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sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Víctor Gómez Pin

Digresión: responder uno mismo al ideario humanista

Hace un tiempo, me encontré al amanecer rememorando una sencilla canción popular francesa en la que esplendorosas metáforas hablan de caballos del rey saciándose en el cauce profundo que brotaría en el cenit del lecho nupcial.

Pensé entonces que si aquellos versos fueran simplemente evocados por el mismo espíritu que lucha por entender las fórmulas que, en la Relatividad Restringida, sentencian el fin del tiempo absoluto, en ese mismo momento se vería actualizado el ideario humanista. Pues el hecho de que parezca diferirse una y otra vez la puesta en marcha de una sociedad liberadora de las capacidades de sus ciudadanos, no debe de servir de excusa para diferir asimismo el combate por la propia legitimación. En ausencia de esta lucha hay el peligro de caer en la inercia, siempre perezosa y estéril, no sólo respecto al conocimiento, sino también respecto a la exigencia moral.

Es usual que una persona tenga el sentimiento de configurar una imagen ante los demás que en realidad es impostada, y también es usual que esta doblez no perturbe en exceso su grado de autoestima. Mas todo hombre tiene, en un registro más o menos encubierto, una exigencia de veracidad y por ello la impostura acaba provocando una quiebra que puede llegar al nihilismo, al repudio de sí mismo.

El problema, sin embargo, quizás no resida tanto en haber respondido en el pasado como en responder en el futuro, no tanto en la imagen hipostasiada, como en la imagen a configurar, no tanto en la dignidad que no alcanzamos en el pasado, como en la hemos de alcanzar.

Y respeto a este ser que ha de forjarse en un combate continuamente renovado, hay en ocasiones modelos que son propios. Todo depende de si se ha dado o no se ha dado la fortuna de haber encontrado uno de esos seres que, movidos por un instinto afirmativo, han apartado la trama de nuestros encubrimientos para ver en nosotros tan sólo el rescoldo de la humanidad. Quien haya tenido esa fortuna ha de forjar con su vida una historia que esté a la altura de esa mirada, simplemente para no perderse a sí mismo el respeto.

[Publicado el 27/12/2007 a las 09:30]

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Comentarios (3)

  • ¡mira quién habló que no cayó! saludos MM.

    Comentado por: marisol el 28/12/2007 a las 20:26

  • Procopio,creo que Gomez Pin describe con concreción y claridad lo que entiende como proceso de naturalización del hombre.Del sistema productivo vigente,o con mas precisión,dominante tratamos otro dia.

    Comentado por: maleas el 27/12/2007 a las 19:15

  • Excelentes palabras, señor Gomez Pin. (Vamos, pienso yo).

    Comentado por: lenz el 27/12/2007 a las 12:19

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Biografía

Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.

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