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sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Víctor Gómez Pin

La mayor subversión en el concepto de ente

Lo esencial de lo hasta ahora enunciado sobre la entidad física se resume en lo siguiente: si algo se muestra, pero se revela carecer de cantidad de movimiento (por consiguiente de masa) o de posición hemos de considerar que se trata de una falsa apariencia de entidad física, algo así como una fantasmagoría, como máximo se tratará de una mera superficie. Obviamente lo que precede supone que ambas determinaciones son susceptibles de coincidir y a fortiori son entre sí compatibles. Pues bien:

Aunque sea de manera digamos periodística, muchos son los ciudadanos informados de que algo trascendente ocurrió en un registro que toca directamente a este problema, aunque no siempre la relación sea puesta de relieve. Me estoy refiriendo a lo que casi popularmente se conoce como Principio de Incertidumbre y que se vincula a nombres de científicos que forman parte de los santones de nuestra cultura. En los enunciados digamos cualitativos se dicen dos cosas cuya conexión no es del todo evidente:

Por un lado el asunto consistiría en que no habría manera de afirmar cuales son los rasgos que pertenecen a un ente físico en sí mismo, pues resulta que al observarlo es imposible no perturbarlo con los instrumentos mismos, perturbación que puede consistir en una mera alteración de sus cualidades, pero que puede también ir más allá introduciendo un rasgo que no se daba en absoluto antes.

Por otro lado, se dice que el principio de incertidumbre consistiría en la imposibilidad de determinar al mismo tiempo la posición que una entidad ocupa y el momento o cantidad de movimiento. Ello en el bien entendido de que tal imposibilidad no remite a una deficiencia digamos de los aparatos, sino a que realmente cuando el objeto tiene cantidad de movimiento entonces decididamente carece de posición y viceversa.

Como decía no es en absoluto transparente la conexión entre ambas maneras de presentar la cosa. De hecho la evidencia del lazo sólo surge cuando el problema se inscribe en una teoría físico-matemática de elevado tecnicismo, conocida como formalismo matemático de la mecánica quántica. No se trata aquí de presentar el asunto recurriendo a tal formalismo y ni siquiera de evocar cualitativamente, como dicen los físicos, los grandes rasgos. Sí conviene al menos recordar lo que bajo el título "un sueño griego" decía en referencia a Edwin Schrodinger: conocer la naturaleza y dejarla inalterada sería en realidad algo imposible. El hombre que conoce, transforma lo que se da a conocer a la vez que se transforma a sí mismo. Transforma por ejemplo la entidad para que tenga cantidad de movimiento, al precio de sacrificar su posición, su precisa ubicación en el seno de un universo ordenado, es decir, referido a un sistema de coordenadas.

El ente se dice de múltiples modos sentenciaba Aristóteles. Mas el estagirita nunca hubiera podido imaginar que en el seno mismo del modo primordial del ente, en el seno de la entidad física o sustancia la pluralidad perduraría... menos aun podría imaginar que la razón de tal dispersión residiría en el hecho mismo de que la entidad es considerada, sondeada y sobre todo matemáticamente medida.

[Publicado el 26/12/2007 a las 09:30]

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Comentarios (6)

  • La difusión del principio de incertidumbre supuso un alibi, un clavo ardiendo al que agarrarse por parte de muchos indeterministas; el hecho de que la posición de un fotón aparezca indeterminada, o alterada por el hecho mismo de la medición, les permite dar saltos al vacío y, así, mantener que lo mismo debe suceder con otras ‘entidades’, incluyendo la sacrosanta razón; todo sea por mantener vivo el libre albedrío, concepto viejo como el tiempo, pero que sigue acogiéndolos protector como escudo antimelancolía.

    Comentado por: ossa el 26/12/2007 a las 20:48

  • La indeterminación sólo se encuentra en la medición. La realidad es determinada. La pregunta por el "qué" (quid) presupone que la realidad es "algo", que tiene "quiddidad". Nada de eso podría predicarse de interpretar erróneamente el significado de la indeterminación, que es meramente matemática (in mathesis, non in re).

    Comentado por: Joaquín el 26/12/2007 a las 20:20

  • yo sigo pensando que todo esto ya estaba en el to apeiron de Anaximandro, solo que de forma rudimentaria.

    luego, Epicuro, léase la formidable Carta a Pítocles, habla de su método de conocimiento, un ejercicio de modestia muy sano (y muy duro). empezando por lo visible, lo más visible (y perceptible: ¿quién ha dicho tan rotundamente que la mecánica cuántica no se siente?). o sea que de absurdo, nada.

    mejor Spinoza: como dice muy bien Savater en su "Diccionario filosófico", Spinoza no dice: "la cosa es.." sino "por cosa entiendo...". Realmente solo podemos hablar de lo que es "desde" el punto de vista del que la comprendemos.

    por otra parte, maleas, no entiendo lo del sistema productivo. como afirma Deleuze, lo que llaman "capitalismo" (palabra marxista) es inherente a la democracia, y a la filosofía y la ciencia. no lo dice solo Milton Friedman, lo dice Deleuze: atención: no dice que sea la causa, viene a decir que es condición -más o menos.

    de hecho, Descartes se retira a Holanda, que es el primer país moderno, donde se abre el primer banco capitalista, y donde luego nace Spinoza (aunque luego tendríamos que esperar, pasando por Inglaterra, a los EEUU para hablar realmente de la primera democracia moderna).

    en su frase, lo que falla es lo de "naturalización del hombre": qué entiende por esto? no sería mejor decir: humanización del animal-hombre, y de ahí en cierto modo a la idea cabal y real (no fantasiosa y menos nazi) del superhombre nietzcheano?

    saludios y felices fiestas.

    Comentado por: procopio el 26/12/2007 a las 18:59

  • La interacción hombre naturaleza,ambos se influyen mutuamente, es lo que hace pedir al filosofo la humanización de la naturaleza,la naturalización del hombre.
    El como ha sido esto interpretado por el sistema productivo vigente a la vista está.El pensamiento unico cabalga desafiante.

    Comentado por: maleas el 26/12/2007 a las 13:04

  • Definir el ente basándose en las paradojas de la mecánica cuántica no parece satisfactorio.

    Lo que Gomez Pin propone es una metafísica sólo válida para las partículas elementales. Lo cual es absurdo, me parece a mi.

    Comentado por: lenz el 26/12/2007 a las 12:44

  • De todas maneras la determinación de la incertidumbre sólo es verificable a nivel atómico.

    Lo que propone Gomez Pin parece una metafíca sólo válida para los electrones.

    Definir el ente basándose en las paradojas de la física cuántica no parece satisfactorio.

    Comentado por: lenz el 26/12/2007 a las 12:40

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Biografía

Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.

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