Manuel Vilas no toma prisioneros
Quienes sientan curiosidad por la novela más reciente del escritor español Manuel Vilas, Aire nuestro, tendrán que atravesar una serie de obstáculos para disfrutarla. El primero de ellos es la declaración de que "practica ya, como otros escritores de su generación, una forma de narrar propia del siglo XXI" realizada en la solapa del libro. Esta declaración atribuye a su autor el carácter de un anacronismo, puesto que el siempre tan recurrido siglo XXI ha comenzado ya hace diez años y las obras que le caracterizan son tan variadas como Inundaciones. Del Muro a Guantánamo: invasiones artísticas en las fronteras políticas, 1989-2009, de Iván de la Nuez, y Los experimentos de Flipy, el científico loco, del filósofo argentino Pablo Nacach. No hay mérito en ser contemporáneo porque serlo es simplemente inevitable, lo que también quiere decir que ser contemporáneo requiere menos esfuerzo y mucho menos talento que escribir como si se estuviera en el siglo XIX o en el siglo XXX y carece de toda épica; excepto, quizás, una épica demagógica y comercial.
El segundo obstáculo es el texto de apoyo que aparece en la contratapa de esta obra, en el que el escritor español Agustín Fernández Mallo sostiene que Vilas es "uno de los pocos autores de narrativa que ha desarrollado formas nuevas"; una vez más, una afirmación acerca del supuesto interés por la innovación narrativa que el propio texto de Vilas desdice y que nos hace preguntarnos seriamente por el tamaño de la biblioteca del autor de la trilogía Nocilla.
El tercer obstáculo es la afirmación, también en la contratapa, de que esta es una novela, ya que Aire nuestro es claramente un libro de relatos. Esta pretensión sorprende y resulta difícil de justificar, ya que los textos reunidos aquí carecen de unidad y ni siquiera comparten personajes; naturalmente, la afirmación anterior puede ser refutada apelando a la siempre recurrida pregunta de qué cosa es una novela y etcétera. Naturalmente, también, esto no es algo que vayamos a responder aquí, y en último término, es algo de escasa importancia, pero vale la pena mencionarlo porque constituye uno de los principales argumentos para prescindir de la lectura de este libro: una obra cuyo autor hubiese utilizado la grilla televisiva como algo más que como un criterio para organizar una serie de textos autónomos habría tenido en cuenta lo que Raymond Williams llama el "flow" televisivo, es decir, la continuidad que se establece entre los contenidos de la programación y las pausas comerciales, los trailers, etcétera, o el carácter discontinuo del propio medio, con su constante alternancia de ritmos, climas, continuidades e interrupciones, y su carácter episódico, suficientemente estudiados (entre otros) por Lev Manovich en The Language of New Media (Cambridge, Massachussets: MIT Press, 2001).
Ahora bien, si se superan estos obstáculos y se accede finalmente a la obra, ésta recompensa con creces al lector. Aire nuestro reúne veintiséis relatos distribuidos en once apartados temáticos que pasan por los canales de la emisora del mismo nombre. Sus personajes son Johnny y June Cash recorriendo España, los autores de un sacrificio humano destinado a propiciar el retorno a la vida de Pablo Neruda, el cineasta Sergio Leone y los escritores Pedro Laín y Dámaso Alonso en el Purgatorio, un inmigrante ecuatoriano que trabaja en un matadero, unos ecologistas perdidos, un cínico político poscomunista, un espectral Elvis Presley que visita al narrador de uno de los relatos para ordenarle que lleve a cabo un magnicidio, Pedro Garfias comprando un traje de Superman y volando por el cielo de Barcelona, Manuel Fraga, Michelangelo Antonioni (que "es un pelma y padece halitosis múltiple", "también por las narices y los ojos", 70), dos forofos que salen a matar gente durante la final de la Eurocopa, la reencarnación de Luis Cernuda, el empleado de una multinacional secuestrado por los guerrilleros de un pequeño país latinoamericano, Patty Smith, el rey de España Juan Carlos III y el padre del narrador.
Vilas parece carecer de pericia para resolver de forma eficaz las tramas de sus relatos y abusa del recurso humorístico de darle los nombres de personas reales a los personajes de su libro, pero de todas formas estos resultan atractivos por el hábil uso que hace su autor del humor y de un estilo desaliñado y de a ratos muy poético. Manuel Vilas posee un extraordinario talento para los monólogos de los personajes, y los mejores relatos de Aire nuestro se benefician de esa capacidad suya: "Johnny Cash viaja por España", "Carta a Fidel", "Return to Sender", "Carta al hijo" y "Habla el espíritu de Teletienda". En ellos, Vilas demuestra cuán buen poeta es y, en ese sentido, este libro (al igual que España, publicado en 2008) constituye una invitación a buscar sus libros de poemas El cielo (2000), Resurrección (XV Premio Jaime Gil de Biedma, 2005) y Calor (XV Premio Fray Luis de León, 2008). También, qué buen articulista puede ser a veces, cosa que demuestra su excelente comparación entre el cine de Sergio Leone y el de John Ford (66), su idea del cantante pop como arquetipo vinculado a la religión (113) o el juicio acerca de la generación literaria española de 1927 que pone en boca de Pedro Laín conversando con Dámaso Alonso: "[...] fuimos una generación de españoles que lo único que hacíamos era comer e ir a burdeles y a misa. Por eso tu poesía no vale una mierda, Dam" (75).
Aire nuestro es, finalmente, una sátira excesiva y particularmente dura sobre la España contemporánea, un asunto que parece resultar indiferente a los autores de su generación, más preocupados por los hechos trágicos del pasado español o por la imitación de las técnicas cinematográficas y televisivas en la ficción narrativa. A diferencia de ellos, Manuel Vilas sabe qué sucede en España y está decidido a contarlo; tan sólo por prestar atención a las condiciones materiales de vida de sus personajes (en otras palabras, tan sólo por el hecho de que estos necesiten trabajar) su literatura es mucho más política que la de quienes pretenden ser los escritores políticos de su tiempo. "No sabemos muy bien qué son las cosas, quiénes somos y todo eso", hace decir Vilas a Johnny Cash; sin embargo, quien supere los obstáculos ennumerados más arriba podrá saber al menos una cosa: que Manuel Vilas es uno de los mejores escritores españoles de su generación (y desde luego el mejor de la intervención colectiva en el mercado literario que ha sido llamada "generación nocilla" o "mutantes") y está allí afuera y no parece dispuesto a tomar prisioneros.
Manuel Vilas
Aire nuestro
Madrid: Alfaguara, 2009
[Publicado el 14/6/2010 a las 12:15]
[Etiquetas: Manuel Vilas, Relatos, Alfaguara]
Señor Néspolo/Astorcat está usted muy necesitado de algo de popularidad. Su indumentaria anal da grima. Retírese del mundo.
Comentado por: Pedro Pi el 16/6/2010 a las 18:09
No sirves ni siquiera para tenerte lástima, Astorcat-Néspolo: si quieres decirle algo a Patricio Pron ya te han dicho que le escribas. Su e-mail lo tienes en su página we, es patriciopron@web.de. Escríbele a él y déjanos en paz a nosotros.
Comentado por: Pablo el 16/6/2010 a las 16:44
Señores administradores del blog: por favor hagan lo que esté a su mano para evitar que el usuario que firma Astorcat siga molestando al resto de los lectores de este blog. Gracias.
Comentado por: Marta el 16/6/2010 a las 16:41
Curioso: Pedro y Pablo, los apóstoles de Pron.
Ahí está justamente el problema donde lo señalas, querido Pablo: tú conoces a los autores por televisión, y eso se nota. Por lo demás, que si soy compulsivo, inédito, resentido, fracasado y todo lo que pueda oacurrírsete alguna vez, será deducción tuya. Igual de válida o inválida como las que puedan elaborar otros, incluyendo aquella que me sospecha Matías Néspolo. Yo soy exactamente lo mismo que todos: un nick y una voz en Internet, ni más ni menos que eso. Tan real mi voz como la tuya y tan legítima una como la otra. Con una única y muy simple diferencia: creo en la literatura tanto como creo en el valor de las discusiones en torno a la literatura. Y en cambio, tú crees en otra cosa, qué sé yo, en el valor de la admiración, en el valor de los elogios y en el valor de la defensa vocacional de conceptos de otros a los que adhieres fervorosamente y por lo tanto vuelves tuyos.
El problema es otro: ¿podemos discutir literatura? Tú y yo ¿podemos discutir sobre lo mismo? ¿leer algo parecido en el mismo texto? ¿Has leído alguno de los libros que se reseñan? ¿Y alguno de esos autores? ¿Alguna vez? ¿nunca? Como ves, querido amigo, así como mis palabras te permiten elaborar sospechas sobre mí, las tuyas permiten también elaboorar algunas sobre tí. Y ya te lo expliqué alguna vez: si dejo algo escrito aquí es para lo lea Pron. Si lo quiere discutir, que lo discuta él. No creo que necesite voceros y lo que piense Pablo, Pedro o el décimo jinete del apocalipsis, lo creo un problema de ellos. Para serte aún más claro: lo que tú pienses, me importa un rábano, por lo tanto ya no volveré a contestarte. Ni hoy, ni nunca, digas lo que digas. Te mando un abrazo.
Comentado por: astorcat el 16/6/2010 a las 15:51
Si el éxito en literatura no tiene que ver con publicar en editoriales prestigiosas, Astorcat, entonces qué es, ¿pasarte todo el día leyendo los comentarios al blog de un escritor que no te gusta (si lo has leído) y cuya visión de la literatura no tiene nada que ver con la que tú supuestamente tienes? ¿Justificar así una vida de mierda de escritor inédito o al que publican sin que nadie se entere o no le importe a nadie? Tienes todo el derecho del mundo a estar en contra de TODO lo que Pron hace y TODO lo que Pron dice pero no tienes la obligación de leer compulsivamente su blog si no te interesa. Y no soy el abogado de Pron (aunque los dos libros que he leído de él me han gustado mucho y comencé a leer su blog después de ver una entrevista en el canal esMadrid.tv en el que decía cosas muy interesantes y valiosas) pero trato de defender un espacio que tenemos los lectores para conversar sobre literatura y no para ventilar nuestros odios personales y nuestra frustración porque a otros les vaya mejor.
Comentado por: Pablo el 16/6/2010 a las 13:32
Astorcat,
No se rinda, estamos con usted. Es maravilloso ver a un individuo infatigable como usted. Inasequible al desaliento, pocas veces alguien se expone con tanto método al ridículo de continúo. No desfallezca. Está ya casi a la altura de Jorge Carrión.
Besos,
Comentado por: Pedro Pi el 16/6/2010 a las 13:26
El propio Herr Pron debería de explicar por qué necesita dar tantas explicaciones para hablar bien de un libro, que parece que le ha gustado, aunque como digo "parece"; en realidad, uno no acaba de ver claro si el libro de Vilas le ha gustado de verdad...
Comentado por: lectoribus el 16/6/2010 a las 12:19
Los Néspolo atrasan veinte años. Qué bueno que estaba cuando uno todavía podía leer las reseñas de Quimera y enterarse de lo que se escribe ahora en Argentina y no en 1980. Saludos.
Comentado por: Alex el 16/6/2010 a las 11:55
Leyda ¡eres realmente muy sagaz! Sobre todo por asumir que Matías Néspolo es nocillista (supongo que no lo has leído). Si me dejas elegir, prefiero ser la hermana.
Comentado por: astorcat el 16/6/2010 a las 11:53
Uno podría decir que Matías Néspolo es lo peor que le ha pasado a la literatura argentina si no fuera porque la literatura aregntina no sabe quién carajo es Matías Néspolo. Muy bueno tu comentario, Leyda.
Comentado por: El Diego de la Gente el 16/6/2010 a las 11:47
Y menos mal que siempre aparece alguien para elevar el debate intelectual.
Mil disculpas, Pablo, olvidé tu labor como custodio de los comentarios de Pron y te agradezco, infinitamente, que nos recuerdes a todos que la valoración de la literatura que realmente importa no es otra que la de los premios y la de las editoriales prestigiosas. No quiero discutir contigo, sospecho que tu biblioteca es infinitamente más grande que la mía y me siento avergonzado por ello. Y de paso también reconozco no ser un polemista suficientemente calificado como para responder la capacidad argumentativa de la que haces gala permanentemente. Me dejas sin palabras, reitero mis más sinceras disculpas.
Comentado por: astorcat el 16/6/2010 a las 11:47
Matías Néspolo, perdón, Astrocat, ya deja de lamerle el culo a la generación Nocilla y ponte a leer un poco, o dile a tu hermana que te venga a defender.
Es increible que cuando alguien se atreve a gritar que el rey va desnudo lo critiquen. En fin. Sigan deleitándose con el traje Nocilla-mutante del rey y sigan creyendo que ver series es lo mismo que leer a Tolstoi.
Comentado por: Leyda el 16/6/2010 a las 11:30
A mí me pareció una muy buena reseña y punto. No entiendo por qué la gente tiene que buscar estrategias o problemas psicológicos cuando la reseña dice: me gusta el libro de Manuel Vilas. No sé. Me da la impresión de que hay gente que parece obsesionada con encontrar significados ocultos que yo no creo que haya (pienso en reseñas como las de Jens Rehn o Rodolfo Walsh). Saludos.
Comentado por: Marta el 16/6/2010 a las 11:29
Esta es una reseña para ser estudiada en las escuelas de letras. Podríamos afirmar que se trata de una reseña emocional más que intelectual. Se advierte como ha dicho otro comentarista que Pron tiene un problema emocional con la llamada generacion nocilla o mutante. Todos los prolegomenos a la crítica del libro de Vilas son inncesarios para cualquier lector que se acerque a ese libro, pero muy necesarios para Pron.
Pron tiene problemas con sus colegas nocilla, pero salva a Vilas, esto parece decir. Para salvar a Vilas hace un ejercicio retórico digno de un ministro de economía en esta epoca de crisis.
No es una reseña que hable de literatura sino de contextos de poder dentro de los nuevos narradores, y es allí donde Pron parece más un estratega que un crítico literario. No tiene sentido cuestionar una solapa de editorial, o deciar a eso un 20 por ciento de una reseña que supuestamente va a hablñar de literatura.
Lo dicho, una reseña digna de que la estudie Lacan.
Comentado por: Jaime el 16/6/2010 a las 11:09
No sé si es una crítica positiva o negativa, por comentarios como este, aprobatorio y desaprobatorio al mismo tiempo:
"Vilas parece carecer de pericia para resolver de forma eficaz las tramas de sus relatos y abusa del recurso humorístico de darle los nombres de personas reales a los personajes de su libro, pero de todas formas estos resultan atractivos por el hábil uso que hace su autor del humor y de un estilo desaliñado y de a ratos muy poético. "
Comentado por: Confuso el 16/6/2010 a las 09:28
Menos mal que siempre aparece Astorcat para explicarle a Patricio Pron y al mundo lo que hace mal. Eso sí, se ve que ni Patricio Pron ni el mundo le hacen mucho caso: Pron sigue ganando premios y publicando en editoriales prestigiosas y Astorcat...
Comentado por: Pablo el 16/6/2010 a las 09:14
Estás llevado tu rencilla con los nocilla al punto de un berrinche intolerable. Y es abolutamente insultante que pongas en duda la biblioteca de alguien. Y además encima afirmabas exactamente lo contrario en otra reseña (¿o intentaste una afirmación irónica? No te salió, muchas cosas no te salen). Además ¿Qué te importa la biblioteca de alguien? Ni siquiera la tuya es tan grande como afirmás y lo sabés. Y sabés que nunca se leyó todo, que es imposible y que no tiene sentido. ¿O no lo sabés? Entonces aprendelo.
¿Y todo para qué? ¿Para ganarte un elogio de Azúa? ¿Valió la pena?
Comentado por: astorcat el 16/6/2010 a las 00:58
Vilas es el típico escritor, que se da mas autobombo del que merece; un poco más de humildad no le vendría mal, va de sobrado.
Comentado por: V. Reig el 15/6/2010 a las 22:00
¡¿Cuántos escritores nocilla no vivirán del cuento?!
¿La biblioteca de Agustín no es muy grande?
¿Cree que cuánto más grande, mayor solvencia, es decir, mayor eficacia, que es lo mismo, literaria?
El tamaño de la biblioteca es de escasa importancia,
Herr Pron,
imáginese una biblioteca sólo
formada por tres o cuatro ejemplares
muy bien aprovechados por su propietario
Shakespeare
(hagamos un buen mix)
Dostoievski
Petrarca
Kafka
¿limitada?
Añadamos algun argentino contemporáneo' y ya está---
Comentado por: Giulius el 15/6/2010 a las 00:49
¿"Nocilla" es el nombre de esa crema de cholocate untable?
Hay "nocilla sólo de
chocolate
y de chocolate y vainilla,
¿no?
sólo marrón y marrón y crema
¿les parecía
buena la nocilla?
en alemán, Nutella
me detengo en el nombre
porque no tengo ni puta idea
de lo que es la "generación Nocilla".
Vale, he leído alguna cosa en los suplementos.., un fenómeno literario
Siempre hay individuos que valen la pena.
Después de mucho leer, no nos lanzamos a un bocata de nocilla,
quizás después del mucho nadar..
pero seguro que Manuel Vilas es algo más que un boy nocilla (no muy alejado del body danone)
la publicidad es un arma mortal, de doble filo,
pero lo leeremos por Pron,
jawohl.
Stchüssiii
Comentado por: Federico Joel el 14/6/2010 a las 23:38
Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.
Ficción
Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.
El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.
El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.
El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.
Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.
El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.
Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.
Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.
Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.
Edición
Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.
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