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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 19 de septiembre de 2020

 Víctor Gómez Pin

A precio nulo

El abogado francés Jacques Vergès, defensor en los años de plomo de los resistentes argelinos (muchos  de ellos torturados salvajemente) y en general de  militantes considerados de extrema izquierda ( incluida Magdalena Kopp, integrante  de la banda Baader Meinhof) sorprendió a muchos cuando asumió  la defensa del terrorista Carlos, pero sobre todo al aceptar defender a  un  nazi conocido como el verdugo de Lyon, el cual, anciano y enfermo,  había sido extraditado desde Bolivia a Francia. El propio Vergès contaba su percepción del juicio, cuya primera secuencia sintetizo aquí  de memoria:

La  expectación había  hecho habilitar  una enorme zona de pasos perdidos.  Acosado por las cámaras e insultado por el público, al acceder a la sala, Vergès se encuentra con la mirada fija de una treintena de colegas que  representaban a la acusación. Tras saludarle, una de las letradas le avanzó que sería enormemente puntillosa y enfatizaría  lo insoportable   de los cargos para el sentimiento moral de los franceses.   Dado que el  turno de esta colega era tardío, Vergès le respondió con ironía: "No te lo aconsejo, una vez oídos los tres primeros letrados será difícil que el jurado siga siendo receptivo al recuento de emociones que no se experimentan".

Jacques Vergès, obviamente no justificaba los hechos de los que el antiguo nazi era acusado. Su  decisión de defenderle  se sustentaba probablemente en la convicción moral de que los crímenes objetivos pesaban menos en boca de los acusadores que las razones para ofrecer una vez más  ante  el  ciudadano francés  (tantas veces comprometido de hecho con las atrocidades de la ocupación en el pasado y con los comportamientos lepenianos en el presente) una  representación del mal que le permitiera sentirse del buen lado a precio nulo.

Este es el quid del asunto: a precio nulo se sitúa uno del buen lado en asuntos morales, como a precio nulo se  juzga sobre lo impactante de la obra de arte. En lo que a cuestiones morales se refiere, no se trata obviamente de repudiar la memoria del pasado. Se trata  de poner de relieve las estructuras sociales que explican  la pasividad, cuando no complicidad de gran parte de la sociedad (francesa en este caso) en lugar de reducir el problema  a la acción contingente de individuos, lo cual sirve  más bien de coartada para  distraernos de los horrores del presente,  o aun para ajustes de cuentas relativos al mismo. Precisamente porque Francia nunca asumió realmente su pasado colaboracionista, el juicio de Klaus Barbie tenía efectivamente cierto carácter de mero espectáculo, dónde un individuo el obligado a encarnar el mal que en realidad a casi todos concierne.

Y con todos los matices que se quiera lo que digo de Francia puede aplicarse a España:  conservar  la memoria del franquismo y asumir el grado en el que marcó la vida de tantos españoles es precisamente la condición de que en un futuro no pueda servir de diversión la crucifixión  simbólica de algún superviviente erigido en azaroso responsable individual. Lo cual por otro lado sería perfectamente compatible con la recuperación de valores franquistas bajo formas asépticas y compatibles con las formalidades  de la democracia.

[Publicado el 01/12/2010 a las 08:00]

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Biografía

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO.

Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

Bibliografía

  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Enlaces

Información sobre el Congreso Internacional de Ontología.

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