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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 13 de noviembre de 2019

 Blog de Víctor Gómez Pin

El deseo moral de morir


En su encíclica Evangelium vitae (1995), el papa Juan Pablo II lanzaba anatema sobre aquellos que a su juicio representaban la "cultura de la muerte", concretizada en la fecundación artificial y en la interrupción del embarazo, pero asimismo en la eutanasia, caracterizada como acción que "por su naturaleza y en la intención causa la muerte para evitar el dolor". En consecuencia, la encíclica critica un sistema de valores que desarmaría a los ciudadanos para enfrentarse al dolor, al no asignar a éste sentido positivo alguno. Cabría estar de acuerdo con tales acentos trágicos si el documento efectuara una crítica cabal de los dispositivos sociales que determinan tal sistema de valores. 
 
Ciertas culturas, asumiendo en el orden cotidiano la presencia de la muerte, facilitan en los que se confrontan a ella imágenes de adecuación al orden natural y al ciclo integrado de las generaciones. En ellas quizá el dolor subjetivo pueda ser portador de sentido. Mas la jerarquía vaticana no ignora que en nuestras sociedades la sombra de la muerte es fóbicamente repudiada de los hogares. No ignora que el anciano es catalogado mediante corte vertical en el ciclo de las generaciones, arrancado al entorno en el que la vida se contrasta y la colectividad se renueva, agrupado con otros sometidos a idéntico proceso, y aparcado junto a éstos en uno de esos subterráneos del alma que son los geriátricos, o las llamadas residencias de la tercera edad. ¿Cómo, sin sarcasmo, pedir a alguien que en tales circunstancias vea en el dolor provocado por eventual enfermedad una fuente de sentido?
 

Pero el problema del sentido del dolor no se limita a los casos de astenia provocada por la vejez y agravada por el abandono. La prensa se hace periódicamente eco de la disparatada situación de enfermos irreversibles forzados a subsistir en condiciones que no les parecen compatibles con una existencia humana digna de tal nombre.
Quienes les preservan a la fuerza en vida juzgarán que, al afirmar que la prolongación de sus vidas son excesivamente pesimistas. Al respecto cabe simplemente recordar que no somos ángeles, que nuestro espíritu está intrínsecamente encarnado y que tan ilusorio es para un humano pretender hacer abstracción de lo físico como identificarse a la mera animalidad. 

El que lúcidamente clama por que se le deje morir está haciendo un acto de afirmación respecto a la nobleza de la vida humana, la cual no puede ser subordinada a un imperativo pretendidamente moral de subsistencia contradictorio en sus términos, pues una de dos: o se trata de animalidad, y entonces se subsiste por instinto, no habiendo imperativo que valga; o se trata de humanidad, y en ese caso sí hay imperativos, pero precisamente como expresión de que ha dejado de contar el mero subsistir.

Una cosa es la canallada (tan frecuente objetivamente en nuestra sociedad) consistente en empujar al débil a la muerte y otra muy diferente es dejarle morir en paz, no impedirle el poner fin a una situación en la que el bien sólo es ajeno y la propia razón ya no participa de fiesta ni enriquecimiento alguno. Pues se ama la vida humana y no meramente la vida; de ahí que se dé un deseo moral de morir en la certeza de la miseria física y de la merma intelectiva, un deseo moral de morir antes que vivir sin decoro.

 

[Publicado el 17/10/2019 a las 13:08]

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Biografía

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO.

Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

Bibliografía

  
 
 
 
 
 

Enlaces

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