El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

La ley en el origen

Tercian varios amigos en este intercambio de opiniones con Félix de Azúa sobre la naturaleza humana, a la que yo atribuía exhaustivamente  algo tan admirable como la fertilización del lenguaje y el pensamiento por un Garcilaso o un Descartes, pero asimismo  la rapiña y abuso  del débil por  émulos  del  general Franco o la instrumentalización del cuerpo del otro en los casos de aberración sexual.

El propio Félix puntualiza en un nuevo escrito que el único motor auténtico de la sexualidad humana es la reproducción,  aunque sobre tal substrato (a modo de cultural superestructura) se despliegue toda una parafernalia de matriz cultural, para referirse a la cual Félix emplea una analogía hegeliana: las catedrales góticas ponen de relieve que el instinto de supervivencia puede tener manifestaciones muy alambicadas, sin que por ello deje de tratarse de lo mismo, a saber, instinto de supervivencia. En su raíz, la sexualidad  humana sería tan bestial como lo es el aparato digestivo o las papilas gustativas, también perturbadas (sin que cambie su función esencial) por contingentes amaneramientos culturales explotados por   un Ferrán Adriá.

Basilio Baltasar se refiere por su parte a las consideraciones que Félix y yo mismo hacíamos sobre el matrimonio como una de las modalidades de culturización de la sexualidad "para que no fuera propiamente bestial", precisa Félix  (punto en el que yo difiero, pues mi posición es que cuando se apunta al matrimonio la culturización del instinto sexual es ya un hecho). Basilio avanza los casos del pingüino,  el chacal , a nutria, el  gibón o el castor, todos ellos al parecer "monógamos" y con tendencia  a olisquear y contemplar una misma figura toda su vida. Pues bien:

La coincidencia en el fenómeno no supone en absoluto que se trata de lo mismo. Como el mismo Basilio indica (aunque dialéctica y no dogmaticamente ) "el gibón puede ser tan monógamo como un hombre pero no puede dejar de serlo".

Tras leer la columna  de Basilio Baltasar me llega un correo del catedrático de Psiquiatría Enrique Baca en el que sintetiza las opiniones de unos y otros, tomando a la vez posición:

"Basilio Baltasar  plantea una básica cuestión que decanta, sin decirlo, la balanza a favor de la nurture convertida, tras siglos de evolución, en culture: si el hombre es hombre lo es en virtud de la lucha denodada y generalmente incompleta contra su código genético. Quizá convendría dejar sentado que la especie humana es una especie que se emancipa de lo que sus genes le aportan y esto lo hace para bien y para mal, si es que conseguimos ponernos de acuerdo con lo que significan tan venerables palabras".  

 Al hilo de esta afirmación de Enrique,  y dando un paso más, me ratifico en la tesis (por otra parte nada original)  de que en el caso de los seres humanos, la sexualidad es fruto de la ley   y en modo alguno a la inversa: la ley no surge como  expresión de que una sexualidad reducida a instinto es canalizada hacia formas más operativas, más rentables para los intereses de la especie animal que constituimos. La ley-fruto del lenguaje- es causa  de (entre muchas otras cosas)  ese desarraigo respecto a la inmediatez natural  que  caracteriza a la sexualidad humana; desairrago que determina las formas de gestión de la misma y que se traduce tanto en la institutución del matrimonio, como en la pulsión fetichista, en el amor cortés o en la necrofilia. La ley es razón de la complacencia en su obedecer, como de la inclinación a infringirla.

¿Que todo ello no podría darse sin la base biológico-genética que compartimos con otros animales? Sin duda alguna. Pero tampoco cabe hablar de no hallarse geneticamente determinado para tal función, sin que ello permita colegir que tra la metáfora  "la piedra es una espalda para llevar al tiempo" se encubra un mensaje determinado por algún interés propio de una especie animal convencional.

Si la erección de una metáfora respondiera a algún instinto se trataría de ese "instinto de lenguaje", instinto de que la palabra se refuerce, al que se refiere el pensador americano Steve Pinker. El mismo instinto que mueve a Einstein a avanzar  una hipótesis explicativa que sacrifica nuestra concepción de tiempo y espacio, "el ardiente deseo de toda mente pensante", en palabras del físico Max Born, eco de la sentencia abismal  de Aristóteles aquí tantas veces citada("en razón de su naturaleza todo ser humano desea conocer"). Hasta tal punto es cierto que el deseo esencial  del hombre es  la fertilización del lenguaje en el conocimiento o en la erección de metáforas que, cabe decir, la sexualidad humana desaparecería incluso de las capas inconscientes si un rescoldo de tal deseo primigenio no perdurara en cada uno de nosotros.

 

 

Síntesis de la discusión

En el  escrito al que antes hacía referencia  Enrique Baca se esfuerza en sintetizar la discusión mantenida y hacia el final hace interesantes consideraciones propias, vinculadas a la tesis por mí asumida de que"la regresión pura y simple a la condición bestial es para los humanos ya imposible"  . Será pues útil reproducir aquí lo esencial

"Desde mediados de diciembre de 2010 Víctor Goméz Pin comienza una  meditación sobre la socialdemocracia y su colapso. Las sucesivas entregas y la irrupción de diversos interlocutores enriquecen sin duda el debate que se produce. Lo menciono aquí por que es el punto de partida de una mantenida conversación entre VGP y Felix de Azúa, que deriva hacia otros derroteros en los cuales si quiero entrar, si se me permite.

Pero superemos el primer obstáculo:

La tesis básica de Gómez Pin es sencilla en su complejidad. La función de la URSS en el panorama mundial de los derechos de los trabajadores era imprescindible, su desaparición fue "una catástrofe". Sin el freno (lleno de imperfecciones e incluso de crueldades, pero freno) del sistema soviético la socialdemocracia no es efectiva ante la irrupción del Mal (así lo reputa Gómez Pin). Este mal es una consecuencia de la imposibilidad (casi metafísica y desde luego ética) de que el mercado se autorregule y aleje al espectro (del Mal) una de cuyas epifanías, y no precisamente la menor, es la voracidad insaciable.

Tras tres entregas, VGP comienza responder objeciones. Algunas menores (o menos interesantes) otras de mas fuste. Desfilan aquí viejos conocidos como la afirmación de Lenin (o atribuida, no estoy en condiciones de certificar la cita) sobre la inutilidad de la libertad formal en un régimen de explotación, la queja sobre la desviación que experimentó la revolución de Octubre (algo así como el "no es eso, no es eso," orteguiano), la superioridad ética del comunismo frente al nazi-fascismo y, last but not least, el viejo quasi-oxímoron de la tolerancia con el intolerante. Uno se siente convertido en Ebenezer Scrooge pero ha de convenir, mal que le pese, que los fantasmas están ahí.

Y ahí también interviene Azúa que (y es lo que mas me llamó la atención de comienzo) devuelve el argumento y propone examinar la posibilidad de que el sistema capitalista no sea malo intrínsecamente sino solo por que ha sido pervertido, "vencido por el crimen organizado". Comenzó a interesarme el tema (poco atractivo de entrada para mi, lo confieso)(...)

 Azúa sostiene que el capitalismo es el estado natural del hombre. No es baladí la afirmación y menos aún su fundamentación en la propia genética de la especie. En la anciana polémica nature-nurture una organización que se nos aparecía como el resultado de la compleja y difícil evolución de la cultura se adjudica sin ambages a la estructura biológica. Y no es una idea para desechar sin más. Hay una autentica carga de profundidad en este aserto que invita a ser analizado  en detalle.

Es una pena que ahí se interrumpa la deliberación. Las preguntas se me amontonan. ¿Qué entienden por libertad los ilustres contertulios?, ¿en que se basan para abominar (bien abominado, por cierto) de la explotación del hombre por el hombre? ¿en la ética? (y si es así en que ética y con que fundamento) ¿en la estética? ¿en la inercia? ¿en el espíritu ilustrado? ¿en el evangelio de cualquiera de los evangelistas?

Y sumido en estas reflexiones me llega la entrega  del 16 del Febrero del 2011 del  blog de VGP. Y en ella lo que dice Basilio Baltasar  (...) Quizá convendría dejar sentado que la especie humana es una especie que se emancipa de lo que sus genes le aportan y esto lo hace para bien y para mal, si es que conseguimos ponernos de acuerdo con lo que significan tan venerables palabras(...)

Una coda: el día  1 de Marzo de 2011 me encuentro con la cansina identificación entre lo animal y lo "bestial". Lo "bestial" (¡inadecuadisima denominación!) no existe en los animales. Es un producto exclusivamente humano. Lo "bestial" (sea cual fuere la extensión y contenido que le demos a esta indeseable palabra) es la culminación del polo negro de la humanidad: los sádicos no son bestiales, los violadores de niños no son bestiales, los que sin pestañear condenan a la pobreza (o directamente a la muerte) a miles de personas no son bestiales. Muy al contrario son la representación mas alta en lo abismal de la humanidad pervertida. No hay regreso en la filogenia. Nunca hay regreso. Lo que el siglo XIX llamó "degeneración" son formas frustres del progreso de la especie. Siempre hay progreso aunque el progreso sea progreso en las oscuridades de eso (que también con escalofriante imprecisión) llamamos el mal. Es la humanidad en el límite de la inhumanidad pero nunca de la animalidad: No hay vuelta.

Y no la hay en aquello en que lo humano se distancia de la nature.  El animal, mas allá del bien y del mal, está asumido absolutamente en ella, en la naturaleza y en su código genético. Por eso es perfecto en cuanto tal individuo de la especie. Por mucho que nos empeñemos en negarlo.  "La regresión pura y simple a la condición bestial es para los humanos ya imposible", escribe Victor gómez Pin. Yo no lo diría así pero lo suscribo.

[Publicado el 09/3/2011 a las 09:00]

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Comentarios (9)

  • La palabra "sexualidad" resulta anacrónica.Los seres humanos cuando experimentan sentimientos benévolos hacia otro ser,cuando ejercemos la potestad del Amor,amamos con cada una de nuestras células y con nuestras estructuras espirituales.Somos conscientes y responsables de ello.
    El sexo, como tal, no existe.Sus reacciones se deben al orden de los sentimientos, y en ello se transparenta lo mas sutil de la condición humana.

    Comentado por: Chabela el 18/3/2011 a las 07:44

  • ¿Para cuando la filosofía va a dejar de irse por las ramas soltando opiniones en lugar de comenzar a hacer ciencia? Lo que hoy sea el hombre, mucho más lo que vaya a ser en el futuro, no está escrito en parte alguna, sino que lo tenemos que escribir. Desde luego poca filosofía de futuro podemos hacer si hacemos girar el pesnamiento en torno a opiniones de nombres propios y no en torno a temas. El problema es de objetividad, que ya la hemos perdido.

    Comentado por: Julián Sanz Pascual el 12/3/2011 a las 20:05

  • Walser era bestial y no tan hijo puta como Celine.

    Comentado por: Aurelio el 11/3/2011 a las 08:26

  • Aceptemos la definición de “cultura” como suma de las producciones e instituciones que distancian nuestra vida de la de nuestros antecesores animales y que sirven a dos fines: proteger al hombre contra la Naturaleza y regular las relaciones de los hombres entre sí.
    Serían rasgos de la cultura:
    -el empleo de herramientas (perfeccionamiento de los órganos motores y sensoriales, máquinas e instrumentos que convierten al hombre en un dios con prótesis, bastante magnífico cuando se coloca todos sus artefactos, pero que desprovisto de ellos, como al nacer, sigue siendo un débil animal a expensas de las terribles y elementales fuerzas de la naturaleza) Entre estas herramientas podría incluirse la escritura que, originariamente, sería el lenguaje del ausente. Reconocemos el elevado nivel cultural de un país cuando todo está dispuesto para mayor utilidad del hombre.
    -la belleza como valor inútil, no práctico, de la cultura. Por ejemplo, la ornamentación floral de los espacios públicos. Exigimos al hombre civilizado que la respete dondequiera se le presente en la Naturaleza, y que, en la medida de su habilidad manual, dote de ella a los objetos.
    -el orden y la limpieza. No nos asombramos cuando alguien llega a establecer el consumo de jabón como índice de cultura, nos indignamos con la suciedad en un bosque y nos decimos que hemos avanzado culturalmente cuando nos enteramos del mal olor que solía desprender la persona del Rey Sol o nuestra muy católica Isabel, camisa vieja. El orden es una especie de impulso de repetición que establece de una vez para todas cuándo, dónde y cómo debe efectuarse determinado acto, de modo que en toda situación correspondiente nos ahorraremos las dudas e indecisiones. El orden permite al hombre el máximo aprovechamiento de espacio y tiempo, economizando sus energías psíquicas. Se lo hemos copiado a la Naturaleza, observando las grandes cronologías siderales, no sin grandes esfuerzos para conseguir imitar los modelos celestes de pauta y orden, pues manifestamos una inclinación natural al descuido, la irregularidad y la informalidad.
    -las ideas o valoración o culto de las actividades psíquicas superiores, producciones intelectuales, científicas y artísticas. Religiones, filosofías y construcciones ideales del hombre, es decir, la idea de una posible perfección del individuo, de la nación o de la humanidad, así como las pretensiones que establece basándose en tales ideas.
    -las relaciones sociales. Es decir, las relaciones que conciernen al individuo en tanto que vecino, colaborador u objeto sexual de otro, en tanto que miembro de una familia o de un Estado. El elemento cultural estuvo implícito ya en la primera tentativa de regular esas relaciones sociales, pues si tal intento hubiera sido omitido, dichas relaciones habrían quedado definitivamente al arbitrio del individuo; es decir, el más fuerte las habría fijado a conveniencia de sus intereses y de sus tendencias instintivas. Nada cambiaría en la situación si este personaje más fuerte se encontrara, a su vez, con otro más fuerte que él. La vida humana en común sólo se torna posible cuando llega a reunirse una mayoría más poderosa que cada uno de los individuos y que se mantenga unida frente a cualquiera de éstos. El poderío de tal comunidad se enfrenta entonces, como “Derecho”, con el poderío del individuo que se tacha de “fuerza bruta”. ESTA SUSTITUCIÓN DEL PODERÍO INDIVIDUAL POR EL DE LA COMUNIDAD REPRESENTA EL PASO DECISIVO HACIA LA CULTURA. Su carácter esencial reside en que los miembros de la comunidad restringen sus posibilidades de satisfacción, mientras que el individuo aislado no reconocía semejantes restricciones. El resultado final ha de ser el establecimiento de un derecho al que todos hayan contribuido con el sacrificio de sus instintos, y que no deje a ninguno a merced de la fuerza bruta.
    LA LIBERTAD INDIVIDUAL NO ES UN BIEN DE LA CULTURA, PUES ERA MÁXIMA ANTES DE TODA CULTURA, aunque entonces carecía de valor porque el individuo apenas era capaz de defenderla ante otro más fuerte que él.

    El Capitalismo es, por tanto, barbarie. Si hemos de aceptar vivir en la barbarie que supone la ideología política, social y económica del neoliberalismo tomemos consciencia de la realidad de la situación y no pretendamos vivir como inocentes corderos al lado de hambrientos leones. En realidad quienes se nos presentan como bárbaros por la propaganda social pagada por el poder, esos que se manifiestan en las calles perseguidos por la policía, son los auténticos civilizadores de la sociedad, mientras que el impecable ejecutivo bien vestido, aseado, y que no tiene escrúpulos en no respetar los derechos humanos, laborales y sociales de los demás, buscando únicamente su particular beneficio económico es el auténtico salvaje.
    Así pues lleva razón Azúa cuando plantea que el capitalismo es natural, tan natural como que el más fuerte de la tribu se arrogue el derecho de violar, matar o esclavizar a los individuos más débiles.

    Comentado por: Un bárbaro el 10/3/2011 a las 22:53

  • En el origen de aquello que somos estaría siempre la ley.La ley que el hombre, para hacerse hombre, se da creando el lenguaje; desarrollandolo continuamente para irse haciendo/rehaciendo más allá de cualquier estado final, de cualquier realización últimada, última.
    "Siempre hay progreso, aunque sea un progreso en eso que llamamos el mal"
    Ojalá así fuera, pues nos hayamos en una situación sumamente llena de radicales peligros, donde el mal se haya instalado en una clase como de normalidad; ya sea el mal de la caótica pero "necesaria" economia mundial de mercado libre, como las guerras (también "necesarias") contra la desestabilización del mundo (su economia al fin), como la terrible (pero natural,instintiva) violencia y agresividad de los individuos entre ellos (y sobre todo frente a otros más débiles);
    situación esta que si no encuentra (crea)
    formas de autosuperación nos podríamos encontrar con un mundo perdido para la razón y el lenguaje; un mundo que aún funcionando el lenguaje como puro instrumental técnico, haría caso omiso a su producción de sentido de razón, de ordenador del caos de la vida.
    ¿No sería este el camino del actual devenir virtual del mundo a través de la supertécnica, a través de un mundo de la continuidad ininterrumpida de la comunicación y la información generalizada y total, totalizante?
    Ah, y me siento sumamente agradecido por estas pequeñas-grandísimas cosa que insertas en este blog, V.G.Pin.
    Emotivos y razonables saludos.

    Comentado por: alguien el 10/3/2011 a las 12:28

  • Con toda la consideración que tanto Gomez Pin como Félix de Azúa me merecen,querría señalarles que,el instinto de conservación de la especie -seguramente de todas las especies - está radicado en la diaria alimentación.Nuestros antepasados mas remotos caminaban largas extensiones en procura de alimentos.Cumplido lo cual, aquellos seres buscaban sitio donde guarecerse.Si acaso la procreación recién se situaría en un tercer impulso de sus vidas.Pero nunca el primordial.
    Desde los tiempos primitivos de nuestros antepasados,la especie humana al parecer ha vivido en pareja.Los niños, a partir de los 30 meses, ya muestran una natural curiosidad hacia el sexo opuesto y aún se pueden observar en las nenas un despliegue de simpatías tendientes a atraer a quien le despierta un sentimiento.No podría asegurar que el motor de la sexualidad humana sea la reproducción, precisamente porque observando parejas intimamente felices,bien avenidas, con auténticos sentimientos de amor y protección mutua, no se mostraban apresurados en perpetuarse.
    Los seres humanos somos seres altamente evolucionados.Poseemos una consciencia mas o menos activa que va señalando nuestro camino en la vida; y en esas señales podemos ir reconociendo que los seres nos atraemos como parte de nuestra identidad,y también nos rechazamos en base a ella. Si pensamos que, de los mas de 6 mil millones de seres que habitamos el Planeta, será necesario que dos personas coincidan en sus mutuas atracciones, es todo un milagro que escapa a cualquier teoría filosófica.
    Sucede que el Amor es poderoso en sí mismo.Hay que ser capaz de darlo todo sin pedir nada a cambio. Y lamentablemente, no todas las personas son capaces de brindarse en Alma y Cuerpo.

    Comentado por: Beatriz Basenji el 09/3/2011 a las 22:50

  • Si "la sexualidad humana es bestial" (¿por qué no dice "animal"?, y así, al menos, le quedaría una afirmación más científica, menos "religiosa"), su discurso es rancio, señor Gómez Pin, poco actual...

    Comentado por: curioso el 09/3/2011 a las 13:22

  • No he perdido ni una sola entrada de este blog. La derrota de discusión que está tomando me parece muy rica, y la "Síntesis" muy de agradecer

    Comentado por: céleste el 09/3/2011 a las 13:21

  • "Los humanos son animales que aprenden. En la novela de T.H. White "The Once and Future King", un tejón narra una parábola acerca del origen de los animales. Dios, dice, creó a todos los animales en forma de embriones y los congregó ante su trono, ofreciéndoles las adiciones a su anatomía que desearan. Todos optaron por rasgos de adultos especializados: el león pidió garras y filosos dientes, el ciervo cuernos y fuertes cascos. El embrión humano se adelantó en último término y dijo:
    - Creo, Señor, que me has hecho en la forma que ahora tengo por razones que tu conoces mejor, y que un cambio sería descortés. Si puedo elegir, deseo mantenerme tal como soy. No alteraré ninguna de las partes que me has dado... Continuaré siendo todo mi vida un embrión indefenso, haciendo lo posible para construir algunos instrumentos de madera, el hierro, y los demás materiales que has juzgado conveniente poner a mi alcance...
    - Muy bien - exclamó el Creador en tono jubiloso -. Venid aquí todos vosotros, embriones, con vuestros picos y demás, y mirad a Nuestro Primer Hombre. Es el único que ha adivinado Nuestro enigma... En cuanto a tí, Hombre... Parecerás un embrión hasta que te entierren; pero todos los demás serán embriones ante tu poder. Eternamente inmaduro, siempre conservarás en potencia Nuestra imagen; podrás conocer algunas de Nuestras aflicciones y sentir algunas de Nuestras alegrías. Sentimos pena, Hombre, por tí, pero también Nos llenas de esperanza. Ahora ve y haz lo mejor que puedas."

    Stephen Jay Gould, La falsa medida del hombre

    Comentado por: Pedro el 09/3/2011 a las 12:14

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

Información sobre el X Congreso Internacional de Ontología aquí.

 

 

 

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