El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Patricio Pron

Una lengua violenta e inexplicable

El escritor argentino Osvaldo Lamborghini (1940-1985). Fotografía: Beatriz Muicey.

En una entrevista de 1980, Osvaldo Lamborghini afirmó que su "enemigo" era "la literatura liberal de izquierda"; contra ella iba pues su obra, compuesta de novelas breves, relatos y poemas, todo un corpus textual reunido y editado por su amigo y discípulo declarado, el también argentino César Aira. Esta obra comenzaba con El fiord, un relato de 1969 que apenas circuló y en el cual un grupo de personajes se arrojaba a una bacanal de sexo y drogas y muerte que anticipaba el final trágico de la violencia revolucionaria en Argentina. Sebregondi retrocede (1973) compartía con El fiord algunas características textuales (en particular, la profusión perversa de asesinatos y sexo) pero también una circulación similar: apenas entre conocedores e iniciados. Excepto por los dos libros ya mencionados, un libro de poemas (1980) y algunos relatos publicados en revistas, toda la obra de Lamborghini fue publicada tras su muerte, en un piso de Barcelona en el año 1985, y esa fecha puede funcionar muy bien como la fecha de alumbramiento de su obra, más que las de su escritura, que Lamborghini documentaba siempre en sus escritos. En ese sentido, importa poco que desde finales de 1982 y hasta su muerte el autor haya escrito sin parar y que el resultado hayan sido una novela, Tadeys, y relatos como "La causa justa", "El pibe Barulo" y "El Cloaca Iván" porque es la fecha de su muerte la que determina la pérdida de autonomía de su obra, que empieza a funcionar como legitimación y mito de origen de la de Aira. No tiene mucha importancia aquí que Osvaldo Lamborghini tenga sus continuadores más evidentes en escritores como Rodolfo Fogwill, Héctor Libertella, Arturo Carrera y Néstor Perlongher: durante décadas (más específicamente, hasta la reciente aparición del libro de Ricardo Strafacce Osvaldo Lamborghini, una biografía), su obra fue leída como Aira quiso que se lo hiciera, y así es también como yo lo hice. Contra toda evidencia recogida en los testimonios de quienes trataron al escritor (que recuerdan su falta de domicilio y de profesión aparente y su desprolijidad como parte de un rechazo radical y explícito a las convenciones de la vida burguesa) y de los elementos aparentemente autobiográficos de su obra, Aira construyó una figura de escritor de corrección casi exquisita, una especie de remedo prematuro de sí mismo: "Osvaldo era un señor apuesto, atildado, de modales aristocráticos, algo altivo pero también muy afable [...] Fue venerado por sus amigos, amado [...] por las mujeres, y respetado en general como el más grande escritor argentino. No fue objeto de repudios ni de exclusiones; simpemente se mantuvo al margen de la cultura oficial, con lo que no perdió gran cosa" (1). En este recuerdo hay un gesto de devoción al padre literario que contrasta abruptamente con la actitud del propio Lamborghini, que nunca dio nada por sagrado. La normalización de su figura autorial, tan necesaria para su incorporación a un panteón literario de modales tan exquisitos como el argentino, pierde todo sentido cuando se lee al propio Lamborghini, quien llegó a escribir: "Ya nada que decir. Después del 24 de marzo de 1976, ocurrió. Ocurrió, como en El fiord. Pero ya había ocurrido en pleno fiord. El 24 de marzo de 1976, yo, que era loco, homosexual, marxista, drogadicto y alcohólico, me volví loco, homosexual, marxista, drogadicto y alcohólico"  (2). La fecha (tal vez sea necesario recordarlo) es la del golpe de Estado más violento y de consecuencias más terribles que haya tenido lugar en Argentina, y lo que Lamborghini parece decir al otorgarle un significado tan importante es quizás que el golpe de Estado fue el paroxismo de la espiral de violencia que es toda su obra. En palabras de Aira, Lamborghini "anticipaba toda la literatura política de la década del sesenta, pero la superaba, la volvía inútil. [...] Parecía estar encabalgado entre dos puerilidades: la anterior, funda¬da en la media lengua infantil de la gauchesca [...] y la posterior, con sus arrebatos revolucionarios siempre ingenuos". Ingenuos o no, esos "arrebatos" están en el fondo de la obra de Lamborghini, cuya lengua, en sus mejores momentos, resulta del paroxismo de la emergencia de usos lingüísticos nuevos asociados a la militancia revolucionaria en Argentina. En ese sentido, toda ella puede ser leída como la parodia voluntaria de esa parodia involuntaria que es La hora de los hornos (dir. Fernando Solanas y Octavio Getino, 1973), con su travestí de una lengua popular que fuera vehículo de adoctrinamiento; a diferencia de lo que sucedía en el filme, la obra de Lamborghini denunciaba su propia condición paródica y artificial y su falta de idoneidad como vehículo político y literario en el momento mismo en que hacía uso de ella. Quienes crecimos en hogares donde las consignas revolucionarias de la década de 1970 gozaban aún de un estatuto de verdad vemos en la obra de Lamborghini una celebración jocosa y angustiada a la vez de la incapacidad de esas consignas políticas para abordar una realidad demasiado terrible. En sus mejores momentos, la obra de Lamborghini puede ser leída como la de André Breton y los surrealistas, como algo absolutamente incomprensible; pero aquello incomprensible es todo lo que sucedió en la Argentina en que el escritor realizó su breve tránsito por el mundo (1940-1985). En ese sentido, Osvaldo Lamborghini está aún por ser leído, otra vez y de forma completamente diferente, por una nueva generación de lectores.
 
 
(1) Esta y las otras citas de Aira corresponden a su prólogo al libro Novelas y cuentos (Barcelona: Ediciones del Serba, 1988), un fragmento importante del cual puede leerse aquí
 
(2) De "Sebregondi se excede", en Novelas y cuentos I (Buenos Aires: Sudamericana, 2003), pág. 171.
 
 
Publicado originalmente en Quimera 306 (mayo de 2009).
 
 
[El próximo lunes: Cuando cae la noche de Michael Cunningham]

[Publicado el 14/10/2011 a las 10:45]

[Etiquetas: Osvaldo Lamborghini]

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Comentarios (7)

  • Estimado Pron: mi comenario, algo descomedido, es cierto, se originó en la injusticia que se ha cometido innumerables veces con Aira a este respecto. Insisto: llemos a Lamborghini gracias a su empeño y lucidez.
    En cuanto a la otra cuestión, no deja de sorprendeme tu idea: cuando OL empezó a escribir (1981; la obra anterior es azas breve como para generar "continuadores") tanto Libertella como Carrera ya tenían una señora obra. Incluso "El fiord" tiene notables similitudes (que analizo en mi libro) con un pasaje de "El camino de los hiperbóreos", que es anterior.
    Cordiales saludos.

    Comentado por: Ricardo Strafacce el 22/10/2011 a las 02:33

  • Ricardo, gracias por tu comentario y por tus puntualizaciones. En cualquier caso, sí considero a Héctor Libertella y a Arturo Carrera "continuadores" de L., pero, tanto aquí como en lo que concierne a las lecturas de Aira, ambas afirmaciones corren por mi cuenta, de allí que en ningún momento diga ni sugiera que tu libro "descalifica" o "modifica" esas lecturas. Por otra parte, extraje la fotografía que ilustra el artículo, coloreada como aparece aquí, de una página web donde no era mencionada la fuente. Me alegra mucho poder otorgarle el crédito que le corresponde a su autora. Un saludo.

    Comentado por: P el 21/10/2011 a las 10:53

  • Estoy totalmente en desacuerdo con este artículo, cuyo autor evidentemente no leyó mi libro, o por lo menos no lo leyó con atención (Un ejemplo: la foto de crédito "desconocido" que acompaña la nota, coloreada con torpeza en este blog, está en el pliego de imágenes entre las pp. 640 y 641 de "Osvaldo Lamborghini, una biografía" donde se indica claramente que pertenece a Beatriz Muicey)y, sobre todo, no leyó a Lamborghini. O lo leyó con la misma distracción con la que leyó mi libro.
    En modo alguno mi libro descalifica, ni siquiera modifica, las lecturas de Aira, al contrario. No hay que olvidar que leemos a Lamborghini gracias a Aira. Otro disparate: decir que Libertella o Carrera son "continuadores" de Lamborghini.
    Estudien, che.
    Ricardo Strafacce

    Comentado por: Ricardo Strafacce el 21/10/2011 a las 06:26

  • Gracias, Raúl Lilloy, por tus comentarios. Clément: algún tiempo atrás leí un artículo de Damián Tabarovsky en "Quimera" que apuntaba en el mismo sentido; te lo recomiendo. Francisco, gracias por ser tan buen lector; acabo de corregir el error. Por lo demás, y como ves, la huída es realmente imposible. Saludos a todos.

    Comentado por: P el 17/10/2011 a las 12:22

  • Interesante tu cuestionamiento del usufructo autorial de O. Lamborghini realizado por Aria. El fiord: una locura. Estoy bastante de acuerdo con la interpretación que propones. Saludos.

    Comentado por: Clém el 15/10/2011 a las 13:08

  • ¿Y ahora quién es nuestro enemigo?, los escritores cada vez estamos menos leídos, abruma tanto blog y de tan buena calidad, sin embargo la gente prefiere los reality show, los únicos que leen y lo hacen como un ejecutivo que lee harvar business son nuestros colegas, en fin no se en que va acabar esto, por lo pronto ya nadie se acaba una novela.

    Comentado por: raul lilloy el 15/10/2011 a las 03:03

  • Lamborguini vs Borges, pero por qué borges universal? y no lambor, tal vez un malentendido? y sus continuadores, de borges, creo que alan pauls, ¿y a vila matas donde lo metemos?, no es fiord pero pega cerca.

    Comentado por: raul lilloy el 15/10/2011 a las 03:00

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Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.

Bibliografía

 
 
 
 

 

Ficción

 

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

 

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

 

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

 

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

 

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

 

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

 

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

 

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

 

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

 

 

Edición

 

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

 

Crítica

 

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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