El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 5 de diciembre de 2008

Blog de Jean-François Fogel

Bolaño

No hay peor mes que junio para un parisiense cuando se trata de un viaje de dos días a Santiago de Chile. Pasar de las largas tardes llenas de promesas del verano en los cafés de París a la luz rosada del atardecer sobre las nieves de Los Andes es el mayor impacto que se puede recibir. Ya estamos en invierno, y lo sufren los estudiantes de la Universidad Diego Portales. No se quitan su abrigo durante una pequeña charla en la cátedra Roberto Bolaño. Viajé para dar esta charla y me encuentro con algo obvio: Bolaño es muy grande para un país chiquitito y ajeno.

/upload/fotos/blogs_entradas/bolao_med.jpgNo hablo de una caricatura del escritor y del pequeño audiovisual que se muestra en la sala del encuentro. Hablo de lo que me pasó con cinco, seis o siete personas en dos días. De manera directa o casual, sin pensarlo o con interés real me preguntaron sobre Bolaño, su fama, su posible influencia sobre los autores europeos. Aunque se metió en la escritura en México y produjo la mayor parte de su obra en España, no hay duda: para los chilenos, Bolaño es de Chile. Es uno más en la casa y no hay manera de olvidarse de su presencia. Es una figura intocable, un mito. La Universidad Diego Portales publicó a mi juicio el mejor libro de Bolaño: Bolaño por sí mismo, una compilación de entrevistas con una tapa roja/naranja. Pero lo que acabo de escribir es la frase irresponsable de un francés. Los chilenos viven frente al mito del gran escritor y no pueden blasfemar: la obra literaria está por encima de los sub-productos mediáticos.

Al irme me regalan otro libro editado por la universidad: La otra casa, unos ensayos de Jorge Edwards sobre escritores chilenos. ‘La otra casa' es la casa que tenemos en el mundo de los libros. Edwards es bueno y a veces muy bueno (sobre Nicanor Parra, Enrique Lihn y Pablo Neruda). El último ensayo de su libro se titula Sombras y apariciones. Es un texto sobre... , sí cómo no, Bolaño. "Un caso literario y un escritor excepcional" dice Edwards, que se debe vincular con Jorge Luis Borges ("un escritor de escritores y para escritores") y Nicanor Parra ("un anticuentista y antinovelista"). No sé si se trata de un elogio. Me explico: según Edwards, Bolaño no es un escritor para los lectores y su obra es una anti-obra. Con un crítico como éste uno no necesita enemigos. Pero me gusta este análisis y me convence aún más de lo que provoca Bolaño hoy en Chile: una sensación incómoda; ocupa mucho espacio y el país queda chico y cada día mas frío al acercarse el invierno.

[Publicado el 25/6/2008 a las 11:13]

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Comentarios (10)

  • Roberto Bolaño se moriría de la risa si supiera que la universidad chilena Diego Portales creó la Cátedra Bolaño, un nombre pomposo para un escritor que tuvo más confrontaciones con Chile y sus pares, que relaciones de convivencia. Poco antes de morir se presentó su candidatura para el Premio Nacional de Literatura, una pensión vitalicia para la obra de toda una vida más un premio en metálico. Bolaño, un narrador que no parece chileno, pero que lo es, forma parte de la estirpe de los ninguneados de ese premio al que muchos aspiran con un fervor de campeonato mundial de fútbol. Entre los olvidados, Enrique Lihn y Jorge Teillier, dos de los poetas más singulares de la poesía chilena. Los chilenos tienen una frase sarcástica para este tipo de situaciones que fue acuñada desde antes que se le concediera el Premio Nacional de Chile a Gabriela Mistral, seis años después del Nobel. El país conservador, machista, no concebía que una mujer autoexiliada hubiese ido tan lejos en esto de la literatura universal. A esto se le llama El Pago de Chile. Una metáfora, real.
    La Cátedra de Bolaño no sólo es para hablar de la obra del autor de Los Detectives salvajes, sino para reflexionar de manera crítica sobre el país y el mundo, con el propósito de insertar con la comunidad universitaria a esa alta casa de estudios. Juan Villoro, mexicano y amigo de Bolaño, dijo que al autor de Putas asesinas, le habría gustado que una cátedra llevara su nombre. Carlos Peña, rector de la UDP, precisó al inaugurar la cátedra lo siguiente, entre otras cosas: "Si hay algo que sorprende en Bolaño, en este diríamos, iletrado formal, es la vastedad de su cultura que parece no haber dejado libro por leer, casi desde Homero a Wittgenstein, al extremo que, como ha sido sugerido dos o tres veces, no hay otro escritor de nuestra lengua que exhiba una cultura tan vasta como la suya", expresó. Peña señaló que, como Borges, Roberto Bolaño hizo de la literatura, de sus motivos, de sus procedimientos, de sus trucos y de sus trampas, el objeto de su propia creación, "motivo por el cual la suya es una escritura sobre la escritura, un intento por develar el secreto de esa pasión que lo consumía como lector".
    Roberto Bolaño, poeta, anarquista, parriano, borgeano, Linheano, antinerudiano, es hijo de un ex boxeador chileno devenido en empresario del transporte en México, quien conoció la obra de su hijo décadas después que esta bordeara los límites de la posteridad. Bolaño ya estaba herido de muerte y se entregaba a su última novela 2666, con pasión adolescente, de viudo insomne, sin freno, con frenesí, descenfrenado. ¿Qué más le queda a un inmortal? (Esta frase es un homenaje en respuesta a tantos colegas mala leche y envidiosos, de esta Estrella distante que puso a brillar la narrativa chilena y le quitó ese olor a naftalina, con sus raras excepciones.)
    Algo que es verdaderamente sorprendente es el imán de México para atraer a tan buenos escritores y que éstos vivan en su suelo, escriban y se identifiquen con la tierra azteca. Ello ocurre porque México es mágico, sin duda, y yo me apunto a esa percepción. Malcom Lory escribió una extraordinaria novela, Bajo el Volcán. Bolaño vivió el DF piel a piel, como un convicto que no renunció a su celda y libertad.
    Ya muerto de muerte física, mortal, real, total, en cenizas por el Mediterráneo, Susan Sontag dijo en España en el marco del premio Príncipe de Asturias: "Nocturno de Chile es lo más auténtico y singular: una novela contemporánea destinada a tener un lugar permanente en la literatura mundial". Y luego, cargó contra los "falsos escritores", los "escritores mercenarios", y por el contrario dijo: "De lo que he leído en los últimos años, me gusta mucho Roberto Bolaño. Es una pena que haya muerto tan joven. Escribió mucho y estaba empezando a ser traducido al inglés, pero le quedaba tanto por escribir..." Lectora, crítica, lúcida, intelectual siempre honesta, S. Sontag, descubre que esta novela corta (todas las novelas son novelas, cortas o largas) es un viaje iniciático al Chile de los últimos 50 años del siglo XX, pasando por la estación Pinochet con aquellos dos singulares personajes ficcionados magistralmente desde su nombre: Oido y Odeim (hay que leerlos al revés). Después de todo Nocturno de Chile se iba a llamar Tormenta de mierda. La estructura de la novela es casi un sólo párrafo, sino fuera por el final.
    Escritor del exilio, de América latina, universal, ignorado olímpicamente por los faraones del Boom, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez y endeudado con Kafka, Borges, Parra y Vallejo, el poeta, como la novelística del Boom no se ve y ni se toca.
    Esa misma tormenta lazó contra sus pares, Isabel Allende, Antonio Skármeta, Diamela Eltit etc. Y también recibió de dos colombianos, uno que se hizo mexicano y volvió a hacerse colombiano y tiene por tiro al blanco a las religiones y a la humanidad: Fernando Vallejo dijo que la prosa de Bolaño es demasiado simple, plana, elemental, "del tipo yo Tarzán, tú Chita". El poeta colombiano Darío Jaramillo sostuvo: "Bolaño es mago de un solo truco, retorcido (como un remolino), adornado truco, pero siempre igual a sí mismo. Es ahí cuando uno puede ver con nitidez la diferencia entre la pobreza -maquillada- y la difícil y maravillosa sencillez."
    Bolaño construyó su propio mito dentro de la literatura y en la vida real que abandonó abrúptamente, como si estuviera en un ruedo de frente ante un toro pero desprevenido a propósito como si el amor tuviera que bañarse en sangre hasta la última gota. Sus lectores alimentan el mito cuando ya el autor ha traspasado el muro hacia el silencio. No es ni será el único escritor o artista que cultive su mito con agua bendita y maldita. Lo interesante es leer y analizar a Bolaño como un escritor del Neo/Chile, de ausencia y presencia lejana, próxima, que se atrevió también a trabajar con la larga y angosta materia prima. Nos dejó la otra cara del paisaje, una vista desde las vísceras. La narrativa chilena y latinoamericana tiene un nuevo aire, porque Bolaño es poeta y reescribe los temas que siempre nos pisan los talones y no importa el lugar desde donde lo haga, porque un escritor verdadero nunca viaja de si mismo. No olvidemos que él es también un hijo de la represión. Del terrorismo de estado, ese órgano disfuncional que nos gobernaba en un estadio de fútbol donde todos teníamos tarjeta roja antes de ingresar al juego. Bolaño jugó, jugó.
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    Rolando Gabrielli ha escrito diversos artículos sobre R. Bolaño, que se pueden encontrar en google y en este Blog como en otros diseminados por la geografía digital, entre ellos: E-mail a Roberto Bolaño; Bolaño, ¿una estrella distante de la literatura chilena?; Los diez de la fama; Bolaño baja el telón de la narrativa chilena; El carnaval de Bolaño en Chile; El sótano de Babel, un viaje personal; Bolaño le ladró a los perros; ¿La tonada chilena de Bolaño en Buenos Aires?; La revolución silenciosa de Bolaño; El fantasma de Bolaño recorre la feria del libro chilena; Bolaño, el Caballo de Troya de la literatura chilena; El fantasma de Bolaño en Buenos Aires...

    Comentado por: rolando gabrielli el 01/7/2008 a las 20:53

  • El bolañismo es un falso fenomeno de critica literaria. Es, mas bien, una tendencia del mercado del libro, una moda o una nueva religion. Para mi es, antes que nada, lo tercero. Asi, para el anterior comentarista, la excelencia literaria de Bolaño resulta ser "una obviedad", algo que no se discute ni se argumenta. Dicho de otra manera: es un acto de fe. Por que Bolaño es un gran autor? Cuales son las cualidades de su prosa? Yo le encuentro mas defectos que otra cosa: escritura descuidada, trivialidad, verborrea, falsa novedad: el vanguardismo que tanto ostenta Bolaño ya habia sido ensayado por autores como Cortazar o Cabrera Infante, etc.

    Comentado por: Manuel el 01/7/2008 a las 18:44

  • Empezaré con una obviedad: Bolaño es excelente. Probablemente sea el mejor escritor de su generación, y de un par más también. Además es un emblema de estos tiempos, o algo parecido. Es, en buena medida, lo que Cortazar fue (al menos en Argentina) para otras generaciones: una guía para la vida. Esto no es ni bueno ni malo. Generalmente alguien ejerce ese rol. Mejor Bolaño que cualquier otro.

    Comentado por: Matías Pailos el 30/6/2008 a las 23:08

  • A Bolaño lo endiosaron porque la gente y la industria editorial necesitan dioses. Qué se supone que introdujo Bolaño en literatura? La frase descuidada, la pose maldita, el libro que se pretende vanguardista y es, en realidad, un gran anacronismo? Peor que Bolaño son sus seguidores, especie de fanaticos fundamentalistas que no toleran que se critique al idolo, al mahoma de la mediocridad: a Bolaño.

    Comentado por: Manuel el 29/6/2008 a las 11:15

  • Excusez, monsieur, l'impolitesse de ce commentaire en langue française... Il faut s'en servir, parfois, il m'arrive de le croire. Je suis enclin à une sorte d'outrecuidance fort ridicule, surtout du point de vue du style. Enfin, c'est, si vous voulez, une façon de "boucler" quelque chose comme un cercle linguistique et culturel: vous écrivez en espagnol, je réponds, moi, pauvre latino, en français.... EN tout cas, lorsque vous prononcez (je suis maladroit: lorsque vous rédigez) ces tirades contre Bolaño, je me demande si c'est pour vous l'occasion, pour ainsi dire, de tuer une sorte d'"anti père"? Ou bien, si vous jouez le lucide devant le public hébété? Bolaño, vous en faites un produit, ce qui m'attriste, parce que je ne sais pas si cela sert à grand'chose... Vous en parlez à plusieurs reprises, mais vos articles à ce sujet sont tout au plus de vagues critiques, des commentaires moins précis que celui-ci que je rédige. Mais laissons cela, vous avouez vous même que votre attitude est très française, ce qui ne m'étonne pas. Vous aviez l'air pourtant de bien connaître notre façon de penser, nos habitudes de pensée, comme l'aurait dit Bachelard... nos scléroses. Nous autres Latinoaméricains... J'avoue que pour ma part j'aime beaucoup Bolaño, que je trouve dans son oeuvre un nouveau souffle, quelque chose d'inouï, de terrible. Je me suis sans doute sous-estimé en tant que lecteur, ou bien je surestimé Bolaño. Je n'oserai pas vous contredire dans votre point de vue, lucide ou erroné, qui sait? et ceci malgré mon caractère opiniâtre: je ne suis, voyez-vous, qu'un pseudo-adolescent... Mais je crains que vos propos ne manquent de rigueur. Vrais, mensongers, sceptiques... qu'importe! ils me semblent somme toute quelque peu fades. On ne s'attend pas à un exercice dissertatif, mais quand même... C'est tout à fait naturel dans un blog, mais vous savez, la forme, comme a bien su le signaler Valéry, coûte cher. J'abuse. J'aime la polémique, bien évidemment. Cela ne me semble pourtant pas épuiser les possibilités de l'oeuvre de Bolaño. Vous en critiquez le caractère médiatique, ce côté qui fait de cet écrivain un "fenómeno Bolaño" d'un grégarisme stupéfiant. Et que faites-vous? Vous y rajoutez du vague, du vague, du commentaire marginal... Loin de prévenir les lecteurs (je ne sais pas si c'est là votre intention) qui, par inadvertance, se sont retrouvés avec un Bolaño dans les mains, vous nous vendez ce Bolaño télévisé. Eh quoi? Ces sujets rebattus, le Boom, García Márquez, etc. Moins qu'une abréaction face à un complexe freudien, un meurtre du père comme il s'en trouve partout au quotidien, Gamboa et Volpi ont montré qu'il y a eu un aiguillage, ou même une rupture dans la littérature, notre littérature. Nos modèles ne sont plus les mêmes, nos destins ne sont plus les mêmes. Je déteste les arguments d'autorité, mais peut-être que pour vous ceci n'en sera pas un. Je crois que l'admiration qu'ont vouée certains écrivains de langue espagnole à Bolaño n'est pas le produit de la confatalité, selon l'expression Cicéron, des situations. Bolaño donne le ton d'une nouvelle génération littéraire. Mais il se peut que je m'abuse, aveuglé par le plaisir de lire Bolaño, jeune homme plein de précipitation et de prévention (soyons cartésiens). Du moins, je le crois (et j'ai beau mépriser le sérieux) l'oeuvre de Bolaño mérite qu'on s'y arrête avec plus de sérieux.

    Comentado por: Roberto Salazar el 28/6/2008 a las 01:22

  • R. Bolaño, que dijo muchas cosas, no creía en la inmortalidad de la literatura. García Márquez escribió 100 años de soledad en México y ha vivido toda una vida en el DF, pero no es mexicano, es colombiano, como Vargas llosa peruano(nacionalizado español), a pesar que no vive en el Perú hace mucho tiempo y Carpentier en Francia, sin dejar de ser cubano.El tema es que Bolaño tiene lectores por todas partes, que es lo que busca un escritor e incomoda a quienes con tanto esfuerzo sólo les lee la familia y sus amigos . Parra es considerado antipoeta, pero eso no quiere decir que no sea poeta y menos que su obra esté para ser leida solo por poetas.Neruda ocupó un espacio inconmensurable en Chile, América latina y a nivel mundia, en una época en que Chile era "provincial" y un lugar siempre apartado del mapa.
    Les dejo otro comentario viejo....

    LA REVOLUCIÓN SILENCIOSA DE BOLAÑO

    UNO
    Cuando subí al avión de COPA Airlines y caminé por su atestado pasillo, pensé en dos paisajes diferentes, pero que me hacían olvidar el farragoso mundo de los aeropuertos manoseados de inseguridad y trascendidos de sospechas. La sabana bogotana, ancha, verde, bucólica, sin fin y la bahía panameña rodeada de islas y edificios monumentales, donde la panza del pájaro de hierro nos conduce a casa sobre el mar. Me había acostumbrado a una suerte de nostalgia, de evasión sublimada por la naturaleza que aun nos queda. Una acuarela diferente, bajo lo que sería la lluvia fatigosa y un gris disimulado a veces por los rojos ladrillos de Bogotá. Este era el paisaje, de una parte, a otra, en el corto trayecto que une a Colombia con su antiguo departamento de Panamá. Me senté con vista a ninguna parte, al frente de una pequeña separación de la primera clase, en un incómodo lugar, ese que sobra en medio del azar de la venta de pasajes que fueron trasladados de una fecha a otra. Caí desplomado con un montón de libros de un autor desconocido y muy querido por mí, casi sin tiempo, abrumado por las sensaciones y recuerdos. Sólo sabía que no cabía un alfiler en el vuelo. Pasé revista a los últimos días atropellados de sensaciones ambivalentes, lluvias, en un mar de palabras impresas y en verso libre cortados en una sóla línea vertical, en los pabellones y auditórium de la XX Feria Internacional de Bogotá, que concluye en un par de días. Una pequeña ciudadela repleta de libros con sus celosos guardianes-venededores a su entrada, como cazando a los lectores que se desplazan por los pasillos en un verdadero laberinto. La gente mira, ve y no ve de ver tantos libros. Una editorial famosa colombiana vende libros por kilos. ¿La palabra pesa?
    DOS

    Ni cómo empezar y menos terminar. Decidí escribir en seco sobre el blog, con los apuntes de la memoria, que suelen ser los mejores trazos del olvido y arbitrariedad. Cero compromiso con lo real en su estrecha e inocua dimensión.
    Me abroché el cinturón y comencé a llenar esos papelitos para cuando uno vuelve a aterrizar y pueda salir del aeropuerto y entrar a la ciudad sin problemas, al lugar donde uno vive y salió por un tiempo. ¿Regrezar es tan difícil como partir? Eran unas cuantas letras, las de siempre, datos personales, declaraciones de dinero, palabras de aduana, y objetos. Dejé libre por un momento el casete e intercambié unas palabras con el vecino del lado izquierdo. El de la derecha, un gigante con su cabeza rapada, resoplaba humo y sus ventosas achicaban el oxígeno. Iba al Norte-Norte, era notorio por acento y mirada, cuando tuvo los ojos abiertos para llenar el mismo papelito en otro idioma. Los dos leíamos con el de la izquierda, quizás con el impulso ferial, y el tercero, a la derecha, resoplaba, mientras el avión se acomodaba para despegar, en ese típico paseo que suelen hacer por la pista, como si las alas le pesaran más de la cuenta. Yo continué con la lectura de Estrella distante de Roberto Bolaño y mi vecino, con una novela gruesa, cuyo autor no recuerdo, pero el lector la llevaba a mitad de término. ¿Conoce a Bolaño, le pregunté?-Lo he leído todo, respondió. Es el escritor más importante de México y del habla castellana, agregó.-¿Cómo llegó a él?, le pregunté.- No lo va a creer, respondió. Por mi padre, un general de División, ya retirado.- Vaya sorpresa, le dije, y más que curiosidad.
    Se jubiló y se introdujo en la bohemia y la lectura. Así descubrió a Bolaño y se sintió interpretado, él, un viejo franquista, que quedó huérfano de padre en la época de la Guerra Civil. ¿Cómo se llama?, le pregunté?- Cortés, como el conquistador de México, acotó de una vez. Fue en el D.F. que un día decidí y le dije a un empleado, ve a la librería Gandhi, esa que está en el Centro Histórico de la ciudad. ¿La conoce?, se interrumpió.-Sí, le dije. "Tráeme todo lo que encuentres del chileno que escribe como mexicano". Lo que no es cierto, digo yo, porque escribe como Bolaño, con toda esa pasta con la que se untó en la vida. Así me pertreché de este autor verdaderamente interesante, respondió.
    TRES
    Mientras escuchaba a este bolañista, hijo de un general franquista, recordaba la conversación en una pizzería bajo la lluvia intensa con un doctor en ingeniería, profesor universitario, un belga que hace una maestría en Bogotá y un joven ingeniero que está sacando un doctorado con ese profesor que estudió en Estados Unidos. En la mesa ya no estaba un estudiante de literatura. El profesor ese día había acompañado a su alumno de doctorado a la Feria para que comprara a Bolaño. Los encontré en el puesto de Anagrama, a centímetros de una ruma de libros de Bolaño, que descansaban sobre Los detectives Salvajes y 2666. De eso me recordaba en el vuelo, mientras mi vecino hacia memoria de pasajes y de las descripciones sobre el D.F., aunque él vivía ahora en Cancún. Lo salvan sus playas y casi todos somos extranjeros, dijo. Su vida se manejaba hace mucho en estos paraísos tropicales, como Isla Contadora y los archipiélagos panameños. Viajo contínuamente a Colombia, Venezuela, el Caribe, dijo, así que leo. La maleta va cargada, pesa como el mismo demonio.
    CUATRO
    Bogotá ya estaba a nuestras espaldas. Pero Bolaño, que no figuraba en la fotografía siquiera de los autores chilenos destacados en el stand chileno como país invitado de honor, ganaba lectores por segundos en Bogotá. Pude verle sonreír tímidamente detrás de sus gafas desde un poster, con su barba algo crecida, fumando, como un forastero en el stand de Anagrama. Su protector y editor, Herralde, llegaba por esos días a la Feria, un sitio inmanejable, que crece como una enredadera, simultáneo de actos, lanzamientos, lecturas, encuentros, páginas y páginas y programas. Toman el libro como una fiesta, y no está mal, una vez al año en varios países, México, Chile, Buenos Aires y los escaparates se mueven como en las películas del cine mudo, a la velocidad del silencio y de las manos.
    El vendedor jefe del stand de Anagrama, rapado de cabeza, muy joven, estaba flanqueado en la pared izquierda por un inmenso retrato de Bolaño, el del forastero, con ese traje seguramente, pensé, harán su película de Los Detectives Salvajes, que han traducido recientemente al inglés. Algún libretista, cineasta, lo leerá ahora y propondrá a Hollywood. Han demorado mucho. La novela se presta para el celuloide, la pantalla grande. Historia, humor, aventura, poesía, el DF, México, literatura. ¿Cuántos millones de mexicanos hay en Estados Unidos? Cruzando la frontera sólo hay cien millones. Después supe que tenían un sólo retrato, lo trasladaron a otro stand dentro de la Feria, de seguro estaba vendiendo menos. Una vendedora, tipo mujer de pasarella, vestida de bluejean informal, cuyo ombligo celestial parecía una pequeña bóveda de sueños y alcancías griegas con sus oráculos, fuente del mismo Delfos, estaba para hipnotizar a los compradores, porque los miraba desde adentro de sus corazones y parecía complacerles en todo. El pequeño stand atiborrado de libros en hileras sobre los mesones, iluminado, se enfiestaba de un público ávido que tenía problemas para desplazarse por el pequeño recinto que en verdad estaba para alojar libros. Yo salí con Kerouac, En el camino.
    CINCO
    Mi vecino, ex marido de una periodista panameña, que recultó que yo la conocía hace muchos años porque estudió además en Chile, me habló de las últimas novedades sobre Bolaño, que el jubilado General de División de la España franquista le contaba, porque es un fanático del poeta y narrador chileno, ninguneado en Chile. Me preguntó que sabía de él. Lo que un autor deja saber, lo que escudriñamos detrás de sus palabras, la nostalgia, las sobras y la ausencia que nos deja, dije. Bolaño es chileno a pesar de los chilenos y de él mismo. Nocturno de Chile, que celebró mucho este compañero de viaje, por los personajes retratados, es una historia chilena, que pudo ocurrir en cualquier lugar, pero tiene nombres y apellidos. La manera de Bolaño de acercarse a Chile es diferente, no incursiona en la heroicidad, ni estridencia, en el doloroso exilio. Se fue sin L Bolaño, con pena y gloria, la que se encontró en el camino con mucho esfuerzo y obstáculos. Esa novelita iba en mi maletín de cuero. Los escritores son obsesivos, porque la literatura es una obsesión, un ejercicio compulsivo, una adicción que nos descubre a nosotros mismos frente a un espejo trizado, pasado de moda, que sólo nos muestra reflejos a tientas para cautivarnos y exigirnos adentrarnos en los personajes e historia. Es un compromiso irrenunciable.Y Bolaño es más obsesivo de la cuenta quizás. Puso a sus pares y el referente de Neruda contra la pared. Borges tenía esta costumbre de exhibir a sus pares, Neruda actuaba con el silencio y sigilo mapuche, callaba. Huidobro y Parra han hablado por los codos, a los cuatro vientos, como Gonzalo Rojas. A García Márquez no le he leído preocupándose de sus pares. Kafka tampoco. Son estilos, estados, cosas del mercado, manías, una manera de ver el mundo y la literatura, también un compromiso con lo que uno cree y defiende. El escritor comprometido se quedó en Sartre. Neruda en su tiempo a un costo "alto". Roque Dalton, muerto por sus propios compañeros.
    SEIS
    El vuelo es corto, sólo encuentra pequeños obstáculos cuando entra al selvático Darién y a la llegada de una Bogotá brumosa. Es nada, en verdad. El salto de un ángel no profesional. Seguimos en el aire con el tema de Bolaño. No era de extrañar que nos estuviera escuchando en algún lugar del avión. Intenté ubicarlo. Lo imaginé con más propiedad en la Feria, caminando por los pasillos, hojeando libros como un catador, acordándose con una risa cínica de sus días de la librería El Sótano. Interrumpí el hilo literario de mi propio discurso. Es inútil, dije. Sabe, en Chile unos jóvenes están organizando un Carnaval sobre Bolaño. Jorge Edwards, premio Cervantes, muy amigo de Vargas Llosa, ha dicho recientemente que los jóvenes sólo conocen a Bolaño. Quizás es un honor para ambas partes, se identifican. No sé. Bolaño incomoda a los escritores "consagrados" de Chile. Las relaciones tienen la posibilidad de brillar o pudrirse. No es cuestión de tiempo, como la madera, sino de química, como la realidad.
    Nos reímos muchos esa noche bogotana con los ingenieros colombianos y el belga, a quien recién le habían robado con un cuchillo sobre el pecho, en una calle cualquiera. Su metro 85 y cara de niño cortazariano no le bastaron para reducir a sus atacantes. Sí ha hecho estragos con las colombianas, me dijo maliciosamente, Eduardo Mojica, el ingeniero cucuteño, fronterizo con Venezuela y sobrino de un viejo guerrillero. Nicanor Quijano, su profesor iniciático en Bolaño, sonreía detrás de sus gafas y Jorge Mario Sánchez, siempre parecía estar buscando a alguien en el aire, y no le conocimos palabras en esos días. La poesía les asustaba a los tres. No hablamos mucho de esos temas. Yo pensé: "la poesía no calienta a nadie". (La dejó Rimbaud, el negro Hernán Valdés y el mismo Bolaño) Dicen que lo que más que se vendió en la Feria fue poesía. Un reporte sospechoso a mi manera de ver, pero podría formar parte del realismo mágico macondiano que tanto detestaban Bolaño y Alberto Fuguet. (Dudo que García Márquez sepa quien es Fuguet.) No vi su presentación en el stand chileno. Supe por el profesor iniciático que atacó a Bolaño y GGM y se enfrascó con alguien del público. Al profesor le gusta "su mezcla de la sociedad anglosajona con la hispana", porque ambos vivieron ese spanglish y la cultura mediática en Estados Unidos, agrega en su favor. Lo admira como a un Atari.
    Una Feria da para todo. Las personas y los libros se ven como en feria, exhibición, vitrina. Se exponen los libros y las palabras que allí se dicen. Escuché una conferencia sobre Gabriela Mistral llena de lugares comunes en el stand de Chile. Allí sólo había diez libros de un título de Gonzalo Rojas. Las editoriales, las casas de libros, los libreros, las cámaras, en fin, mil excusas, pero sus libros no estaban, como los de tantos otros indispensables. Ocurren muchas cosas en una Feria del libro, como por ejemplo, un infame recital de poetas locales e invitados. Aguanté tres poemas de un odontólogo mexicano, que arrancaba las raices de las cordales sin anestesia. Estaba llena la sala de unos rostros patibularios, desencantados de la vida y de algunas musas frescas, estimulantes, con miradas provincianas, casi inocentes. Tanta volatilidad y esa solemnidad de la nada. No había una poeta en la mesa principal, puesta a lo largo como esos escenarios que nos recuerdan el Kremlin. El gris de la memoria en un primer plano. La noche bogotana recién comenzaba, así que decidí partir a otro escenario.
    SIETE
    Los colombianos son narradores. Su realidad es mágica, sorprendente de realismo Caribe, ese que no se conoce en Chile, Argentina y Uruguay, y que habla un mismo idioma con Jorge Amado, el autor de Dona Flor e Seus Dois Maridos. (¿Las ferias en castellano sirven para aislar más la literatura portuguesa de Brasil?) Es sólo una paréntesis, una inflexión necesaria. Sin poesía no hay narrativa, pero eso no lo entienden todos, los lectores si saben de lo que hablo. Muchos manchan sus ojos en el mundo digital, video juego de la vida, son hijos inalámbricos del celular.
    Si uno se pone a leer los diarios en Colombia o a mirar la realidad de frente, deja de escribir. todo está dicho desde el punto de vista de la ficción y de la realidad. las lluvias imepdían en algunos sectores ver la TV. La señal de Internet, en el hotel en que estaba en las proximidades a la Feria, se perdió cuando llegué casi para siempre, al menos para mí hasta que partí. Sin embargo, al noticia se deslizaba en algunos conversatorios privados junto a un café negro colombiano. La Nación entera anda detrás de la fortuna de 8 mil millones de dólares del narcotraficante comnocido como el Mexicano: José González Rodríguez Gacha. En sus mejores tiempos, cuando estuvo vivo y al frente de imperio, dicen que estuvo en Panamá, como Pablo Escobar Gaviria y tantos otros. Es un dinero histórico, emblemático, la base de lo que los narcotraficantes ofrecieron al gobierno para pagar la deuda externa de Colombia. También dicen que el dinero fue guardado en un bunker construido por un judío en la ex finca del Mexicano de 248 hectáreas, llamada Cuernavaca.
    OCHO
    Las revelaciones completas las ha hecho en exclusiva este domingo el diario El Tiempo de Colombia, que detalla que el General Carlos Lemus llegó a un acuerdo con 23 hombres de confianza del Mexicano, guaqueros, para repartirse el botín entre el Estado, ellos y el DIAN. Los guaqueros piden 3 mil millones de dólares, papeles para ellos y sus familias y un lugar que ellos elijan para vivir. Hace un año un equipo interdisciplinarios, integrado por geólogos, topógrafos, técnicos en explosivos e ingenieros, inició la búsqueda. EL Tiempo informa que un pelotón de fuerzas especiales, integrado por 36 hombres expertos en operaciones de asalto, vigilan día y noche las operaciones en el terreno. Los sondeos realizados a unos seis metros de profundidad indican que hay buenos indicios que el botín está cerca. Se sospecha que la parte del dinero pudiera estar en una fuente artificial construida a través del desvío de una quebrada. En medio de esta arqueología del dinero perdido, "el municipio de Pacho está reclamando el predio para desarrollar cinco programas: un cultivo de heliconias, un ancianato, un parque, una planta para el manejo de residuos orgánicos ", precisa El Tiempo. Se teme la invasión de guaqueros foráneos, paramilitares. Los 23 ex hombres de confianza de El Mexicano, reclaman que "han tenido que afrontar la carga económica del proyecto, además, lidiar con las brujas y fantasmas que hacen presencia en 'Cuernavaca'. Ya ve Fuguet que la realidad colombiana supera a García Márquez que abandonó su país hace algunas décadas.
    NUEVE
    La mala ficción da paso a la realidad. Pienso en los días en que Bolaño sobrevivía en el DF y después se dedicaría a cazar concursos provinciales en España. En sus partidas y regresos a Chile, un espacio marcado por el terror y la indiferencia, el formidable horror con h de Enrique Lihn. Este era un pensamiento entre nubes. El capitán de la nave anunciaba el descenso en Panamá. Comenzamos a perder altura como ocurre en estos casos. Cortés me seguía hablando del fanatismo de su padre por Bolaño. Los tiempos en verdad han cambiado para seguir igual. Todos esos archipiélagos los conozco, dijo el hijo del General. Bajo la panza del avión debe estar Contadora, la isla donde se refugió el Sha de Irán, cuando nadie lo quería. Cortés comienza a calzarse sus zapatos, a mirar por la ventanilla, le esperan dos horas en el aeropueto de Panamá hacia México, Cancún. Otros pasajeros a Los Ángeles, Guatemala, etc.
    Los tiempos han cambiado mucho, respecto del mercado, ese tirano que lee por todos nosotros y selecciona libros de antemano. Bolaño era ya conocido antes de morir, pero ahora, después de muerto, sus cenizas valen oro en el mercado. Le comento al "pariente" de Cortés, que entre los diversos artículos y notas que he divulgado hace algunos años sobre Bolaño, escribí un E-mail el día de su muerte, dirigido a él, que tuvo alguna divulgación en Chile, Argentina, España, Estados Unidos. Donde reina el mercado, el espectáculo prevalece por sobre la literatura. Es suave el descenso. Ha quedado atrás la fiesta del libro, habrá que enfrentar la página en blanco. En algún momento dormité. Muchos kilómetros recorridos en Bogotá. El cuerpo busca su acomodo. No se si soñé que firmaba un primer libro a Cortés que me advertía que se iba a quedar con él. No lo sé en verdad, porque seguía en mis manos Estrella distante de Bolaño. Cosa de los deseos, que son puertas de los propios sueños.
    Rolando Gabrielli©2007

    Comentado por: rolando gabrielli el 26/6/2008 a las 21:15

  • Sería interesante conocer su conferencia sobre Bolaño. La cátedra que realiza la universidad Diego Portales, se ha transformado en la casa de Bolaño, un escritor muy ninguneado en Chile y por sus pares españoles y otros. Fue Herralde y Susan Sontag, quienes le dieron un go, aunque ya había obtenido el Rómulo Gallego, el mismo lauro de García Márquez y Vargas Llosa (el primer chileno). Los premios nobeles no debieran asustar a los chilenos, es el único país que tiene dos en América latina: Mistral y Neruda. La poeta de Desolación fue la primera en obtenerlo hace más de sesenta años y la primera y única mujer hasta el momento en nuestro subcontinente. Como puede observarse Chile es un país de poetas. Nicanor Parra, lo dijo Harold Bloom, debió obtener el premio Nobel hace más de 10 años,cambió el rumbo de la poesía. (Aún no obtiene el Cervantes) La narrativa de Bolaño goza de buena salud porque rompió con el boom e irrumpió con una obra distinta, para leer y disfrutar desde otra perspectiva. Es recomendable leer para los chilenos y extraños, El Nocturno de Chile y para cualquier latinoamericano Los Detectives salvajes, Putas asesinas, Estrella distante, entre otros.
    Bolaño se debate entre el mito, la envidia, el ninguneo, la ignoracia, y creo que él se sentía latinoamericano, por lo que creo que los únicos que pueden apropiarse de un autor y de sus libros, son los buenos lectores. Todo lo demás es literatura y de la peor.Sucede que Bolaño le pone pantalones largos a la narrativa chilena, eso asusta a moros y cristianos, y algunos lo comparan con su admirado Borges, que no escribió novelas, aunque él seguirá siendo Roberto Bolaño.
    Bolaño criticó ácida y lúcidamente a Chile y a sus pares, en vida, hasta cuando le fue posible.Fue uno de esos extraños escritores de la era digital que se la jugaba. Tampoco debiera preocupar el tamaño de un escritor versus el tamaño de un país, que dicho sea de paso, muchos d elos grandes escritores ingleses son irlandeses y París se hizo un poco más grande e importante con Picasso, Vallejo, Cortázar y muchos otros que no cabrían en es´ta página.Si antes de nosotros no existían las fronteras, ahora sólo quedan los muros inventados por los xenófobos. Veamos que acaba de decir Herralde, el editor, en una conferencia en Buenos Aires: Herralde mira con entusiasmo la aparición de nuevas editoriales independientes en el mercado español y sostiene, sin dudarlo, que "Roberto Bolaño es el gran fenómeno de los últimos 30 o 40 años en la literatura hispanoamericana, algo que no ocurría desde el boom". Al respecto, el editor señala que el reconomiento internacional a Bolaño proviene de "su universalidad, su radicalidad, su actitud y su mordacidad. Su obra nace en sí misma y va a contracorriente".
    etc.etc...

    Comentado por: rolando gabrielli el 26/6/2008 a las 16:19

  • lo peor es que a la literatura chilena no la salva ni bolaño
    no digamos ya a la española

    Comentado por: berio el 26/6/2008 a las 15:48

  • posiblemente bolaño sea también demasiado grande para un conferenciante chiquitito y ajeno, por lo que la situación sería rocambolesca
    como salida de un relato de bolaño: el conferenciante que va a un país donde la cultura es una broma para dar una conferencia sobre un escritor exiliado y que termina peleando a navajazo limpio con Jorgito Edwards

    Comentado por: pepe tarkovski el 26/6/2008 a las 15:46

  • a estas alturas Bolaño está tan requete difundido, analizado, criticado, alabado, manoseado, estudiado, canonizado, que no es de extrañar que los chilenos lo quieran rescatar subrayadamente como un propio, otro autor que algún día ganará el Nobel póstumo (si es que existe esto) o si no, el escritor chileno que bien pudo ganarlo, de haber vivido unos años más. los chilenos, deben sentirse como que les han quedado debiendo. que una luminaria tal como Bolaño, a quien han elevado a los cielos de las letras mayores, no haya sido más premiado en vida, debe ser para ellos como una "desazón suprema" (se me viene este título del documental sobre fernando vallejo, nada que ver con este tema).
    ah, Fogel: no sé qué pensar de esta frase suya: "Viajé para dar esta charla y me encuentro con algo obvio: Bolaño es muy grande para un país chiquitito y ajeno."
    sospecho, otra vez elucubrando, que por ella los chilenos podrían estar pensando seriamente en declararlo persona non grata, pues sugiere usted -al menos así lo capto- que ellos no se merecen a Bolaño. hasta podrían ofenderse. pero claro, yo intuyo también, que esa no ha sido su intención. cosas de las palabras lanzadas, que luego, nunca se pueden recoger.

    Comentado por: lolichka el 26/6/2008 a las 07:45

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

Enlaces

Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)

 

Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

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