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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 16 de diciembre de 2017

 Blog de Víctor Gómez Pin

Aser Abarbanel y Ernst Bloch... "La vieja esperanza susurraba".

El Gran Inquisidor, Pedro Arbuez de Espila  desciende al calabozo dónde se encuentra el rabino aragonés Aser Abarbanel, torturado sistemáticamente desde un año atrás bajo la acusación de usura, pero  sobre todo en razón de su negativa a abjurar de sus creencias. La dignidad que atribuía a su filiación talmúdica le confería fuerza para tal entereza,  que impresionaba a  Pedro Arbuez de Espila, hasta el extremo de que lamentaba profundamente que un alma tan noble se viera excluida de la salvación.

Arbuez de Espila anuncia al prisionero que al día siguiente contará entre los 43 destinados ese día al quemadero, con el fuego a una distancia suficiente para que -arrojando a intervalos jarros de agua a las víctimas- la muerte no llegue antes de dos horas, tiempo  para que, ante  la inminencia  del fuego eterno, el condenado tenga la inspiración de demandar la gracia. Arbuez de Espila  se despidió del rabino con un emocionado abrazo, mientras  el fraile que le había torturado un año entero pedía excusas por no haber  podido eludir tal deber.

En la desazón provocada por el siniestro anuncio, el prisionero fue de nuevo abandonado en la tiniebla. ¿Tiniebla? No absoluta, pues tras la puerta se entreveía un hálito de luz. "Una mórbida hola de esperanza" embargó al prisionero que, en efecto, constató que, sin duda  por error del carcelero, el pestillo no se había deslizado. « La vieja esperanza susurraba en su alma, el dívino Es posible  que reconforta en las mayores penurias"  (le vieil espoir lui chuchotait, dans l'âme, ce divin Peut-être, qui réconforte dans les pires détresses).  El prisionero se aventura en el exterior, trepa por la tortuosa  escalera, extenuado y hambriento, en pos de la luz salvadora. Múltiples sobresaltos le hacen incluso  pensar en volver a su sepulcro, mas  "un nuevo vértigo de esperanza" le da fuerzas para  avanzar hasta topar con  una nueva puerta, constatando que esta se abre a un jardín  y a una noche estrellada. ¡Correría toda la noche y al llegar a las montañas sus pulmones resucitarían!

En éxtasis   extiende   los brazos para  alabar a su dios, mas entonces  cree sentir que estos se retornan contra él...un pecho le abrazaba caritativa y afectuosamente: "Hijo mío, querías abandonarnos en la víspera del día en el que quizás alcanzarás la salvación"  exclama Arbuez, mientras Aser  Abarbanel  se apercibe  de que "todas las etapas de esta noche fatal no eran más que el previsto suplicio de la Esperanza".

Lo que precede es la simbiosis de un relato del poeta francés Villiers de l'îsle Adam que lleva directamente el título de La Torture par l' espérance, cuya acción es situada en Zaragoza. En 1949 el músico italiano Luigi Dallapiccola compuso una ópera, a la que dio como título   Il prigionero,  basada esencialmente en el relato de Villiers de l' île Adam, aunque con variantes argumentales que permiten  un cambio significativo: la idea de que la libertad es posible es inducida en él cautivo por los propios carceleros, al comunicarle arteramente que los suyos están a punto de conquistar la ciudad. Particularmente punzante en la ópera es el momento en que  (al revelarse que todo era una artimaña)  el prisionero alza su queja no tanto contra sus torturadores, sino contra el hecho de haber sido vencido por  la esperanza, haber obedecido-cabría decir-al Principio de esperanza, título de la obra fundamental de Ernst Bloch.

Entre el protagonista de Villiers de l'île Adam,  Aser Abarbanel y el pensador alemán Ernst Bloch hay al menos tres puntos en común: ambos son judíos; ambos tienen un alto concepto de sus orígenes  y para ambos la esperanza es un obsesivo tema de reflexión.

"Orgulloso de una filiación varias veces milenaria, orgulloso de sus antiguos ancestros- pues todos los Judíos  dignos de tal nombre son celosos de su sangre", escribe  de l'île Adam de su protagonista. En cuanto a Bloch, considera a los judíos como símbolo del espíritu de utopía y celebra el despertar del orgullo judío como resultado del renacer en ellos de la conciencia mesiánica, corolario del hecho mismo de que su religión se haya construido sobre la idea del "Mesías por  venir",  (no se trata para Bloch de  Cristo, mero profeta), lo cual nos lleva al tercer punto de coincidencia entre ambos: la esperanza,  dado  que el mesianismo (opuesto al gradualismo  característico de la idea de progreso social) aparece como  el ingrediente fundamental en Geist der Utopie, El espíritu de la utopía, escrito por Bloch  en 1918, de tal manera que  la motivación  para el  combate no sería el mero alcance de tiempos mejores, sino el fin de los tiempos,  interpretado  como apocalipsis  o advenimiento del reino de Dios

La idea del apocalipsis es que el entorno físico forja ilusiones que nos alejan de Dios,  de ahí  que el fin de los tiempos sea a la vez emergencia (de la verdad) y destrucción (de la Tierra). Evocando a Tomas Münzer, que encabezó la guerra de los campesinos en el siglo XVI, el Espíritu de la utopía muestra afinidad con la idea de que no se trata de luchar por mayor plenitud, sino por una  radical metamorfosis. Hay en Bloch huellas indudables de  transposición secular de este esquema, a la hora de discutir qué sentido habrían de tener las luchas sociales  de su época.

Para Bloch la apuesta por el futuro, sustentada en lo que uno de sus intérpretes denomina el "sabor de la esperanza", es no sólo una condición necesaria de vitalidad, sino también del trabajo creativo. Su libro El principio de esperanza  es una reflexión sobre lo potencial, sobre lo que es susceptible de advenir y a lo que el autor  apuesta: un mundo liberado de los males contingentes generados por la alienación social de los humanos, pero también un mundo rico en realizaciones artísticas, musicales, religiosas, técnicas,  médicas, cognoscitivas en general  y... filosóficas; en suma: apuesta por  la actualización de la potencial riqueza, material y espiritual del ser humano, apuesta que la esperanza alimentaría.

Así pues el ser  humano alcanzará a actualizar  su naturaleza de ser de razón...en un mundo por venir. ¿Y entre tanto? Si estamos en el día y vida de una cotidianeidad insustancial, no digamos ya en la situación de un prisionero o un enfermo, de tal manera que (excluido el alcanzar  uno mismo a ser parte de la humanidad liberada y creativa) ni siquiera hay perspectiva de seguir mucho tiempo luchando por la misma...¿qué hacer?  Desde luego el propio Bloch nos da un  ejemplo, y no precisamente en el hecho de incitarnos a la esperanza sino (tuviera él mismo esperanza o no) en su propio esfuerzo por dar aliento al pensamiento.

Y así nos encontramos con más de 1500 páginas de espléndidas reflexiones sobre   realizaciones  históricas, literarias, artísticas, científica, musicales etcétera, que tuvieron  lugar...en el pasado (lo cual no deja de ser paradójico en un libro que exalta lo por venir). Reflexiones  vinculadas por la reivindicación del principio de esperanza, pero que hubieran podido tener un hilo conductor bien diferente (ciertamente con interna transformación, pero quizás el mismo grado de vitalidad).  

Quizás no quepa esperar que el lector del libro de Bloch supere un eventual nihilismo respecto a cualquier promesa de futuro, pero es muy posible que efectivamente  se encuentre  espiritualmente enriquecido tras  la lectura de muchas de sus páginas, sintiendo que lo que vale no es la esperanza  sino  el libro, literalmente inmenso,  y que no es de recibo la moraleja de que este no hubiera llegado a ser escrito si la esperanza no hubiera animado a su autor. En este como en otros casos,  lo que cuenta es el testimonio de que algo tan  intrínsecamente amenazado, vulnerable y frágil como un ser humano es susceptible de esa libertad con respecto a uno mismo que consiste en  no abandonarse en la pendiente de la abulia, la pereza o simplemente el nihilismo, exigencia  de alzarse sobre el estado actual, de liberar al menos todo aquello que está al propio alcance, la capacidad de pensar con radicalidad en primer lugar.

Y desde luego  hay razones para pensar que el principio de esperanza, lejos de contribuir  a afrontar los retos que supone todo proyecto de construcción espiritual, es el expediente que permite precisamente evitar esa confrontación, sustituyendo la tensión del pensamiento por la construcción imaginaria. En este sentido la religión sería efectivamente la plasmación mayor de la legislación de tal principio. Lo cual no excluye  que la esperanza sea  instrumentalizada ( y por aquellos mismos que la sermonean)  como último eslabón de tortura en el caso del judío  Aser Abarbanel: "La vieja esperanza susurraba..."

[Publicado el 13/12/2016 a las 14:23]

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Comentarios (3)

  • XII. —La esperanza es una alegría inconstante, que brota de la idea de una cosa futura o pretérita, de cuya efectividad dudamos de algún modo.
    XIII.—El miedo es una tristeza inconstante, que brota de la idea de una cosa futura o pretérita, de cuya efectividad dudamos de algún modo. Ver acerca de esto el Escolio 2 de la Proposición 18 de esta Parte.
    De estas definiciones se sigue que no hay esperanza sin miedo, ni miedo sin esperanza. En efecto: quien está pendiente de la esperanza y duda de la efectiva realización de una cosa, se supone que imagina algo que excluye la existencia de la cosa futura, y, por tanto, se entristece en esa medida (por la Proposición 19 de esta Parte); por consiguiente, mientras está pendiente de la esperanza, tiene miedo de que la cosa no suceda. Quien, por el contrario, tiene miedo, esto es, quien duda de la realización de la cosas que odia, imagina también algo que excluye la existencia de esa cosa y, por tanto (por la Proposición 20 de esta Parte), se alegra; por consiguiente, tiene la esperanza de que esa cosa no suceda.

    Spinoza, Ética.

    Comentado por: Pere C el 26/12/2016 a las 00:03

  • para Inquisidores estamos... buenos días, profesor. He estado viendo algún video suyo y me sorprende sobremanera que hable bien del 15-M, una plebe amorfa e inculta que pedía más dependencia y sumisión al Estado. La mediocridad de Podemos hoy es generalizada. Sus votantes son en general muy maleducados, poco cultivados y aprendices de dictadores. "La generación más preparada de la historia", cosa desmentida por la realidad. Bueno, la cuestión es su concepto de "dignidad". ¿Me puede decir que palabra griega se corresponde con "dignidad"? Que yo sepa, es un concepto inexistente en nuestra querida filosofía griega. La dignidad es un concepto del Renacimiento, y significa, en Pico della Mirandola, que el ser humano es "co-creador" de su vida, junto a Dios. Nada tiene que ver con un concepto religioso de dignidad como el que usted en el fondo postula. Como ha dicho Steven Pinker, la mejor manera de entender la "dignidad" es entenderla como "autonomía". Otro concepto de libertad individual. En España, se tradujo esta "dignidad" pero no llegó el concepto posterior de "tolerancia". Bueno, después estamos de acuerdo en que todo ser humano aspira a la lucidez, desea saber, es filósofo, siguiendo a Aristóteles. Desea hablar y expresarse. Pero no olvidemos que Aristóteles justifica la esclavitud y en Atenas había esclavitud. Sin negocio no hay ocio que valga. Los sofistas pueden enseñarnos mucho al respecto. Entonces usted mezcla este aserto de Aristóteles nada menos que con el marxismo. A estas alturas apelar al marxismo es bastante pobre. No es ya que Marx no es un verdadero filósofo del conocimiento (pues para él el conocimiento es superchería condicionada exclusivamente por el trabajo, sin tampoco explicar qué es esto del trabajo), no es ya que su concepción de la historia ha sido refutada del todo, es que como economista tampoco explica nada. Ni la plusvalía ni la supuesta explotación están bien definidas. Dice usted que en la sociedad actual más o menos capitalista el ser humano es "esclavo" (haciendo un uso impropio de este concepto), que su trabajo es alienante y su ocio embrutecedor. Más allá de que no somos nadie para decidir qué tipo de vida debe llevar la gente, el concepto de "alienación" tampoco está definido. Supongamos que en los trabajos más mecánicos el ser humano se "aliena" al reducir al mínimo su naturaleza racional. Usted pone el ejemplo de un taxista. Bueno, esto no lo entiendo. Yo he trabajado un poco de todo y de todo se aprende, en toda profesión hay algo de conocimiento que poner, un servicio útil que dar, etc. Los estudios nos dicen que la gente está razonablemente satisfecha con su profesión, y si no lo está más en España por la calidad del empleo es por la legislación laboral rígida que tenemos. Un paro medio del 16% es intolerable. Usted dice que "colectivamente" hay que organizarse para crear las condiciones de posibilidad que permitan el desenvolvimiento del deseo natural de saber de los humanos. Bueno, desde luego el comunismo no solo no las crea sino que las destruye, para empezar la libertad de pensamiento e interrogación. Siguiendo por la libertad económica y laboral (elección de profesión) y acabando con la libertad política. El capitalismo de libre mercado, mezclado con el Estado, tiene sus defectos evidentes, pero precisamente es la mejor manera de organizarse "colectivamente" para crear condiciones de posibilidad de desarrollo de la libertad. Claro, hay que hacer buenas leyes educativas, no como las que ha hecho su izquierda en España en democracia. Riqueza material normalmente va acompañada de riqueza espiritual. La economía de mercado es una organización social colectiva que hay que estudiar y entender. Marx no sirve. Adam Smith explica ciertas cosas, pero luego hay un montón de escritores sobre "economía política" en el XIX y XX. La clave es que no hay una mente omnisciente que pueda organizar, planificar y decidir las acciones de los individuos. Los individuos se relacionan entre sí, obviamente también de forma económica, cooperando e intercambiando sin seguir un plan preconcebido. No hay saber exhaustivo, atemporal y categórico del que pueda decidirse cómo organizarse. Ni en economía, ni en política. De ahí el capitalismo de libre mercado y la democracia. No olvidemos que Atenas es una sociedad muy comercial, a diferencia de Esparta. Bueno, esto es mi comentario a modo de resumen. Hace poco he leido un libro titulado "Pensar la ciencia" muy interesante. Cuando veo que ustedes son llamados a TV para hablar de economía, sociedad y política, de la que no saben lo suficiente, veo que se están desaprovechando sus talentos en aquello que sí que saben. ¿Por qué no va a hablar en TV de matemáticas, física y filosofía, de las ondas y las partículas, del espacio y del tiempo, de la materia y de las causas, del ser y de la nada, y en cambio, con perdón, se pone a disparatar sobre cosas que no domina pontificando como si fuera un experto? En el libro "Pensar la ciencia" no hay un solo libro de algún autor español comentado, solo el argentino Mario Bunge aparece del mundo hispano. Es una lástima que pierdan el tiempo y de mala manera intentando "arreglar" el mundo (y más bien estropeándolo) y no hablando de lo que han estudiado y saben, generando conocimiento y debates verdaderos. Sin acritud. Un saludo, profesor. Ximo Brotons

    Comentado por: Ximo Brotons el 20/12/2016 a las 10:59

  • Tiempo hacía que no visitaba estos espacios.Tanto nos ha impactado este post que ya mismo nos abocamos a conseguir el texto de Ernst Bloch.Qué profundo drama el que une al inquisidor con la víctima.

    Comentado por: Ushuaia el 13/12/2016 a las 20:16

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Biografía

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO.

Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

Bibliografía

 

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