El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 23 de febrero de 2012

 Blog de Patricio Pron

Un lugar de encuentro

Una imagen de "Serán ceniza..." de María Virginia Jaua. Crédito de la fotografía: Pedro Nora.

Existe una tradición muy específica de obras sobre el duelo que constituye un auténtico problema (un problema útil, por decirlo de algún modo) para la crítica literaria; pienso en textos como el extraordinario Diario de duelo de Roland Barthes, pero también en obras recientes como Cuaderno [...] duelo de Miguel Ángel Hernández-Navarro y (naturalmente) en este Serán ceniza... de María Virginia Jaua. El problema que estos textos propone a la crítica literaria consiste en que su valor está depositado más allá de los procedimientos que ésta suele identificar y evaluar, en un ámbito íntimo que parece impenetrable a la mirada del observador y para el que éste carece de una terminología conveniente y de unos criterios fiables de evaluación. No es una cuestión puramente técnica, sin embargo; el problema aquí es cómo juzgar algo como un duelo, un tipo de experiencia tan íntima que no puede equipararse con la de otras personas, es decir, una experiencia que parece generar su propio lenguaje, compuesto de trazos y de referencias veladas pero incapaz, por su naturaleza, de conformar un lenguaje común con el que narrarlo. Ante esto, cada uno de los autores que se ven compelidos a hablar del tema lo hace creándose una lengua propia; en el caso de María Virginia Jaua, esa lengua es un susurro, pero también una sinestesia (a la que ella llama los "ecos de la ceniza"); también, podría decirse, un texto complejo caracterizado por la incertidumbre genérica y por la discontinuidad.
 
Mientras Jaua fantasea el final del vagabundear trágico de Walter Benjamin o realiza un ejercicio de ventriloquía con las voces de los amantes que han debido separarse, propone una solución inteligente al problema del duelo. Cito: "Dice Canetti que si algo tienen en común el amor y la muerte es la separación. Pienso que contra la contundencia de esa premisa sólo existe el duelo como un lugar de encuentro" (8). "Un lugar de encuentro" es precisamente lo que es Serán ceniza..., pero, contra lo que podría pensarse, ese encuentro no es sólo el de los amantes que se han separado, sino también el de los lectores con una voz nueva y desconcertante, que habla allí donde, por fuerza, impera el silencio.
 
Quizás no pueda hablarse de la pérdida realmente; tal vez sólo pueda aludírsela mediante circunloquios y en susurros, como se hace aquí, pero yo quisiera decir una última cosa sobre ella: por terrible que parezca, la pérdida del ser amado supone también una ganancia (al menos una ganancia para nosotros, los lectores), la de textos como los ya mencionados Diario de duelo de Barthes, Cuaderno [...] duelo de Hernández-Navarro o (naturalmente) este Serán ceniza... de María Virginia Jaua; a pesar de su carácter doloroso, y por esa razón, quizás valga la pena entonces celebrarlo: celebrar el duelo como la oportunidad de descubrirnos y de descubrir grandes textos, surgidos del dolor y del silencio pero dirigidos al corazón mismo de la verdad y de la belleza.
 
 
María Virginia Jaua 
Serán ceniza...
Porto: Braço de ferro, 2011
 
Publicado originalmente en SalonKritik. Octubre 16 de 2011.
 
 
[El próximo viernes: Stanisław Lem sobre la innovación en literatura, cita]

[Publicado el 26/10/2011 a las 12:00]

[Etiquetas: María Virginia Jaua, Miscelánea, Braço de ferro]

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Comentarios (9)

  • Respecto al anonimato en este blog u otros: no es lo mismo en el caso de gente que es conocida - como escritor o por otra actividad - que la que no. Si yo completara, en los comentarios que dejo aquí, mi apellido con mi nombre, seguiría siendo igual de anónimo. Y tampoco me sentiría más resposable de lo que escribo.

    Comentado por: gómez el 27/10/2011 a las 23:27

  • Amigas y amigos, gracias por vuestros comentarios. Gracias también al lector que realizó la media de los comentarios que se depositan en este blog, cuyo esfuerzo en nombre de un autor cuyo trabajo no aprecia es conmovedor porque trueca el desinterés en entusiasmo y el rechazo en apoyo. En este último punto, como en otros, estoy de acuerdo con Elena Faudel, que expresa cuál es el problema aquí con una mayor claridad de la que yo podría hacerlo. Luc, no creo que exista en la crítica literaria española una mayor condescendencia con aquellas obras que toquen temas “sensibles”; por mi parte, al menos, esa condescendencia no existe. Francisco Daniel Medina, como siempre (y esto comienza a preocuparme), tienes toda la razón; tu entusiasmo inicial por el anonimato (que nunca compartí pero que puedo comprender y respeto) soslayaba el hecho de que éste no puede “poner el acento en ciertas prácticas de ética dudosa” porque es una “práctica de ética dudosa” en sí misma; por otra parte, y como el éxito en el ámbito virtual parece estar depositado en el lado puramente cuantitativo (reflejado por ejemplo en el número de comentarios recibidos, según algunos lectores), es comprensible y hasta deseable (si se desea evitar a toda costa el desencanto de quienes conciben de esa manera el triunfo literario) que quienes defienden esta postura no sólo no deseen que acaben las condiciones materiales para su indignación sino que incluso contribuyan a su existencia, ya que, ¿cómo podrían evaluar el triunfo de su resentimiento si las causas materiales de ese resentimiento hallaran solución, con su contribución o (lo que parece más razonable) con su esfuerzo entusiasta y persistente en su nombre? Al lector que parecía tan preocupado por las citas (que aquí no siguen el formato habitual en el ámbito académico ya que sus lectores no provienen de él), le recomiendo el siguiente enlace, donde las encontrará en abundancia: http://webdoc.sub.gwdg.de/diss/2007/pron/ pron.pdf; también le agradezco su inventiva léxica: “eruditito”. Carlos, gracias por tu aporte sobre Thomas M. Disch, un autor que (como dices) merecería más lectores de los que posee actualmente; en cuanto a mis autores de ciencia ficción de referencia, la pregunta es difícil, ya que hay varias decenas de ellos, pero déjame anticiparte que en los últimos tiempos he prestado mucha atención a las tradiciones nacionales de la ciencia ficción en América Latina; espero poder escribir pronto sobre el tema. Finalmente, gracias María Virginia por la puntualización.

    Comentado por: P el 27/10/2011 a las 02:34

  • Hola
    El crédito de la foto es de Pedro Nora.
    Saludos

    Comentado por: María virginia el 27/10/2011 a las 00:27

  • Advertencia: lo que expondré a continuación no está directamente relacionado con el contenido de esta entrada, práctica que, en lo sucesivo, trataré de evitar en la medida de lo posible.

    Estoy totalmente de acuerdo en que no se puede establecer una correlación racional y objetiva entre el número de comentarios que aparecen en un blog y el número de personas que, a diario, se asoman a través de esa ventana de manera sigilosa. Más bien, la profundidad o la trivialidad del debate que suscite la entrada en cuestión suele ser la que determine que los visitantes enmudezcan o que, por el contrario, muchos de los que nunca se atreven a opinar opinen. Pongo por ejemplo una entrada reciente de VLM en su blog "Diario de lecturas" en la que invitaba a los internautas a escoger entre dos posibles portadas para su nuevo ensayo titulado "El lectoespectador". Esta entrada, en la que la participación del internauta quedaba reducida a escoger entre la Opción 1 y la 2, generó 121 un comentarios, mientras que las entradas mucho más complejas o sesudas (100% VLM) apenas animan a participar a unos doce o trece comentaristas lo cual no quiere decir que los demás no visiten o no visitemos el blog.

    Cambiando de tema, lo que sí es cierto es que, cada vez, soy más escéptico con respecto al papel constructivo o positivo (o revolucionario si se quiere) que el empleo del anonimato puediera ejercer en el debate acerca del mundo literario y sus claroscuros. Me explico; en un primer momento, pensé que el anonimato bien encauzando (o con un propósito de denuncia noble o empleado en aras de tratar de poner el acento en ciertas prácticas de ética dudosa) podría servirles a muchos como vehículo seguro para denunciar dichas prácticas o decir ciertas verdades que, de otro modo, no se atreverían a decir y, por extensión, podría ser un primer paso para poder cambiar algo. Pero, precisamente, ahí está la incoherencia de dicha práctica y donde termina precisamente su capacidad real para cambiar nada: en el hecho de que se trate de una herramienta para decir en el mundo virtual lo que no somos capaces de decir en el mundo real. Si se emplea el parapeto del anonimato para decirles a otros lo que no nos atrevemos a decirles a la cara, es porque en la vida cotidiana -y en las relaciones que matenemos en el momento presente o podamos mantener en un futuro con esas personas- no queremos que se altere absolutamente nada. Entiendo que si escondes tus pensamientos es porque no tienes la más mínima intención de materializarlos.

    Por eso desconfío cada vez más del anonimato como herramienta, aunque hablemos de anónimos que sean educados y respetuosos y digan o denuncien cosas a todas luces ciertas y coherentes y con fundamento. Si se esconden "aquí" es porque en la vida real no tienen la más mínima intención de ser consecuentes con lo que denuncian: más bien, lo lógico sería esperar el comportamiento contrario.

    Postdata: Se trata tan solamente de una reflexión, sin ánimo de ofender a nadie, ni tan siquiera a los anónimos más incendiarios. Más bien, pretendo poner el acento en la ineficacia del anonimato (por su propia naturaleza) como cauce para cambiar lo que realmente no nos gusta.

    Un saludo.

    Comentado por: Francisco Daniel Medina el 27/10/2011 a las 00:13

  • Hola Patricio.
    Sobre los problemas que tienen algunas obras de, digamos, poner en jaque a la crítica en cuanto a tener un tema que exceda su terreno, ¿piensas que pasa lo mismo con temas como la dictadura en la literatura (y el cine, por qué no) argentina? No he leído tu última novela pero según reseñas que he visto la temática de "El espíritu de mis padres..." toca de cerca a la dictadura. O, por ejemplo, en Esperando, de Fresán. O por un ejemplo más universal, en el capítulo de Extras con Kate Winslet en que ella bromea sobre cómo un papel en una peli sobre el Holocausto es un "Oscar garantizado". ¿Te parece que exista esto? ¿Una especie de atajo o de free pass ante la crítica en obras que tocan temas tan delicados y que por tanto cueste un poco más señalarle defectos? Insisto en que no he leído la última novela tuya: esto no es acusación. Veo que hay mucha tensión y "bronca" en los comentarios de casi toda la blogósfera española y casi que me da miedo hacer la pregunta, pero de verdad me interesa saber tu opinión.

    Un saludo,

    Luc.

    Comentado por: Luc el 27/10/2011 a las 00:11

  • Quisiera hacer uso de este pequeño espacio para comentar algunas reflexiones:

    1.- Los comentarios no son reflejo de que un texto sea leido o no...

    2.- Mucho menos de que sea bien leido. Muestra de ello son las patéticas manifestaciones en pro o en contra que se acumulan en blogs y redes sociales, que no aportan nada ni a la supuesta lectura ni a la crítica. Reduciendo todo a un simple y vugar "me gusta por que sí": dedito para arriba.

    3.- Jamás el anonimato podrá ser tomado en serio, en tanto cuanto no justifique su razón de ser en el vervadero riesgo de emitir una opinión comprometida y/o comprometedora. Y ni siquiera, por alguna razón existen escritores exiliados, porque se comprometen con sus ideas. "Anónimos" sois un poco patéticos...

    4.- Deberían intentar elevar el nivel de la discusión.

    Saludos

    Comentado por: Elena Faudel el 26/10/2011 a las 18:07

  • Olmos, (Escartalino), por Dios, no te humilles.

    Comentado por: Santiago el 26/10/2011 a las 13:49

  • ¿2'38 comentarios por post?... Hay que estar enfermo.

    Comentado por: Te lo digo yo el 26/10/2011 a las 13:45

  • Haz la media de los comentarios que tienes en cada uno de tus post. ¡Hazla coño! No te cortes! Te lo digo yo: 2,38 comentarios por post, o sea, una reputísima miseria, una mierda. No te lee ni el putas. Vamos, que no interesas. Ahora mira los comentarios que te han dejado en la reseña del libro de tu compañero de empresa. ¿Alguna conclusión?

    Comentado por: Escarlatino el 26/10/2011 a las 13:27

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Biografía

Patricio Pron (1975) es escritor. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004 y el Jaén de Novela 2008, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones como The Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Eñe y Granta (España). Su trabajo como crítico es publicado regularmente en medios como ADNCultura de La Nación (Buenos Aires), Quimera, Letras Libres y Revista de Libros, entre otros. Pron es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999) y El vuelo magnífico de la noche (2001) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007) y El comienzo de la primavera (Literatura Mondadori, 2008), distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año. Es licenciado en comunicación social por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y doctor summa cum laude en filología románica por la Georg-August-Universität de Göttingen (Alemania). Ha publicado en 2010 el libro de relatos El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (Literatura Mondadori). Su libro más reciente es El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (Literatura Mondadori, 2011).

Bibliografía

 
 

 
 

Ficción

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de Morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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