La diluida frontera entre naturaleza y ser del hombre
Más allá del problema político-económico, en las reflexiones de Ulrick Beck e Isabel Strenger a las que me refería en la columna que precede subyace un problema filosófico de primera magnitud, a saber la cuestión misma de determinar hasta qué punto cabe hoy en día referirse a una naturaleza que respondería a leyes objetivas eventualmente generadoras de destrucción, con independencia de la naturaleza humana.
Como aquí mismo he tenido ocasión de señalar, el físico Erwin Schrödinger indicaba que Grecia fue la primera civilización profundamente marcada por el postulado según el cual la naturaleza es en su esencia transparente a la razón, inteligible, susceptible -en suma- de ser conocida.
Schrödinger señalaba como segundo rasgo característico del "milagro griego", la convicción que tendrían los filósofos griegos, que si el hecho de conocer modifica nuestra relación con la naturaleza , con los demás humanos y con nosotros mismos, la naturaleza misma permanecería impasible. En suma: la naturaleza sería cognoscible, pero el conocimiento por si mismo no modificaría la naturaleza. Nótese que esta tesis implica una concepción del conocimiento que traza una radical frontera entre tecnología y saber desinteresado, pues esencial a la idea de tecnología es la potencialidad de modificar todo aquello que se convierte en su objetivo. Los avatares de la humanidad desde la Revolución industrial y desde luego la acentuación de la interconexión entre mundo natural y horizonte del hombre, son indicio de la dificultad para mantener tal frontera entre naturaleza en sí y perturbación introducida por el hombre.
No es en absoluto casual que la creencia en la indiferencia de la naturaleza al hecho de ser conocida sorprendiera al hombre al que se hallan asociadas algunas de las formulas determinantes de la Mecánica Cuántica, es decir de una disciplina que ha contribuído a poner en tela de juicio algunos de los postulados principales que determinan nuestras representaciones de la naturaleza y por mediación de éstas (consciente o inconscientemente) nuestro cotidiano comercio con la misma.
[Publicado el 06/4/2011 a las 09:00]
Sobre la "crítica" de A.Argulló.
Pienso que ese nivel de análisis es profundamente erroneo, pues se basan en la pretensión de anunciar una verdad a los seres humanos(en este caso la ciudadanía española) que por su parte no tendrían otra que hacerlo suya.
El único problema en esa lógica es creer que la gente quiera querer una "verdad", en que quiera creer que se sienta o sea libre para pensar.- y por lo tanto, consecuentemente, hacer.
Según lo que se ve por todas partes, la ciudadanía ni se cree libre ni parece tampoco que fuera a creer que ello fuese posible o bueno en si, sino más bien todo lo contrario.Es lo que nos están diciendo continuamente las "prácticas" sociales y "políticas" de la "ciudadanía": indiferencia, mucho hablar pero ninguna nuez,y mucho ego, individualismo y pasotismo político general.
Así que cualquier "verdad" verdadera o cosa por el estilo, a las masas le entran por un oido y le salen directamente por el otro.No nos esforcemos mucho con nuestros idealismos de predicadores de las verdades verdaderas, pues que todo esfuerzo en esos sentidos están condenados a acabar en la indiferencia general y la suma nada.Es lo que sin decirnoslo dicen los pueblos, los ciudadanos, las masas o lo que maldita sea ello.
Comentado por: p. el 10/4/2011 a las 20:04
vamos chicos latiguémonos, sobre todo si somos pobres y del sur, porque nuestra es la culpa de todo lo que pasa. ¡Qué rancia la postura del afrancesado en pleno siglo XXI! Los hay que se quedan en el discurso de Larra, en Don Quijote y en Ortega, haciendo profesión de anticastizos y cayendo por ello en el más apolillado castizismo ibérico que quepa suponer. Que no es ese el mundo actual ni la lucha que nos ocupa...espabílese hombre, sus alumnos se lo agradecerán.
Comentado por: ANONIMO el 10/4/2011 a las 20:00
Para el licenciado en teología y filosofía DNI 52483518W. Lo que denuncian este y otros articulos de Gómez Pin es, precisamente - y al contrario de lo que dice usted - la tentación de no reconocer las responsabilidades políticas propias recurriendo a un enemigo exterior, explotando el viejo cliché del Sur pobre y vividor que roba al Norte rico y trabajador. Y si en ese artículo se refiere al Norte y Sur de Europa, también ha denunciado el mismo discurso dentro de Italia y España. ¿O no ha oído usted hablar de la cigarra andaluza y la hormiga catalana?
Comentado por: No por decir lo que piensas piensas lo que dices el 10/4/2011 a las 19:23
Las gafas castizas
La reflexión de Víctor Gómez Pin el pasado 2 de abril en su artículo El desprecio, reprochaba a medios prestigiosos franceses y alemanes de la Europa de la primera velocidad, que nos calificaran de comensales “sin maneras” que, tras devorar la zanahoria de los fondos europeos sin lograr un crecimiento que nos aproxime a la Europa de la primera velocidad, retornáramos a nuestra antigua condición de “famélicos”, y, al más castizo estilo mediterráneo, les reprochaba que no tuviesen empacho en exhibirnos al modo de, Venus de Milo haciendo la peineta a los países europeos serios, en un alarde de intuición sobre nuestra identidad picaresca de la que sólo cupiera esperar un: ¡vais apañados si pensáis que os devolveremos el dinero!
Que estos comentarios sean calificadas como de desprecio antes que sugerir una reflexión seria sobre las razones que los provocan creo que no ayuda nada a romper los tópicos que pesan sobre nosotros y que, no hay que irlos a buscar fuera, si no que en nuestro propio país, el mismo Larra, ya había denunciado en los mismos términos, en El castellano viejo. No sé yo si dicho artículo de Larra merece el calificativo de desprecio. Si así fuere quizá fuese menester primero arremeter contra Larra antes que contra La Tribune y Focus. Y quizá pueda haber quien crea que eso sea mucho más instructivo que pensar que, porque no le hemos hecho caso a Larra, ahora lo tenemos que escuchar repetido de los vecinos europeos. El caso es permanecer ciegos como el peor Don Quijote y hacer confesar a los europeos “que no hay en el mundo todo doncella más hermosa que la Emperatriz de la Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso”.
Pero más peligroso todavía resulta en la reflexión de Víctor Gómez Pin el que parece ser el mensaje de fondo y que trataré de resumir así: nos habéis despreciado y ahora estamos legitimados como víctimas a ejercer ¿el odio o una suerte de violencia…?, contra vosotros. Si Europa también es España ¿por qué no contagiar los europeos con nuestro donjuanismo de Tirso y el cainismo que tan bien retrató Goya?, y así, de paso, ahondar aún más en nuestro peor y más tenebroso casticismo. Es decir, cualquier cosa antes que autocrítica, pues la filosofía, como ya denunciaba José Cadalso en la Carta VI, en España, está condenada a ser escolástica, ¿para defender los dogmas castizos?
Quizá tengamos algo que aprender de los países europeos de la primera velocidad, por los que se prodiga el articulista, pero, eso sí, siempre que nos desprendamos de las gafas castizas con las que los miramos, como hicieron Ortega y Zubiri, por ejemplo. Y todo ello dicho desde el más profundo de los aprecios hacia el Profesor y articulista.
Alfonso Agulló Canda, DNI 52483518W, Licenciado en Filosofía y Teología, profesor de enseñanza secundaria, en el IES Nit de l’Albà, de Elche.
Comentado por: Alfonso Agulló el 10/4/2011 a las 13:33
Escándalo y grosería van, en efecto, de la mano; son manifestaciones de una personalidad autoritaria y, sin embargo, débil, hoy muy corriente. Algunos ejemplares especialmente envilecidos husmean como sabuesos entre la mierda, propia o ajena, y hacen de esta una ocasión no ya de júbilo, sino de repulsivo deleite.
Comentado por: eureka el 08/4/2011 a las 08:32
O podemos decir que el universo es meramente predecible, esto es, no hay certeza sobre su futuro, y todo lo que sobre su futuro se diga es mera predicción, eventualmente sujeta al cálculo de probalidades. Pero en el fondo, lo que va a pasar de verdad, eso no puede saberse.
Comentado por: vv el 07/4/2011 a las 23:50
Todo el que lleva a cabo un experimento, se la juega. Los experimentos sensatos se realizan atendiendo a un grado de probabilidad de éxito, no a una certeza absoluta del mismo, aunque hay más probabilidades de ganar el premio,según dicen, si se tienen más números. Y en cuanto a la materia misma, atendiendo al comportamiento de sus partículas elementales, se ha puesto de manifiesto que es,también, quién lo iba a decir, impredecible.
Comentado por: v el 07/4/2011 a las 23:37
"La vetusta idea de un universo científico absolutamente predecible carece desde hace tiempo de sentido", comentó V.
Pero la técnica se basa en que el universo es predecible. Por ejemplo, si un motor de explosión funciona es porque se compone de unos materiales que sabemos que se comportarán de una determinada manera en determinadas condiciones. Si podemos enviar una nave espacial a Marte es porque podemos predecir que Marte se encontrará en un lugar determinado en un momento determinado. Etc.
Comentado por: Pedro el 07/4/2011 a las 23:14
La indiferencia de la naturaleza al hecho de ser conocida".
Prueba aún más fehaciente de ello lo deberiamos tener en nosotros mismos, en el hombre. ¿No se reacciona de la misma manera cuando se intenta, en este actual mundo del saber y el conocimiento, sabernos exhautivamente, extensa, profundamente? Es decir, con el no saber, la indiferencia radical, el pasotismo general?
Comentado por: pe el 07/4/2011 a las 16:05
La acción humana SI introduce profundas perturbaciones.Los millones de m3. de agua que absorbía la selva del Amazonas, ahora inexistente,vagan a diario por el espacio que circunda a la Tierra.La empresa Barrick Gold,dedicada a la extracción de oro en territorios argentinos y chilenos,utiliza para la purificación del metal ingentes cantidades de cianuro y agua,que está causando un daño irreparable enla zona,condenándola además a la nulidad de sus suelos por centurias.¿Cuántos de estos procesos se están llevando a cabo en la actualidad en otros puntos del planeta?
Estamos envenenando tanto a la Naturaleza,como a nosotros mismos, porque a este paso no quedará nada para las futuras generaciones.Tengo la esperanza que la Humanidad finalmente descubra la verdadera identidad de este magnífico escenario en que nos movemos .No vamos a influír en sus Leyes. Pero al menos las vamos a aceptar agradecidos.
Comentado por: Beatriz Basenji el 07/4/2011 a las 01:25
La vetusta idea de un universo científico absolutamente predecible carece desde hace tiempo de sentido. Esto no es en absoluto contradictorio con el carácter racional de todo universo concebible, de todo estado en que el universo se manifieste, pues el universo se manifiesta siempre como un conjunto de elementos ordenados y por ello sometidos a una Ley que determina sus valores relativos.
Comentado por: v el 07/4/2011 a las 00:11
Creo que el judaísmo ya tenía la concepción de que existe un orden racional en el mundo que es susceptible de ser conocido. La verdad es que es una idea bastante poco intuitiva (dijo Einstein que lo más incomprensible del universo es que es comprensible). Pero es la que ha triunfado: somos hijos de esta concepción griega y judía.
Lo que me cuesta aceptar es que podamos influir sobre esa estructura racional del universo. Es evidente que podemos modificar la naturaleza (hasta el punto de destruir la vida sobre la Tierra si nos lo proponemos e incluso sin proponérnoslo). Pero ¿podemos influir en las leyes de la naturaleza? Si podemos cargarnos la naturaleza, y a nosotros con ella, es precisamente porque esta tiene unas leyes inmutables que no pueden ser vulneradas. La tecnología es posible porque existen esas leyes naturales, que hacen que el comportamiento de la materia sea predecible. Mis escasos conocimientos científicos no me permiten saber de qué modo ni hasta qué punto la mecánica cuántica pone en duda estas cosas, pero si lo hace creo que siguen vigentes las palabras de Einstein: Dios no juega los dados.
Comentado por: Pedro el 06/4/2011 a las 23:20
A la naturaleza le resulta del todo indiferente las transformaciones que en ella origine la acción humana; el hombre es un "ser natural", la acción humana no introduce en la naturaleza ninguna perturbación, sino modificaciones que forman parte del propio proceso natural de transformación permanente. Observo cierta tendencia desafortunada a la prosopopeya en la caracterización de la naturaleza que aquí se nos propone. La naturaleza es amoral, y no respeta compromisos: podemos tratar de cuidarla o protegerla(¡), pero no por ello dejará de ser desconsiderada con nosotros, llegado el caso. No nos engañemos: no es a la naturaleza a la que envenenamos (la naturaleza está repleta de venenos); somos nosotros los que nos envenenamos, nosotros los que padecemos la acción de una tecnología librada a su ciego y gratuito desarrollo, y un mundo puesto a su sevicio.
Comentado por: q el 06/4/2011 a las 14:04
Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.
Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian, iniciado en 1979 por el filósofo Ramón Valls Plana, e inmediatamente asumido por Javier Echeverría. Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad". La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que en su día aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual, personas de muy diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas René Thom). Grande era también la disparidad en posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente. Pero se pretendía en aquella facultad de Zorroaga (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.
Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en el universo de Marcel Proust y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.
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