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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Víctor Gómez Pin

Qué conduce a la filosofía

Tras muchos años de enseñanza  creo estar en condiciones de barruntar qué  hace a un joven derivar (normalmente desde la adolescencia y con nula complicidad de su entorno familiar y hasta educativo) hacia la disciplina universitaria designada mediante la rúbrica filosofía. Se trata sin duda de una aspiración al conocimiento, que también tiene el que aspira a ser científico o artista (aunque en este caso la pulsión de conocimiento se  ve subordinada a otra inclinación exclusiva de los seres de razón, que más adelante nos ocupará). Pero el ansia por conocer se mezcla aquí con una tendencia casi religiosa, pues anida también un deseo de escapar a las limitaciones de la vida; deseo de lo que, en otro contexto, se denominaba salvar el alma. No se trata ciertamente de salvarla a cualquier  precio, no se trata desde luego de salvarla aun a costa del buen juicio. Importantísimo matiz, que separa radicalmente al  joven de referencia de aquel otro que, por decir un ejemplo, canalizara toda la tensión de su espíritu en intentar responder a los imperativos de la catequesis.

Ya Kant veía en esta doble pulsión el motor que conduce a la práctica filosófica que él designaba como Metafísica,  problemático término que, hasta ulterior precisión, intentaré evitar. Conviene avanzar que uno de los objetivos de Kant es  mostrar que si la filosofía puede realmente llegar a satisfacer (parcialmente al menos) la primera tendencia nunca conseguirá hacerlo con la segunda. La filosofía no puede, por así decirlo, competir con la religión. De ahí que el joven que a la filosofía se dedica acabe sacrificando toda inclinación a algún tipo de promesa vana, es decir, promesa que no venga estrictamente determinada por aquello que de la razón cabe esperar. Lo bueno del asunto es que el campo de lo que la razón ofrece es enormemente rico y fértil, como no podía ser menos dada nuestra esencia de seres racionales. Ni la filosofía salva (concretamente de los efectos termodinámicos en nuestros cuerpos que designamos como huellas del tiempo),  ni necesidad alguna hay de que salve. Pues el horizonte de satisfacción que la filosofía ofrece se sitúa más allá de las construcciones imaginarias con las que encubrimos lo real de la condición humana que tantas veces nos negamos a asumir;  más allá, desde luego, de esa suprema construcción imaginaria que es la idea de una absoluta salvación.

 

[Publicado el 22/11/2007 a las 13:29]

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Comentarios (10)

  • me olvidé... este es mi blog www.hernandezjose.blogspot.com

    Comentado por: Jose el 15/12/2007 a las 18:51

  • Interesante artículo sobre las razones de una elección. Desfortunadamente, en otros ámbitos del saber humanístico, la realidad es otra. Las razones por las cuales un estudiante elige matricularse en una filología cualquiera estan cada vez más alejadas de la voluntad de saber en el sentido amplio del término. De hecho, existe una voluntad constante y potente por parte de los burócratas universitarios por desmantelar y los estudios filológicos y crear en su lugar
    subescuelas de idiomas que en el mejor de los casos van a permitir un aprendizaje más o menos riguroso de una lengua, pero no ya del hilo que la une a una cultura. En el caso específico de carreras en las que el paradigma nacional impera sobre los otros, la elección se debe muy a menudo a instintuvos movimientos identitarios de agregación más que al interes real por los complejos caminos de la creación literaria. Lo peor de todo, además, pasa por la separación disciplinar de las humanidades, la especialización sin sentido, que hace dificil la tarea siempre necesaria de la intercisciplinariedad, del intercambio, del otro.

    Comentado por: Jose el 15/12/2007 a las 18:49

  • Es sabido que Salamanca no da lo que natura no otorga.

    En mi caso,seguir con atención lo que se me antoja un curso de Filosofia a mi edad será cerrar una cuenta pendiente.
    Durante mi formación academica en la UB no recibimos clase de la asignatura de Filosofia que se impartia en el primer curso de carrera ya que el profesor titular,Manuel Sacristan,fue expulsado de la docencia.Tambien fuimos expulsados numerosos alumnos a los que se nos permitio el reingreso previo pago de nuevas tasas academicas.Fue un curso raro en el que los alumnos matriculados en esa asignatura recibimos aprobado general.
    Creo que esta es una oportunidad para mi de hacer bueno aquel aprobado general.Y de paso,rememorar aquellos años.

    Gracias Victor por sus palabras.

    Comentado por: maleas el 25/11/2007 a las 13:03

  • Veo que hay reacción entre alumnos míos respecto a los motivos que llevan a alguien a estudiar filosofía. Mi idea era que se entra intentando salvar el alma y se acaba kantianamente afirmando que esa no es cuestión de la filsofía. Pero admito que quizás muchos vienen por un deseo de saber en plena serenidad, y otros, pese a Kant, salen de la facultad siguiendo con la intención de salvarse.
    He de repensar el asunto.
    Un saludo y gracias

    Comentado por: Víctor Gómez Pin el 25/11/2007 a las 12:18

  • Entre esa masa invisible de estudiantes que seguro tiene considéreme su alumna de la última fila. Quizá se ha colocado ahí porque viene de otra carrera (pongamos que filología) y no quiere que la descubran, o porque se pasa las clases dibujando, sin por eso perder detalle. Aunque pocas veces levante la mano para hablar, téngame presente, a mí y a muchos como yo que permanecerán callados, escuchándole.

    Comentado por: escarola el 23/11/2007 a las 10:03

  • Vagalume,
    te envidio. Yo nunca volveré a ir por vez primera a una clase de Víctor!

    Comentado por: Ferran Caballero el 22/11/2007 a las 22:55

  • Recuerdo el primer día en la facultad de Filosofía de la UAB. El profesor Pere Lluis Font prenguntó a aquellos jovenes aturdidos: ¿Cuántos de vosotros han elegido la carrera de Filosofía como primera opción?...se levantaron 6 brazos de un total de 40 (bueno, contando que tenemos 2 brazos, en total serían 80, pero acostumbramos a levantar o bien el derecho o bien el izquierdo, raro es que alguien, por muy seguro que esté levante los dos. Por eso habitualmente contamos un brazo como persona).

    Muchas deben ser las razones para estudiar Filosofía, pero en aquel entonces la más común era la desisdia y la mediocridad.

    Comentado por: belarmino el 22/11/2007 a las 19:28

  • Se ve que soy más borrico de lo que me pensaba prque he leido dos veces el escrito ese y no me he enterado de nada en concreto, admiro al vagalume por ser tan entendido en estas materias y ya de paso lo invito a leer la web del escritor peor del mundo y asi podrá presumir de ello entre sus amistades intimas en el instante de exaltación suprema. Podrá exclamár. Y además, he leido a www.antoniolarrosa.com

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 22/11/2007 a las 19:27

  • ¿Hay alguna manera de escapar a la alienación colectiva que soportamos?

    Si existe una vía y es la filosofía, yo me apunto. Los ídolos que adora nuestra sociedad son de mierda, no de barro.

    Ya tengo 40 años y no me gustaría vivir en vano.

    Comentado por: lenz el 22/11/2007 a las 19:12

  • Hola Víctor, soy un alumno de la UAB, he encontrado tu blog de casualidad. Tengo 20 años. Yo entré en filosofía agonizando como quien dice, como bien apuntas en busca de alguna salvación (racional). Siempre me había maravillado el mundo y comprender sus razones, pero no había sentido la necesidad de entregarme completamente a ello al considerarla algo secundario.
    Cursaba otros estudios y sobrevivía a situaciones que no me llenaban cuando, justamente por preguntarme demasiadas cosas –quizás no formulaba bien mis preguntas-, entré en una crisis, de falta de referencias y vacío.
    Primero me consoló la filosofía oriental, -¡ya sé que en los círculos académicos no goza de buena prensa!-, por su contemplación serena de uno mismo, de la existencia y de la realidad (o irrealidad). Pero claro, una vez lleno el vació dentro, faltaba llenar el vacío de fuera.
    Eso se convirtió en prioridad y la prioridad me llevó a la Filosofía (¡y a ti!).
    No serás de los profesores más claros que he tenido, pero desde luego sí de los más inspiradores.

    Espero verte en el segundo semestre,
    un saludo de un alumno.

    Comentado por: vagalume el 22/11/2007 a las 18:21

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Biografía

Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.

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