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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de septiembre de 2020

 Víctor Gómez Pin

Pozo artesiano del pensamiento y subversión política

Preliminar sobre las condiciones sociales:

"Ells tenen els discursos...el poble la paraula"

Un ex mandatario de un partido catalán, en resentida lucha con sus ex-correligionarios que le han privado de poder,  que desde hace años encarnaba el repudio del ideario (republicano y de izquierdas) que rezan las siglas de su antigua  formación, comentando  las recientes movilizaciones sociales en Cataluña,  saliva en un medio digital esta viscosa mucosidad: "Los españoles[...]lo mejor es que no se equivoquen en el mapa, se meen, pinchen, griten e insulten donde les corresponde, en su país".

¿En qué España sería tolerable y hasta conveniente que los españoles mearan? ¿En la España de la resistencia  a la amenaza  del capitalismo en su forma totalitaria o fascista, o en la España de los que sojuzgaron  en primer lugar al propio pueblo español? ¿En la España de Miguel Hernandez, Lluis Companys (ministro que fue de la República), los miles de catalanes que participaron en la resistencia de Madrid y el Pabellón Republicano de la exposición de Paris...? ¿O en la España que fusilaba en Badajoz, y (en el plan de estabilización del Opus Dei) forzaba al exilio a millones de damnificados económicos? El evocado político  no tiene  en este caso  escrúpulos de detalle,  ni apunta a la acuarela. Tratándose de España, el trazo gordo le parece permitido. Sin duda no se hubiera atrevido a hablar de esta manera si no hubiera sentido que al hacerlo con motivo de un ataque al movimiento llamado de los indignados  ganaba puntos a los ojos de quienes intentan privar de legitimidad a su causa por una supuesta desvinculación con Cataluña. El perro escuálido -o percibido como tal- quizás no atrae  a pulgas pero si  a garrapatas. Pero parece que  el fracasado político  se equivoca y el perro no está  en absoluto...

Cuando la relación de fuerzas se muestra favorable a las causas liberadoras,  la energía se despliega en la superficie misma del espacio social. Las ideas portadoras de novedad se confrontan horizontalmente, retirándose las que se revelan menos fértiles, mientras que las dialécticamente poderosas son  gozosamente asumidas y erigidas de inmediato en armas. Mientras la tensión dura, tales ideas  se fortalecen aún más, la  inevitable puesta a prueba las depura,  sus aristas se afilan y su capacidad de socavar se hace proporcional a su potencia redentora.

Cuando las plazas españolas en el pasado mes de mayo se convertían en lugares dónde se ponían  de relieve  las irremediables contradicciones del sistema de mercado y la inutilidad del intento socialdemócrata de regularlo, la razón humana se fertilizaba y los legitimadores de la sociedad que hace inevitable la esclavitud empezaban   a  sentir peligro... En el día que escribo la atmósfera de la Vía Layetana barcelonesa  ha hecho con certeza olfatear ese peligro a las fuerzas sociales, políticas, mediáticas, y sobre todo económicas que,  no sólo creían tener en sus manos  el destino de los ciudadanos de Cataluña, sino también  estar en condiciones de canalizar hacia falsas querellas  la reacción de esos ciudadanos a la injusticia de tal destino.

Una Vía Layetana rebosante de personas que con  muy diversas expresiones, en  catalán,  castellano o alternancia de ambas lenguas,  proclamaban la irracionalidad, el intrínseco desorden, lo profundamente injusto, y hasta lo vejatorio del régimen económico imperante,  denunciando  la falacia de la resistencia meramente verbal de la clase política denominada de izquierdas, y sin permitir que la pertenencia lingüística o el posicionamiento de cada uno en relación a la identidad catalana escindiera respecto a la causa común...esto-con tal pureza de objetivos- no se había visto en Barcelona desde los tiempos de la República.

De entre la multiplicidad de carteles esgrimidos retengo el siguiente: Ells tenen els discursos...el poble te la paraula. Hueros discursos, en efecto, en el Parlament catalán o en las Cortes españolas, frente al decir verídico que caracteriza la reivindicación de   dignidad   y  la   rebeldía  inherente a la misma. Decir verídico que no es reductible a la suma de los decires de los manifestantes  en la Vía Layetana y quizás ni siquiera coincide con lo que cada uno se dice a sí mismo. Este domingo, tan poco futbolero y tan triste para políticos como el arriba citado,  ha constituido para muchos ciudadanos de Cataluña  un  día efectivamente festivo.

 

INMERSIÓN EN EL POZO ARTESIANO

"Cabe decir que las obras, como en los pozos artesianos, ascienden tanto más cuanto más profundizó el dolor en el corazón"

 

En el siglo XIII, los visitantes de la región francesa de Artois constataban  la existencia  de extraños pozos en los que al efectuar la perforación el agua brotaba a la superficie con fuerza proporcional al ímpetu con el que se  atravesaba la capa impermeable. Si en la Recherche de Marcel Proust el pozo artesiano es parábola del trabajo del arte, podría serlo asimismo del trabajo de la ciencia, y en general del esfuerzo del espíritu, que  supone siempre efectuar  una inmersión  en si mismo, a fin de taladrar  las  sucesivos estratos,  trabados con prejuicios, clichés y construcciones edulcoradas  sobre la propia condición o el propio destino...taladrar en definitiva las capas de desidia y resistencia, expulsando los residuos, a fin de dar espacio para la buena semilla de la metáfora o la fórmula.

Ha de añadirse que esta suerte de purificación redentora, es asimismo la condición de una apertura a la alteridad, de una sustitución del ego hermético por el yo transitivo, el yo productivo, intrínsecamente vinculado a los demás, efectivo nudo de relaciones, al que aquí me he referido en relación al je pensé de Descartes. El sujeto que ha desalojado en sí mismo las trabas que impiden realizar las potencialidades de su condición, el sujeto que se experimenta como  epifanía  de un esfuerzo  holístico, el sujeto que fertiliza en sí  lo que responde al rasgo general de la humanidad,  el sujeto motivado por el deseo de pensar, el sujeto en suma que  hace  inmersión en su interior pozo artesano,  se va desprendiendo del lastre que supone un yo anclado a la mera subsistencia y alimentado por la bazofia ideológica que, en la esclavitud real,  cimenta el edificio del consuelo imaginario (entre otras cosas por tratarse de una universalidad contradictoria, pues la apuesta por el primado del propio clan, la propia patria, el propio equipo y en definitiva el propio ego, choca con idéntica apuesta en el otro).

La tensión del pensar  redime, mientras que la ausencia de tal tensión cosifica todos los aspectos de la vida, incluido el deseo,  de tal manera que, cabe decir, la presencia  del otro para el  ser que no acepta el reto del pensar, la presencia del otro para el ser marcado por la abulia,  no es promesa de vínculo sino ocasión de masturbación.

Una vez más resuena la sentencia de  Aristóteles: el deseo del hombre es subsumir las cosas bajo conceptos. Y cabe decir que  tal deseo marca la sexualidad humana, separándola irreversiblemente  de la sexualidad meramente animal,  y haciendo que para los individuos de nuestra especie amar sea indisociable de dirigirse la palabra.

La inmersión redentora expresada en la metáfora del pozo artesiano es a la vez  apuesta por la dignidad propia y apuesta por la realización colectiva, praxis transformadora de uno mismo que desbloquea el estatus de la siempre interconexionada humanidad, y así praxis efectivamente política.

[Publicado el 20/6/2011 a las 10:45]

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Foto autor

Biografía

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO.

Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

Bibliografía

  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Enlaces

Información sobre el Congreso Internacional de Ontología.

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