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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 30 de octubre de 2020

 Víctor Gómez Pin

Asuntos metafísicos 45: El fantasma de la causalidad inversa

Las tribulaciones de Luis de Molina.

En 1589 se publica la Concordia liberi arbitrii cum gratia donis (Concordia del libre arbitrio con los dones de la gracia) del jesuita Luis de Molina, que  (además de importunar a calvinistas y luteranos) fue inmediatamente objeto de crítica  por parte de  dominicos y representantes de otras órdenes, hasta el punto que en el papa Clemente VIII  tuvo que mediar dos veces en la disputa.

 ¿Que había pues de singular en las tesis de este filósofo, nacido en Cuenca y enviado por la Orden como estudiante de filosofía  a Coimbra, de cuya universidad llegó a ser profesor, tras haber seguido quizás las clases del entonces célebre Fonseca? Pues simplemente que Molina abordaba con gran originalidad un problema que  recubre una interrogación esencial de la condición humana, a la cual se da en general respuesta negativa. El andamiaje  escolástico del asunto era la doctrina de la predestinación que a muchos parecía incompatible con la no menos canónica doctrina del libre arbitrio. Pues si estábamos pre-destinados para el mal o para el bien ¿como es posible que se nos atribuya responsabilidad alguna?

Intervenir sobre la concatenación que trajo el mal 

Tesis escolástica comúnmente aceptada era que, a diferencia de la nuestra, la inteligencia de Dios es susceptible de conocer exhaustivamente el futuro, y  en consecuencia Dios sabía de toda eternidad si cometeríamos o no actos contrarios a su voluntad. Pero Molina    pone el énfasis en nuestro libre arbitrio y  en el uso que cabe hacer  del mismo, bien  un  uso pasivo y estéril frente a la secuencia que nos llevó al mal, bien un uso fértil y creativo. Si nuestra libertad es sabiamente utilizada, por pecadores que aun seamos, demandaremos  la gracia, implorando  que aquello que nos condujo al pecado no haya tenido lugar. Gracia  que al sernos acordada (la sinceridad de la petición sería criterio suficiente para el don) supone  intervención humana sobre el pasado, aunque no directamente sino Dios mediante...la verdad de la petición de gracia desencadena la intervención del Hacedor.

Cabría objetar que Dios  previó también si haríamos uso bueno o malo y deseó que así fuera, con lo cual habría un círculo... En cualquier caso esta concordia entre la gracia y el libre arbitrio, que da título a la obra,  no se hizo extensiva a los protagonistas de la discusión, y el mismo Papa exigió silencio,  acabando por suprimir la Congregación creada ad hoc para decidir sobre el asunto.

Pero limitar el problema  a la diatriba en el seno de la iglesia sería algo así como juzgar el valor de las obras de Zurbarán o Roger van der Weyden por la mayor o menor fidelidad de la  iconografía religiosa de estos artistas con la interpretación canónica del  Gólgota o de los Hechos de los Apostoles.    

La tentativa de resolver el conflicto entre el  postulado de  la predestinación y la confianza en la gracia, fue oportunidad para Molina  de intentar conciliar la idea de determinismo exhaustivo (por el cual  lo que acontece con posterioridad es meramente el futuro de lo precedente) y capacidad de intervenir de alguna manera en esa secuencia, incluso remontándose al origen. Veremos que el asunto tiene más de un lazo con los temas que son objeto de estas reflexiones metafísicas sustentadas en el pensar contemporáneo.

[Publicado el 22/4/2014 a las 13:00]

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Comentarios (4)

  • Pues yo, Elías, tampoco sé por cuáles caminos nos conducirá el profesor Gómez Pin, pero me atrevo a sugerir (ciegamente) que nos está citando en un cruce en el que podrían encontrarse los decires de Bachelard y de los 'hermanos' Minkowski (tanto Hermann como Eugène)

    Saludos.

    Comentado por: PC el 23/4/2014 a las 10:32

  • Hoy en día no debe hablarse de una y única teología como hasta hace bien poco. Hoy ya se acepta la existencia de varias teologías. Hoy en día desde la teología (desde una de ellas) pude aceptarse perfectamente la plena autonomía del Universo o la no existencia de un dualismo inmanente-trascendente o una concepción del infierno total y absolutamente diferente a la que tanto daño causó (aunque entendible desde su marco histórico) como (y como consecuencia de la autonomía del mundo) una “perversión” de la oración de petición.
    ¿Y por qué digo todo esto? Pues lo digo porque no sé por qué caminos transcurrirá este debate. Y la crítica que se haga (con razón o sin ella) será la crítica a una determinada concepción teológica.
    Eso sí, hay algo que no logro entender en esta introducción. Se dice: “Si nuestra libertad es sabiamente utilizada, por pecadores que aun seamos, demandaremos la gracia, implorando que aquello que nos condujo al pecado no haya tenido lugar. Gracia que al sernos acordada (la sinceridad de la petición sería criterio suficiente para el don) supone intervención humana sobre el pasado, aunque no directamente sino Dios mediante...la verdad de la petición de gracia desencadena la intervención del Hacedor.

    Independiente de que yo no esté de acuerdo con la oración de petición porque para mi eso supone una contradicción con el concepto de Dios que yo defiendo no entiendo eso de que demandemos que aquello que nos condujo al pecado no haya tenido lugar. No logro entender qué se quiera decir, aunque se defiende la concepción de un Dios intervencionista, el que se actúe sobre el pasado.

    Comentado por: elías el 23/4/2014 a las 08:01

  • ¡Jorobar!, me parece muy interesante lo de traer, hasta la paradoja de la causalidad inversa, aquella sabiduría tan propia de la edad moderna en la península ‒y quizá arraigada en lo medieval; lo que nos es vendido como lo inútil y estancado‒; la que ‒me atrevo a decir‒ estaría situada entre la “theos-logía” (estudio de lo divino (o del ser que ve la verdad)) y cierto logos-theorizar (o cierto ver (si es que no es especular) la verdad del logos). En fin…

    El caso es que, desde la precariedad, me pregunto si el determinismo queda definido por la dualidad causa-efecto. La que, a su vez, está vinculada, “de modo directo”, a la dualidad anterioridad-posterioridad. Es decir, la causa es anterior, y el efecto posterior. Es más: la causa es moviente (o motor inmovible (e, incluso, actualidad incuestionable); y el efecto es movido (o potencialidad subordinada).

    …José Luis Pardo, en su libro “La regla del juego”, al introducir al principiante en asuntos metafísicos, propone un debate (ficticio) entre Aristóteles y Leibniz. Creo recordar que habla de anterioridades posteriores y de posterioridades anteriores, de potencialidades actualizables, y de actos potenciables ‒e, incluso de temporizaciones de potencialidad actualizable (o de causalidad efectuable)‒ en un afán (tal vez) de superar ese determinismo que, empecinado (más que empeñado) en predecir con sus análisis (“de objetividad y sentencia cerrada”), niega la oportunidad, o la apertura; esto es, la posibilidad de la voluntad… Y tal cosa, a los que “apuestan” por la versión del libre arbitrio ‒o por cierta capacidad de decir, o de crear, o de dar sentido¬‒, les resulta contradictorio y paradójico. Y, “para más inri”, se sorprenden de la inconsciencia de ese saber empírico-positivista que, en su evidenciar determinista (y terminador), por ejemplo, parece “otorgar” nuevas posibilidades (de ser) a la conceptualización de la materia que pretenden acorralar o petrificar. Una conceptualización que, sin querer admitirlo, no cesan de concebir… O al menos así lo interpretan aquellos románticos del libre albedrío. Y hay que decir que interpretan porque, como se les reprocha desde la depurada objetividad de exactitud oclusiva, observar, en la empiria, tales asuntos (o amaneramientos) es un error; y, aunque no lo fuese, tampoco estaría al alcance de ser atisbados por dicha subjetividad (o intersubjetividad) por mucho que se vista con trazos humeanos-deleuzianos. Ay, estos calvinistas que pintan la ajena ocasión falsa, lo mismo es que tienen prisa por terminar “la obra” para dedicarse a la contemplación automática. No sé si me explico. Supongo que no.

    Quizá habría que reconsiderar, otra vez más, los fundamentos que consideramos, y los fundamentos que desconsideramos, e incluso, los que desconsideraríamos si… Y empezar, por ejemplo, a cuestionar las bondades de ese ver asépticamente “la verdad” que más bien parece adoración, y proponer un cierto sentir de verdad que se tire al barro. Que, como me decía mi madre cuando me sentaba frente al plato de cocido, no hacemos más que “espurgar” la comida.

    [Espurgar (figurativo con sorna): acción que es síntesis de expurgar (purificar) y “despulgar” (o despojar de pulgas)]

    En fin, estimado profesor,

    …saludos cordiales.

    Comentado por: PC el 23/4/2014 a las 07:18

  • Definitivamente este tema es sumamente polemico ya que atravez de la historia de la humanidad se a expuesto un sin fin de teorias alrededor de la actuacion de los seres humanos sobre la tierra, sin embargo toda religion creo yo tiene como base el hacer el bien asi mismos y a los demas, como tambien el sujetarse a ciertas normas establecidas en dicha relgion, por eso, el punto importante en Las TRIBULACIONES DE LUIS DE MOLINA, nos deja en pensar o la menos preguntanos si el libre labetrio es correcto ya que lo sustenta de forma precisa, en general pienso que si existe el libre albretrio, y es la parte para mi mas importante del actuar de un ser humano ya que de esta forma se distinguen las personas una de otras atravez de sus actos, y es la prueba que dios quiere de nosostros los buenos actos.

    Comentado por: jose macedo el 22/4/2014 a las 21:29

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Biografía

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO.

Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

Bibliografía

  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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