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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de septiembre de 2020

 Víctor Gómez Pin

Pasiva esclavitud versus cartesiana. Manera de vivir

Aludía en una columna anterior a esos pozos artesianos que en la región francesa de Artois hacían que  el agua brotaba a la superficie con fuerza proporcional al ímpetu con el que se  atravesaba la capa impermeable. Señalaba asimismo que  en la Recherche de Marcel Proust el pozo artesiano es parábola  del esfuerzo del espíritu, cuando efectúa  una inmersión  en sí mismo, a fin de taladrar  las  sucesivos estratos,  trabados con prejuicios, clichés y construcciones edulcoradas  sobre la propia condición o el propio destino...taladrar en definitiva las capas de desidia y resistencia, expulsando los residuos, a fin de dar espacio para la buena semilla de la metáfora o la fórmula.

Defendía la tesis  de que esta suerte de purificación redentora es asimismo la condición de una apertura a la alteridad, de una sustitución del ego hermético por el yo transitivo, el yo productivo, intrínsecamente vinculado a los demás, efectivo nudo de relaciones, del que es paradigma el je pense  de Descartes. Quisiera  hoy centrarme en este punto.

En el momento álgido del Discurso del Método, el Descartes que sólo halla razones para poner en tela de juicio las convicciones más arraigadas, procedan de la moral o de la ciencia,  encuentra en el hecho de que hay pensamiento una certeza apodíctica.  Es de señalar que la estrategia de la duda barre desde el primer momento la propia realidad fisiológica, es decir lo que podríamos considerar nuestra identidad individual como animales:

 "Me consideraré a mí mismo como sin manos, sin ojos, sin sangre y sin sentido alguno y creyendo falsamente que tengo todo eso. Permaneceré obstinadamente en ese pensamiento y si, por dicho medio no me es posible llegar al conocimiento de ninguna verdad, al menos está en mi mano suspender el juicio. Por ello, tendré sumo cuidado en no dar crédito a ninguna falsedad y dispondré tan bien mi espíritu contra las malas artes de ese gran engañador que por muy poderoso y astuto que sea nunca pondrá imponerme nada".

Aparece entonces la célebre frase: "pienso, luego soy". Sin embargo esta primera persona que piensa es inmediatamente presentada como "una cosa que piensa", sugiriendo así que el sujeto del pensar, lejos de identificarse al ego y el cúmulo de sus intereses, es intrínsecamente transitivo tensado, dialéctico y creador:

 "¿Qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, que entiende, que afirma, que niega, que quiere, que no quiere, que imagina y también y  que siente"

Lo único que en este texto plantea problema es el sentir. En efecto, ¿no habíamos acordado, llegados al paroxismo de la duda, que en lo sucesivo nos consideraríamos sin manos, sin ojos, sin carne, sin sangre, sin sentido alguno? Descartes precisaba sin embargo: "creyendo falsamente que tengo todo eso, aspecto de la cuestión sobe el que retorna: "De todas maneras no es menos cierto que me parece ver, oír, sentir calor, y eso es propiamente lo que en mí se llama sentir, y así precisamente considerado, no es otra cosa que pensar"

¿Qué nos dice, en definitiva el  yo pienso cartesiano? Pues que hay una cosa de la que no puedo en modo alguno dudar, a saber, que en todo momento tengo la cabeza llena de ideas, ideas de un tipo u otro pero ideas. Inténtese encontrar la menor razón para dudar e ello y se comprobará  inmediatamente que lo único con lo que se tropieza es con ideas, se comprobará que es imposible ver la no visión.

Pero hay ideas e ideas, hay ideas fruto de  la tensión y fertilidad del espíritu y que son correlato de   ese sujeto relacional al que antes me refería y hay ideas que reflejan más bien la astenia del espíritu, ideas pasivamente asumidas ("idées reçues", en la lengua francesa) o que fueron fruto de un juicio que ahora no tensa el espíritu (ideas  "rabachées" masticadas hasta la descomposición y que ya no son alimento). Ideas que   cierran el paso al yo que activamente piensa, que resiste a los prejuicios establecidos. Y así este último que se había propuesto resistir a la matriz de prejuicios,  al Dios que  "aplica toda su industria en engañarme" (sustituyan la palabra Dios, por otras como patria, mercado, o familia  y se reconocerán de inmediato en la situación) siente que se debilita:

"Pero un designio tal es arduo y penoso, y cierta desidia me arrastra insensiblemente hacia mi manera ordinaria de vivir, y como un esclavo que goza  de sueños en sueños en una libertad imaginaria, en cuanto empieza a sospechar que su libertad no es sino un sueño, teme despertar y conspira con esas gratas ilusiones para gozar más largamente de su engaño, así yo recaigo insensiblemente en mis antiguas opiniones y temo salir de mi modorra, por miedo a que las trabajosas vigilias que habían de suceder a la tranquilidad de mi reposo, en vez de procurarme alguna luz para conocer la verdad, no basten a iluminar por entero las tinieblas de las dificultades que acabo de promover"

 La pereza, la desidia, cómplices de nuestra "manera ordinaria de vivir", abonan una condición de confortable esclavitud. Y cuando se da un atisbo de lucidez sobre la objetivamente penosa condición, esta misma  lucidez hace vislumbrar lo duro y hasta quizás infructuoso que será el esfuerzo por liberarse y entonces  la modorra empuja a perdurar en la ciénaga.

En la medida en que  lo designado por Descartes como "manera ordinaria de vivir" es identificado a la esclavitud, el yo que se agota en esta ordinaria manera de vivir, es un yo esclavo, y egoístamente  consentidor de su situación, pues se trata en definitiva de un yo configurado  por la esclavitud misma, configurado a la vez por  la jornada agotadora y por las  complementarias horas de ocio que alimentan la  modorra...polaridad contra la que se revela el yo transitivo al que antes me refería, el yo surgido en el repudio  del binomio trabajo-esclavo/evasión contraponiendo al primer polo  la tensión del espíritu en el esfuerzo creativo,  y al segundo ese reencuentro de la propia humanidad en el otro en el que Kant veía la esencia del juicio compartido ante la obra de arte.

El texto de Descartes es trasparente: perezoso y conservador yo huyendo de la confrontación con la fuente del engaño, frente al sujeto del pensar,  que  repudia tanto la situación de ser engañado como la sumisión que ello conlleva.

 

Post scriptum sobre las condiciones sociales: La cuerda que ahorca al que se ahoga

Hace muchos años, el dibujante francés Wolinsky mostraba en una de sus viñetas a un   hombre que ante los gritos de alguien que se está ahogando, le lanza una cuerda con extremo circular... que se revela ser mortal soga. Evocaba esta imagen al seguir la  pantanosa negociación que condujo  al pretendido acuerdo entre jefes sobre la deuda griega. Uno de los escollos a resolver  eran las tremendas condiciones  del "rescate" anterior, impuestas tanto por la Comunidad Europea como por el Fondo Monetario Internacional. Esta última institución fue concretamente la que hace un año exigió el "ajuste" que supone más sudor y desesperación para los trabajadores griegos tanto del sector público como del privado, y sin el cual Grecia no recibiría en julio los 12000 millones de euros sin los cuales no podría hacer frente a sus pagos. Conviene no olvidar que el responsable del Fondo era entonces el socialdemócrata Strauss- Khan, y que el forzado a aceptar es el también socialdemócrata Papandreu. Pues bien:

Leo en un informado artículo de Xavier Vidal- Folch que la gestión del FMI por Strauss- Khan no sería suficientemente rigurosa a juicio de los partidarios de una desregulación aun mayor de la economía, y que consideran que rescates como el griego o el irlandés son medidas contrarias a la razón económica. Al parecer la candidata Christine Lagarde (¡ministra de Sarkozy!)  sería a los ojos de tales caballeros (o damas que también las hay) partidarios de estricta ortodoxia liberal sospechosa de contaminación por moribunda bacteria socialdemócrata. "...Al que tiene le será dado y al que no tiene le será arrancado" Para el que se ahoga ni siquiera ese momento iluso en el que cree que el lazo de la cuerda ceñirá su tronco y no su cuello.  

 

 

[Publicado el 27/6/2011 a las 09:11]

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Biografía

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO.

Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

Bibliografía

  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Enlaces

Información sobre el Congreso Internacional de Ontología.

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