El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Palabra sin fuego

Mi amigo Felix de Azúa me envía un nuevo  mensaje relativo a las cuestiones tratadas semanas atrás sobre la impotencia en la que nos encontramos ante las acciones del capital financiero.  Me señala la imposibilidad de saber si las agencias de control o los grandes financieros son o no cómplices de lo que el denomina "crimen global", que tendría sedes en lugares muy concretos como Rusia, Pakistán o el Kosovo del contrabando de órganos.

En cualquier caso, Azúa  niega que el actual estado de cosas sea expresión del devenir irracional del capitalismo al que se refería la teoría marxista. Sostiene que el capitalismo  más que una contingencia, constituiría casi la expresión económico-social de nuestro código genético;  algo  inherente a nuestra naturaleza, y que sería erróneo limitar a su  correlación con la Revolución Industrial: "Se le inventa en el siglo XIX como contraposición al socialismo y ante el terror que produce la revolución industrial,  pero así como el término "socialismo" carece de significado, es un 'flatus vocis', el término "capitalismo" es simplemente lo de siempre, lo que conocemos desde la prehistoria, el modo de relacionarse de los humanos, tan biológico como el lenguaje. Sus etapas son variable como la feudal (¡ay, tan  añorada por los campesinos pobres de Africa!) o la diversamente criminalizada en los EEUU de  1930, la Francia de Vichy, la China de Mao o la Yugoslavia de Tito".

La verdad es que esta idea  del capitalismo como intrínseco a la relación humana, consubstancial a nuestro ser, como lo es el lenguaje, es algo que de alguna manera siempre ha estado en mí, pero bajo forma de temor. Temor que acentúan los fracasos sucesivos para erradicarlo.  En los años en los que compartíamos tertulia de café en Paris,  ante algún gesto tristemente expresivo de analidad y racanería en alguno de los miembros de nuestro grupo ( que él denominaba 'tribu'), Agustín García Calvo reflejaba   esta visión nihilista en su manera de suspirar iterando la frase "dinero... ¡que es mi alma!"
Y si tras el alma el dinero, no olvidemos que tras el dinero el tiempo, su correlato dialéctico. Dinero y termodinámica parecen ser efectivamente en ocasiones los auténticos engrasadores de nuestro periplo vital, de tal manera que el pavor a los olores fétidos emergiendo de nuestro propio organismo, nos lleva a ser "becerristas", expresión con la que Basilio Baltasar designaba un día a los seguidores del hermano de Moisés, Ahrom, más encandilados con el fulgor del oro que  temerosos de las tablas de la ley.

Y sin embargo tanto en las consideraciones de Felix de Azúa como en mis  propias reflexiones nihilistas cuando estoy en una onda que responde a las mismas, hay quizás un error.  Pues el capital se resiste a ser reducido a corolario del terror al tiempo y la consiguiente codicia. No es meramente una expresión sofisticada de la pulsión a la propiedad privada. En ocasiones parece incluso utilizar esta pulsión como simple peldaño y hasta repudiarla. No estoy seguro de que las formas brutales del reciente capitalismo chino tengan causa en las ambiciones míseras de la población o en las delirantes de los dirigentes. Sea como sea los chinos se ven ya, y se verán con mayor racicalidad confrontados a la   brutal transformación antropológica que   la sociedad propiamente capitalista  conlleva.

El paleontólogo Jordi Agustí sugiere, en un texto aun inédito,  que  entre digamos  el hombre de Herto y la Revolución industrial no ha pasado casi nada, comparado al desarraigo que esta última supuso. Seguíamos en un sistema cuya base era la agricultura, la ganadería y los recursos energéticos elementales. No creo que Felix de Azúa esté en desacuerdo  con ello, pero quizás deje de lado que esta revolución hubiera sido imposible sin esta transformación del dinero en abstracción a la cual todo acaba subordinándose. El problema es que tal abstracción supone también desarraigo, que se acentúa con otro aspecto que también señala Jordi Agusti:   desde la producción del fuego por homo sapiens (los homínidos anteriores como máximo eran capaces de controlarlo) hablar en torno al mismo ha permanecido como un universal antropológico...hasta la revolución doméstica que supuso la calefacción central, es decir, hasta ayer mismo. Asunto en modo alguno baladí y que nos retrotrae al tremendo problema del corte  en la sucesión de generaciones que caracteriza nuestro modo de existencia, y que seguiré evocando en la próxima columna.

La palabra sin fuego,  supone una  ruptura radical con todas las formas anteriores de organización, a través de las cuales permanecerían rasgos invariantes que darían prueba de la esencial singularidad del ser humano. Si a ello se añade la inserción en un sistema productivo en  el que el trabajador pierde no ya  el control sobre el fruto de su trabajo sino-con el taylorismo generalizado- la percepción de que se trata de un fruto concreto, se entiende  que un campesino del mezzogiorno italiano transportado hace 60 años  al universo de esa Fiat símbolo del  Piamonte fábril,  pudiera sentirse más desarraigado que si lo hubieran transportado a  un pueblo de Anatolia. El abismo no ha hecho más que  acentuarse. Sabemos hoy que el hombre de Neandertal enterraba a sus muertos Pues bien: el paisano evocado por Saramago, que  se quitaba respetuosamente el sombrero ante el paso de la muerte  se sentiría  quizás más próximo el ritual funerario del neandertal que  al gélido trato con los difuntos en esos espacios sin alma denominados tanatorios.

[Publicado el 28/1/2011 a las 09:00]

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Comentarios (7)

  • el problema radica en la tremenda dificultad que existe para "objetivar" eso que llamamos generalmente capitalismo.
    marx parece que lo hizo en su tiempo al analizar la mercancia como algo que a través del proceso de producción/mercantilización pasa de algo concreto a algo sumamente abstracto.- realmente irreal, fantástico, pero que se nos aparecería a primera vista como algo concreto.ese es el descubrimiento fundamental de marx: la fantasmagoría de la mercancía,del valor, y con ello, al desarrollarse sin límites a todos los niveles, la fantasmagoría general de la sociedad, del hombre, la cultura, la política: todo se convierte al cabo en signo mercantil, en abstracción, en muerte de lo real.y por otra parte esa acumulación e imperio de la abstracción es lo que impide al mismo tiempo verla y combatirla, pues se trataría de algo que ocupa nuestros cuerpos y mentes y nos impide verla objetivamente; se naturaliza como forma de vida humana haciendonos ver, sentir,pensar en su nombre y a su manera y forma.de ahí la dificultad/casi imposibilidad para enfrentar el mundo de la mercancia en forma neutral y objetiva; "científica".de ahí que intelectuales "representativos" de la inteligencia humana cual f. de a. la vean como la "forma eterna","genética","natural" de la especie humana.
    como decía marx el mundo está patas arriba: lo artificial (la mercancia) se naturaliza cual forma natural y objetiva y con ello transforma todas las cosas a su imagen y semejanza: al fin y al cabo no vivimos en otro lugar que bajo el imperio y reinado del dios dinero/mercancía.

    Comentado por: alguien el 10/2/2011 a las 11:58

  • hace algún tiempo Michel Rocard publicó un artículo muy inetersante en el que venía a dsitinguir entre el mercado, que existe desde que el ser humano comenzó a intercambiar bienes y servicios, y el capitalismo, que tiene unos pocos siglos y que no está directamente vinculado a ninguna aspiración "natural" del ser humano. Distinguir entre ambos conceptos es lo que no hace, a mi modo de ver, Félix de Azúa.

    Comentado por: Sierra Charriba el 02/2/2011 a las 08:45

  • Deshumanización por individualismo, eso es el capitalismo. Imagino la calefacción central de nuestros días como si en un abrigo prehistórico nuestros ancestros hicieran tantas hogueras pequeñitas como miembros tenía la tribu y que cada miembro se calentara aislado del resto, incomunicado humanamente. Esto, que se antoja absurdo de imaginar es lo que sucede actualmente, siendo posible gracias al dinero. El dinero posibilita que el "fruto de la caza" le sea arrebatado al "cazador". La calefacción central supone asimismo el aislamiento egoista, la parcelación del saber, al no compartir experiencias y penalidades en la hoguera comunal, y el desarraigo existencial al quedar desligados de ese acervo cultural acumulado por siglos de experiencia. Esta experiencia de tribalidad, de compartir sueños y vivencias con la comunidad, que creo necesaria a la naturaleza humana por su carácter gregario, se satisface actualmente por la sociedad del espectáculo: fútbol, música, toros...sucedáneos de lo que la exigencia cultural que la revolución industrial supuso arrebató a la naturaleza humana. Eso en el mejor de los casos, en el peor, esta necesidad tribal, de "sacrificio comunitario", será utilizada por el capitalismo, por los que tienen la pela, para enfrentarnos a otras tribus, y todo por dinero. No para sobrevivir. Para sobrevivir es lo que hace que una mujer embarazada y sola se cruze un mar en una patera, eso es sobrevivir. La guerra de los Bush en el mundo árabe no es para sobrevivir sino para pudrirse más en el dinero. Más o menos. Suena simple y radical pero un comentario no da para más.

    Comentado por: Un bárbaro el 31/1/2011 a las 23:00

  • Continúan manteniendo un discurso racionalista donde no hay razón sino sinrazón...; en eso estoy de acuerdo con don Víctor...

    Comentado por: Bea el 31/1/2011 a las 15:58

  • Yo a Félix de Azúa le recordaría las razones que desarrollaba su maestro Sánchez Ferlosio en "Non olet", contra la equiparación de las leyes de la economía y las de la naturaleza que se empeñan en hacer los ideólogos liberalistas. Por ejemplo, en el capítulo "La isla de Juan Fernández" dice:
    "Volviendo a esa noción de "realidad" en que physis y nomos se confunden, el empeño en acorazar las configuraciones económicas con la inapelable autoridad de la Naturaleza es de antigua solera liberal. Ricardo llegó incluso a esgrimir precisamente la ley de gravedad para encarecer lo ineluctable de ciertos vínculos de causa-efecto de la economía.
    (...)En fin, lo que esta inmensa falacia creciente de la concepción naturalista de las "leyes de la economía" tiene a la postre de verdad no es sino la constatación del poder determinista de la arrolladora marcha de la economía liberal."

    Comentado por: gómez el 29/1/2011 a las 13:49

  • Lo siento por Don Felix de Azúa.La verdad es que tengo muy claro el grado de responsabilidad de bancos y financieras.En primer lugar,ninguna de estas entidades posee un capital propio.Si lo poseyeran dudo mucho que lo pusieran al servicio de la financiación.Es decir,el único capital que ellos poseen son los gastos de publicidad con que inundan las plazas a saquear.Luego el capital lo ponen los incautos.De ahí partimos.La actual crisis se generó y muy claramente en Wall Street a causa de la desregulación de los entes de control sobre dicho sector. Nadie fiscalizaba.Dejaron la plaza neoyorquina "liberada", copiando un término policial del tercer mundo,que se refiere a una zona donde los ladrones pueden operar a gusto.Se permitió producir hipotecas,a cargo de promotores que, para ganar mayores comisiones cotizaban las supuestas propiedades hipotecadas mas allá del doble de su real valor.Luego, con la diligencia del caso,los influyentes bancos americanos tuvieron " a bien" ofrecer paquetes de tales hipotecas (las hipotecas basura) a los banqueros de la vieja Europa.¿Cómo se llama esta clase de capitalismo? Pero que es culpable lo es. Y prueba de ello es que, hasta el momento el Gobierno de Estados Unidos no ha regulado al sector ni se han tomado medidas de fondo para revertir ese sistema perverso.Si no estamos atentos volverá a suceder, porque Wall Street sigue operando como lo que realmente es: UN CASINO. Pero los altos ejecutivos de los bancos,son los mayores beneficiados de tantas colosales pérdidas, máxime que en estos momentos mas de UN MILLON DE PROPIEDADES saldrán a remate porque sus poseedores no pudieron hacer frente a las Hipotecas.Aún hay otra lectura acerca de los ejecutivos de los Bancos: que los balances fueron dibujados,como incluso de constató en el caso de Grecia.
    Cordiales saludos.

    Comentado por: Beatriz Basenji el 28/1/2011 a las 23:10

  • El error supremo es pensar que ahora vivimos mejor que en la era del paleolítico...
    ¡Hombre!, a nadie le gusta morirse de frío, pero de ahí a suponer que el invento de la calefacción o de la electricidad es un invento salvífico...,
    No se rían.
    El capitalismo -abstraigamos- es un modo de organización económica espantoso.
    Y no sabemos cuánto va a durar.
    No justifiquemos el capitalismo suponiéndolo inherente al hombre.
    Amarás al prójimo como a ti mismo, neuronas espejo, etc
    Un saludo cordial, Víctor.

    Comentado por: ??? el 28/1/2011 a las 16:49

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


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