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El blog literario latinoamericano

viernes, 24 de mayo de 2013

 Blog de Patricio Pron

Vigilar y castigar

Quentin Crisp, escritor y actor británico, atribuía su longevidad a la mala suerte, de modo que no es improbable que hubiese leído Entre los archivos del distrito de Kenneth Bernard (Brooklyn, 1930), en el que un anciano afirma que "vivir solo no me sienta bien, y hacerme viejo, tampoco", y concluye: "En una etapa de mi vida en que debería estar ganando en serenidad, me siento cada vez más inquieto. No estoy a gusto con mi edad" (13).
 
 
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A nadie le agradada envejecer, por supuesto, pero ése no parece ser el problema principal del anciano, que se llama John y es conocido como "el topo", sino (más bien) la existencia de una sociedad innominada en la que el Estado finge haberse retirado sólo para penetrar más aun en la vida de sus ciudadanos. Así, al tiempo que se disfraza de una escritura realizada por su autor para "distraerse" y con la inocente finalidad de "dejar constancia de algunas impresiones generales" de su vida (13), Entre los archivos del distrito narra la existencia de esa sociedad en la que el Estado obliga a sus ciudadanos que ya no producen a integrarse a organizaciones denominadas "clubes funerarios" en las que deben vigilarse unos a otros y narrar sus vidas y las de los demás en informes periódicos y en diarios que pasan a formar parte de sus archivos.
 
Aunque no ha renunciado a sus obligaciones excepto las muy foucaultianas de vigilar y castigar, el Estado (cuyo puño es "de hierro, pero el rostro, invisible", 161) parece haberse retraído de la vida cotidiana, dejando a los ciudadanos indefensos ante la pequeña delincuencia, la degradación urbana o las contrariedades de esa vida cotidiana (apostarse siempre en la cola más lenta en el banco, ser maltratado por la empleada de correos, tener que lidiar con el recibo y con el cambio ante la irritación de los otros compradores cuando uno va al supermercado, etcétera), que el narrador de esta historia registra minuciosamente al comienzo del libro sólo para interesarse posteriormente por la existencia de los clubes funerarios y la articulación de la sociedad en la que vive. En ese sentido, su relato avanza de los síntomas a la enfermedad, sin atisbar nunca la curación pero enumerando los remedios.
 
 
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Así, cuando John descubre que las personas a su alrededor comienzan a desaparecer sin razón aparente, inicia una pesquisa minúscula y temerosa que le permite descubrir la existencia de pequeñas bolsas de resistencia en los márgenes de la sociedad en la que vive, pero también la de formas íntimas (pero no por ello carentes de riesgo) de disidencia; pronto, John adopta una de ellas, la de tergiversar y alterar los informes que escribe, y de esa forma precipita su final. "Por desgracia", afirma el narrador, "mi capacidad para asumir riesgos disminuye, mientras que mi conciencia sobre los nuevos peligros que me acechan aumenta. Es una mala ecuación, cuya solución sólo puedo contemplar con desesperanza", concluye. Aun así, John da refugio a una joven disidente y se malquista con unas autoridades invisibles pero que controlan cada pequeño aspecto de su vida, incluyendo la sexualidad (ejercida con prostitutas reclutadas en cárceles; lo que, de alguna manera, invierte el tránsito habitual de estas en nuestra sociedad, que es de la prostitución a las cárceles) y debe dejar atrás la vida que conocía para encontrar un refugio precario pero esperanzador. Allí afirma: "Mi espacio privado, como el cuerpo de un leproso, ha ido reduciéndose con el paso de los años. De un modo u otro, he sido descubierto, la podredumbre me ha invadido y colonizado. Lo que ansío ahora es regenerarme, rescatar un pequeño territorio para mí y devolverlo a su estado original, salvaje y rebosante de vida, anexionarlo a los menguantes dominios que poseo. Tal vez si logro hacer esto, aunque sea de forma dispersa, sin correr riesgos innecesarios, esté aún a tiempo de crear una verdadera nación de mí mismo" (14-15).
 
Aunque sus editores vinculan Entre los archivos del distrito con la obra de Franz Kafka y de Georges Perec (a la lista podría agregarse a Roland Topor y su novela El quimérico inquilino), lo cierto es que los últimos acontecimientos en Europa parecen establecer una relación más estrecha entre este libro de Kenneth Bernard y un puñado de Estados nacionales dispuestos, en nombre de una supuesta tiranía de los mercados, a despojar a sus ciudadanos de todos sus derechos, incluyendo (específicamente) el de la disidencia, que en el lenguaje estatal es equiparada a violencia y alteración del orden público.
 
Entre los archivos del distrito admite ser leída como una obra distópica e inquietante en la estela de los autores mencionados más arriba, pero también como un texto premonitorio acerca de un orden social que (al menos parcialmente) ya no pertenece a un futuro hipotético sino más bien a un presente terrible. Quien lea el libro de esta última manera tal vez pueda crear la "verdadera nación de mí mismo" en la que aspira refugiarse su personaje; de lo contrario, "¿A qué tierra emigrar para planear un asalto, por muy fútil que sea?" (200).
 
 
Kenneth Bernard
Entre los archivos del distrito
Trad. Carmen Torres García
Madrid: Errata Naturae, 2012
Págs. 210

[Publicado el 12/7/2012 a las 13:00]

[Etiquetas: Kenneth Bernard, Novela, Errata Naturae]

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Comentarios (5)

  • Risa, Topolino, Beto: gracias por vuestros comentarios. Beto, lamento lo de tu novia (si es que es para lamentar). Saludos.

    Comentado por: P el 17/7/2012 a las 10:41

  • El problema es que al envejecer se acentúa la soledad.

    Comentado por: Risa Mayo Marcuzzi el 16/7/2012 a las 16:39

  • A mí lo que más me preocupa es que me dejó mi novia la semana pasada.

    Comentado por: Beto el 16/7/2012 a las 10:31

  • Yo, por lo que cuentas, le veo semejanza con el libro de Bauman, Modernidad líquida, una superación del panóptico de Bentham en la cada vez más compleja y sofisticada estructura del poder.

    Comentado por: topolino el 12/7/2012 a las 15:15

  • Gracias, Alex, Norberto y Alberto, por vuestras contribuciones.

    Comentado por: P el 12/7/2012 a las 13:10

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Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.

Fotografía: Unai Pascual

Bibliografía


 
 

 

Ficción

 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

 

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

 

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

 

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

 

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

 

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

 

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

 

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

 

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

 

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

 

 

Edición

 

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

 

Crítica

 

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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