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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 4 de agosto de 2020

 Víctor Gómez Pin

El honor de los filósofos

Russell y Sartre frente a la impudicia de Robert Mc Namara

En 1964 Robert Mc Namara,  Secretario de Defensa bajo la presidencia de Lyndon Johnson, presenta ante el Congreso americano, las "pruebas" de que patrulleras norvietnamitas habían atacado a buques americanos en el golfo de Tonkin. Mc Namara es perfectamente consciente de la falacia, cuya finalidad  no es otra que ofrecer al presidente la coartada para acentuar su agresión sin las restricciones que imponía el control de la cámara (la superchería se repite  el 15 de febrero de 2003 ante el Consejo de Seguridad  cuando Colin Powell afirma cínicamente  que el régimen de Sadam Hussein poseía armas de destrucción masiva). La guerra del Vietnam se prolonga entonces años, despertando un movimiento de indignación  que en varios momentos es encarnado por el filósofo Bertrand Russell, quien apoya su repulsa moral con demoledoras críticas de las razones esgrimidas por los partidarios de la agresión.

Cuando Robert McNamara se permitió ironizar sobre la los análisis  políticos de Bertrand Russell, que él consideraba idealistas y simples,  Jean Paul Sartre  declaró durante un acto de protesta en París : "cuando se es un modesto funcionario del Departamento de Estado, hay que tener cierta cara para osar compararse en acuidad intelectual a Sir Bertrand Russell-quand on est un modeste fonctionnaire du Département d' État  il faut avoir un certain  culot  pour oser se comparer en acuité  intellectuelle  a Sir Bertrand Russell »(cito de memoria).

Más allá de la intención punzantemente ofensiva, Jean Paul Sartre (que de hecho se equivoca al mencionar el cargo de Mc Namara) está reivindicando algo que nada tiene que ver con la jerarquización de los hombres en razón de la profesión. Hablar desde la disposición del filósofo es hacerlo desde aquello que en todo humano hay de exigencia de verdad y de repudio de la superchería. El filósofo puede equivocarse, pero lo que no cabe es que ponga sus facultades intelectivas al  servicio de una causa que tiene en su núcleo  la instrumentalización de los humanos. Cada vez que Mc Namara abría la boca para justificar la violencia en Vietnam, prostituía la esencia del lenguaje: en primer lugar  hacía del mismo un mero útil ( cuando la relación sana  del hombre con el lenguaje consiste en que el primero se pone  a su servicio, se convierte en instrumento de su continua regeneración); además tal instrumentalización de lenguaje se hacía al servicio de intereses particulares que entraban en conflicto con los intereses de la humanidad.

El filósofo Bertrand Russell recibió el  Premio Nobel de Literatura en 1950. En 1994 (año  del pseudo-ataque de Tonkin por los vietnamitas, que sirve de coartada en la guerra de Vietnam) la distinción es ofrecida a Jean Paul Sarte, que la rechaza. Los argumentos que invoca son muchos. Uno de ellos- de peso- es que poner la propia firma debajo de un documento que defiende ciertas peticiones, no es lo mismo que ponerla añadiendo Premio Nobel, pues  de alguna manera se involucra entonces  la institución en algo en lo que quizás ésta no estaría de acuerdo. Para Sartre la aceptación de un reconocimiento sería contradictorio con el hecho  de  instrumentalizar  la institución que  lo otorga,  y desde luego no sería de recibo situarse en  contra de la misma. Ahora bien: Sartre tenía la convicción de que la Academia sueca carecía de neutralidad y  una prueba era para él el hecho de que el Nobel se hubiera otorgado  a Pasternak  y no por ejemplo al gran Mijaíll Cholokhov ( lo cierto es que los miembros del jurado parecieron sensibles a tal crítica, pues en 1965 le fue otorgado el premio). Y entre los "occidentales" para Sartre era igualmente significativo que ni Pablo Neruda ni Louis Aragon parecieran entonces tener posibilidades. En suma: Sartre estimaba que el Nobel era "objetivamente una distinción destinada a premiar a escritores del Oeste y a los rebeldes del Este"; en  el bien entendido que entre los primeros la regla  obligada es que se tratara de escritores bien pensantes, con alguna excepción...precisamente la de Sartre.

Un analista  informado  había escrito antes de la concesión del Premio que en el caso de Sartre  el jurado "sería comprensivo con un pasado político controvertido", lo cual presagiaba que interpretación harían ciertos  medios políticos y culturales de la derecha de su aceptación del premio. Aunque en guerra consigo mismo por alguno de los posicionamientos concretos que había a un momento u otro adoptado, Sartre reivindica el valor global de aquello en favor de lo que se posiciona. Con independencia de la subjetividad de cada uno de los miembros, Sartre no creía posible la neutralidad de esa institución que es la Academia Sueca. Sentía en consecuencia que reconocimiento encerraba una tentativa de recuperación y ante el peligro de tal deshonor renunció, con palabras de agradecimiento para los jurados en su individualidad y una expresión de simpatía para el pueblo sueco.

Vemos que filósofos como Bertrand Russell y Jean Paul Sartre no sólo diferían en casi todo  tratándose de cuestiones ontológicas y epistemológicas, sino que también  diferían grandemente  en materia de modelos de sociedad, pero algo tenían sin duda en común: la intención de situar siempre  la razón por delante. He señalado muchas veces y de distintas maneras que una cosa es fracasar  (quizás por error en las premisas de salida) en la confrontación a los problemas invariantes de la existencia  y otra cosa es renunciar a esa confrontación. Los pensadores que aquí vengo mencionando cuentan entre los que en lo esencial nunca enmendaron.

[Publicado el 22/9/2015 a las 07:00]

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Comentarios (4)

  • Supongo que el premio Nobel a Sartre le fue concedido en el 1964 y no en el 1994...

    Comentado por: Edaurd el 14/1/2016 a las 15:46

  • el filosofo, tiene facultades de su articulo,el saber que es de los seres humanos.
    "no habria podido equivocarse"

    Comentado por: mariana martinez antonio el 03/11/2015 a las 20:09

  • "El filósofo puede equivocarse, pero lo que no cabe es que ponga sus facultades intelectivas al servicio de una causa que tiene en su núcleo la instrumentalización de los humanos". Me parece que no es el caso de Sartre, que respaldó al maoísmo y al castrismo.

    Comentado por: José Murgueytio el 29/9/2015 a las 00:45

  • http://etimologias.dechile.net/?simbiosis

    http://etimologias.dechile.net/?etimologi.a

    Un entre: El de Sartre y Russell. Una condición o estado de vivir juntos que exprese lo verdadero. O una expresión verdadera que proponga un vivir juntos. Vivir-juntos. Decir-verdadero. Ah, la combinatoria, cómo nos abruma, ¿¡sólo buzz lightyear puede ¿salvarnos?? Quizá. Porque Llon Güein se quedó en las primeras matas.

    Comentado por: Charlie Sheen el 23/9/2015 a las 09:59

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Biografía

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO.

Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

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