El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 5 de diciembre de 2008
Ciencia de los hombres libres
Tras el hecho, ya señalado, de que Aristóteles atribuye la exigencia del pensar a la totalidad de los humanos, cabe enfatizar la afirmación de que disciplinas como la matemática, sólo son posibles cuando están solventadas no ya las cuestiones relativas a la necesidad, sino también las relativas a la distracción, el ornato y hasta la belleza. Importantísima es asimismo la declaración de que sólo en condiciones de libertad pueden los humanos acceder a esta última etapa. En fin, es muy significativo el hecho mismo de que el primer ejemplo de ciencia que responde a la exigencia de absoluto desinterés por aspectos ajenos a su propia práctica sea la matemática. Hemos de relacionar estos aspectos con lo que antes decía sobre la mutilación que para los seres humanos supone vivir en una sociedad que da la espalda a la filosofía, o que incluso se sustenta en su repudio:
En una montaña que se alza sobre la Gran Muralla, en el entorno de Pekín, cabe leer el eslogan en lengua inglesa one dream, one world, "un único mundo, un único sueño". Esta unicidad del sueño podría fácilmente verse como unicidad de la pesadilla, si se considera que para la inmensa mayoría de los humanos la lucha por la subsistencia ocupa la integridad de sus jornadas. Y aun ateniéndose a los privilegiados ámbitos en los que esta esclavitud inmediata queda atrás, perdura la imposibilidad de vivir en condiciones no ya de ornato y de confort, sino incluso de salubridad, es decir, de vivir simplemente con decencia. En lo referente al ornato, la preocupación por alcanzarlo llega a confundirse con la radical confrontación que supone la aspiración artística, de lo cual es indicio el uso que se hace en nuestra lengua del término diseño. En fin, somos tan poco fieles a la concepción aristotélica del saber como algo en lo que el hombre encuentra su realización (y que en consecuencia ha de valer por sí mismo) que la matemática es socialmente concebida como mero instrumento para disciplinas con finalidades prácticas e incluso instrumentalizada al servicio de la selección social. Asunto éste que será recurrente a lo largo de esta reflexión. Finalicemos hoy dejando de nuevo que se exprese el propio Aristóteles, refiriéndose ya explícitamente a la filosofía:
"...Pues los hombres empiezan y empezaron siempre a filosofar movidos por el estupor. Al principio su estupor es relativo a cosas muy sencillas, mas poco a poco el estupor se extiende a más importantes asuntos, como fenómenos relacionados con la luna y otros que conciernen al sol y las estrellas y también al origen del universo. Y el hombre que experimenta estupefacción se considera a sí mismo ignorante." De ahí que incluso el amor de los mitos sea en como llamamos libre a la persona cuya vida no está subordinada a la de otro, así la filosofía constituye la ciencia libre, pues no tiene otro objetivo que sí misma. En cierto sentido amor a la sabiduría, pues el mito está trabado con cosas que dejan al que escucha estupefacto. Y puesto que filosofan con vistas a escapar a la ignorancia, evidentemente buscan el saber por el saber y no por un fin utilitario. Y lo que realmente aconteció confirma esta tesis. Pues sólo cuando las necesidades de la vida y las exigencias de confort y recreo estaban cubiertas empezó a buscarse un conocimiento de este tipo, que nadie debe buscar con vistas a algún provecho.
[Publicado el 29/11/2007 a las 14:45]
Comentado por: escarola el 21/10/2008 a las 13:25
Comentado por: lucero el 21/10/2008 a las 05:55
Comentado por: carla el 07/3/2008 a las 04:32
"...si ha de contribuir al entendimiento entre los pueblos, la ciencia no podrá conseguirlo por su importancia práctica, ni por el beneficio que procura a un enfermo ni por el terror con que se hace reconocer por una potencia política, sino sólo por dirigir la mirada hacia ese territorio central desde el cual se ordena el mundo todo; quizá, sencillamente, sin más, por ser hermosa. Al que le parezca demasiado osado atribuir a la ciencia este peso en la época actual, que recuerde que en muchos cuadrantes de la vida tenemos efectivamente motivo para envidiar a épocas pasadas que lo hicieron mejor que nosotros, pero que en punto a obra científica, a conocimiento puro del mundo, nuestra época no cede a ninguna otra de la historia de la humanidad".
Werner Heisenberg: "La ciencia y la comprensión entre los pueblos" (1946)
¿Qué calificativo se merece quien exige resultados prácticos a la ciencia para reconocer su dignidad como actividad humana suprema? Marx lo tenía muy claro: "Canalla".
Comentado por: Ángel Rivas el 04/12/2007 a las 12:45
Dudo que el hombre no buscara un provecho en el conocimiento de la razon pura. Han habido diferentes utilitarismos, los de la Filosofia moderna y la ciencia, Los de la filosofía griega y el cosmos...pero es el medio el que crea la necesidad de conocer de una u otra manera. Hoy tenemos lo que tenemos por que el medio necesita que sea así, y penosamente, así es. He tenido la suerte de conocer a algún que otro gran pensador que o bien por sus ideas religiosas le han arrinconado en el ostracismo más absoluto o bien su orgullo de gran sabio le ha hecho perseguir catedras y reconocimiento social dejando lo más importante conmo ornato de sus virtudes pasadas. Los pensadores de hoy están en Silicone Walley, por que nuestra razón siempre ha sido práctica y utilitarista, desde Aristóteles a Heidegger.
Comentado por: Belarmino el 02/12/2007 a las 11:29
Si miramos el siglo XX lo que se ha hecho de bueno en ciencia y filosofía procede de lugares apartados: Heidegger(Selva Negra); Wittgenstein (Noruega).
Dos sabios retirados: Gödel y Einstein paseando por Princeton.
En ciencia Gotinga es la capital: Max Born, Heisenberg, Hilbert, Minkowsky.
Comentado por: lenz el 29/11/2007 a las 18:41
Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
Vinculado durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja conjetura de que los hombres sólo quedan redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.
03/12/2008 12:12
Publicado por: Enea
02/12/2008 19:34
Cuando las ciudades dejan de...
Publicado por: maleas
02/12/2008 14:21
Seguro que al propio Marcel...
Publicado por: Enea
01/12/2008 19:59
Escocia, es muy bella, Venecia...
Publicado por: Enea
01/12/2008 18:42
Publicado por: maleas
01/12/2008 16:45
Publicado por: Enea
01/12/2008 16:07
No hay ciudades bellas, sino...
Publicado por: Fede
01/12/2008 14:38
Publicado por: Enea
01/12/2008 14:14
Publicado por: Enea
01/12/2008 13:57
San Petersburgo, que ciudad mas...
Publicado por: Edmond Grant
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