El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Guerra contra la estulticia

José Lazaro, profesor de historia de la medicina y ensayista me escribe una larga carta de la que se hacen eco varios amigos, el psiquatra Enrique Baca Basilio Baltasar y Felix de Azúa. Retomaré sinteticamente más adelante las observaciones de todos ellos (alguna delas cuales merecerá atención detallada), limitándome hoy a un extremo del primer escrito.


José Lazaro me comunica que ha pasado un tiempo leyendo los Manuscritos Económico- políticos del 44 de Karl Marx. A la vez que manifiesta su interés por el lucido tratamiento y su intención de seguir leyendo a Marx hace la siguiente observación:

"Quizá el problema intrínseco del proyecto marxista, el aspecto interno que determinó de forma ineluctable el trayecto desde Lenin al Gulag, se encuentre en la profunda ceguera de Carlos Marx ante la singularidad esencial del deseo humano. Es lamentable que Marx no pudiese leer a Freud ni a Proust, pero es más lamentable todavía que no profundizase más en Shakespeare y en Montesquieu".

José Lázaro evoca luego los textos -alguno de atribución problemática- en los que Marx se interesa por el fenómeno del carlismo español y afirma al respecto lo siguiente: "Quiero seguir el ejemplo de Marx en este aspecto. Me parece importante intentar hacer hoy lo que hace siglo y medio hizo él con los carlistas. ¿Quiénes serían para nosotros lo que los carlistas eran para Marx?"La respuesta sería la siguiente: los falangistas. Y Jose Analiza entonces un discurso del fundador de la Falange en el que éste presenta lo que constituiría la esencia del liberalismo democrático"

 

"El Estado liberal vino a depararnos la esclavitud económica, porque a los obreros, con trágico sarcasmo, se les decía: ‘Sois libres de trabajar lo que queráis; nadie puede compeleros a que aceptéis unas u otras condiciones; ahora bien: como nosotros somos los ricos, os ofrecemos las condiciones que nos parecen; vosotros, ciudadanos libres, si no queréis, no estáis obligados a aceptarlas; pero vosotros, ciudadanos pobres, si no aceptáis las condiciones que nosotros os impongamos, moriréis de hambre, rodeados de la máxima dignidad liberal'. Y así veríais cómo en los países donde se ha llegado a tener Parlamentos más brillantes e instituciones democráticas más finas, no teníais más que separaros unos cientos de metros de los barrios lujosos para encontraros con tugurios infectos donde vivían hacinados los obreros y sus familias, en un límite de decoro casi infrahumano. Y os encontraríais trabajadores de los campos que de sol a sol se doblaban sobre la tierra, abrasadas las costillas, y que ganaban en todo el año, gracias al libre juego de la economía liberal, setenta u ochenta jornales de tres pesetas.


Por eso tuvo que nacer, y fue justo su nacimiento (nosotros no recatamos ninguna verdad), el socialismo. Los obreros tuvieron que defenderse contra aquel sistema, que sólo les daba promesas de derechos, pero no se cuidaba de proporcionarles una vida justa."

Obviamente la intención de Jose al citar este texto es la de ilustrar la dificultad de mantener un espíritu maniqueo en cuestiones sociales. La crítica de aquel señorito falangista podría ser asumida por cualquiera de los que, en su tiempo como ahora, denuncian los estragos del sistema de economía liberal y los abusos del omnipresente mercado. Y sin embargo...


En materia de relaciones sociales lo importante no es quizás tanto la denuncia de un aspecto que, a ojos vista, se muestra indefendible como el esfuerzo por aprehender las causas por las cuales la patología descrita se hace inevitable, y consecuentemente por sentar las bases de una erradicación de tales causas. Se revela interesante por así decirlo una perspectiva "holística", es más fértil la consideración del entramado que la focalización en un aspecto. Como José Lazaro recuerda, en la continuación de su discurso el gerifalte falangista critica la lucha de clases y el corolario de esta lucha que entonces constituía la puesta en tela de juicio del adoctrinamiento religioso y patriótico o de la canalización de los sentimientos de solidaridad hacia el horizonte asfisiante de la familia convencional.


Y José Lazaro sintetiza así su impresión ante el texto citado:

"Tal es la elasticidad de las palabras que un manifiesto fascista (al servicio, por tanto, de la explotación del debil por los señoritos) se presenta como una canto a la hermandad y solidaridad entre los hombres. (Me recuerda a esos obispos que exigen que se impida cualquier crítica de sus abusos tradicionales apelando a la libertad de expresión y al respeto a los sentimientos religiosos)".

Y en efecto, "tal es la elasticidad de las palabras"...cuando de hecho la palabra está instrumentalizada, cuando no es un correlato de la verdad que el ser humano habrá de buscar en permanente conflicto con prejuicios, sino un instrumento de ocultación.Volviendo a ese Carlos Marx que interesaba a José Lazaro:

Su descripción de los mecanismos generadores de miseria material y espiritual intrínsecos a la sociedad capitalista conducen, como antes sugería, a la búsqueda de una respuesta holística. Que las modalidades efectivas de tal respuesta hayan fracasado de hecho y que la asunción de tal fracaso sea de alguna manera el primer imperativo ante nosotros mismos, no es óbice para lo siguiente: la crítica de Carlos Marx se sustenta en un brutal esfuerzo para alcanzar lucidez sobre el entorno social, esa lucidez que el trabajo embrutecedor excluye y por la búsqueda de la cual Aristóteles caracterizaba al ser humano.


A diferencia de los nihilistas de todo cuño, Carlos Marx tenía una concepción noble del ser humano. Partía de la premisa de que éste tiende a fertilizar sus potencialidades cognoscitivas y creativas porque en ellas reside lo singular, lo específico, de su naturaleza en el seno de la animalidad; y viendo con claridad meridiana que el sistema social frenaba esa tendencia, llamaba a combatirlo. Más allá de eventuales desaciertos en sus diagnósticos sobre la enfermedad que corroía en su tiempo (y que corroe en el nuestro) el cuerpo social, la disposición de espíritu de Marx era la de un trabajador que lucha contra la inercia en sí mismo. El esfuerzo tremendo en pos de la lucidez, (en su caso en el terreno de las disciplinas sociales, en el caso de otros enriqueciendo las ciencias de la naturaleza), el mero hecho de haber intentado pensar algo tan tremendamente complejo como el capital, le sitúa en la antítesis tanto de los estériles sermones que incitan a una fraternidad abstracta, como de las pseudo denuncias del evocado personaje de nuestra historia, arrastrado él mismo por el drama que su ceguera, quizás más que su disposición moral, contribuyó a desencadenar.


Y hay en la carta de José insistencia en un extremo al que quisiera responder directamente. José Lázaro cita un párrafo relativamente preciso en relación a la Revolución social que los falangistas iban a llevar a cabo.


"La riqueza tiene como primer destino -y así lo afirmará nuestro Estado- mejorar las condiciones de vida de cuantos integran el pueblo. No es tolerable que masas enormes vivan miserablemente mientras unos cuantos disfrutan de todos los lujos."
"Defendemos la tendencia a la nacionalización del servicio de Banca y, mediante las corporaciones, a la de los grandes servicios públicos."


"Hay que elevar a todo trance el nivel de vida del campo, vivero permanente de España. Para ello adquirimos el compromiso de llevar a cabo sin contemplaciones la reforma económica y la reforma social de la agricultura."


A continuación José Lazaro comenta:


"Todo esto se puede interpretar como retórica vacía, como pura estrategia publicitaria, como la patita blanca que la fiera enseña por debajo de la puerta para engañar a su víctima. Yo más bien pienso que (en los fundadores de la Falange, no en sus sucesores franquistas) estas proclamas eran sinceras".

Todo lo sinceras que se quiera, lo cual tiene muy relativa importancia. La máxima subjetiva moral lo es de acción, o sea piensa cuales son las condiciones necesarias de que el bien se realice. Ya he tenido ocasión de decir que si se hubieran parado siquiera un instante a reflexionar sobre la base en la que se apoyaban y a quienes tenían enfrente, aquellos "revolucionarios" falangistas se hubieran dado cuenta de que sus proclamas de justicia social no podían sino ser mera tapadera
Sincera es también la persona que es capaz de compartir la miseria hasta besar el muñón del lisiado, pero no repudia el marco de indignidad en la que la vida de los que son objeto de sus samaritanos ciuidados se desenvuelve. La tópica frase de que el infierno está lleno de buenas intenciones se convierte en palabra verídica cuando las intenciones no se acompañan del trabajo de la inteligencia.


José Lazaro señala con razón que hay en Marx una ausencia de toma en conideración de aspectos de la subjetividad humana que son irreductibles a las relaciones basadas en el control de las fuerzas productivas. Por eso fue efectivamete tan importante aquel momento en que la idea de revolución se consideraba indisociable de la confrontación a los eternos fantasmas del deseo y la posesión, y al hecho de asumir lo intrínsecamente quebrado de la condición humana. Por decirlo someramente: La sociedad revolucionaria habría de ser una sociedad trágica una sociedad en la que todos y cada uno de nosotros estuviera en condiciones de aspirar a aquello a lo que se refiere Aristóteles bajo el término andreia, virtud expresiva del hecho de que se ha contemplado con entereza la matriz quebrada que forja a los humanos; virtud que sólo puede darse con la abolición de las falsas querellas y los problemas tapadera. En este sentido la lucha por la liberación social es una lucha por la inteligencia. Como decía el llorado matemático y filósofo francés Gilles Chatelet el proyecto revolucionario y el proyecto de la filosofía se hermanan en lo mismo: "guerra contra la estulticia"


Apostilla 1) estoy de acuerdo con José Lazaro en que San Francisco de Asis y Ghandi son la expresión misma de una voluntad de poder que yo diría no sólo gigantesca sino sobre todo perversa (por no hablar de los que tienen una concepción samaritana de la justicia . De ahí que haya que extremar la prudencia cuando uno se acerque a los émulos de tales personas.


Apostilla 2) Contrariamente a lo que Jose indica la razón por la que ninguna empresa elige libremente limitar sus beneficios tiene muy poco que ver con el deseo de los empresarios y mucho con el hecho de que aquella que lo hiciera entraría en contradicción con la lógica del sistema económico y a medio plazo sería arrinconada u orillada.


Apostilla 3)
José Lazaro evoca criticamente la evocación por Marx del deseo en el tercero de los manuscritos. Obviamente es muy reducionista presentar el deseo como representación sólo susceptible de transformarse en existencia efectiva a través del dinero. Me atrevo a conjeturar sin embargo que esta visión era más cuestionable en tiempos de Marx que ahora mismo. Cada vez más por desgracia se hace perceptible que en efecto el dinero es "nuestra alma" y con ella obviamente también nuestro deseo.

[Publicado el 09/5/2011 a las 09:30]

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Comentarios (10)

  • A mi me gusta el cine de catástrofes. Y he visto todos los videos del tsunami de Japón que he podido. No creo que sea por el morbo de ver morir a la gente (en realidad no se ha visto morir a nadie, aunque sabes que ahí hay gente muriendo). No soporto esos programas en los que se ve a gente sufriendo accidentes, incluso muriendo y encima se presenta como algo cómico. Creo que uno de los motivos es que ver a las fuerzas de la naturaleza destadas es un gran y bello espectáculo (ya saben lo que dijo Rilke: la belleza es el principio de un terror que apenas podemos soportar). Además, nos hace tomar conciencia de lo pequeños que somos. También, es interesante observar cómo se comporta el ser humano en situaciones límite, cuando aparece lo mejor y lo peor de cada cual: valor, cobardía, altruísmo. egoísmo... Y uno se pregunta: ¿qué haría yo en una situación así? ¿seguiría siendo humano o me convertiría en una bestia? Aprendes a actuar en este tipo de situaciones (incluso en un sentido práctico). Las motivaciones son similares a las de que nos gusten las películas de guerra. Si hacemos abstracción del sufrimiento que provoca, la guerra es bella.

    Respecto a la "pulsión de muerte" me parece más llamativo que en un portal de cine como imdb.con, en la lista de las mejores películas de la historia del cine votadas por los usuarios, entre las 20 primeras, diría que todas menos una o dos, son de guerra o del mundo de la delincuencia...

    Comentado por: andrés el 13/5/2011 a las 13:12

  • Accionistas y Corporaciones.

    “"Pensaban, en efecto, en esas hecatombes de regimientos aniquilados, de pasajeros engullidos, pero una operación inversa multiplica hasta tal punto lo relativo a nuestro bienestar y divide por una cifra tan formidable lo que no le concierne, que la muerte de millones de desconocidos apenas nos afecta y casi menos desagradablemente que una corriente de aire."

    “Mientras me acercaba a mi casa, pensaba en la rapidez con la que la conciencia deja de colaborar con nuestros hábitos, que abandona a su desarrollo sin ocuparse más de ellos, y, por tanto, lo mucho que podríamos asombrarnos, si comprobáramos simplemente desde fuera –y suponiendo que entrañen la participación de todo el individuo- las acciones de hombres cuyo valor moral o intelectual puede desarrollarse independientemente en un sentido muy distinto.”

    “Llevaban ya mucho tiempo sin darse cuenta de lo que podía haber de moral o inmoral en la vida que llevaban, porque era la de su círculo. Así, cuando estudiamos ciertos períodos de la historia antigua, nos asombra ver a personas individualmente buenas participar sin escrúpulos en asesinatos en masa, en sacrificios humanos, que probablemente les parecieran cosas naturales.”

    Marcel Proust.

    Comentado por: Un bárbaro el 12/5/2011 a las 21:06

  • Az, no me parece que las ficciones apocalípticas representen la catástrofe cotidiana del mundo, sino que más bien la vuelven aceptable, pues nos dicen: "fijaos cómo podemos acabar". Es decir, poniéndonos a la vista una espectacular muerte futura, nos recuerdan que seguimos vivos. Ayudan a olvidar que tal vez ya estamos en mitad de la catástrofe. Además, esas apocalipsis suelen contarse a través de la historia (optimista) de unos supervivientes que en ese mundo en ruinas puden empezar de cero, como Adán y Eva.

    Comentado por: gómez el 12/5/2011 a las 13:26

  • Es desconcertante el predicamento de las teorías apocalípticas entre la masa. Las formas de aniquilación, especialmente las formas de aniquilación masiva, son un espectáculo muy demandado por el público. No se trata ya sólo de morirse o de matar, sino de exterminar, de aniquilar en cantidades industriales; epidemias, terremotos, tsunamis, colapso energético... todo vale para este inmoderado apetito escatológico que cautiva la atención del personal y lo mantiene pegado en su asiento frente a televisores y pantallas de cine. Es algo así como la utopía negativa, la contrarréplica oscura de ese gran estallido con que según nos cuenta la Ciencia empezó todo. Que esto se acaba es cosa que salta a la vista -salta sospechosamente a la vista, podríamos decir-, pero ¿a qué viene esa terca complacencia en la aparentemente inútil representación de su aniquilación definitiva? Sabido es que el futuro es irrepresentable, que el futuro no es cosa a la que convenga representación alguna, pues no hay hechos futuros, así que no es propiamente un conocimiento del futuro lo que puede depararnos su supuesta representación.
    Una secreta pulsión destructiva parece complacerse en ser representada o expresada, en tomar cuerpo, en manifestarse. Acaso todas estas ultimidades más o menos espectaculares, más o menos siniestras, con que nos maravillamos y aterrorizamos el ánimo, no aludan a más aniquilación que a esta que cotidianamente nos procuramos consintiendo en vivir.

    Comentado por: az el 12/5/2011 a las 00:21

  • Que perdidos que estamos.El caso del default acaecido en USA en 2008,nos muestra la profunda corrupción entre políticos y banqueros y financistas.Los segundos lograron hacer cuanto hicieron,porque los políticos produjeron leyes que posibilitaran la puesta en marcha de sus famosos "productos" de mercado.Fué algo realizado adrede.Para ello desregularon hasta el precipicio.No tomaron los recaudos que habitualmente se toman para las hipotecas.Abultaron cuanto pudieron los montos.Casi obligaron a la gente a proveerse además de una mejor vivienda,electrodomésticos,automóvil,muebles, etc. A la par crearon seguros contra falta de pago.Cuando tuvieron todos estos paquetes bien abultados, qué mejor que venderlos a los encantadores europeos? Y así caímos.Y no solo hicieron eso, sino que millonarios como Buffet,apostaron por la caída de tal banco o tal otro.Así estamos.A merced de unos seres enfermos de codicia,sin una sola pizca de responsabilidad moral y mucho menos económica.Esta película que estamos viendo no tendrá un final feliz.Estamos jugando con mucho mas que fuego y dinamita.Estamos llevando a millones de seres al estallido.

    Comentado por: Beatriz Basenji el 11/5/2011 a las 00:00

  • La Corporación no es sino la Idea de un Todo, entendido éste como el Conjunto de Individuos que la componen; obviamente, cada individuo es una corporación individual "en sí mismo", pues si, por una parte, no fueran todos los individuos lo mismo, ¿cómo resultaría posible su cómputo? ; y por otra, ¿qué es eso que todos y cada uno son sino corporaciones individuales, manifestaciones individuales de La Corporación? En efecto, los individuos son mecanismo de aplicación del principio de Autoridad al servicio del Capital, formas históricamente determinadas de explotación y dominio al servicio del Amo, que hoy se manifiestan según el modelo Empresa -supongo que a algo así se refieren con el término Corporación- como a cada paso se nos hace ver con cansinas apelaciones a la autogestión, a la autonomía, o con la transformación progresiva del asalariado en empresario autónomo. Ya me dirán ustedes qué cabe esperar del individuo sino sumisión y dominio, cobardía y rapacidad. Esas posibilidad de humanidad que atribuyen al individuo no es propiamente individual, sino lo que buenamente aparece cuando nos olvidamos del individuo que somos o luchamos contra el individuo que no toca ser, o, en el mejor de los casos, mero cumplimiento del deber en el proceso de obtención de un Capital Moral.

    Comentado por: vv el 10/5/2011 a las 11:27

  • El principal problema es que dicho cambio de legislación debería hacerse a nivel global, pues las Corporaciones, que sí están globalizadas, se aprovechan de que una legislación económica global no acompañe a una economía global. Por tanto siempre se radicarán en los países que más facilidades legales les den para obtener el máximo beneficio económico, en cuanto a protección medioambiental, derechos laborales, explotación de recursos, etc...
    Lo que decía en mi primer comentario:un monstruo, una máquina económica, un mecanismo para hacer dinero, sin moral, sin ningún valor que podríamos llamar humano, creada por los hombres y que acaba dominando a los propios hombres, que se mueve mejor cuanto más injusto y desigual es el mundo.

    Comentado por: Un bárbaro el 09/5/2011 a las 21:49

  • Claro, por eso anda el personal tan descolocado. Acostumbrados a indentificar la opresión con una persona física (Franco, Hitler, Stalin...) no acaba de comprender, de ver claro al enemigo difuso y sin rostro que tiene delante. Pues el enemigo no son los accionistas, cada uno de ellos individualmente considerado, sino la institución de la que forman parte.
    Sin embargo sería teóricamente sencillo desactivar los aspectos más perversos del monstruo corporativo. Bastaría con cambiar la legislación que regula su funcionamiento.
    Para ello, claro está, se necesitaría una clase política no corrupta, sin intereses económicos en tales corporaciones, sin dependencia económica para sus campañas de tales corporaciones, sin sometimiento a los lobbies de tales corporaciones...
    Pero vamos en un camino totalmente contrario. Basta ver a Felipe Gonzáles y a Aznar, expresidentes de Gobierno, y figuras políticas enormemente influyentes aún, cobrar sueldos millonarios como consejeros de tales corporaciones. Es sólo a modo de ejemplo cercano.
    O reaccionamos y exigimos a nuestros representantes políticos que realmente representen nuestros intereses, los intereses del pueblo, como se supone que han de hacer en toda democracia, o indudablemente iremos de culo.

    Comentado por: Un bárbaro el 09/5/2011 a las 21:25

  • El problema es que la sociedad actual no se articula en base a los deseos de personas físicas sino en función de los intereses de personas jurídicas. Dichas personas jurídicas, cuyo paradigma son las Corporaciones empresariales, carecen de toda moral, no son organizaciones creadas para buscar una determinada idea de bien, de felicidad, sino con el exclusivo propósito de obtener las máximas ganancias económicas para sus accionistas. Dichos accionistas eluden, ante la ley, cualquier responsabilidad moral y personal ante lo que la Corporación, como persona jurídica, pueda causar en su búsqueda de rendimiento y productividad. Es más, las propias normas internas de las Corporaciones, se aseguran de que ningún directivo, por escrúpulos morales, pueda poner en peligro una operación económica o financiera rentable. Por ejemplo, si para la Corporación es más rentable contaminar que pagar la posible sanción económica que tal acto conlleva, la Corporación no dudará en contaminar. Pues como persona jurídica su finalidad no es pensar en las repercusiones sociales de sus actos sino exclusivamente en el beneficio económico. Ninguno de sus accionistas, personas físicas, se sentirá directamente responsable ni tampoco será requerido legalmente para dar cuenta de los actos de la Corporación.
    Las Corporaciones son así como gigantes que dominan el mundo, gigantes ciegos y amorales, nuevos seres compuestos por las células individuales de los accionistas que las forman; células, personas que pueden ser las más amables del mundo, las más simpáticas, en su condición de personas físicas, de individualidades, pero que en su condición de accionistas de la Corporación son células que provocan el cáncer en toda pretensión de búsqueda de un mundo que quisiésemos justo, racional, ordenado, con sentido.
    Y el mundo está gobernado por esos seres sin rostro, sin moral, sin sentido, sin control que llamamos Corporaciones, a cuyo poder acaban también sometidos sus accionistas, en una lógica económica del inmediato beneficio, sin pretensiones de justicia, responsabilidad social, previsión de futuro en cuanto a la explotación de recursos, etc, etc, etc..Gobernados por un humano sin rostro, un monstruo creado por los hombres que acaba dominando a los hombres. La Corporación.

    Comentado por: Un bárbaro el 09/5/2011 a las 20:29

  • El problema de Marx es su tremendo optimismo. El de muchos marxistas, también. Tienen un gran concepto del hombre, ese ser singular, y eso les lleva a considerar que, con unas clases, aunque sea en campos de reeducación, se conseguirá el 'hombre nuevo', lúcido miembro de la sociedad perfecta. Quizá deberían esforzarse en estudiar un poco más que cosa (extraña) es el hombre y, solo después, escribir algún tratado de economía política.

    Comentado por: ossa el 09/5/2011 a las 18:05

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

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