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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 22 de octubre de 2020

 Víctor Gómez Pin

El honor de los filósofos

ALBERT LAUTTMANN

Me refería aquí hace un tiempo a Jean Cavaillès filósofo francés fusilado por los nazis en la ciudad de Arras. En un artículo publicado en la  "Gaceta de la RSME (Real Sociedad Matemática española", Nicasio Ledesma  y José Ferreiros evocan un  momento del pensamiento filosófico -matemático en el que el nombre de Jean Cavaillès se asocia a un segundo pensador. Los autores se refieren en  concreto  a una importante conferencia dada al alimón por Cavaillès y Albert Lautmann el 4 de febrero de 1939 en l'École Normale Supérieure de Paris, a la cual asistieron  intelectuales de primera fila y en la que se debatieron  cuestiones entonces de absoluta vigencia en la intersección de la filosofía y las matemáticas.  Albert Lautmann tiene entre otros méritos mayores el de haber roto distinciones convencionales y a veces tópicas, siendo por ejemplo uno de los raros filósofos de la ciencia que intentó ver los aspectos más fértiles de ciertos metafísicos más bien repudiados por los epistemólogos. Así, por ejemplo,  el pensamiento de Heidegger le interesaba en la medida en que su concepción de la fenomenología permitía separar la disposición  científica de la inclinación fenomenológica.

Eran años en los que la pensadores  parisinos  intentaban emular lo que ocurría en ciudades como Gotinga,  en  la vecina Alemania dónde,  desde decenios atrás,  se había desplegado lo más radicalmente revolucionario en disciplinas como la física, dependiente de las matemáticas pero que determinaba a la vez  el discurso  realmente creativo en materia de filosofía natural.  Sin embargo en Gotinga, como en el conjunto de Alemania, el apagón para el espíritu que supuso la inquisición nazi iba conduciendo al silencio discreto o al exilio a toda una pléyade de sus intelectuales. Como señalan Ledesma y Ferreiros,  si tras la primera guerra y hasta los años treinta, académicos de muy diferentes nacionalidades sienten como una obligación consigo mismos pasar por las ágoras universitarias de las ciudades alemanas, y medirse a la eclosión de pensamiento que allí se da,  en ese 1939 en el que Cavaillès y Lautmann debaten en París, mientras  la guerra de España se entrevé ya como hecatombe para los idearios de emancipación, la circunstancia ha cambiado radicalmente: la purga ha hecho huir de Alemania a gran parte  de sus escritores, artistas, músicos, científicos y filósofos y algunos de ellos han encontrado refugio precisamente en París.

Desgraciadamente,  este contraste entre una Alemania sometida al oscurantismo y una Francia tierra de asilo no tardaría en desaparecer: el fascismo cotidiano y oscuro que caracterizó  al sórdido régimen del general Pétain homologaría a  ambos países en iniquidad moral, llevando  a Albert Lautmann a considerar que la exigencia filosófica no era ya de ningún modo compatible con el conformismo que suponía la búsqueda de un ámbito sereno en el que el pensamiento pudiera desplegarse.

Un aspecto que quisiera desde ahora resaltar: Albert Lautmann en sus años de estudiante participa de la atmósfera anti belicista que caracterizaba al socialismo francés. Sin embargo, hijo como Cavaillès de soldado, sabía que en determinados momentos el pacifismo podía servir de coartada para la cobardía y de ninguna manera estaba dispuesto a que este caso de indignidad fuera el suyo.

Al estallar la guerra, tras colaborar en una acción en la que son derribados siete aviones alemanes, vive la derrota del ejército francés en la primavera de 1940, es hecho prisionero e internado en el campo para oficiales (Oflag) número 4 en Silesia, del cual se evade en 1941. Integrado en la resistencia, entre otras tareas se ocupa concretamente de facilitar contacto,  vía España, de personas de diversas nacionalidades que colaboran con el ejército secreto. Arrestado por la Gestapo en mayo de 1944, es fusilado en Burdeos en agosto de 1944.

Abert Lautman  se ocupó entre otras cosas de la relación entre la realidad matemática y la realidad física, esbozando sus primeras hipótesis en su libro  "Las matemáticas, las ideas y lo real físico". La realidad física nos interpela en tanto meramente humanos. Ello desde que un niño constata con rabia esa necesidad natural, esa tozuda irreductibilidad que impide  alzarse del suelo. Pero nos interpela también la realidad social, desde el momento en que ese mismo niño constata que  le es vetado apoderarse del deseado fetiche de su compañero de juegos (mientras que eventualmente la recíproca no se cumple).

Irreductible a la voluntad, la naturaleza es quizás sin embargo accesible a un conocimiento, a una observación desinteresada, a lo cual nos conduce ese singularidad de la condición humana que Pinker denomina instinto de lenguaje. Pero el instinto de lenguaje pasa también y sobre todo por intentar apuntalar las condiciones sociales que favorecen la eclosión de ese mismo lenguaje, y no dándose las mismas en la sórdida cotidianidad  de la Francia del general Pétain, Albert Lautmann no entrevé otra actitud digna  que el compromiso con  la resistencia.

 De haber sobrevivido a la ocupación de su país, muy probablemente Lautmann habría llegado a ser  sido un puntal en esa metafísica sustentada en la ciencia que en nuestros días está constituyendo  una verdadero resurrección  de los orígenes jónicos de la filosofía . Pero como Kant dejó sentado (al extender la filosofía crítica de la  razón pura cognoscitiva  a la razón práctica) la exigencia del espíritu va más allá del deseo de conocer. Tomando corajudamente una vía que le llevaría  al  pelotón de fusilamiento Albert Lautmann dio otra prueba inequívoca de entereza  filosófica

[Publicado el 13/10/2015 a las 12:42]

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Biografía

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO.

Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

Bibliografía

  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Enlaces

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