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El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Individuos que no pueden serlo

Indicaba en la columna anterior que las hipótesis einstenianas sobre el carácter discreto de la luz, abre la auténtica caja  de  Pandora que para la visión hasta entonces convencional de la naturaleza suponen las interrogaciones cuánticas. La física se ve rapidamente abocada entonces a la meta-física, es decir a enfrentarse a  problemas que se habían hasta entonces abordado en un marco más bien meramente especulativo, siendo paradigma de ello  textos como la Crítica de la Razón Pura de Kant, o la Ciencia de la Lógica de Hegel.

Abordaré hoy uno de los problemas más representativos, el de la individualidad, apuntando a una meta-física cuyo soporte científico sea no la física  newtoniana o relativista sino la teoría cuántica. 

 Utilizamos en el lenguaje corriente la palabra individuo, y sin necesidad de mayor reflexión, ni de recurrir a etimologías,  estaríamos  de acuerdo en lo siguiente: un individuo es una entidad discreta, es decir, en relación de continuidad consigo misma y separada de los demás individuos.

La naturaleza no siempre se presenta bajo forma de individuos. Con paciencia podemos atribuir un número entero al contenido de un saco de arroz (mil, dos mil granos etcétera), lo cual es prueba de que se trata de un conjunto de individuos,  pero no podemos hacer tal cosa con un continuo ondulatorio, como un haz de luz (al menos de entrada, pues el considerar que en determinadas condiciones la luz se comporta como un conjunto discreto de elementos llamados fotones, constituyó quizás-como ya he sugerido- la más fértil conjetura  de Einstein).

Los individuos pueden mantener entre sí ciertos lazos. Sean por ejemplo dos partículas cuyo movimiento es influido por el de la otra (análogamente al caso de la tierra y la luna). Si nos interesamos por esta influencia pasamos de considerar individuos a considerar sistemas.[1] Cabe pues decir que hay un conocimiento de los lazos que mantienen ciertos individuos, pero tal conocimiento no excluye el referirse a los individuos mismos que -por definición- poseen una entidad con independencia de los lazos que les vinculan con otros.

 Así cada una de las dos partículas tiene en cada instante una posición que puede ser considerada con independencia de la posición de la otra,  y ello vale también para la velocidad. En suma: el devenir de un estado propio de  un individuo (su posición, por ejemplo) puede hallarse afectado por su relación con el estado de otro individuo, pero ateniéndonos a un instante (es decir sin referencia a la evolución) no deja de ser un estado propio del mismo,  y el estado en ese instante  del sistema constituido por ambos    se reduce a  yuxtaposición de  los valores que se dan en cada uno de los estados separados. Pues bien:

Supóngase  por un momento que, incluso en ausencia de toda referencia a la evolución temporal, no hubiera manera de asignar un estado separado a la partícula A y a la partícula B. En la analogía con la tierra y la luna, se trataría, por ejemplo,  de un momento en que pudiéramos asignar una posición relativa de la tierra y la luna, pero no pudiéramos asignarles una posición por separado.

¿Tendría sentido en tales condiciones seguir hablando de individuos? Singulares individuos en todo caso a los que no cabría atribuirles propiedad definitoria que no fuera intrínsecamente compartida.



[1]     En la jerga de los físicos diríamos que los parámetros posición y velocidad de cada una de las  entidades son indisociables de los parámetros posición y velocidad de la otra, de tal manera que al referirse a las propiedades del sistema no utilizamos  dos parámetros sino cuatro.  

[Publicado el 14/2/2012 a las 09:00]

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Comentarios (3)

  • no sé el proceso de entrelazado solo se demuestra para distancias muy cortas y esto es suficiente para hacer un ordenador o un reloj(por cierto se deterioran bastante rápido) de ahí a extenderlo al universo me parece exceso de optimismo.

    Comentado por: a. el 15/2/2012 a las 17:41

  • Yo lo expresaría en la forma de que el individuo moderno que somos (y del cual pensamos que es "lo más natural del mundo" y "lo más libre", y "lo más real"), pues en verdad solamente es un simple constructo como tantos otros de nuestra cultura, que se aviene divinamente tanto con los intereses de los poderes hegemónicos establecidos, como con las ilusiones de liberación de todo lo externo por parte de la gente, del ser humano en general.
    Y que la crisis (ya tan larga) de ese individuo se está expresando cada vez más a niveles generales, sociales, históricos.
    Seguramente toda esta crisis, a la que nadie sabe darle un fiel diagnóstico y mucho menos una posibilidad de solución, tenga muchísimo que ver con la crisis de esa ficción llamada Individuo cuyos fundamentos cada día se van viendo como lo que son y de lo que están hechos:puro humo, ilusión, virtualidad, ficción, nadería social y política.
    La crisis en el fondo no es otra que aquella a la que nos avoca esa pretensión/ficción loca de sujetos "libres", apartados, disasociados,apartados los unos de los otros: de esas locuras/polvos, están hechos estos lodos...

    Comentado por: pepedamian el 15/2/2012 a las 14:22

  • Sólo podríamos hablar en tal caso de sistemas y los conceptos absolutos, tan frecuentemente manejados por la filosofía tradicional en su búsqueda de la esencia o principios, no existirían. Porque en realidad, el pensamiento funciona con sistemas. Definimos lo bueno en relación a lo malo, lo negro a lo blanco, lo grande a lo pequeño...sin embargo en un momento dado el pensamiento da el salto para intentar concebir lo absoluto, aquello que es lo que es sin relación a nada, y Platón intenta concebir el mundo de las Ideas como Bien, Verdad y todo eso, sin embargo no puede evitar hacerlo en relación al mundo material. Ese intento está en toda la teología cristiana, y Dios no sería sino el Absoluto. Yo soy el que soy, diría Jesucristo.

    Comentado por: Un bárbaro el 14/2/2012 a las 13:55

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

Información sobre el X Congreso Internacional de Ontología aquí.

 

 

 

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