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viernes, 5 de diciembre de 2008

Blog de Demetrio Pin

El texto matriz

"TODOS los humanos, en razón de su propia naturaleza, desean el saber. Indicio de ello es el placer que los sentidos nos procuran; pues incluso cuando su ejercicio no es de utilidad alguna, nos complacemos en que estén operativos, y ello es particularmente cierto tratándose de la vista. En efecto, no sólo en los casos en que la vista es útil para un objetivo sino también cuando nada pretendemos hacer, preferimos ver a cualquier otra cosa; la razón estriba en que, de entre todos los sentidos, es la vista la que nos proporciona mayor percepción de diferencias en las cosas que a nosotros se ofrecen.

En razón de la naturaleza de los animales, éstos nacen con capacidad de tener sensaciones; en algunos de ellos la sensación llega a generar memoria, mientras que en otros esto no ocurre. Los dotados de memoria son más cautos y prudentes que los incapaces de recordar. Tal prudencia se da incluso entre animales desprovistos de capacidad auditiva, mas cuando esta última se añade, entonces el animal adquiere cierta capacidad de aprendizaje.

Así pues, los animales diferentes del hombre viven con imágenes y recuerdos y ello les proporciona ya, en pequeño grado,  la capacidad de tener experiencia. Pero en el vivir de los humanos cuentan además como ingredientes el conocimiento técnico y la capacidad de razonar.

Tratándose de la vida práctica, la experiencia no tiene menor valor que el conocimiento técnico, y el hombre con experiencia tiene más éxito que el que domina la teoría pero no tiene experiencia. Y sin embargo todos pensamos que el conocimiento y la intelección son cosa más bien del técnico y que éste es más sabio que el mero hombre de experiencia, y ello en razón de que conoce la causa, la cual el primero ignora.

...Y así cuando las técnicas proliferaron, unas al servicio de las necesidades de la vida, otras con vistas al recreo y ornato de la misma, los inventores de las últimas eran con toda justicia considerados más sabios, dado que su conocer no se subordinaba a la utilidad. Mas sólo cuando tanto las primeras técnicas como las segundas estaban ya dominadas, surgieron las disciplinas que no tenían como objetivo ni el ornamentar la vida ni el satisfacer sus necesidades, y ello aconteció en los lugares donde algunos hombres empezaron a gozar de libertad. Razón por la cual las matemáticas fructificaron en Egipto, pues la casta de los sacerdotes no era esclava del trabajo."

[Publicado el 28/11/2007 a las 11:08]

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Comentarios (5)

  • En alguna ocasión me he preguntado por la causa de que en el proceso de elaboración del pensamiento matematico el papel de los españoles ha sido practicamente nulo en contraste con Italia,Francia,Inglaterra, Alemania e incluso Portugal.Apenas alguna referencia al algebra en la Cordoba califal y la tendencia amenaza con continuar.
    Tampoco los romanos en diez siglos de Imperio,en muchas cosas herederos y admiradores de lo griego aportaron gran cosa ni en matematicas ni en filosofia.
    Ignoro las causas de tal hecho.Decir que es el resultado de un clima social,no es decir nada.

    Comentado por: maleas el 29/11/2007 a las 17:24

  • El arranque de la Metafísica de Aristóteles produce una elevación del ánimo difícilmente comparable a la podrucida por otros textos. Creo que transmite algo de la nobleza y la egregia forma de comprender la vida que -todavía- conservaban algunos griegos. No obstante, a menudo dudo de si ese j´´ubilo no será producido por razones estéticas más que etrictamente filosóficas; es decir, el contenido de una filosofía es a veces insignificante o -a menudo- radicalmente falso, pero la tonalidad que le presta el "logos" en el que se inscribe convierten ese material pobre en un constructo intelectual valiosísimo. No sé dónde se halla el secreto valioso de esa combinación, su medida. Cuando digo esto recuerdo lo que afirma Ortega del comienzo de la obra de Aristóteles: decir que el hombre desea saber a causa de su naturaleza supone la misma argumentación perogrulla del médico de Moliere que achaca el poder narcótico del opio a su "vis dormitiva". ¿Por qué, sin embargo, poseen estas líneas un atractivo incomparable? ¿Pertenece Aristóteles a la clase de los filósofos seductores y embaucadores?
    www.feacios.es.vg

    Comentado por: Borgia el 29/11/2007 a las 13:40

  • La matematica egipcia no fue especialmente fructifera.Tenia mas un aspecto practico que deductivo y especulativo.

    Morris Kline dice en El pensamiento matematico desde la antigüedad hasta nuestros dias lo siguiente :

    "Toda evaluación implica usar algun tipo de criterio.Puede resultar un tanto injusto,pero es natural comparar las dos civilizaciones con la griega que le sucedió.Con esta medida ,los egipcios y los babilonios se nos presentan como rudos albañiles,mientras los griegos serian magnificos arquitectos".
    La elaboracion matematica alejandrina no es egipcia sino griega.

    Comentado por: maleas el 28/11/2007 a las 12:06

  • No deja de ser fascinante que siga siendo de total actualidad a pesar de tener más de 2000 años.

    Comentado por: iñaki el 28/11/2007 a las 11:58

  • Junto a la "Ciencia de la Lógica" de Hegel este libro de Aristóteles
    (Metafísica) contiene los pensamientos más profundos de la filosofía.

    ¿No les parece?

    Comentado por: lenz el 28/11/2007 a las 11:23

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Biografía

Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
 
Vinculado  durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja  conjetura de que los hombres sólo quedan  redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.

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