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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 28 de febrero de 2017

 Blog de Patricio Pron

De espaldas a un mundo equivocado

No es fácil hablar de la nueva novela de Michel Houellebecq, menos aun para aquellos que solemos depositar el valor en literatura en la variedad y la sofisticación de los recursos técnicos; y esto debido a que El mapa y el territorio resulta escandalosamente deficiente en ese sentido, lastrada la novela como está por la prosa funcional y carente de singularidad de su autor, su voluptuosidad adolescente y un cierto entusiasmo incomprensible por las descripciones técnicas de aparatos electrónicos, el carácter estereotipado de buena parte de los personajes de la obra y la aparentemente irreprimible compulsión del escritor francés a interrumpir habitualmente su relato con pausas explicativas acerca del que parece ser un ámbito de intereses al menos singular; en ese sentido, Houellebecq considera necesario que sus lectores conozcan su opinión sobre los embutidos, las aerolíneas de bajo costo, los manuales de instrucciones, la expresión "sonrisa desarmante", la moda, la incapacidad de los camareros irlandeses para servir el vino a la temperatura adecuada, Pablo Picasso, Bill Gates, la oferta de pasta fresca en los supermercados franceses, los trasplantes de siliconas, el automóvil como último espacio de libertad para los fumadores al comienzo del tercer milenio, los prerrafaelitas, el tedio contemporáneo, William Morris, el regionalismo folclórico, la arquitectura funcionalista, lo inadecuado de que la Iglesia Católica pretenda legislar sobre el amor cuando la única experiencia humana que le resulta conocida es la muerte, el tipo de compañía que ofrecen los perros, el mercado del arte, las moscas, Alexis de Tocqueville, la oligospermia, la cremación y otros asuntos.
 
No sea parece innecesario agregar que, muy posiblemente, el lector de El mapa y el territorio no necesitase realmente conocer la opinión de su autor sobre el bichón boloñés, y sin embargo, ¿por qué entonces (y a pesar de todo lo dicho) El mapa y el territorio se convierte, tan pronto como se dejan de lado estas objeciones, en un libro conmovedor y de efectos indelebles en el lector? La historia de Jed Martin, el diletante que consigue trepar a lo más alto de la escena artística internacional casi involuntariamente con una serie de fotografías de guías Michelin a la que sucede una cierta cantidad de retratos realistas y finalmente una videoinstalación sobre el retorno voraz de la naturaleza a las ciudades europeas de las que alguna vez fuera expulsada, y que conoce el amor y lo rechaza del mismo modo que rechaza el afecto incómodo de su padre y la compañía de los demás, no parece suficiente siquiera para contentar a los seguidores más entusiastas del escritor francés, por no mencionar el hecho de que estos (tan habituados a considerar a Houellebecq un provocador) comprobarán que sus juicios en este libro son de un sentido común tan abrumador que difícilmente puedan enfadar a alguien.
 
Y sin embargo, el libro es fascinante, posiblemente uno de los mejores títulos de Anagrama en lo que va de año. A falta de una explicación más adecuada (y movido aún por el entusiasmo por el libro), pienso que tal vez sea posible ofrecer dos respuestas a la pregunta de por qué, "sin embargo", el libro de Houellebecq funciona: la primera se vincula con su visión del mercado del arte y de la función de éste ya no en la sociedad (a pesar de que el francés ha demostrado en muchas ocasiones anteriormente ser un maestro de la narración de procesos sociales complejos, y pese incluso a que también El mapa y el territorio tiene como tema la desaparición de los oficios manuales y, de forma más general, la pérdida del aura del trabajo en nuestra sociedad) sino en la vida personal de quienes lo practican, que constituye una metáfora brillante y conmovedora de cómo (al menos para un puñado de personas) la práctica de una disciplina artística es de una importancia sustancial, por cuanto contribuye a otorgar sentido a un mundo que necesariamente carece de él y a situar a uno en ese mundo al menos mientras el impulso de situarse en él y de "decir algo" no se haya agotado aún, que es lo que le sucede al Michel Houellebecq que es asesinado brutalmente en el libro y al propio Jed Martin.
 
Una segunda explicación para este triunfo que es El mapa y el territorio se relaciona con el hecho de que, aquí, la visión esencialmente arrogante y cínica de la existencia humana que permea toda la obra de Houellebecq no está desvinculada de una cierta mirada piadosa hacia sus personajes: aquí, el escritor francés insiste en el hecho de que nuestra sociedad ha hecho aun más terrible nuestro breve y mayoritariamente triste tránsito por este mundo, pero también muestra que hay una cierta dignidad inexpresable ("el honor de la función" lo llama, 193) en la forma en que personajes como Jed Martin pasan por él: documentando lo que ven, siguiendo visiones personales, dedicándose a su arte sin aspirar a la popularidad y de espaldas a un mundo que les parece esencialmente equivocado pero del que necesariamente extraen sus temas.
 
Quizás (precisamente) sea el tema lo que funciona en El mapa y el territorio. En un pasaje de la novela, su protagonista sostiene: "algunos le dirán que el tema no tiene la menor importancia, que es hasta ridículo pretender que el tratamiento dependa del tema tratado, que lo único que cuenta es la forma en que el cuadro o la fotografía se descomponen en figuras, en líneas, en colores" (126). A ese tipo de visión formalista de la literatura se ciñen habitualmente las lecturas aquí (en buena medida, a modo de reacción ante un tipo de crítica literaria frecuente en los medios hispanohablantes cuya finalidad es la promoción del libro con fines comerciales, la expresión ingenua de lo que el reseñista "sintió" al leer alguna obra o su sujeción a una idea moral de la sociedad que ha producido la obra), pero ese tipo de visión parece resultar incapaz de dar cuenta de la grandeza de este libro. En un pasaje de El mapa y el territorio, Houellebecq afirma que ya no le interesa "el mundo como narración" (226, cursivas del autor), lo que resulta fácil de comprender ya que, al menos como tal, el mundo (al que Houellebecq llama aquí "una superficie dudosa recubierta de manchas diversas", 315) es excepcionalmente chapucero.
 
Poco antes de morir, Jed Martin inicia una serie artística que consiste en dejar a la intemperie las fotografías de las personas que ha querido y filmar cómo la naturaleza las degrada y las destruye; cuando acaba con las fotografías, pasa a exponer figurillas de seres humanos a las que somete al mismo proceso de degradación. No parece descabellado afirmar que (inundados como empezamos a estar de novelas pretendidamente sociales que aseguran querer revelarnos la precariedad laboral y afectiva de nuestros días como si ésta acabase de ser descubierta por sus autores) es improbable que el lector encuentre una reflexión más descorazonadoramente brillante sobre el fin de la era industrial y lo triste que resulta saber que llegará un día en que ni siquiera el dejar constancia del mundo podrá salvarnos. Desencantada, severa, lúcida y conmovedora, El mapa y el territorio es una demostración de que, al menos por una vez, el mapa (es decir, la representación del mundo) puede ser mejor y más grande que el territorio, el mundo que debe representar.
 
 
Michel Houellebecq
El mapa y el territorio
Trad. Jaime Zulaika
Barcelona: Anagrama, 2011
 
 
[El próximo lunes: Dos mujeres de Elvio E. Gandolfo]

[Publicado el 30/9/2011 a las 12:03]

[Etiquetas: Michel Houellebecq, Novela, Anagrama]

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Comentarios (3)

  • Francisco Daniel, gracias por tus comentarios. Me alegra que la reseña haya despertado tu interés en el libro; en cuanto a tu pregunta, no he constatado el texto de Houellebecq con las entradas supuestamente plagiadas y, por lo tanto, el asunto no me consta, pero la verdad es que siempre he pensado que cualquiera que se documente utilizando Wikipedia está cometiendo por lo menos un error.

    Gracias también a los usuarios IanBell840, JackBenny, Juan Andrés y Jaquelina Miranda por sus comentarios y a Juan por traer recuerdos de Miguel Martínez-Lage.

    Comentado por: P el 03/10/2011 a las 12:30

  • Por cierto, Patricio, he seguido dándole vueltas a la reseña y me gustaría plantearte una cuestión relativa al libro que nos ocupa y que tú pasas por alto en tu reseña. ¿Qué opinión te merece la polémica suscitada con respecto a que, en este libro, el autor francés toma literal y asiduamente fragmentos prestados de la wikipediea? Yo entiendo que ésta puede llegar a ser una tentación irresistible y hasta justificada en algunos casos para los autores contemporáneos (una forma fácil y asequible de documentación por llamarlo de alguna manera) pero entiendo que debe saber usarse y hacerlo con rigor y ciertas limitaciones. Otro saludo.

    Comentado por: Francisco Daniel Medina el 01/10/2011 a las 16:11

  • Patricio, debo decirte que tu reseña me ha dejado totalmente desconcertado y que, esa sensación de desconcierto, es precisamente la que hace que tu reseña haya conseguido el que supongo es el efecto perseguido: que yo siente una necesidad acuciante de leer el libro que nos ocupa. Primero empiezas a ponerlo a parir como casi nunca antes habías hecho en reseñas anteriores y, poco a poco, vas virando hasta decir maravillas acerca del título. Creo que lo he entendido perfectamente todo pero, repito, tengo que leer este libro ya. Aprovecho para felicitarte por el blog. Lo sigo desde hace tiempo aunque no suela postear. Un saludo.

    Comentado por: Francisco Daniel Medina el 01/10/2011 a las 13:59

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Foto autor

Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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