El espejismo europeo
Preliminar sobre las condiciones sociales: La respuesta del marrano
Hace unos meses en el diario El País aparecía un artículo de Juan Goytisolo evocando los calificativos con los que Francisco de Quevedo se refería a mujeres, los sodomitas y otros sectores discriminados de la población, entre ellos los conversos. Preocupado por el origen del término marrano, Quevedo avanza una fantasiosa explicación según la cual cuando el cerdo se queja y gruñe los demás le dan replica, comportándose así de manera análoga a los judíos propicios al victimismo, al lamento de uno de los cuales acuden de inmediato todos los demás.
Los voceros de la justicia que supondría en último extremo el castigo de los mercados a los países de la Europa periférica y, sobre todo, sureña, manifiestan el temor de que si se hacen concesiones a la plañidera y mal pagadora Grecia, los españoles, portugueses, e italianos respondiendo a nuestra condición de pigs nos sumaríamos a esta parasitaria carrera por ordeñar la teta de la Europa trabajadora. Claro es que no parece haber otra salida, ni hoy para los europeos meridionales ni antaño para los judios conversos. Sin entrar en las diatribas respecto a la etimología, lo seguro es que los marranos fueron forzados a la conversión, lo que no les impidió seguir siendo despreciados, por aquellos mismos que no les daban elección. Aquellos que en Grecia o Portugal avanzan con mesura razones para salir voluntariamente del euro, sienten que como máximo hay que esperar a que uno le echen "Aquí yace Mosén Diego/ a Santo Antón tan vecino/ que huyendo de su cochino/ vino a parar en el fuego", de la inquisición por supuesto, precisa tras la cita de quevedo Goytisolo.
Por ello es cuestión de dignidad que se de una respuesta de estos nuevos marranos, pues tan mentira es que no hay salida fuera de la Europa pasto de los mercaderes, como que no hay salvación fuera de la iglesia.
EL ESPEJISMO EUROPEO
Unos años después de nuestra incorporación a la comunidad europea, en un Buenos Aires sumido entonces en profunda depresión, un colega argentino me señalaba que, a diferencia de su país, España se hallaba protegida por la solvencia de sus nuevos partenaires. Eran tiempos en los que centenares de miles de argentinos o uruguayos aspiraban encontrar un lugar en el selectivo sol de la Europa que sus padres habían abandonado. Tiempos en los que los brasileños veían en Portugal una posible puerta de entrada. Tiempos en los que, complacidos en el espejo de una Europa limpia, ordenada y laboriosa, pero inseguros de que lo reflejado respondiera a nuestro ser verídico, los españoles repudiábamos la quebrada imagen de nuestro pasado que representaban los ciudadanos de esos mismos países que nos habían acogido en situaciones dramáticas. Tiempos en los que el vocablo "sudaca", confería peyorativa unidad genérica a matices de acento en el seno de una lengua compartida, acentos jerarquicamente polarizados frente a los del Español peninsular.
Sólo unos lustros atrás los inmigrantes españoles en Suiza, Holanda Alemania dormían a menudo en barracones alimentando una nostalgia que, entre otras cosas, les impedía integrarse en el país y aprender la lengua. Hoy los hijos o nietos de aquellos emigrantes están más formados, pero algunos de ellos se disponen de nuevo a emigrar, sin mucha esperanza de que no hayan resucitado los prejuicios con los que que eran entonces recibidos sus mayores, si es que algún día fueron realmente enterrados.
La canciller Merkel acaba de afirmar que Europa es su pasión. Incide así en las declaraciones (recogidas hace unas semanas por Juan Gómez, corresponsal en Berlin de El País) de su ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, para quien Europa es "no sólo el futuro sino la pasión de Alemania". Westerwelle reconocía sin embargo que la exteriorización de tal sentimiento no siempre ha sido la adecuada, y concretamente que el lenguaje utilizado en Alemania para referirse a los países mayormente afectados por la crisis financiera, además de revelar profunda ignorancia, es insultante para los ciudadanos de los mismos.
Son sin duda de agradecer las palabras de este responsable. La cuestión si embargo es determinar si, tras casi dos años de iteración de prejuicios y utilización de acrónimos intolerables, habrá manera de suturar la herida, ya sea en la hipótesis optimista de una superación de la crisis.
Espacio mirífico en el que parecía articularse nuestro ser quebrado, Europa corre el peligro de convertirse en un ustorio, espejo cóncavo con el que Arquímedes habría logrado abrasar la flota de Marcelo en Siracusa y que hoy parece susceptible de fundir todo aquello que en la Europa periférica, moldeada por lenguas, tradiciones culturales o festivas, formas de organización económica y hasta de adecuación al clima, choca con el modelo aséptico de una Europa de hecho inexistente, pero identificado a los países de la Europa geográficamente nuclear. A la luz de la hermenéutica del movimiento de los mercados, esta visión dual de la pretendida Unión Europea, se generaliza:
El Presidente Obama, instando a los representantes de los partidos demócrata y republicano a una entente que permita superar el mal diagnóstico de las agencias de valoración respecto a la economía norteamericana, se dirigía al país precisando que Estados Unidos "no es Grecia ni Portugal". Podría haber añadido Irlanda, pero al parecer la inclusión en esta triste lista del hasta hace poco denominado tigre celta no deber ser politicamente conveniente en el imaginario americano. Ello no es óbice para que desde el inicio de la crisis a la vez que los polacos (víctimas hace sólo tres años de los prejuicios de quienes en la Irlanda creían haber superado la condición de europeos marginados) retornan a su país, decenas de miles de irlandeses se disponen a emprender el camino que, en épocas pretéritas, hizo de ellos paradigma del europeo emigrante.
En Irlanda, como en Grecia o Portugal, las reacciones a la situación oscilan entre la exigencia de dignidad, es decir la negativa a ser tratados como europeos de segunda fila (avanzando propuestas alternativas al estado de cosas) y la interiorización humilde y algo genuflexa de la crítica. Actitud ésta que desgraciadamente se percibe también en nuestro país:
Hace unos días un comentarista de una radio pública se refería a lo que a su juicio sería congénita actitud frívola e irresponsable de los españoles, señalando que mientras en Alemania se habrían tomado con disciplina y sobriedad las medidas impuestas por la unificación, aquí nos lanzábamos al despilfarro del AVE, obviando el hecho que en la apuesta por este había un pacto de compra de maquinas Siemens... a Alemania, con lo que España contribuiría a financiar esa misma unificación, de hecho tan beneficiosa para lo que se denomina mercado como dolorosa para los trabajadores alemanes.
"Eso no pasa en los países nórdicos", señala como quien dice una obviedad otro comentarista, que visiblemente ha interiorizado plenamente el cliché según el cual los europeos mediterráneos -en razón entre otras cosas del clima que determinaría caracteres y comportamientos - sólo tendríamos lo que por nuestra triste idiosincrasia merecemos. Y todo aquello que constituía una conquista real va desmoronándose. Ejemplo inequívoco:
El 17 del pasado mes abril el tráfico ferroviario entre Francia e Italia es bloqueado por decisión de las autoridades francesas que aducen exigencias de orden público. A las protestas de las autoridades italianas esgrimiendo los acuerdos de circulación de personas conocidos como de Schengen, Francia respondía que los propios acuerdos explicitan la exigencia de pasaporte en regla y la necesidad de justificar la disposición de medios económicos para subsistir en el país de llegada. Unos días después tras una entrevista entre los dirigentes de Francia e Italia, y eufemística matización de los principios por la comisión Europea, las medidas presentadas como excepcionales parecen tomar carta de naturaleza, de tal forma que el protocolo de Schengen se suspenderá cuando las circunstancias lo precisen, sin duda en medio de contradicciones: Dinamarca, particularmente reticente al principio de la libre circulación de personas, impone controles en las fronteras con Suiza y Alemania, no tanto pensado en los ciudadanos de estos países como en los extra-comunitarios o comunitarios acuciados por la pobreza.
Una de las ventajas que los españoles veíamos al proyecto europeo es que podría amortiguar el peso de diferendos (desde conflictos lingüísticos a discrepancias fiscales) y prejuicios que han contribuido y siguen contribuyendo a alimentar la tensión entre comunidades. Pues bien, el resultado ha sido parco. La animadversión se dispara a la menor oportunidad, sea para unos la adjudicación a San Sebastian de la Capital Cultural Europea, sea para otros la cifra de beneficiarios de programas sociales en Andalucía. Los clichés se iteran de la manera más impúdica, y a la par que un alto responsable del gobierno catalán declara que Cataluña es la Alemania de Europa (se sobreentiende que harta de pagar, los festejos de los meridionales), tertulianos de lo más variopinto declaran que los votantes de Bildu (es decir una fracción muy importante de la población vasca) son potenciales terroristas. Mientras tanto en la prensa británica, alemana, francesa en ocasiones u holandesa, los habitantes de la península ibérica seguimos compartiendo junto a griegos, a veces irlandeses y ahora italianos la categoría de PIGS y no hacen labor de encaje para distinguir al meridional que a sus propios ojos no lo es tanto, distinguir por ejemplo al que, repudiando su pertenencia a Italia se reivindica miembro de la funambulesca Padania.
Reaccionar al estado de cosas supone, en el registro individual, asumir la propia situación social y el propio problema y, en el registro colectivo apuntar a una fraternidad de los pueblos en general y de los europeos en particular cimentada en algo más que en el espejismo de pertenencia a una filiación prestigiosa. Denunciar como insoportable las frases hirientes para comunidades enteras que hoy se oyen casi como cosa trivial. Desmontar los clichés categorizadores de unos y otros y sobre todo desterrarlos en uno mismo.
[Publicado el 25/7/2011 a las 10:49]
Señor Gómez Pin, desde la admiración que le profeso, me gustaría puntualizar algo de su estupendo artículo. Algo en lo que me siento afectada de forma directa por ser ciudadana de Navarra y que se lleva repitiendo desde la llegada de Bildu a la esfera política. Estoy francamente aburrida de que se critique a toda persona que considere Bildu como heredera directa de la banda terrorista ETA. Me importa un bledo que sean 4 o 400.000 los que les votan o apoyan: son los mismos a los que siempre ha acompañado la tibieza, el silencio o la simpatía a la hora de posicionarse ante la violencia. Me da igual que sean 4 o 400.000, más todos los que no mueven un pelo y siempre se muerden los labios ante sus diversos despliegues de desfachatez reivindicativa, que son muchos, por desgracia.
Es evidente que todos queremos la paz, pero para ello debe haber un debate, un compromiso, un arrepentimiento, una conciliación y tras ello un largo proceso de regeneración. Del modo en que se han desarrollado las cosas únicamente estamos perpetuando la enfermedad, que seguramente se agravará con el tiempo.
Los que hemos sufrido la violencia terrorista de cerca, desde sus expresiones más radicales y sangrientas hasta las más ligeras y por desgracia rutinarias para algunos, sentimos que el imperio de la tiranía del silencio, de la violencia y el fanatismo nacionalista han ganado la batalla impunemente. Y eso provoca náuseas y ansias de exilio.
Comentado por: Sonia el 05/8/2011 a las 18:43
Conocí un usurero que cuando su deudor se arruinaba él se alegraba mas que un culé cuando su equipo gana al rival. En su insania,mas próxima a la Tenia que al prestamista racional, había algo muy oscuro.Esa actitud parece haberse generalizado,hecho norma. ¡ Hay de los deudores !.
Comentado por: Maleas el 02/8/2011 a las 17:45
El grupo Prisa empieza a no gustarme...lo encuantro hace un tiempo poco transpatente para los que lo seguimos en sus diversas manifestaciones durante años.... Eliminan a personas de programas o prensa de años sin dar expliaciones a sus seguidores de años; hacen editoriales totalmente pro pardistas y tendenciosas (Cebrian, se te cruzaron los cables )...presentan a individuos servilmente...!..!SE HAN POSICIONADO CLARAMENTE CON EL PODER !!....Bueno, yo los entiendo, y a los que se ganan la vida como periodistas, escritores.etc, dentro de él,( a vds. los deste blog tambien), pero ya no comparto sus intereses, ni en la mayoria de los caos sus decisiones y opiniones......!!Bon voyage a todos!!.. por eso quiero decir publicamente que conmigo no cuente mas. Otros vendran.Sé que me voy encerrando , pero la vida es asi... !CHAO!
Comentado por: Quizá volvamos a vernos..!no lo sé! el 29/7/2011 a las 16:59
http://www.youtube.com/watch?v=Bw5N1SgGytM&feature=player_embedded
http://www.youtube.com/watch?v=X2Rv-wjIbJ4&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=YFjjv3VVCC8&feature=related
Comentado por: Un bárbaro el 27/7/2011 a las 18:22
Los periféricos somos "cerdos" y tan sucios como ellos al retozar en el fango de nuestra ociosidad, salvo cuando nos convertimos en indispensables para la laboriosidad continental. Sin embargo, todos sueñan con saborear un buen jamón y se dan tortas por disfrutar nuestro clima soleado y templado. Entonces no somos cochinera, sino retiro turístico. El problema, al final o al principio, es religioso: luterano vs católico, dos cosmovisiones. La revooución industrial acompañó a los primeros, los segundo seguimos padeciendo el trabajo como pecado... Y así nos va, arruinándonos por ser martillo de herejes.
Comentado por: Lienzo de Babel el 26/7/2011 a las 08:37
En buena medida los europeos vivimos de espaldas a nuestra propia realidad.Europa es un continente gastado,bellamente ruinoso.Su realidad es que por zonas,poblaciones enteras deben emigrar en busca de otros horizontes sobre todo quienes pertenecen al medio rural,por la sencilla razón que las tierras de cultivo en Europa son escasas.Los sudamericanos emigran a causa de la imbecilidad de sus gobernantes,ya que aún es un continente en que falta mucho por hacer y por construír.Tenemos en común el mismo fiero enemigo que ha pergeñado la globalización casándose previamente con el neo-liberalismo que ha desatado la actual crisis desde el mismo corazón de Wall Street.El resto, como diría un monje budista, son pliegues del mismo manto.¿Cuando vamos a aprender que la Humanidad es una sola?Llegará el momento que deberemos volver al sistema comunitario para subsistir,porque la falta de agua y alimentos nos va a sobrepasar.
Comentado por: Chabela el 25/7/2011 a las 15:02
Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.
Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian, iniciado en 1979 por el filósofo Ramón Valls Plana, e inmediatamente asumido por Javier Echeverría. Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad". La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que en su día aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual, personas de muy diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas René Thom). Grande era también la disparidad en posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente. Pero se pretendía en aquella facultad de Zorroaga (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.
Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en el universo de Marcel Proust y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.
30/5/2012 05:29
Hola, quiero felicitarlo por el...
Publicado por: Oz
24/5/2012 09:44
En efecto, a fuerza de superar...
Publicado por: David
23/5/2012 08:09
Publicado por: a.
22/5/2012 19:21
Asumiendo el punto de partida...
Publicado por: David
22/5/2012 13:06
“Desde el punto de vista de una...
Publicado por: DPA
22/5/2012 12:34
En efecto, las determinaciones...
Publicado por: David
20/5/2012 12:41
El link al que me refería es el...
Publicado por: RespuestasVeganas.Org
20/5/2012 12:39
Publicado por: RespuestasVeganas.Org
19/5/2012 14:41
"Dès l'époque secondaire, les...
Publicado por: Pauline
10/5/2012 09:28
Ejemplo redución espacial a...
Publicado por: a
Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres