El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 5 de diciembre de 2008
"El ardiente deseo de toda mente pensante"
No hay manera de plantear la cuestión del contenido de la filosofía sin referirse a Aristóteles. Y también constituye este autor el referente principal cuando se trata de apuntar a las causas de que se dé en el ser humano la disposición filosófica. Mas antes de transcribir el texto fundamental de Aristóteles respecto al segundo punto, permítaseme evocar archirepetidos tópicos de la historia de la ciencia y glosar un comentario a los mismos de uno de los más importantes físicos del siglo XX:
Pese a la evidencia empírica que suponía la circunvalación de la tierra por navegantes de diferentes países, fue difícil superar argumentos en contra de la esfericidad que parecían del todo razonables. Así la objeción de que, al alejarse de nuestro horizonte, abandonaríamos progresivamente la posición que nos mantiene sobre la superficie de la tierra y al llegar a la antípoda pura y simplemente caeríamos en el vacío. Argumento vinculado a éste es que dejaría de haber un "arriba" y un "abajo" propiamente dichos, pues, de mantenerse alguien en el otro extremo, para él nuestra actual posición sería "abajo".
Había además la confianza en la intuición inmediata, que de ninguna manera abogaba por la esfericidad (aunque repleta de accidentales curvaturas como las colinas, la superficie de la tierra se nos antoja de entrada plana). Y desde luego la intuición tampoco abogaba por la tesis de que el sol era un enorme astro incandescente en torno al cual otros astros (la tierra entre ellos) girarían. El segundo ejemplo es tanto más interesante cuanto que no se daba siquiera el análogo empírico de lo que la circunvalación marítima supuso para el primero y que forzó al silencio tantas voces conservadoras.
Si a ello añadimos que las doctrinas religiosas imperantes (pero también muchas de las que ya no lo eran) daban en general apoyo a las convicciones forjadas en la intuición ¿qué hizo que las nuevas hipótesis astronómicas fueran abriéndose camino? Pues simplemente que, por contrarias que fueran a la intuición y a la fe, poseían gran fuerza explicativa. Ahora bien: lograr aclarar, explicar, fundar en razón el entorno terrestre o celeste, y a poder ser en su totalidad, constituye en palabras de Max Born "el ardiente deseo de toda mente pensante", deseo que no se aminora en absoluto por el hecho de que aquello que se trata de aclarar "sea eventualmente de total irrelevancia para nuestra existencia".
Si casi cada palabra es importante en estas afirmaciones del Nobel de Física e interlocutor mayor de Einstein, conviene enfatizar el hecho de que el apetito de transparencia es propio de todas las mentes pensantes, no meramente de una élite social, religiosa o intelectual. Y estamos con ello en situación de leer o releer el evocado texto de Aristóteles (que presentaré en traducción tan "libre" estilísticamente como rigurosamente fiel al contenido).
[Publicado el 27/11/2007 a las 11:12]
Un ejemplo antiguo de la persistencia de creencias falsas en la mente de ciertos hombres ilustres es el que refiere Joshua Slocum que al ser recibido en la Unión Surafricana en 1898 por el entonces presidente Krüger y decirle que hacia un viaje alrededor del mundo este le contestó :"Vd no quiere decir alrededor del mundo,¡ eso es imposible!,si no por el mundo.
Recientemente hemos visto y oido casos similares,los comentarios de lider de la oposición en España acerca de el Cambio Climatico,por ejemplo.
Comentado por: maleas el 27/11/2007 a las 20:48
Max Born paseando por Gotinga en bicicleta con Heisenberg, sugiriéndole la interpretación estadística (álgebra de Sylvester) de la mecánica cuántica.
Comentado por: lenz el 27/11/2007 a las 12:51
Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
Vinculado durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja conjetura de que los hombres sólo quedan redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.
03/12/2008 12:12
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Cuando las ciudades dejan de...
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02/12/2008 14:21
Seguro que al propio Marcel...
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Escocia, es muy bella, Venecia...
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01/12/2008 18:42
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01/12/2008 16:45
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No hay ciudades bellas, sino...
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