La técnica y el ser del hombre: del control del fuego a la medida cuántica XVI
La techné a la que se refiere Aristóteles no es una modalidad más compleja de una potencialidad que en su generalidad compartiríamos con otros animales, sino la expresión de las facultades que singularizan al ser humano en el registro animal.
La historia de la techné pasa por múltiples escisiones: opuesta a la ciencia por un lado, opuesta al arte por otro lado, sin que pueda decirse que tales polaridades esten firmemente establecidas. Herrero se ha podido decir del escultor Eduardo Chillida, y las conjeturas meramente teóricas de un Max Planck o de un Antton Zeilinger multiplican su impacto cuando surge el experimento técnico al que desde su propia formulación están apelando.
En fin la disciplina científica que mayormente determina nuestra época no sólo vincula intrinsecamente el aspecto experimental y el aspecto técnico sino que en esta vinculación se pone de relieve que el technités que nosotros constituimos es quizás la condición misma de posibilidad de que se den las propiedades que la técnica accede a medir, dando apoyo así a la vieja idea de que el hombre es efectivamente medida de todas las cosas.
En un momento en el que tanto la homología genética entre el ser humano y otras especies animales como por la existencia de complejos maquinales que dan base a la idea de inteligencia artificial se buscan razones para poner en entredicho la subversión que supuso la aparición de la especie humana en el marco de la historia evolutiva y la irreductibilidad del lenguaje humano (por ende del pensamiento vinculado al mismo), la persistencia de las aporías que desde hace casi cien años llenan de estupefacción a los grandes de la reflexión cuántica se erige en soporte para el mantenimiento de posiciones humanistas.
Uno de los problemas a los que se encuentra confrontada la teoría cuántica es el de que también el instrumento con el cual medimos, al hallarse constituido por partículas elementales, puede ser objeto de la medición (lo cual acarrea entre otras cosas que el instrumento meramente indicativo se halle intrincado en aquello que indica- gato de Schrödinger en relación al dispositivo susceptible de descarga mortífera). Para evitar la remisión al infinito von Neumann se atrevió a afirmar la irreductibilidad a la medición cuántica de aquello que el denominaba conciencia humana. La causa del colapso de la función de onda ( la aparición pues de un gato vivo o de un gato muerto, con exclusión de ambas cosas a la vez) no sería otra que el observador consciente. El término conciencia probablemente no era el más adecuado (quizás simplemente en razón de que von Neumann no estaba al corriente de las dialécticas filosófico científicas en torno al mismo), pero lo que el gran científico quería enfatizar tiene aun vigencia:
No cabe reducir a mera presencia en el orden natural la fuente misma de toda reducción. No cabe hacer del hombre un mero correlato del conocimiento, o sea un objeto, no hay pues ciencia del hombre y - en los términos que he ido plantando ultimamente esta reflexión- no cabe moldear por la técnica al technitès.
La interpretación de la Mecánica cuántica conocida como Many Worlds, múltiples mundos, es hoy muy popular entre los físicos en razón de que pese a su barroquismo tiene la ventaja de que cada uno de lo mundos que postula recupera las características de nuestro mundo clásico. Mas valen múltiples mundos que responden a lo que el sentido común atribuye al mundo de siempre, que un sólo mundo en el que no funcionan los principios de contigüidad, realismo, localidad etcétera, parecen decirse. Pues bien,
Si nos preguntamos en que difiere nuestro mundo -convertido de nuevo en clásico- de los otros mundos una respuesta mínima es que los otros son meramente postulados mientras que el nuestro es constatado, constatado por ese complejo unificado de facultades que constituyen el espíritu humano, al que a menudo nos referimos con el término conciencia (que en realidad representa tan sólo una rasgo- no siempre presente de tal complejo).
Los otros mundos son postulados pero no son correlato de nuestra realidad conceptual y lingüística, no son objeto concretamente de las mediciones cuánticas.
Todo lo que es posible es ciertamente real: tal es el soporte de la teoría de los múltiples mundos; sin embargo no todo lo que es real es actual, es decir por los instrumentos de medida dispuestos en última instancia por la condición humana. Una sentencia a menudo citada a este respecto es la del gran físico John Archibald Wheeler: "no phenomenon is a real phenomenon until it is an observed phenomenon"
[Publicado el 24/11/2011 a las 09:00]
Josef Rudolf Mengele /ˈjoːzəf ˈʁuːdɔlf ˈmɛngələ/,(Günzburg, Baviera, 16 de marzo de 1911 – Bertioga, Brasil, 7 de febrero de 1979) fue un médico y criminal de guerra nazi, especialmente reconocido por sus experimentos con seres humanos en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz, Polonia. Sus conocimientos en Anatomía, Cirugía, Genética, Enfermedades, Tratamientos, entre otros aspectos, en su facultad de profesional de la Medicina, los aplicó analizando, estudiando, torturando y ejecutando a miles de prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial. Es por ello por lo que, tras conocerse estos crímenes, se le apodó El Ángel de la Muerte.
Cuando le preguntaron una vez si no sentía remordimientos de conciencia, respondió en verso como sigue:
Quiero una burbujita
que no me haga sentir culpable.
No pude comprar suelo
cuando se liberalizaba
a precio de remate.
No construí sin licencia,
ni con desalojos arbitrarios,
ni con información privilegiada.
Por eso ahora, a mis años
sé de manera consciente
que los buenos proyectos
tienen la fuerza de su propio peso.
Pero por inconsciente
me decanto por el globo.
Compruebo sin estupor
que estoy construyendo sin licencia,
desalojando arbitrariamente,
revendiendo sin gastar,
utilizando información privilegiada
donde había interrogantes mal formulados,
donde sólo estaba Proust.
La burbuja intelectual
Comentado por: Rene Descartes el 30/11/2011 a las 16:06
Una sombra más negra y densa que el uniforme de la Gestapo... nunca llegué a conocerla, y menos imaginarme que se llamasen leibnizianos quienes la proyectan.
Décadas de soleada tranquilidad dan para mucha sombra.
¿Cuántos agravios puede soportar una persona digna? ¿Con cuántos dedos se pueden contar los suyos, señor: con dos... o con uno sólo?
Comentado por: Leibniz el 24/11/2011 a las 17:26
Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.
Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian, iniciado en 1979 por el filósofo Ramón Valls Plana, e inmediatamente asumido por Javier Echeverría. Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad". La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que en su día aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual, personas de muy diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas René Thom). Grande era también la disparidad en posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente. Pero se pretendía en aquella facultad de Zorroaga (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.
Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en el universo de Marcel Proust y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.
30/5/2012 05:29
Hola, quiero felicitarlo por el...
Publicado por: Oz
24/5/2012 09:44
En efecto, a fuerza de superar...
Publicado por: David
23/5/2012 08:09
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22/5/2012 19:21
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22/5/2012 13:06
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22/5/2012 12:34
En efecto, las determinaciones...
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20/5/2012 12:41
El link al que me refería es el...
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20/5/2012 12:39
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