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El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Patricio Pron

Papel quemado

Muy pocos recuerdan a Alexander Luria, que nació en Kazán en 1902 y murió en Moscú en 1977 y fundó la neurociencia cognitiva, uno de cuyos contribuyentes más destacados es el neurólogo Oliver Sacks (Londres, 1933). Es improbable que sin la defensa ardiente de esta obra y de su autor por parte de Sacks, Pequeño libro de una gran memoria no se hubiese publicado nunca en español y esa pérdida pasase desapercibida a la mayor parte de los lectores; su publicación el año pasado en la pequeña editorial ovetense KRK (responsable de la edición en español de la monumental El genio austrohúngaro. Historia social e intelectual, 1848-1938 de William M. Johnston, que es la obra fundamental sobre ese Estado europeo y sobre ese período) muestra que esa pérdida hubiera sido considerable.
 
Pequeño libro de una gran memoria no es tan sólo un ejemplo más del género de las "anécdotas clínicas" en el que Oliver Sacks ha destacado con libros como El hombre que confundió a su mujer con un sombrero (1985) y Un antropólogo en Marte (1995): la de Luria es la fundadora de este tipo de obras en las que se narran casos clínicos curiosos y sorprendentes pero reales recurriendo a las técnicas de la ficción, lo que el propio psiquiatra inglés acabaría haciendo.
 
El caso narrado en Pequeño libro de una gran memoria no es menos desconcertante que los de Sacks y recuerda al relato de Jorge Luis Borges "Funes el memorioso", cuya publicación antecedió veinte años a la del libro de Luria. En algún momento de la década de 1920 acudió a su consulta un reportero llamado Salomon, enviado por un jefe de redacción que había observado en él una capacidad mnemónica inusitada; Luria se interesó por el paciente y al hacerlo comenzó a pisar un territorio enorme y desconocido por la neurología que lo tendría ocupado durante los siguientes treinta años. Al final de su investigación, el paciente todavía podía recordar diálogos que había sostenido con el neurólogo y series de números o de letras que había leído en el marco de experimentos que habían tenido lugar treinta o veinte o quince años antes.
 
Salomon no encontraba explicación a sus capacidades, que pronto comenzó a utilizar como medio de vida presentándose en ferias y en teatros de variedades como "mnemonista profesional". Al ser preguntado sobre cómo hacía para recordar, sólo decía: "Habitualmente siento el gusto y el peso de la palabra... y ya nada tengo que hacer, se recuerda por sí sola... pero es algo mantecoso, hecho de numerosos puntos muy, muy ligeros, que me producen un leve cosquilleo en la mano izquierda y ya no necesito nada más..." (90).
 
En consonancia con su extraordinaria capacidad mnemotécnica, Salomon experimentaba sinestesias (es decir, situaciones en las que un estímulo sensorial específico provoca reacciones en los otros sentidos) que dotaban a su conversación de un carácter fascinante. "La ‘a' es algo blanco y largo [...]; la ‘i' se aleja y resulta imposible dibujarla. [...] La ‘o' parece brotar del corazón, es ancha..." (87) le dijo a Luria en una ocasión; tampoco los números eran ajenos a este particular animismo suyo: "El 1 es algo agudo e independiente, un hombre orgulloso y macizo; el 2 una mujer muy espiritual, el 2 es más plano; el 3 un trazo agudizado que gira; el 8 tiene un aire inocente, de un azulado lechoso" (citado en 22).
 
Si bien Luria le observó durante casi tres décadas, sus conclusiones fueron más bien pobres: la capacidad mnemotécnica de Salomon se basaba en la sinestia, que asociaba un contenido con una imagen fácilmente visualizable, y a un método intuitivo de distribución espacial de esas imágenes: el paciente "veía" una palabra o una cifra con una vivacidad desconocida para nosotros, y le bastaba ubicar esas imágenes en un camino conocido por él (a menudo era la calle Gorki de Moscú) para poder recordarlas con la facilidad de quien reconoce los elementos de un paisaje habitual.
 
Este diagnóstico, sin embargo, no dice nada del drama personal de Salomon. Aunque de a ratos el paciente provoque una sonrisa perpleja en el lector, la suya es una tragedia similar al tiempo que diametralmente opuesta a la de aquellos pacientes que han perdido la memoria; en su caso, el exceso de ésta, el recuerdo de casi todas las circunstancias de su vida y todas las conversaciones mantenidas y los paisajes vistos, le impedía construir una personalidad individual y unitaria; también hacía que le fuera imposible aceptar los efectos del paso del tiempo en quienes lo rodeaban: Salomon padecía un trastorno psiquiátrico llamado "delirio de Sosias", en el que los pacientes "acusan a sus seres cercanos de ser dobles de las personas reales a las que extraños poderes han eliminado" (26). Que el exceso de memoria suponía una carga para él queda probado en sus numerosos intentos de desarrollar una técnica eficaz de olvido a lo largo de su vida; una vez, al procurar poner sus recuerdos por escrito para luego quemarlos (una técnica recomendada por Platón), Salomon no sólo descubrió que no olvidaba, sino también que a partir de ese momento recordaría el recuerdo que había querido olvidar, las palabras con las que lo narró, el papel y el fuego y el humo al quemarlo.
 
 
Alexander Romanovich Luria
Pequeño libro de una gran memoria. La mente de un mnemonista
Trad. Lydia Kúper Fridman
Intr. Guillermo Rendueles Olmedo
Oviedo: KRK, 2009

[Publicado el 02/8/2010 a las 12:15]

[Etiquetas: Alexander Romanovich Luria, Ensayo, KRK]

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Comentarios (3)

  • Naturaleza se escribe con zeta, querido...

    Comentado por: Carringtooon el 03/8/2010 a las 19:22

  • Sorry, quería decir
    Creo que lo malo es no ser dueño del recuerdo. Bien,
    también depende de la naturalesa del recuerdo...

    Comentado por: Jorge el 02/8/2010 a las 23:29

  • "Salomon no sólo descubrió que no olvidaba, sino también que a partir de ese momento recordaría el recuerdo que había querido olvidar (...)"

    Olvidar no es, por consiguiente, tan solo una cuestión de voluntad.
    Creo que lo malo no es ser dueño del recuerdo.
    Von der Erinnerung besessen...
    Gratuliere.

    Comentado por: Jorge el 02/8/2010 a las 23:25

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Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.

Bibliografía

 
 
 
 

 

Ficción

 

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

 

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

 

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

 

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

 

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

 

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

 

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

 

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

 

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

 

 

Edición

 

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

 

Crítica

 

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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