El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

La catástrofe siempre implica al hombre

Isabelle Stengers, que fue colaboradora del premio Nobel Ilya Prigogine, reflexiona sobre el accidente nuclear del Japón, denunciando no tanto la ausencia de previsión de los responsables como la subordinación de las previsiones existentes a los intereses de la competitividad, subordinación acentuada por el hecho de que (tanto en Japón como en esa potencia nuclear de primer orden que es Francia) el estado ha entregado gran parte de su responsabilidad al sector privado, el cual (dado lo implacable de la exigencia económica) tiene como primera obligación que el accionista esté satisfecho con los beneficios de la empresa, cosa que obliga a reducción de gastos ...los de seguridad incluidos.

A este respecto la cadena de televisión franco-alemana  ARTE emitió un impresionante reportaje sobre personas que habían trabajado en empresas auxiliares (privadas todas ellas) de la industria nuclear, y que habían entrado en conflicto por empecinarse en señalar casos en los que  la probabilidad de un accidente había dejado de ser residual y era imprescindible introducir suplementarias -y costosas- medidas de seguridad. Isabelle Stengers se sirve de este ejemplo para escribir: "Desde este punto de vista se subestiman muchas veces las implicaciones de haber dado rienda suelta a esa lógica del capitalismo que se llama neo-liberalismo".   

Respecto al mismo problema, el sociólogo alemán Ulrick Beck señala lucidamente que la noción misma de catástrofe es inadecuada para referirse a un fenómeno que sólo afectara al orden  natural. En el ejemplo de Japón, el Tsunami  no es  catastrófico  en sí mismo, sino en la medida en que destruye, o cuando menos perturba, esa ordenación del mundo físico por el ser humano que configura una determinada sociedad. Una catástrofe natural sería pues aquella en la que el hombre carece de toda responsabilidad, en modo alguno un acontecimiento en el que el hombre no se halla concernido.

  Natural en su origen, la  catástrofe de Japón  dejo de serlo   muy rapidamente, pues sus efectos interfirieron con otros de los que la responsabilidad (ciega en ocasiones, culpable en otras) humana era esencial. Si en el país a cuya lengua pertenece el término mismo Tsunami se construyen centrales nucleares, y si además en razón de la lógica económica   se toman medidas de seguridad simplemente equiparables a las de Francia...obviamente se está ayudando a la mala suerte, se está facilitando que  la naturaleza  despliegue su potencialidad destructora. Por eso la tragedia de Japón es particularmente indicativa de que la lógica del sistema económico imperante es potencialmente letal para el ser humano.

[Publicado el 01/4/2011 a las 09:00]

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Comentarios (20)

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    Comentado por: John Paul el 04/11/2011 a las 06:37

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    Comentado por: John Paul el 04/11/2011 a las 06:36

  • "Ni en el mundo ni, en general, fuera de él es posible pensar nada que pueda ser considerado bueno sin restricción, excepto una buena voluntad."

    Kant

    Comentado por: . el 05/4/2011 a las 23:02

  • El conocimiento no es condición indispensable para la voluntad; el conocimiento puede orientar nuestras acciones mediante representaciones, y puede interpretarlas, otorgándoles un lugar, un valor, en el mundo. Pero la voluntad misma no se activa gracias al conocimiento. La voluntad tiene un fundamento fisiológico- Puede ser más o menos débil, pero una vida sin voluntad es algo absurdo. Ella es, en todo caso, lo que alienta tercamente por debajo del conocimiento.

    Comentado por: q el 05/4/2011 a las 20:46

  • "Voluntad es la facultad de decidir y ordenar la propia conducta." b: yo no diría que eso es voluntad, sino juicio y autoridad; creo que aquí no anduvieron muy finos los académicos del drae.

    Comentado por: las cosas del querer el 05/4/2011 a las 20:19

  • Precisamente a quienes citas tuvieron en cuenta la pregunto que formulo.
    Confucio insistía en el conocimiento como indispensable para todo acto voluntario.
    Hay cuestiones eternas en las que el tiempo o la lluvia no significan avances o retrocesos. La voluntad es uno de ellos. Así que siga lloviendo.

    Comentado por: aad el 05/4/2011 a las 11:50

  • Que después de lo que ha llovido, aún tenga uno que oír hablar de la voluntad humana en estos términos propios de un supuesto humanismo que se revela como un intento hipócrita y reaccionario de tapar las vergüenzas (revisen los clásicos, hombre: Schopenhauer, Nietszche, Marx, Freud), resulta descorazonador.
    La voluntad puede ser regida por la Razón, o, lo más habitual, justificada por esta, pero la voluntad no es nada razonable.

    Comentado por: ad el 05/4/2011 a las 11:37

  • ¿No han tenido las revueltas sociales ese carácter de bestias excesivamente acorraladas antes que obedecer a una voluntad sincera de los hombres y por tanto o han sido reprimidas bestialmente o cuando han triunfado lo han hecho también bestialmente?

    Comentado por: d el 05/4/2011 a las 01:41

  • A raíz de la frase de Confucio, ¿es sincera nuestra voluntad en la sociedad actual?
    Cuando se intenta sustraernos a todo conocimiento que no sea útil a los mecanismos sociales, cuando el único conocimiento que se recibe en los actuales sistemas educativos es el que nos prepara para ser eficientes trabajadores en nuestra respectiva especialidad, cuando la profesión determina y es la única identidad válida de nuestro ser como personas (sólo preocúpate de ser un buen albañil, un buen dentista, un buen físico nuclear, un buen banquero, etc...) y cuando para toda acción humana fuera del trabajo se nos educa para consumir engrasando la maquinaria social, es decir, cuando todo nuestro conocimiento se nos da en un sistema educativo que pretende convertirnos única y exclusivamente en trabajadores y consumidores, cuando no se nos posibilita sino que, antes al contrario se nos dificulta, ese verdadero conocimiento del que hablaba Confucio ¿ es nuestra voluntad sincera? ¿no obedece la apatía, la resignación, el cinismo o el escepticismo que parecen extenderse por la sociedad ante las injusticias, los abusos de poder o los crímenes masivos por hambre o guerras, a que realmente carecemos de voluntad, a que nos movemos por miedo y placer exclusivamente, como bestias domesticadas?

    Comentado por: c el 05/4/2011 a las 01:05

  • Voluntad es la facultad de decidir y ordenar la propia conducta. Propiedad que se expresa de forma consciente en el ser humano para realizar algo con intención.
    Es la facultad que permite al ser humano gobernar sus actos, decidir con libertad y optar por un tipo de conducta determinado. La voluntad es el poder de elección con ayuda de la conciencia.
    La voluntad es fundamental para el ser humano, pues lo dota de capacidad para llevar a cabo acciones contrarias a las tendencias inmediatas del momento. Sin voluntad no se pueden lograr objetivos planeados.
    Es la capacidad de decisión propia a un ser dotado de inteligencia y capaz de autodeterminarse a sí mismo desde las ideas.
    Aristóteles distingue entre actos involuntarios (realizados por ignorancia o bajo una fuerza externa que nos mueve sin que lo queramos) y voluntarios (escogidos con conocimiento de causa y sin constricción exterior).

    "Se puede quitar a un general su ejército, pero no a un hombre su voluntad"

    "“Cuando se alcanza el verdadero conocimiento, entonces la voluntad se hace sincera; cuando la voluntad es sincera, entonces se corrige el corazón [...]; cuando se corrige el corazón, entonces se cultiva la vida personal; cuando se cultiva la vida personal, entonces se regula la vida familiar; cuando se regula la vida familiar, entonces la vida nacional tiene orden; y cuando la vida nacional tiene orden, entonces hay paz en este mundo. Desde el emperador hasta los hombres comunes, todos deben considerar el cultivo de la vida personal como la raíz o fundamento”.

    Confucio.

    (Convendría tener presentes las dos acepciones de la palabra naturaleza, dadas por Aristóteles, y no confundirlas.
    a) la Naturaleza entendida como la totalidad de seres naturales;
    b) la naturaleza como el ser propio de las cosas.)

    Comentado por: b el 05/4/2011 a las 00:32

  • La voluntad del hombre es inocente, como lo es un terremoto o un tsunami, pero es también tan peligrosa como ellos. ¿A qué culparla? La voluntad de hombre, como ese monstruo feroz que llamamos Naturaleza, puede ser educada, cultivada, orientada, explotada, puesta al servicio de un amo o de una idea, pero nunca, nunca, dominada del todo. La voluntad de la mayoría es una voluntad bajo el dominio del capital, a su servicio. Pero hay, y en eso confiamos, una feroz, rebelde, voluntad, que no es la de la mayoría, claro, pero que es la de cualquiera.

    Comentado por: addenda el 04/4/2011 a las 23:32

  • La voluntad de los hombres no escapa a la ley de sinergia de las fuerzas naturales: es una de ellas, y, como las demás, puede llegar a tener efectos devastadores. La pretensión del hombre de no ser un ser natural quizás no debería hacerle olvidar que su voluntad sí es una fuerza natural, la fuerza propia de su naturaleza de hombre, y que, como el resto de las fuerzas naturales, puede ser causa de dolor y de ruina.

    Comentado por: . el 03/4/2011 a las 23:41

  • Caemos siempre en el mismo punto.El supremo egoísmo.Admitamos que un terremoto de grado 8 causa estragos.El tsunami continuó la destrucción.Es obvio que esos dos gravísimos accidentes naturales cayeron sobre Fukushima, la cual, no estaba en condiciones óptimas de funcionamiento,dado que un reactor alimentado a plutonio estaba fuera de servicio y por su fuera poco,rodeado de sus propios desechos nucleares.Sea como sea,es evidente que ingenieros, técnicos,personal idóneo para conducir el funcionamiento de esta central, ninguno previó lo que la Naturaleza desencadenó el 11 de Marzo.Con el cuento del bienestar consumista,estamos construyendo un mundo para robots.

    Comentado por: Beatriz Basenji el 02/4/2011 a las 22:25

  • Leí una entrevista con un especialista en arquitectura antisísmica en la que decía que en cualquier seísmo, de la magnitud que sea, no tiene porque caerse absolutamente ningún edificio y que todas las víctimas que se produzcan son responsabilidad humana...

    Pero es cierto que la economía a veces no permite construir las cosas como deberían ser construidas. Y también que la seguridad total no existe (los puentes, por ejemplo, tienen una "esperanza de vida" determinada y si te pillan cuando se caen, mala suerte...) Y la corrupción y la negligencia... Sin embargo, hay una cosa que está clara: en los países ricos las catástrofes naturales provocan muchas menos víctimas y daños que en los pobres. Y además se recuperan mucho más rápidamente. El problema es que, paradójicamente, el neoliberalismo está haciendo menos ricos a los países ricos. De ahí el ahorro de costes para poder competir con los que antes eran pobres. Y que se vuelvan más vulnerables a las catástrofes naturales.

    Comentado por: Pedro el 02/4/2011 a las 01:44

  • Hace 2500 años el rey Jerjes hizo castigar al mar del Helesponto por arruinar la travesía de su ejército. Hoy en día, los Jerjes de turno quieren ser considerados tan carentes de responsabilidad como el mar.

    Comentado por: gómez el 01/4/2011 a las 21:52

  • No hay catástrofes naturales, sino fenómenos naturales destructivos para la vida o los intereses del hombre. Mientras el hombre se empeñe en construir su vida sin tener en cuenta esos probables fenómenos naturales, la catástrofe "natural" estará garantizada. Todo fenómeno natural que adjetivamos como "catástrofe" es en realidad un proceso regenerativo, por tanto, creativo de vida de la propia naturaleza. Los incendios que arrasan la sabana africana propician una regeneración de los pastos y por tanto contribuyen al sostenimiento del ecosistema natural que se desarrolla en ellos.
    Sería de risa, si no fuera por la tragedia que supone, que se eche la culpa a la naturaleza de lo que ha pasado en Japón.

    Comentado por: Un bárbaro el 01/4/2011 a las 18:52

  • Lo necesario es sólo lo que da dinero. Las energias alternativas sólo serán necesarias cuando de su uso y explotación se derive un beneficio económico para su dueño. Las centrales nucleares serán necesarias mientras sean las más rentables económicamente. Y así con todo. Todo en esta vida, en este mundo, es valorado en función de su rentabilidad económica. Hombres, sistemas de gobierno, sistemas sanitarios, sistemas educativos, conocimiento, ciencia, arte... todo, todo, sólo es necesario si es rentable para quien saca beneficios económicos de su uso o aprechamiento. Es la moral burguesa, la moral del comerciante, que contempla el mundo como un mercado y al hombre como una mercancia más, es decir, sólo en función de su rentabilidad económica.

    Comentado por: Un bárbaro el 01/4/2011 a las 17:20

  • No hay duda de que una de las consecuencias más funestas de la primacía del beneficio, en los negocios derivados del desarrollo técnico, es el menosprecio de la prudencia. Es llamativo, por ejemplo, cómo se responde desde la industria de la telefonía móvil a los posibles efectos nocivos de las ondas que emiten las antenas:no está científicamente demostrado que sean nocivas; POR TANTO no hay motivo para tomar ningún tipo de medida de precaución. Tiene usted un vaso de agua que posiblemente está envenenada, pero, como no lo sabe seguro, lo lógico es que se la beba.

    Comentado por: gómez el 01/4/2011 a las 16:38

  • Eso mismo pienso yo:
    Que el accidente nuclear de japón pone al hombre genérico, como portador común de razón y entendimiento, ante la disyuntiva de si es capaz aún de ser consecuente con este su ser de razón o esta ha quedado subordinada a la razón de la economía capitalista de la ganancia y el crecimiento a toda costa.
    La cosa parece que no anda nada clara, y que la potencia de la razón anda bastante debilitada y subordinada.
    Tal vez hagan falta avisos de mucha mayor contundencia y seriedad.

    Comentado por: alguien el 01/4/2011 a las 14:41

  • ¿Tchernobyl también fue indicativa de la lógica perversa del capitalismo?

    Comentado por: Fer el 01/4/2011 a las 13:32

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

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