Habla, memoria

No es poco habitual que los escritores pensemos que los editores son unos cerdos, unos imbéciles y unos ladrones, aunque es más raro que tengamos razón. A poco que se les observe de cerca, los editores, al menos los buenos editores, no son muy diferentes de los autores: tienen una visión de lo que la literatura puede y quizás debe ser y procuran ser fieles a esa visión contra la opinión de los contables, quienes son a menudo los verdaderos responsables de las decisiones editoriales, lo que, sin duda, explica muchas cosas. Juan Cruz fue editor de Alfaguara entre 1992 y 2000; a él, los lectores debemos la recuperación de figuras como Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti y Alfredo Bryce Echenique, que el editor canario publicó contra la opinión de los contables (que sostenían que debían ser "traducidos" al español) en ediciones reunidas a un precio que incluso un adolescente pobre como yo podía pagar. A Juan Cruz el lector le debe además algunos de los mejores reportajes a escritores que se hayan realizado en las últimas décadas y, ahora, una memoria personal de su trabajo como editor y periodista, Egos revueltos. En ella, Cruz reúne "egos picudos, egos redondos, egos aguerridos, egos olvidadizos, egos reivindicativos, egos superlativos..." (17) sobre los que, contra lo habitual, no realiza un juicio condenatorio, sino que ve como parte inherente del funcionamiento social de la literatura: también
"[e]l editor tiene su ego, diluido en el ego de sus escritores. De la combinación de este ego A y de este ego B nace la literatura, que luego se multiplica en el ego de los lectores, de los críticos, de los agentes literarios, y así sucesivamente" (15).
Cruz traza un recorrido melancólico desde sus comienzos como periodista casi infantil y llega hasta el presente, pasando por uno de los hitos más importantes de su vida intelectual, la lista de escritores latinoamericanos que el autor argentino Marcos Ricardo Barnatán le entregó generosamente y que dio origen a muchos de los encuentros narrados en el libro. Sin embargo, este recorrido no es cronológico: Cruz se permite ir hacia adelante y hacia atrás en el tiempo acompañando los progresos o los retrocesos en su relación con autores como Guillermo Cabrera Infante, Rafael Sánchez Ferlosio, Jorge Luis Borges, Ángel González, Pablo Neruda ("acaso uno de los egos más grandiosos que dio la historia de la literatura que uno ha podido tocar", 73), Arturo Pérez-Reverte, Ernesto Sábato, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Francisco Ayala, Mario Benedetti, Juan Benet, Julio Llamazares, Juan Carlos Onetti, Rafael Azcona y Gabriel García Márquez entre otros, editores como Jaime Salinas y Carlos Barral y agentes como Carmen Balcells. Y sobre todo Camilo José Cela, "el más denso, evidente o íntimo, de los egos revueltos que he conocido" (68).
Allí donde aparece Cela, el escritor lo ilumina todo con su proverbial maldad, soberbia, resentimiento y ambición, pero, en este como en otros casos, Cruz no ajusta cuentas: el suyo es un relato conmovido y agradecido en el que, de forma programática, se pasa de puntillas por los hechos desagradables, las ofensas son perdonadas y se procura no perpetrarlas y no se habla de lo que otros han hecho mal o sólo se lo menciona brevemente, como a la decisión de los hijos de Juan Benet de expulsar a Blanca Andreu, su esposa, de la casa que ésta compartía con el escritor, decisión transmitida a la poeta al día siguiente de la muerte de Benet. Como en el caso del discutido escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, Juan Cruz procura recordar de sus personajes "más virtudes que defectos" (327), y el resultado es que su memoria es bondadosa pero en muchos casos no particularmente justa, una decisión estética asumida por el autor que es expresión de una convicción ética que quizás algún lector lamente pero que parece ser consustancial a su forma de ver el mundo:
"[...] sólo cuento lo que vi o lo que percibí, en el periodismo, en la política, en la literatura, nunca sentí que estuviera tomando notas de lo perverso, pero inevitablemente lo perverso podría colarse en esta concha del tiempo. Hubo muchas cosas nobles y notables, más que cosas perversas, pero no puedo evitar que muchas veces el recuerdo tuerza el gesto y se aposente en el libro como una experiencia difícil o rara, que sólo contaré cuando la entienda del todo, si la llego a entender del todo" (129).
Egos revueltos está narrado con un lirismo melancólico que se ensombrece ante la presencia de la muerte: "La muerte siempre nos rodea, se hace un sitio en la montura, nos sitia, pero hay un instante de la vida en que ya se hace presente, irrumpe, convierte los mayos en marzo, adelanta el tiempo, interrumpe e irrumpe, rompe" (291). Con la memoria conmovida de la pérdida de los escritores amigos y admirados y de la marcha de un tiempo irrecuperable culmina Egos revueltos, un libro que ya debe ser puesto junto a los también extraordinarios Por orden alfabético y El observatorio editorial, de Jorge Herralde, Lo peor no son los autores, de Mario Muchnik, y las Memorias, de Carlos Barral, responsables todos ellos como editores de que nuestro mundo de lectores haya sido más rico, el mejor de los mundos posibles.
Juan Cruz Ruiz
Egos revueltos. Una memoria personal de la vida literaria
XXII Premio Comillas
Barcelona: Tusquets, 2010
[Publicado el 22/3/2010 a las 11:30]
[Etiquetas: Juan Cruz Ruiz, memorias, Tusquets]
Ahh, el mundo del ego en la literatura; endiosados les llamo yo; escritores, poetas incluso de competición, que escriben con casco, botas y guantes, alineados en la salida, esperando el pistoletazo para ir a por otro premio que alimente ego y estómago.
Yo pertenezco al gremio, sí, escritor tambien, pero como jamás opté a premio alguno y jamás obviamente gané ninguno; puedo permitirme algunas licencias sin temor a que te callen la boca. Hace pocos días, mandé un extenso correo a Chus Visor(Editorial visor), no era pidiendo te publique ni nada así, yo tengo mi editor; era hiciera un hueco en la feria del libro de Madrid, en su caseta a un libro solidario, un libro del cual se ha hablado mucho que destina sus beneficios a una noble causa en una prisión española; creo que me pasé media hora redactando el escrito. A los pocos días, recibo su contestación, decía mas o menos así: ..." Gracias por su correo, la respuesta es NO..." El libro va a estar en la feria de Madrid, es más ya estaba antes de mandarle la misiva a este editor; pero hay cosas, hay formas, hay maneras y sobre todo hay o debe haber educación. Y yo cerrándome puertas, como siempre, seré tonto...
Comentado por: Abelardo Martínez el 24/3/2010 a las 12:03
¿"Extraordinarios" los libros de Herralde?
Patricio, te has pasado una peluca entera.
¿O es que vas a empezar a publicar en Anagrama?
Habla, memoria:
"Mientras echaba un ojo a los expositores de las librerías, encontré que Jorge Herralde, editor de Anagrama, había publicado El observatorio editorial, al hilo del cual anoté varias curiosidades. ¿Quién escribe el prólogo? Rodrigo Fresán. ¿A quién le dedica Herralde un artículo? Al también argentino Alan Pauls, cuya novela, El pasado, curvilínea y llena de meandros, la crítica y los suplementos literarios, segun Jordi -como le llama Rodri-, han elogiado con efusividad. ¿Quién recogió el premio de Pauls? Fresán, su gran amigo. ¿A quién dedica Herralde el último artículo del libro y nombra como "el escritor mas subrayable"? A otro argentino, Ricardo Piglia. ¿Quienes presentaron El observatorio editorial en el Centro Cultural Español de Buenos Aires? Naturalmente Alan Pauls y Ricardo Piglia, si el programa de mano no miente... No se si dios los cría; pero desde luego que ellos se juntan, y mucho."
http://www.revistateina.org/teina6/lit1.htm
Comentado por: Sebastian Ciego el 23/3/2010 a las 23:37
¿"extraordinarios" los libros de Herralde?
Patricio, te has pasado.
¿Para cuándo esperas publicar en Anagrama?
Saludos desde Lloret del Mal, Girona.
Comentado por: sebastian ciego el 23/3/2010 a las 23:34
¿"Extraordinarios" los libros de Herralde?
Patricio, que se te ve el plumero.
¿Para cuándo el libro en Anagrama?
Saludos desde Lloret del Mal, Girona.
Comentado por: sebastian ciego el 23/3/2010 a las 23:32
ya, el hábito no hace al monje, Herr Joel.
wie sagt man, dass jetzt nun auf Deutsch?
más saludos desde barcelona de españa
Comentado por: margarita el 23/3/2010 a las 14:50
No creo que lea el libro de Cruz, Herr Patricio.
Sí, seguro que es interesante a nivel sociológico, el tema que trata, los "personajes" que desfilan por sus páginas.
Y algunos implicados lo leerán con deleite.
¿Qué motivos tienen escritores y editores para estar enfrentados como gremios entre sí?
En los tiempos de Baudelaire el artista se alzaba contra el mercado, contra el burgués.
Sería anacrónico, me parece.
Juan Cruz demuestra, por tanto, Pron,
la diversidad que preside
el mundo
-según para quién, jungla-
de los contadores de cuentos e historias.
Saludos desde Barcelona.
Comentado por: Federico Joel el 22/3/2010 a las 13:12
Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.
Ficción
Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.
El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.
El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.
El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.
Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.
El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.
Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.
Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.
Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.
Edición
Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.
Crítica

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