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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 20 de octubre de 2020

 Víctor Gómez Pin

El honor de los filósofos

EMILIE DU CHÂTELET: EQUIVALENCIA  DE AMAR Y PENSAR.

« L'univers a perdu la sublime Émilie, /Elle aima les plaisirs, les arts, la vérité, /Les Dieux, en lui donnant leur âme et leur génie, / Ne s'étaient réservés que l'immortalité.  (El universo ha perdido la sublime Emilie. Ella amó los placeres, el arte y la verdad. Los dioses le entregaron su propia alma y su genio. Y sólo se quedaron con la inmortalidad)".  Voltaire: Épitaphe pour Émilie du Châtelet, 1749).

En la senda del Francis Poulenc de La voix Humaine  o del Arnold Schönberg de Erwartung, la  compositora finlandesa Kaija Saariaho escribió una ópera cuya intérprete exclusiva es una soprano (1). En este caso la cantante protagoniza a Emilie du Châtelet, traductora y comentadora de Newton, estudiosa de Leibniz y Christian Wolff, detractora de la tesis físicas de Descartes... compañera de Voltaire, amante del Duque de Richelieu y del  poeta Jean François Saint Lambert,  de quien  en 1749, a la edad de 43 años quedó embarazada de una niña  que nace el 4 de septiembre, falleciendo Emilie como consecuencia del parto el 10 de ese mismo mes.

En estas columnas vengo refiriéndome  a pensadores marcados por el hecho de haber reaccionado con entereza ante situaciones en las que se ponía a prueba, no ya  la firmeza de sus convicciones respecto a tal  o tal reto filosófico, sino  la propia condición de filósofo,  de  persona marcada por el estupor ante las cosas y el correlativo deseo de arrancarlas al misterio. Algunas de estas actitudes llevaron a sus protagonistas a la tortura, a la muerte o a ambas; otras veces el precio de mantener la disposición fue el exilio, la exclusión o simplemente la marginación de su pensamiento. No es sin embargo en razón de vicisitudes persecutorias, que evoco hoy a Emilie du Châtelet, quien no pasó de ser objeto de maledicencia. 

"Learning to Be Human"..., decía que bajo este título se presenta el congreso mundial de filosofía que tendrá lugar en Pekín en 2018.  Subyace tras la elección del tema  una convicción  muy fuerte: en el hecho mismo de  confrontarse a las interrogaciones elementales que son el núcleo de la filosofía se  está llevando al acto la potencialidad que singulariza a nuestra especie. Como toda la obra de Platón sugiere, la filosofía responde a la más exigente y por ende a la más noble de las disposiciones del ser humano. Platón añadía sin embargo algo que Emilie du Châtelet recoge: configuradora de la condición humana es también esa potencia de vincularse al otro cuya matriz es la quiebra que recoge el discurso de Diotima en el Banquete, por lo que los abismos de la sexualidad serían como el reverso inseparable de los abismos de la filosofía. 

Emilie du Châtelet, casada a los 19 años en 1725, conoce a Voltaire en 1733. Ambos tuvieron  la dicha de amar al ser con el cual compartían las reflexiones que llevaron a   la redacción de los Elementos de Filosofía de Newton: "Dix ans à nous aimer et à philosopher (Diez años amándonos y filosofando)", le hace decir el libretista Amin Maalouf a la protagonista en el acto tercero de la ópera de Kaija Saariaho.

Emilie du Châtelet fue  apologista de la lucha por alcanzar la plenitud amorosa  en su libro Le Discours sur le Bonheur.  Entiéndase bien: apuesta por  la no renuncia al amor, en absoluto ceguera respecto a la posibilidad de la realización. La pasión afectiva, decía,  ha de ser buscada aun si se tiene conciencia de que en general esta búsqueda ha creado más y mayores casos de infortunio que de plenitud: "« Moi, je refuserai de maudire ma passion tardive, alors même qu'elle m'entraîne vers le néant. (nunca repudiaría mi pasión perdida  a pesar de que me empuje hacia la nada" ídem acto7). Pues Emilie du Châtelet parece convencida de que,  en materia de amor como en materia de filosofía,  una cosa es no llegar a encontrar aquello que buscamos (fracaso muy probable en ambos casos) y otra muy diferente es tirar la toalla.

Estudiosa de la música y de las lenguas, Emilie tocaba el  clavecín,  cantaba arias de ópera con técnica y era capaz de expresarse ante sus cultos interlocutores en Latín, Griego y Alemán. Coqueta, se exhibía en la corte con muy escogidos vestidos y calzados, adornándose  con espléndidas joyas. Emilie du Châtelet tenía claro que, además de confrontarse al saber, el humano se confronta necesariamente al deseo y, como mujer,  se alzaba  contra las convenciones sociales, reivindicando que la fuerza del envite  es idéntica en ambos polos: «Et je vous ai aimé, je vous ai aimé avec rage. Je n'ai jamais appris à aimer autrement. (Os he amado, os he amado con rabia. Nunca he sabido amar de otro modo, ídem acto V)."

Su lazo con Voltaire, que había provocado ácidos comentarios por parte  de algunos de sus allegados, se prolongó durante quince años, pero  el pensador acabó perdiéndola como resultado del  encuentro  de Emilie en 1746 con el poeta Saint Lambert, quien suscitó en ella una emoción de adolescente. Voltaire vivió esta separación con entereza  y ´estuvo al lado de Emilie en las circunstancias trágicas del embarazo que supondría la muerte de la madre y la pequeña.   

Imprescindible en esta corta evocación enfatizar  la profunda actualidad de las cuestiones que en materia de filosofía ocuparon a Emilie du Châtelet. En la obra que lleva el título Los fundamentos de la Física, sus  profundos conocimientos sobre la ciencia natural de su época conducen a la autora a reflexionar no sólo sobre la atracción newtoniana y la metodología de la ciencia, sino también sobre "los principios del conocimiento", la idea de Dios y la disciplina que explícitamente se conocía como metafísica. En este mismo foro he tenido el pasado año ocasión de reivindicar la tesis según la cual, tras el nacimiento de la metafísica entre los pensadores jónicos como resultado de las aporías que estos encuentran en su exploración de la physis, la metafísica encuentra un renacer en el siglo XX, también como resultado de un conflicto conceptual en el seno de la física, en este caso la física cuántica. Pues bien, cabe imaginar la emoción  que esta situación hubiera despertado en nuestra autora. Para Emilie du Châtelet  la lucha por simbolizar tiene el  mismo peso que la lucha por el encuentro del otro. Afortunado, como decía, ese Voltaire para quien el otro esencial le acompañó en el pensamiento: Dix ans à nous aimer, à nous aimer  et à philosopher.

 


(1) Retransmitida hace unos días en Radio Clásica esa  auténtica isla, ese punto de ruptura en  el vociferante continuo que constituyen  las emisoras privadas o públicas de España

[Publicado el 17/11/2015 a las 15:30]

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Biografía

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO.

Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

Bibliografía

  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Enlaces

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