El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Cuando lo que no se entiende es el orden clásico

El apólogo del gato de Schrödinger, apunta a hacer perceptible una situación en la que las leyes de la naturaleza posibilitan que una entidad (en razón de su  esencial correlación con una segunda) se halle escindida entre un polo digamos positivo  (correlativo del positivo de la segunda entidad) y un polo negativo (correlativo del negativo de la segunda): fracción de vida y fracción de muerte  en el caso del gato.

Siguiendo el apólogo, al abrir la caja   encontramos   al gato sea  vivo, sea muerto y nunca en la evocada situación de escisión entre una parte viva y una parte muerta. Pues bien:

Si por inteligibilidad del orden natural entendemos  aquello que la Mecánica Cuántica ha alcanzado a archivar y consignar en el registro matemático y en este caso concreto en la evolución de un sistema constituido por dos entidades que interfieren (evolución en conformidad a la ecuación de Schrödinger dependiente del tiempo), entonces inteligible es la situación de interna polaridad y no la situación en la que el gato tiene sólo vida o tiene sólo muerte.

Y ni siquiera hay paralelismo con la superación de la visión fenoménica por la física clásica pues la afirmación de que hay entrelazamiento no da cuenta de la situación que realmente se muestra a nosotros. Esta última no es análoga a la apariencia de que la superficie de la tierra es plana, o el sol parece girar, ambas perfectamente compatibles con la verdad de la cosa. La apariencia de que el animal esta vivo entra en contradicción con lo avanzado por la ecuación que sintetiza matemáticamente el entrelazamiento, y ello hasta el punto de que para explicarla se habla de colapso, colapso del estado que escapa a nuestra percepción pero determina el mundo. Para referirse a tal colapso algunos autores (entre los grandes de la física)  resucitan la vieja polaridad aristotélica potencia-acto. Dramático paso al acto cabría decir, pues una de las polaridades queda sacrificada... a menos de realizarse en otro mundo: asunto que me ocupará  en la próxima columna.

Poscriptum sobre las condiciones sociales: la causa de Jack Kevorkian

Mientras esbozaba esta columna leo la noticia de la desaparición e Jack Kevorkian, repudiado en 1995 por la American  Medical Association en razón de su valiente militancia en favor de la causa de la muerte digna, y condenado por ello en 19995 a una tenebrosa pena de prisión que creo no llegó a cumplir integramente. En un foro como éste, en el que se reivindica la tesis aristotélica de un deseo de lucidez como rasgo singular de la condición humana, y se cita al Max Born que veía tras las revoluciones del conocimiento "el ardiente deseo de toda mente pensante", no puede olvidarse que Jack Kevorkian tuvo la valentía de ayudar a morir a personas que percibían la progresiva pérdida de sus capacidades  mentales y lingüísticas, y juzgaban que   es impropio  de la condición humana aferrarse a la vida a cualquier precio.

Cierto es que la sociedad que impide la asunción por cada ser humano de su propio destino (en ocasiones rozando la crueldad sino el sadismo) es la misma que obliga a la inmensa mayoría de los ciudadanos a hacer de su vida un ganapán y canaliza la energía espiritual hacia objetivos miríficos y falsas querellas

[Publicado el 15/6/2011 a las 10:00]

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Comentarios (17)

  • La verbalidad verbea. Los signos NO. "Mañana" (lastima de palabra perfecta, contiene "maña", "principio del día", "día siguiente", etc., todo con la hispanica y rara "ñ". La ciencia es pa-ciencia. Fleming descubrió la penicilina de casulidad (buscaba otra cosa). Ahora... ¿Sin Fleming aún no existería algo tan maravilloso para la humanidad?
    "Mañana" es un signo compuesto de seis signos. Si escribo "&;=<#%" nada, pero si digo que significa "mañana" ¿Qué? Todo tiene fecha de caducidad: el mundo, la tierra (todo verdor perecera), el hombre... Un millon de años no es nada.

    Comentado por: &;=<#% el 21/6/2011 a las 00:26

  • yo tb soy lego pero creo que esta por ver que el tiempo sea físico y no existencial(Einstein-Bergson) y que el infinito sea matemático y no existencial(instuicionismo-logicismo).

    Comentado por: A. el 20/6/2011 a las 21:11

  • http://es.wikipedia.org/wiki/Suicidio_cu%C3%A1ntico

    Comentado por: suicidio cuantico el 20/6/2011 a las 10:41

  • Hace unos días conocí al Dr. Luís Montes en una conferencia sobre este asunto,pendiente de ser resuelto legalmente todavía.El consejo que dio fue hacer el Testamento Vital y dar una copia al medico de cabecera.Debo añadir que me impresionó su calidad humana,excepcional.

    Comentado por: Maleas el 20/6/2011 a las 03:41

  • A los legos en la materia (como lo soy yo) tal vez les interese saber que la intención de Schrödinger al plantear el famoso experimento del gato era mostrar las ridículas y absurdas consecuencias de una determinada interpretación de la física cuántica (la interpretación de Copenhague). No esperaba que nadie se lo tomara en serio. Por supuesto ello no invalida dicha interpretación pero creo que es algo que hay que tener en cuenta.

    Por otro lado, ensalzar a alguien que practicaba algo tan moralmente dudoso como la eutanasia (estuvo en la cárcel por matar a gente) es cuando menos inquietante. Pero lo que ya es alarmante es basarlo en la pérdida de capacidades mentales y lingüísticas. He leido un poco sobre el tema y la pérdida de facultades mentales no es en nigún caso motivo de eutanasia. La eutanasia solo es aceptable en enfermos teminales con un sufrimiento (físico) intolerable. Claro, es una consecuencia de la tesis de que solo es "cabalmente humano" el que tiene "deseo de conocer". Una tesis, como dije en otro comentario, peligrosa.

    Comentado por: p el 20/6/2011 a las 00:36

  • En la singularidad, en los agujeros negros, trasunto de lo que habría antes del Big-Bang, es donde el pensamiento, la razón, parece detenerse para dar paso a la fe o la creencia. Siendo seres finitos, inmersos en una realidad de fenómenos finitos, el infinito sólo nos parece "concebible" en la abstracción matemática, nunca en la física como característica de la materia. Si todo a nuestro alrededor tiene un principio y un fin, un nacimiento y una muerte, es decir está sometido a los parámetros de espacio y tiempo, y todo el edificio racional se ha levantado en función de tales premisas, nos parece inabordable la comprensión de características físicas infinitas, que escapan a esos parámetros, como por ejemplo la comprensión de la materia en un punto inimaginablemente pequeño con una densidad en su interior infinita. Un abismo ¿infranqueable?

    Comentado por: Un bárbaro el 19/6/2011 a las 22:13

  • principio y fin son singularidades si el gato se muere se sale de la obra solo tiene sentido hablar de vida-muerte si el gato esta vivo.

    Comentado por: A. el 19/6/2011 a las 13:00

  • Cálculo elegíaco

    Cuántos de los que he conocido
    (si de verdad los he conocido)
    hombres, mujeres
    (si esta división sigue vigente),
    han atravesado este umbral
    (si esto es un umbral),
    han cruzado este puente
    (si se puede llamar puente).

    Cuántos después de una vida más corta o más larga
    (si para ellos en eso sigue habiendo alguna diferencia),
    buena porque ha empezado,
    mala porque ha acabado
    (si no prefirieran decirlo al revés),
    se han encontrado en la otra orilla
    (si se han encontrado
    y si la otra orilla existe).

    No me es dado saber
    cuál fue su destino
    (ni siquiera si se trata de un solo destino,
    y si es todavía destino).

    Todo
    (si con esta palabra no lo delimito)
    ha terminado para ellos
    (si no lo tienen por delante).

    Cuántos han saltado del tiempo en marcha
    y se pierden a lo lejos con una nostalgia cada vez
    mayor.
    (si merece la pena creer en perspectivas).

    Cuántos
    (si la pregunta tiene algún sentido,
    si se puede llegar a la suma final
    antes de que el que cuenta se cuente a sí mismo)
    han caído en el más profundo de los sueños
    (si no hay otro más profundo).

    Hasta la vista.
    Hasta mañana.
    Hasta la próxima.
    Ya no quieren
    (si es que no quieren) repetirlo.
    Condenados a un interminable
    (si no es otro) silencio.
    Ocupados sólo con aquello
    (si es sólo con aquello)
    a lo que los obliga la ausencia.

    De "Fin y principio" 1993
    Versión de Abel A. Murcia

    Comentado por: Wislawa Szymborska el 19/6/2011 a las 11:31

  • Bueno, un bárbaro, no tan bárbaro, me parece. Me gusta eso de que no se trata de si la vida y la muerte o el suicidio o lo que sea son o no dignos, sino de cómo darles dignidad. También es cierto que tratamos desde los sentimientos. De todos modos sigo creyendo en la posibilidad de la simultaneidad física de la vida y la muerte, y no sólo como teorías cuánticas; gracias a ellas, dicen, se han desarrollado objetos reales que funcionan y explican la realidad, como los aceleradores de partículas. Sé que es algo que provoca rechazo, puede ser tachado de absurdo y de fantasioso, pero no lo descarte.
    A los demás, en contra de la eutanasia y/o del suicidio, decir que no es el estado normalmente quien desea morir ni matar a sus enfermos, de hecho, ha tratado de prohibirlo por lo general. Son las personas que sufren las que lo desean y luchan por tener esa posibilidad y por tener no una muerte digna sino una elección digna. Habría que convenir, eso sí, en que la razón de por qué la vida no resulta soportable para esas personas, sí podría tener una causa social aunque no siempre. Recuerdo haber leído que hay una enfermedad, una ruptura de algo, perdónenme la imprecisión absoluta, que es tan dolorosa que puede provocar un suicidio inmediato; ha ocurrido, de hecho, en algunos casos. Tendría que recuperar la información, no recuerdo sino esa vaga idea general. De todos modos creo que tendemos a tratar la vida humana, el estado, las relaciones, como si éstas no tuviesen límites y como si todo fuese posible con sólo desearlo. Exigimos la perfección que un ser humano no puede, por el momento, alcanzar.
    En el fondo, creo, se trata de luchar por que nos dejen, a cada uno, tomar las decisiones que nos afectan como protagonistas; pues al fin y al cabo las perspectivas de los demás por ciertas que sean, no son la vida propia. Podemos creer pero no vivimos en la piel de los demás ¿por qué entonces obligarles a seguir las decisiones que nosotros imaginamos que tendríamos?

    Comentado por: Ctk el 19/6/2011 a las 11:02

  • El correlato objetivo de la justificación moral del suicidio es el Estado legitimado para procurar la muerte a las formas de vida indeseables, imperfectas, contrarias a sus intereses.

    Comentado por: vv el 19/6/2011 a las 01:21

  • Creo que no acostumbramos a pensar demasiado en la muerte, quiero decir, pensar “fríamente”, intelectualmente, sin que dicho pensamiento signifique ausencia de humanidad. Lo hacemos cuando esta nos toca de cerca y entonces el sentimiento es lo que predomina en nuestra consideración de la muerte. A mí me ayudó mucho a tener una idea de la muerte, y no sólo un sentimiento, la lectura de Proust. Cualquier consideración sobre como el tiempo nos afecta trae consigo inevitablemente la idea de la muerte, y esto en un entrelazamiento, no cuántico, ni científico, sino moral, con la vida. Una idea de la muerte puede ayudar a dignificar la vida, a darle un valor en función precisamente de su finitud, puede ayudar a no perder el tiempo.
    En su búsqueda del tiempo perdido Proust constata que a lo largo de nuestra vida, definida como ese gran día que no tiene día siguiente, padecemos sucesivas muertes. Morimos como niños, como jóvenes, como amantes…y esa pérdida de las sucesivas identidades que fuimos, y que entonces nos parecían que habían de ser tremendamente dolorosas, no supone un gran trauma ni dolor visto desde el nuevo yo que somos en el presente sino que incluso nos pasan desapercibidas. La definitiva pérdida de la última identidad (la muerte) no debe ser, piensa Proust, muy diferente de las anteriores. Perder su cuerpo le parece menos doloroso que en su día le pareció perder su amor por Albertine, y sin embargo, tal pérdida considerada desde el presente le deja indiferente porque el nuevo Proust, diferente del muerto Proust que amó a Albertine, ya no ama a Albertine.
    A pesar de eso, Proust, parece encontrar ciertos elementos que se resisten a sucumbir en esa sucesiva pérdida de identidad. Elementos que evocados por sensaciones sutiles (olores, sonidos, sabores) nos dan cierta idea de intemporalidad de nuestro “yo” (La campanilla de su casa de Combray, aquella que le anunciaba la inminente llegada de su madre, tras despedir a las visitas, para darle un beso de buenas noches y tranquilizar así al niño que entonces era, no habría dejado de sonar a lo largo de toda su vida. Únicamente habría quedado ahogada por los ruidos de los sucesivos presentes que vivió)
    Pero la muerte no sólo se define por pérdida de la conciencia de identidad sino por un cuerpo susceptible a las leyes físicas y químicas que lo deterioran, cuando aún tiene ese principio vital, esa ánima, y que finalmente explican los procesos de descomposición de tal cuerpo cuando morimos. Termodinámica.
    En el tiempo recobrado Proust nos ofrece la patética visión de la reunión social en casa de los Guermantes, de cuerpos de antiguos conocidos irreconocibles en sus nuevos aspectos, máscaras, disfraces carnales de cuerpos sometidos a la termodinámica, al desgaste del tiempo, acompañados también de cambios de personalidad, de consideración social, de usos sociales. Pero a la vez, y por fin, parece entender, estando a solas en la biblioteca de los Guermantes, lo que puede redimirle de esa implacable ley: el comienzo de su obra. Su obra, el arte, el pensamiento, capaz de alejarle de ese baile de máscaras de la vida mundana que hasta entonces había llevado para recobrar el tiempo perdido.
    Al final de La Búsqueda, Proust cita a Víctor Hugo:

    “Es necesario que crezca la hierba y mueran los niños”

    y prosigue:

    “Yo digo que la cruel ley del arte es la de que las personas mueran y que nosotros mismos muramos apurando todos los sufrimientos para que crezca la hierba –no del olvido, sino- de la vida eterna, la hierba tupida de las obras fecundas, sobre la cual vendrán las generaciones a celebrar, alegres, sin preocuparse por los que duermen abajo, su “almuerzo en la hierba”.

    A partir de entonces la única preocupación que la muerte cause será la de no poder concluir la obra. Y todos tenemos una obra por hacer.

    Comentado por: Un bárbaro el 18/6/2011 a las 02:22

  • Que el suicida sea más digno después de darse muerte que antes de hacerlo, es cosa harto dudosa, y una hipótesis según la cual la muerte nos dignifica. O bien de lo que se trata es de hacer saber a la concurrencia que ciertas formas de vida son indignas, y que lo mejor es quitarlas de en medio.
    No encuentro dignidad alguna en el suicidio, sino dolor, desesperación, hastío: cosas tristes.
    No hay que aferrarse a la vida a cualquier precio; no dejaremos que esta liberadora evidencia se nos envilezca con un viva la muerte proferido en nombre de la dignidad.

    Comentado por: v el 17/6/2011 a las 23:41

  • Le voy a contestar antes de que se me vaya de la cabeza. He estado leyendo estos días un libro que explica, a nivel divulgativo, la teoría de la relatividad. Nada de fórmulas. Por lo que entiendo, las medidas de la velocidad, espacio, tiempo no significan nada si no están, como usted señala, en correlación con otras condiciones. El concepto arriba-abajo, por ejemplo es distinto (e igual) en España y Australia y para poder dotarlo de un sentido debo determinar primero en qué lugar estoy antes de que la información arriba signifique algo. A nivel plano arriba y abajo, siempre significan ya algo porque la condición correlacionada está implícita. Con lo de vivo y muerto a un tiempo podríamos estar dando implícita esa correlación, que sería quizás con el momento temporal desde el que se observa el hecho.
    Yo habito en España, no en Australia, por la razón que sea e igualmente estoy en un tiempo y no en otro. Desde mi tiempo sólo veo la vida de ciertos seres y no la de otros. Desde otros tiempos yo estaría muerta. Al igual que arriba y abajo indican lo mismo visto desde 2 lugares distintos. Me parece que sí es comparable este concepto con el de la tierra plana. Justo ayer estuve leyendo sobre la aparente simultaneidad de los acontecimientos, que pueden no ser vistos de ese modo, es decir ocurrir uno después del otro en vez de a la vez, desde otras perspectivas. En el libro explica que para nosotros es tan inconcebible como para los de la tierra plana no entender que no se cayesen los hombres de una tierra redonda, simplemente por falta de costumbre o de conocimiento sobre otras perspectivas, o por imposibilidad de alcanzarlas. En el caso de la simultaneidad de dos hechos explican que no podemos tener acceso a esa experiencia porque, entre otras razones, el experimento que ellos proponen necesita de una velocidad de 240.000 km/seg, algo que no podemos vivir en una vida corriente. Pero una vez imaginado y abierta esa puerta, se puede comprender. Hablan también de una especie de "techo" o límite en esto de la simultaneidad, alegando por ejemplo que un hijo no puede nacer antes que su madre pero, en mi humilde opinión, se confunden ellos mismos con su propia lógica habitual e implícita y ponen un límite que sus propias teorías deberían dar por desechado. No sé, esa parte todavía no la he comprendido del todo, tengo que trabajarlo un poco más. Saludos.

    Comentado por: Ctk el 17/6/2011 a las 15:06

  • Siempre hay que volver a Wittgenstein. Somos lo que pensamos. "Mecánica Cuantica", son un sustantivo y un adjetivo. Si digo "Cuantica de la Mecánica", nada, no sirve. El enrevesado proceso de la existencia, ni Big-Bang (parece un grupo musical) ni nada, lo que no se puede decir no se dice. Ni con formulas matemáticas, con signos lexicos raros. El señor Gómez Pin emana una poética cosificada. Sus articulos son adjetivos de lo cotidiano. El Universo es UNA BROMA CóSMICA.......

    Comentado por: no nada nada el 17/6/2011 a las 00:51

  • Cumplir la ley: ese es el único deber del ciudadano. Si no la cumple es bueno que cumpla la pena. Algo tan sencillo parece que se nos ha olvidado. Hasta Creonte, que era un tirano, lo tenía claro.F

    Comentado por: Fer el 16/6/2011 a las 18:21

  • Un familiar muy cercano padeció una hemiplejia que afectó el lado izquierdo se su cuerpo.De ser una persona dinámica y trabajadora,nunca aceptó su nueva condición,y en algún momento intentó poner fin a su vida.Sus familiares logramos impedirlo,y sinceramente apelamos en todo lo posible a hacer su día a día mas llevadero.Murió seis años después de su ACV,tan deteriorado, que los Cristos de las iglesias tienen mejor aspecto que esta persona,cuando falleció.Pienso que él hubiera optado por una muerte asistida.Reconozco que los seres humanos no estamos dispuestos a perder a quienes amamos.Buscamos toda clase de medicamentos en procura de mejorar la salud del enfermo.No sabemos claudicar.Revolvemos cielo y tierra en la búsqueda de aquello que creemos "lo mejor" para prolongar esa vida que nos es sagrada.Vivir es un duro aprendizaje en todos los niveles.Con este comentario deseo honrar a Jack Kevorkian .

    Comentado por: Bernal el 15/6/2011 a las 22:23

  • en ocasiones rozando la crueldad, si no el sadismo
    en ocasiones rozando no la crueldad, sino el sadismo

    Comentado por: ? el 15/6/2011 a las 20:00

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

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