El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
Saberes más ricos que los propios
Un profesor de física en una universidad catalana, que tiene la suerte de aunar la condición de científico y la de poeta (realizando así de alguna manera lo que cabría calificar de ideario humanista), se refería hace unos años al privilegio que había supuesto para él argumentar, sorprender, debatir, demostrar, "en un cielo de pizarras y de tiza" y ante la mirada asombrada de quienes parecían ser cíclica recreación de la juventud. Estos seres con mirada aun no contaminada separan de alguna manera la gema del pedrusco y así obligan al que a ellos se dirige a forjarse a sí mismo en un combate continuamente renovado. Sólo cabe en esta apuesta esperar un triunfo parcial, pues siempre perdura un rescoldo que justifica el sentimiento de impostura, el sentimiento de no responder realmente a la imagen que uno ha configurado para los demás.
En el universo de percepciones fantasmagóricas en el que se despliega esta reflexión sobre las interrogaciones elementales o filosóficas, no hay ciertamente miradas que sirvan de espejo inmediato (y a veces cruel) de la veracidad o falacia del discurso. Y, sin embargo, la sombra de la impostura persiste, y no sólo para el que escribe estas líneas. Pues tan impostura sería el que la recepción de estas reflexiones viniera tan sólo a llenar un hueco, una suerte de vacío en el registro de la información cultural, como que su emisión no respondiera a un deseo de aclararse a sí mismo en el acto de intentar que los demás se aclaren.
Glosando de nuevo al evocado poeta catalán David Jou, se trata de que unos y otros lleguemos a sentirnos henchidos de saberes más ricos que los por uno forjados, y ello mediante el procedimiento de que tales saberes lleguen legítimamente a ser vividos como propia riqueza. De pocas cosas en esta vida puedo sentirme más satisfecho que de haber convencido a más de un estudiante "de letras" de que, llegando a entender las fórmulas de la relatividad restringida, experimentaría la misma emoción que Einstein.
Esta es quizás una buena delimitación del objetivo: sentir que estas fórmulas (en las que se hace inteligible la dura tesis de que el tiempo y el espacio de nuestra intuición inmediata carecen de objetividad física) tienen su potencia en ellas mismas. Sentir que no son fruto de la subjetividad de Einstein sino mas bien espléndido indicio de que Einstein (y como él cada uno de nosotros) puede dejar de estar encharcado en el cúmulo de preocupaciones, tan legítimas como generalmente estériles, que constituyen precisamente lo esencial de nuestra cambiante subjetividad. Sentir, en suma, que las fórmulas de Einstein son en realidad de todo aquel que, literalmente, las recrea.
[Publicado el 26/11/2007 a las 11:24]
.Creo que hay que tener un método y un orden y dentro de estos ya puedes perderte, actualmente veo que el rigor no se entiende como algo creativo cuando en mi opinión el rigor y la seriedad es el principio de cualquier busqueda poética y científica
Comentado por: Francis Black el 26/11/2007 a las 22:54
..." Pues tan impostura sería el que la recepción de estas reflexiones viniera tan sólo a llenar un hueco, una suerte de vacío en el registro de la información cultural, como que su emisión no respondiera a un deseo de aclararse a sí mismo en el acto de intentar que los demás se aclaren".
El maestro es una llama que se consume mientras ilumina.
En el principio de la Filosofia está la duda.
Quien es honestamente critico consigo mismo,ese,puede enseñar.
Comentado por: maleas el 26/11/2007 a las 15:52
Allá arriba -en los confines del pensamiento abstracto- hace frío, pero se percibe una realidad maravillosa.
Comentado por: lenz el 26/11/2007 a las 12:33
Es más. Yo diría que la dichosa magdalena de Proust *sólo* puede ser tal *en cuanto* es recreada una y otra vez por todo aquél que sobrevuela el párrafo en el que está contenida. Una bicicleta estática que necesita inevitablemente el esforzado pedaleo para cumplir su propia esencia.
*Los asteriscos representan aquí el sucedáneo pobre de las imposibles cursivas.
Comentado por: gabriel feraud el 26/11/2007 a las 12:01
Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.
16/5/2008 21:06
Publicado por: alicedd
15/5/2008 18:01
Publicado por: maleas
13/5/2008 20:36
Hoy,trece de mayo, a las 22:30,...
Publicado por: kdhf
13/5/2008 19:17
Publicado por: JoseAngel
13/5/2008 18:53
Publicado por: Imanol Gómez Martín
13/5/2008 17:56
Pues, efectivamente, no todos...
Publicado por: ossa
13/5/2008 00:31
Publicado por: ksj
12/5/2008 19:02
COMO QUE ESTA MEDIO CABIS BAJO
Publicado por: eulalia
12/5/2008 15:26
Publicado por: Imanol Gómez Martín
09/5/2008 09:47
Publicado por: Imanol Gómez Martín
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