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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 25 de abril de 2018

 Blog de Patricio Pron

El viaje de Fogwill

Foto: Sebastián Freire y/o Paola Cortés Rocca

Rodolfo Enrique Fogwill nació en Buenos Aires en 1941. Murió el último sábado. No es poco habitual que la muerte de un escritor sea abordada mencionando el hecho de que "quedan sus libros" y que la existencia de esos libros se postule como paliativo al pesar por la pérdida. Aunque este argumento es esencialmente correcto, puesto que es la obra de un escritor la que realmente importa, y su muerte tan sólo debería provocar pesar por suponer el final de esa obra, no es realmente aplicable al caso de Fogwill, y esto por dos razones.

La primera, porque la figura autorial de Fogwill resultaba casi tan importante como su propia obra, que a menudo la apuntalaba o la contradecía jovialmente. Fogwill fue increíblemente talentoso para reconocer aquellos territorios de la cultura argentina en los que se producían tensiones y para reconocer los cambios en las condiciones materiales y económicas que les daban lugar. Al reconocerlos, Fogwill se instalaba en ellos y realizaba una parodia de los elementos más conservadores que participaban del conflicto; su actitud era producto del agotamiento de la figura del intelectual "comprometido" en Argentina y del tránsito esperpéntico del maoísmo al liberalismo que realizaron muchos de ellos. Fogwill comprendió muy pronto que las posibilidades de intervención política con las que contaba un escritor argentino tras el fracaso y la aniquilación de los proyectos políticos de construcción del socialismo en el período comprendido entre 1973 y 1983 eran mayores si éste no amonestaba ni pretendía instalarse como una conciencia crítica y/o moral sino, precisamente, si asumía las actitudes más conservadoras y las llevaba a su paroxismo, exagerándolas.

Es bien sabido que la parodia es repetición con distancia crítica. En el caso de Fogwill, esa distancia crítica (imperceptible para algunas personas, que le odiaron o simplemente prefirieron apartarse de su camino) provenía del hecho de que Fogwill exageraba las posiciones conservadoras hasta ridiculizarlas, ridiculizándose de paso a sí mismo y a lo que se supone que un escritor argentino es o debería ser, y a menudo (lamentablemente) es. Un ejemplo típico de esta estrategia tenía lugar toda vez que Fogwill sostenía que los campos de concentración alemanes no habían existido nunca, y, contra toda evidencia, afirmaba que estos eran el resultado de una maniobra publicitaria de los Aliados; a continuación, pasaba a ponderar las virtudes del ejército israelí, y, en ese punto, su interlocutor comprendía las similitudes entre ambos argumentos, abandonaba los argumentos propios con los que había procurado hacer que Fogwill cambiara su postura y comprendía que simplemente había estado participando de un diálogo en el que se le había exigido que asumiese la defensa de unos argumentos que eran los correctos y que estaban en las antípodas de lo que sostenía el escritor argentino, caricaturizándolos.

A pesar de esta actitud principalmente escandalosa y beligerante, en manifiesta hostilidad a cierta corrección política que, por su naturaleza misma, no es política en absoluto, Fogwill era en la intimidad una persona agradable, y esta es la segunda razón por la que se le echará de menos. Nadie había leído tanto como él (sólo Elvio E. Gandolfo, que era su amigo y uno de los pocos escritores argentinos que Fogwill realmente admiraba), nadie había visto todo lo que él había visto, nadie había sido todo lo que él había sido, lo que incluía una larga lista de profesiones y adicciones en una vida que debe haber sido muy difícil y muy feliz. A Fogwill le gustaba que sus amigos tuvieran hijos y me dicen que fue un padre  liberal pero sólido. También era extraordinariamente generoso con los jóvenes y lo fue con mis primeros libros. Una vez corrigió las erratas tipográficas de una novela que yo le había enviado, todas ellas y sin que yo se lo pidiera. Me dio dos consejos a lo largo de nuestro intercambio de cartas y de correos electrónicos: que escuchara mucho a Isaco Abitbol y que, a diferencia de algunos, no utilizara la literatura para hacer turismo. Ambos fueron excelentes consejos.

Cuando finalmente le conocí, en su última visita a Madrid, hablamos sobre sus libros y sobre su vida y él nos leyó, a sus editores y a mí y a algunos amigos que estaban presentes, su poema "Llamado por los malos poetas" y flirteó un poco con mi mujer. Al despedirnos nos abrazamos y algo sucedió y yo tuve el coraje del que casi siempre carezco en presencia de un escritor que admiro para agradecerle por sus libros, por lo que esos libros habían representado para mí y por su ejemplo. Fogwill respondió: "Gracias a ustedes por el viaje" y acabó marchándose a un hotel que, en su opinión, estaba lleno de trampas mortales. El viaje de Fogwill y con Fogwill acabó el sábado pasado. Fuimos afortunados por haber sido sus contemporáneos y los contemporáneos de una obra cuya claridad y belleza harán comprender a quien no la conozca aun cuán grande es el tamaño de esta pérdida.

[Publicado el 23/8/2010 a las 10:57]

[Etiquetas: Rodolfo Enrique Fogwill]

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Comentarios (7)

  • Creo que "el pais es otro" vive en otra Europa.

    Comentado por: Carlo el 27/8/2010 a las 18:11

  • El ultimo comentarista se equivocó de blog: él en realidad quería leer los de los escritores que escriben para Clarín...

    Comentado por: Equivocado el 25/8/2010 a las 19:51

  • Pasar del maoísmo al liberalismo debió ser una ofensa para la inteligencia de Rodolfo Enrique. De otra manera no se explica su cinismo. ¿No hay otra forma de explicar la realidad de Argentina si no es mediante el cinismo? Pobre país. O país empobrecido por los ex montoneros que ahora ocupan el poder. Ciertamente, dado el panorama político argentino, cual quier tipo de autocrítica, de replanteamiento racional de nuestras ideas totalitarias de juventud, no merecen crédito. En el fondo, todo se reduce a un simple cambio de difraz tipo Cristina Elisabet Fernández de Kirchner. Muy bien, allá ustedes, los argentinos, y su "luminoso" cinismo.

    Comentado por: Los ex maoístas están en el poder el 25/8/2010 a las 10:24

  • "Un guión para Artkino" es una novela muy buena, aunque supongo que me perdí muchas referencias argentinas. ¿Alguien sabe si los libros que publicó en Mondadori se pueden conseguir aún?

    Comentado por: Marta el 24/8/2010 a las 19:33

  • Desconocedor como soy de la 'realidad argentina', el texto me ha dejado algunas dudas.
    Califica de 'esperpéntico' el tránsito de maoísmo a liberalismo, ¿no empezaría el esperpento en el maoísmo mismo?
    Utiliza de forma confusa, para criterios europeos, el término 'conservador'. Las conductas que describe se describirían aquí como fascistas o de extrema derecha, algo que el conservadurismo europeo nunca ha sido.
    Lo de 'proyectos políticos de cosntrucción del socialismo' ¿debe entenderse como un eufemismo? Aquí en europa hace algún (no mucho) tiempo que llamamos a los totalitarios por su nombre.
    En fin, cosas del multiculturalismo, supongo.

    Comentado por: el país es otro pasado el 24/8/2010 a las 18:39

  • Por recomendación de un amigo leí los Cuentos Completos y me parecieron excelentes. Ahora estoy a la búsqueda de sus otros libros. Un saludo.

    Comentado por: Pablo el 24/8/2010 a las 09:39

  • Aunque hoy tocara Fogwil, voy con retraso con la lectura de tu blog. Voy todavía con tu afirmación de días pasados de que “En esta casa somos admiradores del trabajo del ilustrador español Fernando Vicente” que se incluyó a finales de julio. Y del que con frecuencia insertas ilustraciones
    Por otras razones, derivadas de su trabajo como cartelista en 1936, en el Sindicat de Dibuixants Professionals de UGT, sugerido por Enric Satue en su trabajo sobre el diseño gráfico en la España de los años treinta. He vuelto a revisar la obra gráfica de Lorenzo Goñi (www.lorenzogoni.es) del que conservaba aromas inequívocos de sorpresa y eficacia en su trabajo sobre La Picaresca Española, en una antología de Editorial Naos con estudio preliminar de Marías padre.
    Esa revisión de sus espléndidas ilustraciones literarias (El Quijote, La Celestina o El Diablo Cojuelo) me hacen ver un precedente en el trabajo (que igualmente admiro) de Fernando Vicente, del que conservo recuerdos gratos de su exposición en la Galería Almirante del año 2000. Un Fernando Vicente que alabas desde el reconocimiento de cierta originalidad. Pero no creo que esté de más esta revisión que sugiero de Goñi y sus dibujos imposibles, e increíbles a vaces. Incluso los androides imaginarios de Goñi, son anticipos ciertos de las imágenes mecánicas que despliega Vicente.

    Comentado por: jose rivero el 23/8/2010 a las 14:16

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Foto autor

Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010), Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990- 2010 (2011) y La vida interior de las plantas de interior (2013), así como de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que ha sido traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés, alemán, portugués y chino, Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016), Premio "Alcides Greca" de Novela de 2017, y del ensayo El libro tachado. Prácticas de la negación y del silencio en la crisis de la literatura (2014), al igual que del libro para niños Caminando bajo el mar, colgando del amplio cielo (2017). Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones como The Paris ReviewZoetrope y Michigan Quaterly Review (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España), entre otros. La revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español de su generación. Más recientemente ha recibido el Premio Cálamo Extraordinario 2016 por el conjunto de su obra. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania) y vive en Madrid. Su libro más reciente es Lo que está y no se usa nos fulminará (2018).

 

 

Bibliografía

 
 
 
 
 
 

 
 

 

Ficción

Lo que está y no se usa nos fulminará. Barcelona: Literatura Random House, 2017. 

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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