La recuperación de la ciudad amada

Nada resulta más simple que creer que existen París y Londres, Estambul y Roma, Berlín y Ravena; y nada resulta, sin embargo, más improbable. Naturalmente todo indica que existe una ciudad llamada (pongamos) Berlín y que esa ciudad está en la profundidad de la Selva del Spree y a unos pocos kilómetros de la llanura polaca; es la singularidad, la unidad de la ciudad que ese nombre menciona la que debe ser puesta en duda, ya que Berlín (y todas las otras ciudades, pero especialmente Berlín) es un paisaje en movimiento, el ámbito de un deseo de transformación que a veces adquiere el rostro de la especulación inmobiliaria y a veces el del saneamiento urbano pero en todas las ocasiones tiene el rostro del tiempo, cuyo transcurso es ineludible.
Quienes aman la ciudad donde viven experimentan ese transcurso como el devenir de una pérdida; uno de ellos es el escritor mallorquín José Carlos Llop (1956), quien escribió: "A principios del siglo XXI, la ciudad donde nací dejó de ser la ciudad donde había nacido. La ciudad real se convirtió en la ciudad de la memoria y sus calles, el eco de las calles donde yo había vivido" (15). Quizás esa pérdida fuese realmente inevitable, pero lo que importa aquí es que otorga a Palma de Mallorca un estatuto no muy diferente al de otras ciudades, que el autor menciona:
"La Alejandría de Cavafis y Laurence Durrell, la Ferrara de Giorgio Bassani, el San Petersburgo de Nabokov, el París de Proust, pero también de Cyrill Connolly, Patrick Modiano y Bernard Frank, el Londres de Dickens, la Estambul de Orhan Pamuk, el Trieste de Joyce, o la Venecia de Proust [...], Paul Morand, Thomas Mann, Joseph Brodsky y tantos otros..." (15)
Un lector ocioso podría investigar las circunstancias en las que los autores mencionados escribieron sus obras y descubriría que todos ellos lo hicieron en períodos en los que las ciudades que los inspiraban caían bajo la picota y se hundían en el tiempo y en la memoria. Su caída, su pérdida en el mundo real, supuso su elevación y su recuperación en el mundo de la ficción, del que en algunas ocasiones estas ciudades fueron escenario y en otras protagonista.
Esto también sucede en En la ciudad sumergida, cuyo tema es la recuperación de la Palma de Mallorca de la segunda mitad del siglo XX. Llop realiza en ella la semblanza de una ciudad que el lector que jamás ha estado en Palma imagina soleada y tan sólo turbulenta en su historia, pero el suyo no es un relato histórico al uso sino una memoria conmovida y personal de la ciudad en la que el escritor vivió y en la que ya no vive, no importa lo que afirme su correspondencia; también, de la ciudad en que vivieron sus antepasados, que llegaron a la ciudad "huyendo de los húsares y jenízaros de La Grande Armée" (23), la ciudad en la que nevó en el año en que nació el autor y la de su extraordinario abuelo, que utilizaba insultos como percebe y palitroque y acuñó frases que a este lector le parecen extraordinarias como "jaula nueva, pájaro muerto" para referirse a una mudanza o "gran puñado son dos moscas" en alusión a un vanidoso (su forma de acabar las conversaciones consistía en recurrir a la frase "¡En fin, patatas en latín!", pareado de curioso significado ya que los romanos no conocieron ese tubérculo) (52); también, la ciudad del padre del narrador y la de su infancia y juventud, cuando salió de casa a los dieciséis y regresó a los veintitrés (283), y la de sus ilustres visitantes y residentes: los escritores Llorenç Villalonga, Robert Graves, Jorge Luis Borges, Cristòfol Serra y Camilo José Cela, los pintores Antonio Gelabert y Joan Miró, el barítono y actor Fortunio Bonanova y otros.
"Nací el 3 de abril de 1956, en Palma de Mallorca y en el 30 de Vía Alemania. La casa donde nací fue derribada hace años y el número 30, si existe, está ahora al otro lado de la avenida" (29), escribe Llop; esa pérdida, probablemente dolorosa en términos personales, es la condición necesaria sin embargo, para la recuperación en la literatura. En la ciudad sumergida alude en su título a la inundación que padeció Palma de Mallorca en 1962 pero también a su hundimiento en la memoria, en la que permanece intacta y es vecina de la Alejandría de Cavafis y del San Petersburgo de Nabokov, del mismo modo en que su autor lo es de los escritores mencionados. La recuperación en la memoria y en la literatura de la ciudad amada y perdida para siempre la vuelve mucho más real para algunos lectores que los folletos turísticos o esas imágenes del desconcierto de los hombres sobre la tierra que son los mapas, y tal vez esta sea la única razón por la que tolerar la picota y a los concejales de ayuntamiento.
José Carlos Llop
En la ciudad sumergida
Barcelona: RBA, 2010
[Publicado el 09/8/2010 a las 12:15]
[Etiquetas: José Carlos Llop, Autobiografía, RBA]
Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.
Ficción
Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.
El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.
El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.
El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.
Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.
El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.
Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.
Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.
Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.
Edición
Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.
Crítica

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