Ligas literarias

Al igual que el fútbol, la literatura también tiene ligas. Aquellos escritores que publican en sellos importantes y cuentan con el reconocimiento crítico, que es, honestamente, lo poco a lo que los escritores pueden aspirar, los escritores, digo, que acaparan las carteleras de los congresos y las portadas de los suplementos tienen su reverso en aquellos escritores que publican en sellos pequeños o minúsculos o se autoeditan, los que llevan blogs donde publican lo que escriben o derraman su muy comprensible rencor ante lo que consideran una burda jugada del destino en los blogs de otros a los que les ha ido mejor. Bien visto, los escritores que triunfan necesitan a aquellos que fracasan tanto como los que fracasan necesitan a los que triunfan: los primeros necesitan a los segundos porque su existencia conforma el fondo sobre el que ellos destacan, y los segundos necesitan a los primeros como némesis y en algunas ocasiones como modelo. En el último caso, los escritores de las ligas menores escogen a un escritor destacado y procuran, no digamos imitarlo, pero sí ponerse a su nivel: escriben y leen y van a cursos de escritura creativa cuya única finalidad real es que un escritor que no gana lo suficiente con sus libros esquilme a un pequeño grupo de ingenuos, ya que se puede enseñar a leer pero no a escribir; si son jóvenes, los escritores de las ligas menores creen tener el tiempo a su favor, y escriben y publican donde pueden y esperan que un día la suerte les sonría. Sin embargo, la suerte casi nunca sonríe al escritor de las ligas menores, y el tiempo pasa y el escritor de las ligas menores comienza a ponerse nervioso. En realidad, sucede lo mismo que en el fútbol: un jugador de dieciséis años que milite en un equipo de la segunda división aún puede albergar esperanzas de que algún equipo de la élite (no digamos uno de los grandes, pero sí algún recién ascendido o uno de los modestos históricos) o algún club de cualquier liga menor como la belga o la polaca repare en él (y si no siempre queda el fútbol chipriota); sin embargo, el tiempo pasa y el jugador de segunda división cumple los veinte y los veinticinco y cuando ya supera los treinta el sueño se desvanece y, en su lugar, irrumpe la cruel realidad de la decadencia física y los campos vacíos llenos de pedruscos. Algo similar ocurre con los escritores: el de dieciséis años tiene derecho a creer que está en camino, pero el de treinta o el de cuarenta ya sabe que el camino no conduce a ninguna parte o que ya ha concluido para él. Entonces pone un taller de escritura creativa y se convierte en lo que tanto odiaba. Es triste pero es así, pero detrás de esta situación, que hace infelices a tantas personas, se esconde principalmente un error de apreciación: al igual que en el fútbol, las ligas menores no tienen absolutamente ningún punto de contacto con las grandes ligas, pretender pasar de una a otra es como querer alcanzar la luna saltando en un pie. En su mayoría, los escritores reconocidos lo son independientemente de lo que escriben (para el caso, ni siquiera hace falta que escriban) y previamente a la aparición de cualquiera de sus libros; algo, simplemente, los convierte en escritores reconocidos, pero ese algo no tiene nada que ver con la literatura. Más bien tiene un rostro que asusta: el de un editor ambicioso, el de un padre escritor que deja a su hijo una reputación y buenos contactos, el del contable de alguna editorial, el del director de algún suplemento y, en última instancia, el de los miles de ingenuos que creen que vale la pena leer a un escritor porque ocupa la portada de una revista. Una vez más, es triste pero es así. Nos fascinan las historias de los escritores que, como Roberto Bolaño o Charles Bukowski, se convirtieron en escritores celebrados pese a tenerlo todo en contra, pero la razón por la que estas historias nos llaman la atención y nos dormimos escuchándolas en nuestra cabeza es porque sabemos que son absolutamente excepcionales: su triunfo está supeditado a la manifestación de una calidad literaria tan fuera de lo común, una calidad obtenida a fuerza de tanta perseverancia y tanto renunciamiento y esfuerzo, que, en el fondo, el escritor de las ligas menores sabe que nunca podrá comparárseles. Si el escritor de las ligas menores no es particularmente inteligente, el reconocimiento tácito de este hecho lo lleva a dejar de leer y, eventualmente, a dejar de escribir, y a pasarse las horas dejando comentarios soeces en las páginas web y en los blog de los escritores que en el fondo admira; si es inteligente, sin embargo, el escritor de las ligas menores se acepta y acepta su lugar en el mundo y disfruta de la escritura para sí mismo y para un pequeño círculo de amigos para los cuales el escritor de las ligas menores es un escritor imprescindible básicamente porque es una persona querida. Sin embargo, en el caso de que el escritor de las ligas menores, además de ser inteligente y justo, tenga dignidad (y esto pasa muy pocas veces), estas consideraciones no le afectan en absoluto: el escritor de las ligas menores se masajea las espinillas y sale a otro campo embarrado de provincias a romperse la cara en nombre de su profesión y, al hacerlo, es tan escritor como el de las grandes ligas.
[Publicado el 24/3/2010 a las 12:00]
[Etiquetas: Disidencias]
¡Vaya!, y yo que me consolaba pensando en El gato pardo de Lampedusa o en el Quijote del viejo Cervantes ahora sé que lo mío ya no tiene solución.
blog "Palco de la Sèvignè"
Comentado por: Teresa Maldonado el 24/4/2011 a las 09:56
¿Fue siempre así? El goce, o incluso el éxtasis,¿eran para ser una mascarada que fascina a los otros, un personaje del que los otros hablan o escriben, alguien de la liga menor que aspira a la liga mayor,un escalafón, una escalera hacia el ser nombrado, un nombre escrito en los escritos de otros, a los que los medios otorgan un supuesto ser, que no saber, el de la fama? Entonces, mejor el goce de la droga, el de la heroína antes que el de la fama, el de los místicos ignorados. El del absoluto (vacío). La literatura (ya) no existe. Harpo. O Harpa Marx.
Comentado por: Harpa el 03/4/2010 a las 23:15
Comentado por: X el 03/4/2010 a las 21:10
Un escritor que publicó en sellos menores la mayor parte de su vida: Borges
Uno que se autoeditó: Joyce
Uno que nunca publicó: Kafka
Uno que juega en primera: Patricio Pron
Comentado por: José Ovaldía el 29/3/2010 a las 21:21
Un escritor que publicó en sellos menores la mayor parte de su vida: Borges
Uno que se autoeditó: Joyce
Uno que nunca publicó: Kafka
Uno que juega en primera: Patricio Pron
Comentado por: José Ovaldía el 29/3/2010 a las 21:17
Quiero pensar que este texto de Patricio Pron es irónico. No puede ser de otra manera. El problema es que al texto en sí no se le ve el tono ni la clave irónica por ninguna parte (quizá podría ir a un taller a que le enseñaran la técnica de este aspecto).
Creo que hay sobrados ejemplos para echar por los suelos este Sistema de Castas de Patricio Pron.
Algunos escritores que, habiendo publicado durante años en editoriales minoritarias, ahora lo hacen en editoriales de primera línea:
· Jordi Carrión
· Ricardo Menéndez Salmón
· Juan Francisco Ferré
· Vicente Luis Mora
· Manuel Vilas
· Salvador Gutiérrez Solís
· Etcétera
Algunos escritores que, habiendo publicado títulos en editoriales de la primera división nacional e internacional, ahora sacan sus libros en editoriales menores:
· Andrés Ibáñez
· Gonzalo Calcedo
· Elia Barceló
· Juan Pedro Aparicio
· Javier Puebla
· Diego Medrano
· Mariano Arias
· Etcétera
Esto no quiere decir, por supuesto, que ni los unos ni los otros no puedan volver a cruzar la línea en la otra dirección.
Comentado por: Antonio Márquez Correas el 29/3/2010 a las 18:44
Comentado por: Uno de tus alumnos del taller Fuentetaja el 29/3/2010 a las 18:21
Muy interesante, Pron, pero olvida usted algo interesante, o quizá sea cuestión de espacio y lo haya dejado para otra provocación.
Porque ¿qué ocurre cuando un jugador de una liga menor se convierte en entrenador de una liga importante? ¿Qué ocurre cuando un ex jugador de la Champions se pasa el resto de su vida entrenando equipos en ligas menores?
¿Y dónde queda el árbitro? ¿Dónde el juez de línea? ¿Dónde el cuarto árbitro, ese comodón que lo ve todo a través de un monitor y de los rugidos del público?
Comentado por: Juan el 29/3/2010 a las 11:43
Despues de los comentarios que ya puse en este post, quiero comentaros una anécdota acaecida este Sábado pasado, que reconozco me desbordó. Una persona, representando a una Universidad, publicó en mi blog una carta, que me dejó fuera de juego. Tanto esa universidad, como otra institución dependiente del Ministerio del Interior, me habían propuesto para el premio Anual a la solidaridad. Jamás me presenté a concurso literario alguno y jamás lo haré; pero reconozco que me hizo ilusión ser candidato, propuesto por personas e insituciones que te reconocen tu esfuerzo por llevar la literatura y tu persona a las capas más desfavorecidas de la sociedad, en mi caso, presos y enfermos terminales de sida. A partir de ese instante, se abrió la caja de los truenos. Un detractor publicó una nota, que democráticamente publiqué, claro está. Los defensores empezaron a responder, al final cuando vi que el asunto ya estaba subiendo de tono, suprimí el post con todos sus comentarios, sintiendome en parte responsable. No se si el premio se me concederá o no; en temas de solidaridad nadie hace nada para ser premiado, os lo aseguro; pero miedo me da que me lo concedieran, no estoy preparado, os lo aseguro para aguantar lo que no se debe aguantar, máxime cuando tu no has hecho nada, salvo trabajar solidariamente por los demás, gastando el dinero de tu bolsillo, que por cierto es el dinero y el tiempo mejor gastado.
Comentado por: Abelardo Martínez el 29/3/2010 a las 11:14
Estoy de acuerdo en que hay que aceptar la realidad, el lugar en que estamos en este momento... pero tampoco se trata de ser taaaaaaan aceptadores, de conformarnos, de no hacer lo que esté en nuestras manos para cambiarla. Aceptar la realidad significa, para mí, obrar en congruencia con la realidad y seguir trabajando, sin poses de superestrella o de genio incomprendido que, al ser falsas, no reflejan otra cosa sino la soberbia bajo la cual se oculta un complejo de inferioridad galopante.
Saludos desde Ciudad Juárez, Chihuahua, México
Juan Carlos Esquivel
Encobijado del norte
Comentado por: juan carlos esquivel soto el 25/3/2010 a las 23:22
¿Y este astorcat quién es para dar consejos a los lectores sobre lo que tienen que decir o no? ¿Borges? ¿García Márquez? ¿Bioy Casares? ¿Vargas Llosa? No, no debe ser porque entonces no necesitaría esconderse en un seudónimo. Por favor...déjanos a los lectores opinar lo que queremos y de la forma en que queremos o podemos.
Comentado por: Pablo el 25/3/2010 a las 19:32
a) Yo no me presento como anónimo, tengo un nickname, que para más es mío porque yo elegí presentarme así. Como hace casi todo el mundo en internet. Lo que no tengo es un blog, porque no quiero y porque no creo que sea obligatorio. Tu facilidad para confundirte Rolando, evidentemente se manifiesta a cada paso.
b) Tu texto no molesta. Lo que molesta, es que lo pongas en los comentarios de un blog ajeno, creí habértelo explicado con suficiente corrección como para que lo entiendas. Evidentemente no fue así.
c) Sinceramente, con todo respeto, nada puede importarme menos que quien ganó o no, el premio Cervantes. Es injustificable que intentes utilizarlo con fines argumentativos.
Comentado por: astorcat el 25/3/2010 a las 18:47
Eso de colgar un texto propio en los comentarios de un blog ajeno, Rolando, es una falta de elegancia proverbial que no hace más que darle la razón al autor con respecto a que existten ligas de distintas categorías. Al menos en cuanto a la elegancia (que también es una forma de inteligencia aplicada, te recuerdo) le has otorgado la razón: existen categorías. Joder hombre, abrirse un blog propio es gratuito, publícarlo en algún espacio en el que te permitan colaborar también es posible, búscate la vida de algún modo pero no así, por favor.
Comentado por: astorcat el 25/3/2010 a las 12:32
Estará contento, "el dueño del blog".
Su artículo ha divertido; y sigue suscitando controversia.
Éste sería uno de los cometidos' der Kunst.
Que se haya de alimentar de ciertas polémicas, sin embargo, nos informa de hasta que punto se nutre de banalidades en algunos círculos ligueros.
Es war ein vergnügen, ehrlich.
Grüsse/Saludos.
Comentado por: Ivan el 25/3/2010 a las 11:30
Por cierto Patricio, yo la verdad no se en que posición udted se encuentra o se cree encontrar, jamás había oído su nombre, si bien al entrar en el boomerang que entro mucho tiempo y jamás le había visto aquí, lo vi hace poco, ganador de premios literarios, varios libros, etc. pero lo dicho, jamás había oído hablar de usted, lo que no quiere decir que sea escritor de ligas inferiores o consagrado, eso es algo personal donde uno quiera ubicarse y sentirse bien consigo mismo.
Comentado por: Abelardo Martínez el 25/3/2010 a las 08:53
El hecho de entrar a veces en un blog de un escritor, para compartir, criticar o simplemente visitarlo, no quiere decir que el visitante sea un juvenil y el visitado sea Maradona. El hecho de que un escritor de competición, sí, quien compulsivamente se presenta y hasta gana concursos literarios, no ha de estar necesariamente en la primera división ni viceversa; quien está en las ligas menores es quien decide estar en ellas, quien decide estar en primera división es por que ansía estar ahí. En esta vida, cuando uno nace se sube a uno de los dos carros, el de las personas ó el de los borregos, el problema está en que nunca sabes si el de las personas está apeado en una estación central o de cercanías, ese es el problema, aunque bien mirado al que es persona, eso le da lo mismo y al que es verdaderamente escritor igual.
Donde esta el límite entre el regional y el profesional? en los premios literarios que te dan opción a estar en una editorial de primera? y quien no se presenta a concurso literario, no puede ni federarse siquiera?
Dime con quien andas y te diré quien eres.
Comentado por: Abelardo Martínez el 25/3/2010 a las 08:46
Carmen: la traducción en correcto español es "lectora voraz".
Hellman: dar talleres de "escritura creativa" es absolutamente injustificable desde cualquier ángulo que no sea el estrictamente económico y únicamente para tu propio rédito. Se trata de tu modo de LUCRAR con la literatura. No te enganches en el resbalón de Pron para mandar gato por liebre, no lo acuses ni desde la santidad ni desde la victimización: tu liga será pequeña pero lo único que pretendés realmente es ligar.
Pron: te dije que no se te iba a comprender la doble intención, yo te avisé. Tenés un problema con las ironías, no es la primera vez que te pasa, creo recordar.
Pero me quedé pensando en cómo fue que un tipo que razona tanto y tan bien la literatura como vos (lo digo en serio, pensando en tu último libro, que me pareció muy bueno, dicho sea de paso) puede cometer la torpeza de entender la literatura como una disciplina competitiva. Las ligas son el campo acotado para la competencia: o se sale campeón o se desciende. Dentro de tu razonamiento ¿el campeón quién es? ¿el que gana el Alfaguara? ¿El Planeta? ¿El Pulitzer? ¿El Nobel?
Comentado por: astorcat el 25/3/2010 a las 01:16
Tengo todas las desventajas siguientes: tengo 61 años recién cumplidos, soy mujer, nací en un país del Caribe que no ayuda a los escritores, no me conoce nadie, no tengo esperanza de que nadie me conozca o lea lo que escribo, envío a todo lugar (premios) manuscritos que tal vez nadie lea. Pero soy una "voracious reader", como se dice en inglés (¿cuál sería la traducción correcta sin usar anglicismos?)y escribo en mi vejez PORQUE ME DA LA GANA Y PORQUE NO LO PUEDO EVITAR. Escribir es un acto de libertad. Los esnobs y sus esnobismos, con sus "literary cliques", me dan pena. La lectura y la escritura dan sentido, libertad y alegría a mi vida: tengo mi propio clique.
Comentado por: Carmen el 24/3/2010 a las 23:18
Estoy en la ligas menores, y es una comodidad terrible. Si, doy talleres de creación literaria. Si, escribo constantemente en un blog acerca de aquellos autores a los que admiro. Y si, no tengo ningún punto de contacto con las grandes ligas...¿tendré que aceptar la situación, irremediablemente?
Comentado por: hellman pardo el 24/3/2010 a las 20:54
Moraleja entonces, señor Patricio: el mundo está bien hecho, qué wonderful life, lo real es racional y viceversa. No es que sea triste pero así sea, al contario es irónico pero bien fantástico: a la postre el infraescritor, rara vez digno, es tan escritor como el Super-escritor acaparador. Tan bien está todo hecho que como el ricachón al paria un mismo consejo al infraescritor le dejamos: acéptate y acepta tu lugar en el mundo y la limosna que te cae, que todo tú eres rencor y soez comentario, no hay ética, lo que hay es un simple error de apreciación, bobo, que no puedes evitar que te diga yo a tí, infraescritor, que EN EL FONDO sabes que nunca podrás compararte conmigo, y más te digo, sabes que EN EL FONDO me admiras, y hecho ya el vudú a los soeces parias, viva la vida, qué maravilloso mundo, y los pobres africanos y tal, y Bukovski, la leche, acéptate y acepta tu lugar en el mundo, abandona toda esperanza de igualdad y justicia, no vayas a salirnos contestatario, en el fondo qué bien escribe usted entre tantíssimo rencor soez, señor Patricio
Comentado por: Jose el 24/3/2010 a las 19:35
No sé Patricio, comprendo muy bien el intento de provocación y lo comprendo también en su doble sentido y no sé si todo el mundo te lo va a comprender así, pero igual: no me cierra.
Definamos el asunto según como lo define la rae: escritor, ra.
(Del lat. scriptor, -ōris).
1. m. y f. Persona que escribe.
2. m. y f. Autor de obras escritas o impresas.
3. m. y f. Persona que escribe al dictado.
4. m. y f. ant. Persona que tiene el cargo de redactar la correspondencia de alguien.
Ahí tenés, el mote "escritor" define dos cosas: un verbo (es decir una actividad, algo que se ejecuta: escribir) y una profesión (autor de obras impresas). Lo de las ligas sólo puede entenderse en una de las dos acepciones: la que refiere a lo "profesional". El problema es que lo que importa en realidad es la otra: la ejecución de una actividad, "lo textual" para decirlo en la jerga. Y ahí no hay ligas posibles, ahí todos peleamos por empatarle a nuestra biblioteca. Porque caso contrario ¿qué hacés con los tipos que no jugaron en ninguna liga? ¿los negás? ¿negarías a Macedonio, por ejemplo? Y en caso que no quieras negar a Macedonio ¿negarías a los escritores sin obra? ¿Y si cuando muere los amigos nos destapan una obra como la de Macedonio?
El asunto es muy complejo, la puja por los sitios de visibilidad pertenecen a otro orden, qué sé yo, definen la construcción de una carrera. Y una carrera nos sirve para que los editores nos conozcan, los lectores se enteren que existimos, para que nuestra tía se entere que escribimos y para pegar un premio, una beca o un subsidio. Ojo no te hablo desde ningún deseo de pureza, la literatura nacie siempre intoxicada, creo. Pero el partido que importa, el único interesante, en realidad se juega en otro campo, creo que entendés lo que quiero decir.
Ya sé, me vas a decir pero te lo estoy diciendo, ahí al final... y yo te voy a contestar que no, que lo que te estoy discutiendo es que las ligas importen en algo, al momento de evaluar la técnica, la pasión y la obsesión de un escritor. Si Bolaño no se hubiera hecho conocido, seguiría siendo Bolaño, eso es lo que te quería decir.
Comentado por: astorcat el 24/3/2010 a las 18:13
Patricio Pron (1975) es escritor. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004 y el Jaén de Novela 2008, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones como The Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Eñe y Granta (España). Su trabajo como crítico es publicado regularmente en medios como ADNCultura de La Nación (Buenos Aires), Quimera, Letras Libres y Revista de Libros, entre otros. Pron es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999) y El vuelo magnífico de la noche (2001) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007) y El comienzo de la primavera (Literatura Mondadori, 2008), distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año. Es licenciado en comunicación social por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y doctor summa cum laude en filología románica por la Georg-August-Universität de Göttingen (Alemania). Ha publicado en 2010 el libro de relatos El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (Literatura Mondadori). Su libro más reciente es El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (Literatura Mondadori, 2011).
Ficción
El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.
El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.
El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.
Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.
El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.
Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.
Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.
Formas de Morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.
Edición
Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.
Crítica
Página web de Patricio Pron

22/2/2012 12:38
Publicado por: Enude
20/2/2012 14:27
qué raro: pron hace una reseña...
Publicado por: Sorprendida
18/2/2012 13:56
Publicado por: Francisco Daniel Medina
16/2/2012 10:11
Francisco Daniel Medina, pienso...
Publicado por: P
15/2/2012 18:15
La palabra Captcha que he tenido...
Publicado por: JSI
15/2/2012 18:13
Ya no hace falta escribir nunca...
Publicado por: JSI
15/2/2012 15:45
Publicado por: Joe Kelso
15/2/2012 15:44
Buenísimo: perfecta traducción...
Publicado por: Viviana
11/2/2012 01:03
duda existencial si el mundo...
Publicado por: b.
10/2/2012 13:55
Patricio, lo que Javier Montes...
Publicado por: Francisco Daniel Medina
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