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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 23 de abril de 2014

 Blog de Víctor Gómez Pin

¿Vivir de la luz? Recurso a la ciencia como coartada

En Barcelona se anunciaba a primeros de agosto una película documental que llevaba el título  de "Vivir de la luz". La página conocida como "la contra" de un importante diario de la ciudad ponía sobre la pista del tema del documental: se entrevistaba a una persona que tras varios lustros sin haber ingerido  alimento alguno de origen animal o vegetal  sostenía que, sometiéndose a una rigurosa disciplina indisociablemente física y espiritual, era perfectamente posible vivir de la energía que se despliega naturalmente en la naturaleza,  y concretamente de  la luz solar.

No es mi intención en absoluto introducirme aquí en las consideraciones, generalmente  irónicas, que he oído en mi entorno al respeto. A priori  simpatizo con toda actitud que conlleve una apuesta en favor de esa singular  capacidad de los seres humanos que en tantas ocasiones les permite relativizar el peso de las contingencias del orden natural. Lo irritante en este caso  no era tanto lo abusivo de la tesis en sí (al fin y al cabo, nutrirse de manera convencional es en última instancia consunción de energía), sino ciertas connotaciones ideológicas que desprendía un folleto propagandístico de la película. Se indicaba en efecto que los personajes filmados y entrevistados darían testimonio de la conveniencia de hacer propias actitudes que caracterizarían a la espiritualidad oriental y que estarían desde hace ya un siglo encontrando  inesperado apoyo en la ciencia de Occidente. Se indicaba concretamente que  la  potencialidad para subsistir meramente de la luz y hacerlo incrementando la propia lucidez  (imprescindible el juego de palabras), por chocante que resultara para nuestros hábitos mentales, habría encontrado soporte conceptual y científico en los descubrimientos... de la Mecánica Cuántica.

Inevitable y tediosa referencia, habrá pensado más de uno al leer el evocado folleto propagandístico. Se diría que la Mecánica Cuántica tanto sirve para un roto como para un descosido. ¿Que nos resulta prosaica y poco excitante la tradición racionalista que ve en la  asunción de leyes consideradas  inflexibles del orden natural la base imprescindible para  asumir nuestra propia condición?... la Mecánica Cuántica habría puesto de relieve que este pretendido orden natural objetivo sería en realidad una construcción del propio espíritu humano.

 ¿Que  no nos resulta narcisisticamente satisfactoria   la idea de ser un animal que como todos los demás ( y por muy relevantes que sean sus singularidades como especie) es fruto de la evolución?...la Mecánica Cuántica permitiría (en alguna de sus hermenéuticas) avanzar la hipótesis de que, en última instancia,  todas las conjeturas de la ciencia -teoría de la evolución incluida- dependen de  una suerte de nuevo sujeto trascendental, que sería efectivamente medida de todas las cosas, y que tendría epifanía en cada uno de los seres humanos.

¿Que nos aflige el pensamiento  de estar circunscritos en un universo finito, sometido al segundo principio de la termodinámica y por ello a procesos determinísticos  vinculados a lo que denominamos tiempo?...La Mecánica Cuántica nos consolaría (es bien sabido que se consuela todo aquel que quiere) con hipótesis cosmológicas que, o bien multiplican los mundos posibles o bien hacen intervenir una suerte de demiurgo transcendente al cosmos y al que se hallaría asociado la conciencia humana.

La Mecánica Cuántica, en suma,  daría pie a una sorprendente restauración  del principio de esperanza. Una esperanza aun a costa del buen discernimiento, tan poco alimentada por la gran filosofía del siglo XIX, que la sustituía por el imperativo de asumir la finitud de la condición humana como requisito indispensable para  la auténtica riqueza que los humanos podemos esperar,  y que no es otra que el despliegue de las potencialidades del espíritu.

[Publicado el 16/9/2011 a las 09:00]

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Biografía

Víctor Gómez Pin se fue muy joven de Barcelona a París donde estudió Filosofía obteniendo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde imparte las asignaturas de Filosofía y Matemáticas, Epistemología y Filosofía fundamental. Desde hace unos años trabaja en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas.
Su transcurso indisociablemente profesional y social quedó marcado por su incorporación al proyecto de la facultad de Zorroaga que, en el San Sebastián de los años ochenta, aspiraba a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una sección de Filosofía fiel a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo de toda la universidad". En la fidelidad a lo que fue el proyecto teorético fundacional de Zorroaga, Víctor Gómez Pin es coordinador del International Ontology Congress/Congreso Internacional de Ontología, cuyas ediciones desde hace veinte años se han venido realizado bajo el Patrocinio de la UNESCO. Ha obtenido entre otros los premios Anagrama y Espasa de Ensayo.
Ha sido profesor en la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. En abril de 2013 fue nombrado miembro de Jakiunde, Academia de las Ciencias, de las Artes y de las Letras del País Vasco. Junto al compositor Tomás Marco es co-director del Encuentro Música- Filosofía que se celebra anualmente en la ciudad de Ronda.

Bibliografía


Enlaces

Información sobre el X Congreso Internacional de Ontología aquí.

 

 

 

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