El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
Cultura y Polis
Me estaba ocupando de problemas ontológicos vinculados a la filosofía de la naturaleza. Pero ya había avanzado que se darán saltos de un tipo de problemas a otro tipo, en función obviamente de lo que en algún momento parezca más apremiante, pero también para dar mayor variedad al conjunto. Hoy me adentro en el terreno (ya al principio evocado) de la política, con la intención por supuesto de volver pronto al terreno de la filosofía de la naturaleza.
Es hoy usual dar de cultura una definición tan genérica que prácticamente el hecho de que un pájaro aprenda a "cantar" por mediación del canto de los otros pájaros, convertiría a tal animal en un ser cultivado. Cultura es, en efecto, según esta perspectiva, todo aquello para lo cual estamos genéticamente capacitados, pero que no podemos actualizar sin la mediación por los demás. Ejemplo de cultura (y en la perspectiva de ciertos etólogos contemporáneos, sólo un ejemplo más) sería el aprendizaje de la lengua materna por parte de un niño. Genéticamente está capacitado para actualizar una lengua, pero sin la mediación de madre, padre, educadores y en general, la sociedad, esta actualización no se daría. En suma, no hay ser humano salvaje Este asunto se vincula al problema de la extensión a especies diferentes de la humana de otros conceptos clave:
Aristóteles definía al hombre como animal racional, mas también como animal político. No es ocioso enfatizar que se trata de un rasgo específico del ser humano. Si hay otros animales políticos, deja de ser una característica definitoria. El asunto tiene su importancia en un momento en el cual es usual oír hablar de sociedades animales que tendrían características análogas a la nuestra. Sociedades donde existirían jerarquías y sistemas de valores y de las cuales la lobuna sería ejemplo emblemático.
Esta extensión a las sociedades animales de rasgos que hasta ahora considerábamos exclusivos de las sociedades humanas tiene, obviamente, enormes implicaciones. Concretamente, la política dejaría de ser aquello en lo que debemos realizarnos, precisamente para actualizar nuestra condición. Pues si la política es algo que concierne a múltiples especies, entonces no es en la cancha de la política donde se dirime lo específico del hombre.
Pues bien, la banalización de conceptos como cultura y política, su extensión a multiplicidad de especies animales tiene quizás algo que ver con el hecho de que no se den las condiciones sociales de posibilidad de una política digna de tal nombre, y en consecuencia se haya perdido el sentimiento del intrínseco lazo entre política y realización del individuo.
[Publicado el 28/12/2007 a las 09:30]
pienso que el mejor hombrev es el que se domina por di mismo por lo que hay que saber el valor de la vida sobre todo saber actuar tratar de dar lo maximo de cada uno ---la lectuar es lo escencial en todo----es lo maas bonito ......para mi
Comentado por: josè ignacio el 09/1/2008 a las 17:57
Evidentemente circunscribir al hombre en un todo racional al que debería llamarse política dotaría a éste de sentido y humanidad, lo dejaría circunscrito en parámetros de destino, más la verdadera política está lejos de lo que el hombre en estas tierras –atávicamente nacional-católicas- da de sí, y así pese a los avances económicos lo denominado democracia (uso de los “aparatos” de la democracia) no deja de ser más que una pseudo-religión que está aún lejos de lo que una verdadera política –al servicio del hombre- debiera ser. Así pues el hombre –el verdadero hombre aquí- está SOLO (ya que aquí no hay política humana sino sólo religión animal); dado lo cual no ha de tener ningún problema en MATAR –por ejemplo- a los animales, ya que es ontológicamente superior a ellos, etcétera.
“El hombre -si es que existe- es un “hombre” para los animales.”
Comentado por: Man el 29/12/2007 a las 01:07
Comentado por: maleas el 28/12/2007 a las 19:52
Especificamente humano encuentro pocas cosas,la risa,la capacidad de autorrepresentarse y sobre todo,y mientras no se demuestre lo contrario,el sentimiento religioso.
Posiblemente el maestro de Ratisbona comparta esta opinión.
Comentado por: maleas el 28/12/2007 a las 19:51
"Cultura es todo aquello para lo cual estamos genéticamente capacitados, pero que no podemos actualizar sin la mediación por los demás" (¿está incompleta la frase?).
Es una definición "naturalista" y por tanto incompleta. Por ir a un ejemplo fácil, Miguel de Cervantes (como cualquiera de nosotros) estaba "genéticamente capacitado" para inventar y escribir 'El Quijote', y lo compuso por la mediación de las experiencias adquiridas a lo largo de su vida. Pero ni la capacidad (genética, física, fisiológica) ni las "mediaciones" bastan para explicar 'El Quijote' (como cualquier otra invención o artefacto creado por el hombre).
Las invenciones humanas trascienden la naturaleza del hombre (en efecto, filósofos hay, como Popper, que piensan que estas creaciones constituyen otro "mundo"), y por tanto hay que postular un plus de la cultura, que según la definición canónica, rebasa lo natural.
Creo que definir la cultura en términos naturalistas es una contradicción en los términos.
Comentado por: Joaquín el 28/12/2007 a las 17:51
No sería la primera vez que alguien define a la sociedad como un conjunto de lobos hambrientos, siguiendo la máxima de Hobbes, sin embargo, en mi opinión, es muy novedosa (siglo XX) esta búsqueda de patrones animales para definir el comportamiento cultural de los humanos: es posble que el proceso de aprendizaje que se necesita para saber apreciar una obra de arte y ser capaz de buscar debajo de la piedra la comida necesaria sea análogo entre humanos y lobos. Quizás si, en cuanto proceso, pero, y esta me parece la pregunta importante, ¿qué contiene el hombre que el lobo no es, ni será nunca, capaz de percibir? De Aristóteles a Platón y de Platón a Aristóteles, esto es lo que hay.
Comentado por: Palazzi el 28/12/2007 a las 12:22
Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.
16/5/2008 21:06
Publicado por: alicedd
15/5/2008 18:01
Publicado por: maleas
13/5/2008 20:36
Hoy,trece de mayo, a las 22:30,...
Publicado por: kdhf
13/5/2008 19:17
Publicado por: JoseAngel
13/5/2008 18:53
Publicado por: Imanol Gómez Martín
13/5/2008 17:56
Pues, efectivamente, no todos...
Publicado por: ossa
13/5/2008 00:31
Publicado por: ksj
12/5/2008 19:02
COMO QUE ESTA MEDIO CABIS BAJO
Publicado por: eulalia
12/5/2008 15:26
Publicado por: Imanol Gómez Martín
09/5/2008 09:47
Publicado por: Imanol Gómez Martín
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