El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 23 de febrero de 2012

 Blog de Patricio Pron

Donde nadie nos manda

Julie Christie y Oskar Werner en "Fahrenheit 451" (dir. François Truffaut, 1966)

Unos días atrás una escritora argentina aludía al supuesto carácter polémico de algunos de los artículos aparecidos en este diario de lecturas cuando me preguntó por qué me meto "donde nadie me manda". No había animadversión en sus palabras (la autora y yo somos buenos amigos) sino la convicción de que no es conveniente desafiar a la opinión mayoritaria; en otras palabras, de que "no vale la pena" hacerlo.
 
Naturalmente, y desde su punto de vista, la escritora argentina tenía razón. A menudo, la revisión de ciertos tópicos aceptados de forma consuetudinaria provoca la incomodidad del lector, que reacciona airadamente; la creencia errónea de que todo el mundo tiene todo para decir sobre todos los temas, que está en el fondo de la supuesta revolución democratizadora de la Red, hace el resto, y muchos escritores hacen cuanto pueden para no incomodar al lector y no verse obligados a pasar por la selva impenetrable de malentendidos y tergiversaciones que constituye el tono general de las relaciones entre autores y lectores (a los que debe sumársele el carácter de las interpelaciones anónimas destinadas en muchos casos a servir de consuelo cínico ante un estado de cosas que el comentarista, que se cree escritor pero no escribe o se cree crítico pero no tiene dónde ejercer la crítica, desearía cambiar pero no puede). Otros escritores, sin embargo, aceptan estas tribulaciones como el precio a pagar por lo que creen que tienen que decir. Me gusta pensar en mí como uno de ellos, puesto que la convicción de tener algo para decir (es decir, la convicción de que yo podía ser un escritor, alguien que tiene una biblioteca íntima y procura escribir como los escritores que ama incluso a sabiendas de que jamás podrá comparárseles) estaba allí incluso antes de que supiera bien qué era y mucho antes de que hubiera alguien que desease escucharlo. Ahora que sí hay algunos lectores que tienen interés en escuchar lo que tengo que decir y argumentar en su favor o en su contra, dejar de decir lo que creo que tengo para decir sería una tontería, una deslealtad hacia esos lectores y una concesión innecesaria a un tipo de literatura basada en las simpatías mutuas y en una política que crea buenos vecinos y pésimos escritores y está en el fondo del estado actual de la cosa literaria, en el que la crítica (por su carácter uniformemente entusiasta) es superflua y muchos escritores se conforman con la inopia.
 
Una razón más para continuar haciendo esto (y quisiera que esa razón fuese mi respuesta demorada a la pregunta de aquella escritora argentina) es que, para mí al igual que para algunos lectores, ese lugar donde nadie nos manda es precisamente la literatura, un lugar sin jerarquías en el que la escritura de una obra valiosa, es decir, una obra que tenga verdad y sentido, es mucho más importante que la simpatía o la popularidad. Quienes crecimos bajo una dictadura militar sabemos de qué hablamos, incluso aunque lo olvidemos a menudo: para todos nosotros, la literatura fue durante largos años un país imaginario en el que refugiarnos, un sitio donde no existían los mandatos que emanaban de unos padres llenos de terror y unos maestros cómplices de la imbecilidad y la maldad insondables de unos militares que quemaban libros y torturaban y asesinaban a escritores.
 
Un día, en la biblioteca pública en la que comencé a leer (una biblioteca pública que encarnó uno de los proyectos culturales más ambiciosos de la Argentina de las décadas de 1960 y 1970), descubrí un sitio donde había puertas rotas a culatazos y agujeros de bala en las paredes; cuando pregunté a las bibliotecarias al respecto, me contaron que, tras el golpe de Estado de marzo de 1976, los militares habían entrado violentamente y habían expurgado los fondos, robando de paso todo lo que habían encontrado de valor. Nadie me había pedido que penetrara en esos pasillos pero allí estaba yo, y aún hoy pienso a menudo en ellos, que eran testimonio de la peligrosidad de la verdadera literatura, como el sitio adonde nadie me manda pero al que regreso periódicamente. Algo más: apenas unas semanas atrás volví a visitar aquella biblioteca, y allí me contaron que en 1976 empleados y allegados habían salvado ejemplares ocultándolos en sus casas, y me hicieron entrar a una sala que contenía esos rescates: entre las obras que reunía había libros de Rodolfo Walsh, Francisco Urondo y Haroldo Conti, tres escritores asesinados por la última dictadura militar, y yo pensé que valía la pena seguir metiéndome donde nadie me manda si a cambio podía yo dejar testimonio de la valentía de aquellos hombres y mujeres que me habían enseñado a leer y ser un eslabón más de una cadena de una literatura que no prescribe pero tampoco olvida.

[Publicado el 30/9/2010 a las 12:45]

[Etiquetas: Disidencias]

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Comentarios (11)

  • Así que más de una vez recibí azotes ideológicos porque, cuando fue instaurada la democracia en este lugar donde me tocó nacer, llamado España, osé criticar a un supuesto Gobierno de izquierdas. ¡Sí, de izquierdas! Y enconces me sentí profundamente incompredido ante una crítica fanática que consideraba que el fanático
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    Comentado por: Anonymous el 03/11/2011 a las 09:47

  • Patricio: enhorabuena por lo de Granta. ¿Qué opinas de la selección hecha por la revista? Gracias.

    Comentado por: Pablo el 05/10/2010 a las 13:32

  • Patricio, yo también siempre me meto donde no me llaman y suelen tratarme mal.Me gusta tu escritura.También me gustó el comentario de Unbar Baro a las 15 y 54 del 02-10. Gracias. R.M.M.

    Comentado por: Rosa el 04/10/2010 a las 14:29

  • A propósito de verdades definitivas y de literatura:

    "Entonces ocurrió la revelación. Marino vio la rosa, como Adán pudo verla en el Paraíso, y sintió que ella estaba en su eternidad y no en sus palabras y que podemos mencionar o aludir pero no expresar y que los altos y soberbios volúmenes que formaban en un ángulo de la sala una penumbra de oro no eran (como su vanidad soñó) un espejo del mundo, sino una cosa más agregada al mundo.
    Esta iluminación alcanzó Marino en la víspera de su muerte, y Homero y Dante acaso la alcanzaron también."

    Jorge Luis Borges. "Una rosa amarilla"

    Comentado por: Unbar Baro el 03/10/2010 a las 18:12

  • La verdad definitiva está en literatura, sobre todo la que nos gusta. Lo demás es mentira. ¿Por qué no nos damos un beso colectivo y alzamos nuestras voces al cielo llenos de alborozo? Sugiero. (Hay majaderos en todos los sitios. Es la hostia).

    Comentado por: PQI el 03/10/2010 a las 11:03

  • En la política de buenos vecinos y en la literatura de simpatías mutuas se crea el microclima intelectual y moral idóneo para que la temperatura mental alcance los 451 grados fahrenheit, y cualquier discrepancia y autonomía intelectual se consuma en la hoguera de la ignominia.
    Las redes sociales abundan en "Mildreds", conectadas permanentemente al Pensamiento Único y oficial, el que garantiza la felicidad y el bienestar de la conciencia.
    Cualquier pensamiento heterodoxo es inmediatamente enterrado en el alud de los necios comentarios donde se ahoga cualquier posibilidad de la diferencia, mediante la ignorancia, la descalificación no argumentada o el insulto.
    La literatura es el mundo de las verdades, diverso, rico, apasionante, frente al uniforme mundo de LA VERDAD del poder.
    Entender esto y llevarlo a la práctica, exponiéndose como Montag a vagar por el periférico bosque de la ciudad totalitaria, es entender el poder salvador e irreductible de la literatura.

    Comentado por: Unbar Baro el 02/10/2010 a las 15:54

  • Gracias, Patricio, por dar este uso a la palabra, por dotarla de una vida capaz de colarse en mil rincones. Gracias por meterte y meterme en ellos.

    Literatura es un mundo, o quizás es mucho más, un universo. Para mí, como para tantos, es un universo de Libertad, quizás por eso comienzan igual. También a veces ha sido, como para tantos, escondite y refugio donde aislarme de un mundo con el que mantengo una relación de amor-odio.

    Yo prefiero sentirme libre y no escondida en la Literatura. Es un lujo que exista este universo...

    Comentado por: Nunca el 02/10/2010 a las 11:48

  • Gracias por tu compromiso con los lectores, Patricio. Algunos de nosotros lo valoramos mucho.

    Comentado por: Marta el 02/10/2010 a las 11:09

  • Con Franco, no sólo percibí el miedo en forma de silencios, sino en forma de dolor físico, lo cual no me llevó, al cabo de los años, sea porque tengo más años que usted, a consumir el tiempo y mi memoria en una especie de juramentación ética y estética de proporciones dogmáticas. Sé lo que es el mal gobierno, y el peor de todos: la dictadura, todas las dictaduras imaginables en este mundo. De pronto encontré lo que creía que era mi sitio, algo así como una trinchera para mirar hacia adelante con la seguridad del espanto del pasado. Pero me dije: ¿y para qué tanta trinchera?, ¿y para que tanta seguridad del espanto? Necesito andar, y no andar con el punto de mira fijo, agazapado en mi trinchera, en mi mundo fijo. Quiero decir que cada cual es libre de crearse un mundo. El mundo de la literatura no tiene nada más de especial que otros mundos, representados por millones de seres humanos, expuestos siempre a la incompresión, al desencuentro de ideas, a la mala hostia, al terror y demás elementos que configuran esta cosa social que formamos los hombres. Así que más de una vez recibí azotes ideológicos porque, cuando fue instaurada la democracia en este lugar donde me tocó nacer, llamado España, osé criticar a un supuesto Gobierno de izquierdas. ¡Sí, de izquierdas! Y enconces me sentí profundamente incompredido ante una crítica fanática que consideraba que el fanático y traidor era yo por haber abandonado la trinchera, por haberme levantado, dejando el arma, y mirando al mundo con ojos distintos. ¡Resulta que el mundo era plural, multifacético! Dios, que angustia. Por un momento me dieron ganas de volver a mi calentita trinchera; pero no, seguí mi marcha hacia la torre de babel del mundo. Y es hermoso saber que hay pluralidad de ideas, y que yo no poseo la verdad absoluta, como no la posee nadie. Así que ya no tuve miedo a ninguna crítica ni a criticar. Justo en esa encrucijada puede que encontremos un trocito de verdad. Sólo eso. Lo demás es pura vanidad, se lo aseguro.

    Comentado por: gatuno el 02/10/2010 a las 10:24

  • "No te metás" era lo que te decían acá para que no preguntaras por los desaparecidos. Se ve que algunas cosas siguen igual...

    Comentado por: Víctor el 30/9/2010 a las 18:55

  • no te metás decían en mi pueblo o ¿ quien te manda ? en fin de los enfines de cualquier forma parecería que vale la pena Cómo está claro en este artículo no va siendo fácil el juego esperemos que marche
    ...

    Comentado por: juan andres el 30/9/2010 a las 18:22

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Biografía

Patricio Pron (1975) es escritor. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004 y el Jaén de Novela 2008, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones como The Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Eñe y Granta (España). Su trabajo como crítico es publicado regularmente en medios como ADNCultura de La Nación (Buenos Aires), Quimera, Letras Libres y Revista de Libros, entre otros. Pron es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999) y El vuelo magnífico de la noche (2001) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007) y El comienzo de la primavera (Literatura Mondadori, 2008), distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año. Es licenciado en comunicación social por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y doctor summa cum laude en filología románica por la Georg-August-Universität de Göttingen (Alemania). Ha publicado en 2010 el libro de relatos El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (Literatura Mondadori). Su libro más reciente es El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (Literatura Mondadori, 2011).

Bibliografía

 
 

 
 

Ficción

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de Morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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