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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 25 de noviembre de 2020

 Víctor Gómez Pin

El pensar y la matriz del deseo

Aquello que acompaña en permanencia nuestras representaciones es designado por Kant como el yo, esa dimensión inevitable de nuestro ser que en ocasiones confundimos con la capacidad que el  humano tiene de auto-contemplarse, de aprehenderse a sí mismo en un espejo interior, es decir, con la conciencia, que casi es redundancia designar como conciencia de sí, pues cuando no es de sí de lo que se trata, puede haber ciencia (y otras formas de despliegue del espíritu) pero no precisamente conciencia.

De ahí la importancia de las circunstancias en las que en el pensar escaso peso tiene la reflexión de ese  yo que acompaña todas nuestras representaciones. Circunstancias que envuelven al filósofo en el momento verídico de su reflexión y al científico en la fragua de una fórmula.  Importancia asimismo de las circunstancias en las que este  inevitable  yo es efectivamente el punto de partida...para una inmersión en la que los intereses inmediatos de ese yo son superados. Una inmersión que permite reencontrar la matriz en la que la condición humana se fraguó en cada uno de nosotros, encontrar la atmósfera prístina en la que emergió no exactamente el yo sino el nudo de relaciones que constituye el sujeto lingüístico.

La tensión del pensar  redime, mientras que la ausencia de tal tensión cosifica todos los aspectos de la vida, incluido el deseo,  de tal manera que, cabe decir, la presencia  del otro para el  ser que no acepta el reto del pensar, la presencia del otro para el ser marcado por la abulia,  no es promesa de vínculo, sino coartada  para perdurar en el solipsismo: falsa alteridad encubriendo real onanismo.

Una vez más resuena la sentencia de  Aristóteles: el deseo del hombre es subsumir las cosas bajo conceptos. Y cabe decir que  tal deseo marca la sexualidad humana, separándola irreversiblemente  de la sexualidad meramente animal y haciendo que, para los individuos de nuestra especie, amar sea indisociable de dirigirse la palabra.

 

Post-scriptum sobre las condiciones sociales

Un político catalán se lamentaba al parecer de que durante los acontecimientos que tuvieron como una de sus expresiones la ocupación de la plaza de Cataluña, no encontraba interlocutor que pudiera hablar en nombre del colectivo. Posiblemente se estaba quejando asimismo de que los manifestantes y ocupantes de la plaza no parecían-en ocasiones al menos- responder a  máximas de comportamiento ético incorporados a partir de un discurso exterior, por así decirlo a nadie obedecían. Y en efecto:

Los ciudadanos no necesitamos profesores de virtud y en consecuencia tampoco necesitamos guías espirituales. La función social del profesor de virtud es más bien la de vehicular normas a través de las cuales se fragua el cotidiano yo, caracterizado por su fidelidad a abstracciones y no precisamente  por el esfuerzo en pos de juicio y criterio. Sólo en la medida en que  no respondemos a exigencias de reforzar la forma de vida sustentada en tales lazos,  fertilizamos  la simiente de lo que en nosotros puede aun perdurar de ciudadanos. Por aludir al problema en términos filosóficos: aquello que Kant denomina imperativo categórico es un universal del espíritu humano, aunque efectivamente sea tarea ardua el mostrar que es así. Un filósofo que se ocupa de ética no tiene que predicar el bien, sino inducir a seguir a Kant en los meandros de la Critica de la Razón Práctica, a fin de  justificar la sospecha de que  el criterio ético se encuentra en todo ser de razón. Otra cosa es que en la práctica el ser de razón  responda a tal criterio, asunto en el que pesan las condiciones sociales de posibilidad. 

[Publicado el 18/7/2011 a las 07:00]

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Foto autor

Biografía

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO.

Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

Bibliografía

  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Enlaces

Información sobre el Congreso Internacional de Ontología.

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