivo como el de los antropólogos, excesivamente largo. partir de lo singular a lo genérico es más bien un laberinto, para este tema,para otros no, a eso me refiero.
    es condensar la cultura en lo innato y es un fallo la expresión en ese sentido, y a´si imposible es muy largo. y en los genes tampoco se va encontrar, está simplemente en el cerebro, base nuclear que puso Descartes, no la dijo, pero ytiene la respuesta que no planteó ( como pregunta, por lo que no respondió) en sus textos
    eso es magnífico, y será otra era. así, pues

    Comentado por: Enea el 25/1/2008 a las 23:21

  • es que es así: la laringe se adapta ( la carne) para que el lenguaje a distancia emerja, no al revés, no es la laringe que produce el verbo. La laringe es una mala adaptación y seguramente porque era urgente(lo ha dicho el autor, te puedes atragantar, pero era tan necesario que no le dió tiempo a crear un nuevo órgano que hubiese sido lo correcto)"instinto de lenguaje" (Pinker) lo considero incorrecto "instinto de comunicación" ahí, y en todas las especies, así si se puede avanzar en singular, de genérico a singular, de lo contrario es imposible. Sí, ese es el desafío, pero no está en lenguaje humano, que no es más que un vehículo, un instrumento, ni en el pensamiento que es producto, no un instrumento. Y el verbo se hizo carne: ( bajo a su hijo a la Tierra) por fin pudo expresarse... ahí está, pero se queda asi.
    el desafío consiste en encontrar la base científica que permitiría conferir la singularidad vertical a la especie humana
    ....
    no, no es una prueba, es la explicación de lo que tenemos, y a´si avanza la ciencia y la utilidad positiva de esa pregunta que nadie ha escrito, pero está hecha (m) tendrá más fuerza que la revolución industrial para cambiar el mundo y mucho más que la ilustración.
    Y eso es impresionante, la respuesta será, es casi ya, más fuerte que la que dió Galileo.
    precioso, pues.

    Comentado por: Enea el 25/1/2008 a las 23:06

  • sin leer aun todos los posts sobre el instinto de lenguaje, se me ocurren algunas reservas sobre la expresión: es que es un instinto más como lo puede ser el de comer, oir, etc.? entonces sería también de conservación, aunque lo que se trate de conservar sea aquí el lenguaje. pero entonces el instinto de lenguaje, simplemente cifrado en su base genética, que es obvio que la tiene, es decir, cerebral, no daría cuenta, pienso yo, de lo propio del lenguaje, de su autonomía, de su singularidad, y de la nuestra como especie, que es el significado.

    si genéticamente puede encontrarse el gen o lo que sea que de alguna forma sirve, para entendernos, para naturalizar el hecho del significado del lenguaje, y de la verdad, podemos hacerlo y acaso con éxito.

    pero es esto una prueba? una prueba de qué?

    ocurre lo de siempre, la búsqueda de pruebas que en realidad no debemos tener que demostrar. este razonamiento final del post es una petición de principio que no ha lugar.

    poque aquí ocurre más bien que la carne se hizo verbo y no al revés -aunque nuestro entendimiento sea verbal.

    Comentado por: ximo brotons el 25/1/2008 a las 20:32

  • El verbo se hizo carne y en la carne se corrompió.Tras la palabra,la mentira,o la palabra como intrumento de dominación.
    El nogsticismo que se manifiesta en la jerarquia de las grandes religiones monoteistas,junto a cierto agnosticismo entre los fieles,responde a ese hecho y asi como el circulo queda cerrado,el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

    Comentado por: Jaime Royo el 25/1/2008 a las 13:03

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Biografía

Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
 
Vinculado  durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja  conjetura de que los hombres sólo quedan  redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.

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