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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 25 de junio de 2017

 Blog de Patricio Pron

Algunos los llaman "completistas" / "Ilustres raperos" de David Foster Wallace y Mark Costello

Antes de ser David Foster Wallace (es decir, antes de convertirse en objeto de una especie de religión laica que, de haber vivido lo suficiente, el autor de La broma infinita hubiese posiblemente diseccionado con su precisión de entomólogo), DFW fue un joven perplejo por lo inapetentes que eran las opciones vitales que se le presentaban, alguien que a principios de 1989 había intentado suicidarse y a continuación pensó que sería buena idea volver a vivir con su compañero de piso de la universidad y ponerse a estudiar algo que lo condujese de forma más o menos rápida a lo más parecido que pudiera encontrar a una paga mensual. Naturalmente, las cosas no salieron como esperaba (nunca suelen hacerlo) y DFW acabó escribiendo con su compañero de piso, Mark Costello, un ensayo cuyo tema era relativamente poco habitual en la época: la emergencia del hip hop y del rap como producción simbólica hegemónica entre los miembros de la clase baja negra de su país.

Ilustres raperos (una traducción forzosamente parcial del original inglés, más polisémico: Signifying Rappers) pone de manifiesto algunas de las limitaciones más evidentes del estilo de DFW, en particular la vacuidad de sus reflexiones: si el hecho de que los personajes de sus libros se demoren decenas y decenas de páginas en decir poco (o nada, deliberadamente) puede excusarse alegando que son ellos quienes “hablan”, no su autor (o recurriendo al argumento de que el tema central de la obra de DFW es el aburrimiento de la clase media urbana norteamericana, que el autor habría explorado hasta la emulación), que sea DFW, y no sus personajes, quien habla aquí sirve de recordatorio de que, en la mayor parte de los casos, continente y contenido de una obra literaria suelen estar estrechamente relacionados; de hecho, por lo general son intercambiables.

Que Ilustres raperos resulte fácil de olvidar incluso durante su lectura no es absoluta responsabilidad de sus autores, sin embargo: en realidad no había mucho que decir sobre el rap de 1989, que en retrospectiva parece el esbozo incontinente y torpe del hip hop de 2016, con sus espléndidos Kendrick Lamar, Kate Tempest, Frank Ocean y Chance The Rapper, así como con lo que estos han logrado, la creación de una literatura sofisticada y carente de prejuicios para la generación de los nacidos en torno a 1980. (A modo de reconocimiento tácito de este hecho, los editores incluyen aquí un ensayo sobre Kendrick Lamar que añade algo de actualidad al volumen pero no le otorga necesariamente coherencia.)

A pesar de la influencia explícita de “Lester” Bangs (ese tipo de críticos que admiras a los veinte y desprecias diez años después, cuando finalmente has comprendido que su osadía no era más que inseguridad y su agresividad, el reconocimiento tácito de una profunda inferioridad intelectual), y aunque su tema invitaba de alguna forma a ello, DFW y Costello nunca se inclinan por la bravuconería ni pretenden saber más sobre su tema de lo que realmente saben (un problema evidente de los blancos en su relación con la subcultura negra, como pone de manifiesto su imitación hasta el ridículo por parte de Beastie Boys; por cierto, no precisamente la banda favorita de los autores). Ambos no ocultan el hecho de que no saben mucho sobre rap, y es precisamente esto lo que hace posible, paradójicamente, los escasos hallazgos del libro, a menudo bajo la forma de iluminaciones marginales: la constatación de que (pese a todo su racismo) la cultura de masas norteamericana es inaprensible sin su apropiación de la cultura negra; las disquisiciones circulares en torno a la petulancia con la que los raperos exhiben su riqueza al tiempo que aspiran a una legitimidad que procedería de su pertenencia a unas clases bajas carentes de ella por definición, el desconcierto ante el reclamo por parte de los miembros de esa subcultura de que se les reconozca una “originalidad” y una “entidad” que se articulan sobre la apropiación y el sampleo (es decir, mediante la negación explícita de cualquier aspiración a ser original, excepto posiblemente en la mirada que orienta la superposición de elementos antitéticos y apropiados), el descubrimiento de que “en el rap, la existencia es erección” (103), la vinculación entre rap y porno y su inevitable deslizamiento hacia el snuff y su uso de la metonimia (siendo el rap, a su vez, una metonimia perfecta del posmodernismo en su desprecio por la originalidad y la coherencia, su afán combinatorio y su cínico reclamo de autenticidad).

En su muy buen prólogo al texto, Costello define la producción de DFW del período como “una escritura entendida como compulsión, no como placer” (19); posiblemente sea la mejor clave de lectura de Ilustres raperos, un libro (en realidad) muy poco placentero: como la sexta o séptima masturbación de la tarde de un joven priápico que sencillamente no puede dejarlo, ni siquiera cuando ya siente dolor. Algunos llamarán a ese joven “completista” y puede que estén en lo cierto; pero quizás DFW lo hubiese llamado de otra manera.

 

David Foster Wallace y Mark Costello

Ilustres raperos. El rap explicado a los blancos

Trad. Javier Calvo

Pról. Nando Cruz

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Foto autor

Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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