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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 19 de septiembre de 2020

 Víctor Gómez Pin

Asuntos metafísicos 23. Los principios rectores como orteguianas “ideas que somos”

En 1920, uno de los grandes físicos de la historia, A Eddington,  escribe:

"Nos hemos apercibido de que allí dónde la ciencia ha alcanzado mayores progresos, la mente no ha hecho sino recuperar de la naturaleza aquello que la propia mente había depositado en ella. Habíamos encontrado una extraña huella en la rivera del mundo desconocido. Y habíamos avanzado, una tras otra, profundas teorías que dieran cuenta d su origen. Finalmente hemos logrado reconstruir la creatura que había dejado tal huella. Y ¡sorpresa!, se trataba de nosotros mismos."  

En un libro estrictamente técnico Chris J. Ishman del Imperial College de Londres  vincula este párrafo  con   aquel héroe de Borges que habiéndose propuesto  realizar una copia del mundo pasa  su vida construyendo imágenes de montañas, barcos, mares, provincias... para, llegada la hora de la muerte, apercebirse  de que sólo había logrado esbozar una copia de su propio rostro.

Este problema que no es otro que el de la realidad del mundo  y en el que convergen todos los interrogantes relativos a los principios rectores.  En esta reflexión sobre  tales principios  no he dejado de evocar aquello que Ortega y Gasset despliega en su libro Ideas y creencias y sobre todo La idea de principio en Leibniz... obra publicada póstumamente y para cuya culminación le faltaron quizás las fuerzas. [1]  ¿Y qué se propone Ortega en tal libro? Algo simplemente extraordinario.  De hecho no llega a hablar cabalmente de la cuestión planteada, no llega a tratar temáticamente  de Leibniz, aunque va prometiendo en  notas al pie de página que lo hará.  No llega  Ortega y Gasset a desentrañar nada y ni siquiera a sondear  el abismo que la interrogación a la que invita supone, pero tuvo  el gran valor de plantearla con total honradez  y la claridad de exposición que  le caracterizaba.

Ortega se enfrenta  a la cuestión de los principios preguntándose por la universalidad de algunos de entre ellos, pero  también y sobre todo preguntándose  qué supone el hecho mismo de formular principios. Y en la medida en que  Leibniz encarna paradigmáticamente esta inclinación,  Ortega da  en el título protagonismo a este autor al que- como decía - le falto tiempo para interrogar.

Ortega ve en Leibniz  el paradigma de una especie de pulsión del pensamiento a explicitar principios. Y al  intentar decir algo sobre tal pulsión,  Ortega se distancia de la misma, su pensamiento ha de apuntar más allá de esos principios por cuyo origen se pregunta, Pero, ¿cómo ir más allá del fundamento? ¿cómo andar no ya  fuera de todo camino sino incluso más allá de la matriz de los caminos.? En esta tesitura nos sitúa la reflexión metafísica que sigue a la física cuántica. Los principios ontológicos, el sustrato de nuestra relación con la naturaleza, parecen en nuestro tiempo perder su firmeza y ello empezando por el principio fundamental del realismo. A la discusión de este extremo ha de llevar este recorrido por asuntos metafísicos, pero antes habrá que tratar de otras cosas. 


 


[1] Retomo ahora una anécdota personal (ya expuesta aquí con otro motivo) útil quizás para percibirse a la vez de lo interesante que fue para muchos de sus contemporáneos el pensamiento de Ortega y de los prejuicios con los que sin embargo era a veces abordado.

En los años en los que yo era estudiante en París, en las postrimerías del régimen de Franco y en razón de uno de los desmanes del mismo, visité a un grupo de filósofos(Althuser, Foucault) para que junto a otros intelectuales firmaran una carta de protesta. Aun vivía por entonces Jean Wahl, pensador francés  arrestado durante la ocupación nazi por su condición de judío, fugado del campo de internamiento de Drancy, resistente y ulteriormente exiliado a los Estados Unidos.

La extremada delgadez del filósofo (poco más de 40 kilos según me dijo  su mujer) testimoniaba de su delicadísimo estado de salud ( de hecho falleció poco después) pero su lucidez era absoluta,  y no solo recordaba interesantatísimas situaciones vividas muchos años atrás , sino que reordenaba sus  impresiones   en función de informaciones y vivencias muy recientes.

Cuando le presenté la carta sobre España  y le dije que yo mismo era español, me preguntó, aun antes de firmarla,  si yo había leído a Ortega y Gassett. La verdad es que no lo había leído y así se lo dije, añadiendo ante su gesto de sorpresa que yo no había estudiado en España  y que mis profesores en París no me habían invito as su lectura. Jean Wahl me respondió que él mismo no lo había leído hasta muy poco antes, aunque lo había conocido mucho personalmente, sin que hubiera habido simpatía entre ellos. Jean Wahl había de hecho mantenido prejuicios respecto a su obra, los cuales sin embargo que se habían desvanecido por entero cuando, por circunstancia azarosas se había encontrado en sus manos con la traducción francesa de La idea de principio en Leibniz...última obra de Ortega.  Al empezar a ojearla su entusiasmo fue creciendo, y en estos últimos  de su vida el frágil y valiente Jean Wahl tenía a Ortega (el extraordinario Ideas y Creencias  entre otras obras) como uno de sus pensadores.

[Publicado el 07/11/2013 a las 08:00]

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Comentarios (5)

  • Genial la cita de A Eddington. Si la realidad la construimos con el prisma de las matemáticas, ¿qué tiene de extraño que tenga la forma armónica del prisma? La forma... aproximada. No conocemos ningún prisma que no dé una visón borrosa de lo que hay más allá del mismo. Investigar la realidad no es sino ajustar al máximo posible el objetivo del prisma. Lo que me conduce a reconocerme en la citada frase de A Eddington: "la mente no ha hecho sino recuperar de la naturaleza aquello que la propia mente había depositado en ella"

    Comentado por: SuperOmniax el 20/11/2013 a las 20:19

  • Especialmente soy lector de literatura pero tengo la obra de Ortega en la biblioteca y hace una eternidad no lo leo. Ahora mismo cojo el volumen que contiene La idea de principio en Leibniz y luego Ideas y creencias, por el estímulo del artículo y como homenaje a Jean Wahl. A veces es de esta forma que nos vienen las lecturas.

    Comentado por: Josep Maria de Girona el 15/11/2013 a las 15:31

  • Pues,alegráos "viejas lecciones"!En mi ciudad existen al menos tres bellas casas que lucen cada una un loco triángulo.Se han ingeniado para introducir esa forma ideal en sus mismas fachadas.Y tal como vamos, no deben ser pocos los que ya conversan con los neutrinos y a horas determinadas. Cordiales saludos.

    Comentado por: Sincronicidad el 08/11/2013 a las 22:36

  • Con eso de la partículas elementales pasa algo parecido a las formas geométricas. ¿Son cosas? Si se tiene al triángulo por cosa es conveniente en cualquier caso subrayar su carácter de cosa ideal, de tal manera que en modo alguno puede el triángulo ser cosa real, aunque los triángulos o representaciones del triángulo ideal, y por extensión cualquier cosa sensible con forma de triángulo, sí lo sean; obsérvese que las cosas ideales -a las que desde aquí llamaremos simplemente ideas- o, mejor, sus nombres, en tanto en cuanto nombren la idea, carecen de plural, de tal manera que al hablar de triángulos o neutrinos no hablamos de esa cosa ideal que es el triángulo o el neutrino sino de representaciones de uno o de otro.
    Por otro lado, y en justa correspondencia, la cosa se hace real, y por ello comprensible, precisamente por la interpretación del fenómeno aparente a partir de la idea que del mismo nos hagamos, y es así como aquello que sucede acaba por ser manifestaciones más o menos imperfectas del triángulo o del neutrino. Así, en el caso, pongamos, de los neutrinos, no serían estos sino fenómenos sensibles que son comprendidos a partir de la idea de neutrino.
    Las ideas ya estaban allí: no fueron inventadas, sino descubiertas. Son estas ideas de más allá de la realidad los verdaderos seres, seres, valga la redundancia, eternos, sustraídos como están a la infinitud, a la indefinición, al tiempo. Allí, en el mundo de las ideas, en efecto, no pasa nada. Pero aquí sí que pasa algo, algo está pasando. Y lo que está pasando se nos manifiesta en primer lugar como lo que no es ni puede ser: como algo que ha pasado, que ya ha pasado del todo; y lo hace bajo las máscaras del ser, bajo ideas o imaginaciones, en formas aparentes de una eternidad momentánea, ideal, que, al tiempo que enmascara lo que por debajo de la idea que de ello nos hacemos está pasando, consiente su aparición, la aparición de aquello que no puede ser del todo, nunca, revelado a la conciencia, precisamente porque lo que está pasando no tiene fin.
    La realidad, como más arriba se ha apuntado, surge justamente de esta confusión entre lo que está pasando y la imagen que de ello uno se hace, confusión que la fe sostiene y que ni razón ni corazón consienten y que es la clave de la existencia de uno: esa más o menos trágica, patética mascarada con que se trata de obligar a ser uno lo que no es ni puede ser que sea uno, ese empeño en morirse, esa oscura voluntad de ser.

    Comentado por: viejas lecciones el 08/11/2013 a las 19:16

  • Cierto. Ya va siendo hora de estudiar a Ortega y disfrutarlo. Tomada nota: "La idea de principio en Leibniz"
    Gracias.

    Comentado por: ana el 08/11/2013 a las 13:17

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Biografía

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO.

Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

Bibliografía

  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Enlaces

Información sobre el Congreso Internacional de Ontología.

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