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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Jean-François Fogel

Salón del libro

Hay mucha tensión en París por la apertura mañana jueves 23 de marzo del salón del libro. Es un evento regular. Este será el número 28, pero parece muy arriesgado por su tema principal: la literatura israelí. Dos razones principales: por una parte, entre los 39 escritores invitados, no hay uno que escriba en árabe, lo que provoca una montaña de protestas, y hasta de boicot por parte de países árabes; por otra parte, 2008 es el sesenta aniversario del Estado de Israel, y los que no se oponen a la idea de invitar a la literatura israelí opinan que no es conveniente hacerlo en un año que lleva un carga simbólica por los palestinos que perdieron su tierra.

¿Qué puedo decir? Los hechos: nunca he visto una apertura con tantas medidas de seguridad. La inauguración por la ministra de cultura, Christine Albanel, será un acontecimiento cultural y policial.  Deja poco espacio para los libros en las noticias aunque hay que destacar, a parte de Israel, por lo menos tres opciones fuertes:

1.  Una parte enorme de salón dedicada a los manga (que representan en este momento el 42% del enorme mercado francés de los cómicos)

/upload/fotos/blogs_entradas/chat_1_med.jpg2. Una exposición sobre el dibujante, actor, autor belga Philippe Geluck: su "Chat" (gato) tiene 25 años y sigue siendo un encanto.

3. Un intento de despliegue de los libros electrónicos.

La presencia de Geluck me encanta. Para mí es el evento más allá de lo de la literatura de Israel (con todo respeto para sus escritores). El Gato es el especial animal filosófico que opina sobre todo. Hay sitios que recopilan su sabiduría. Aparece en publicidades  o en botellas de vino, tiene una dimensión comercial, pero es un gordo simpático e imprescindible en las tardes de melancolía. En español existen dos traducciones: el gato y el retorno del gato. Me parece que es mejor empezar por el segundo.

[Publicado el 12/3/2008 a las 14:15]

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Comentarios (4)

  • Visto que no aprecia mi intento dialéctico de establecer un marco teórico de comprensión, desisto en mi intención. No malgaste sus balas conmigo, buen hombre, si yo no existo. Saludos.

    Comentado por: prueba y ensayo iii el 15/3/2008 a las 20:12

  • Señor/señora refutador/a:

    Su intento de refutación tiene algo de chistoso humorístico al pretender sojuzgar y delimitar algo imparametrable desde presuntos parámetros presumibles, piense usted más bien que si el noísmo es su enemigo entonces no tiene una forma definida y está en todos lados así pues QUÉ, si no lo es, en cambio, ¿por qué habría de refutarlo? de lo cual se colige que usted ha sido reducido/a al absurdo en cuatro pinceladas y que su entendimiento no baila el charleston y es chimpanzonil así pues ¡fuera de aquí! ¡basta de sandeces! ¡procederemos en plan criminal y sin tantas palabras! ¡le fusilaremos! ¡le cortaremos la cabeza! ¡pum, pum, pum, pum, pum, pum! ¡AAAAAAAAAAA!

    Comentado por: El noísmo es irrefutable el 15/3/2008 a las 17:00

  • Proyecto: Refutación del Noísmo

    Paréntesis: Tente aquí, entendimiento mío, no te precipites, no saltes las páginas impulsivamente buscando la estratagema adecuada (36, por ejemplo) ni la respuesta aguda. El método, el método es fundamental, y el rigor. Lee con calma, piensa, templa el ánimo y busca la luz de la razón. Sobre todo, no te rías.

    Sigo leyendo al maestro:
    Introducción: "(…) Sin embargo, esa improbidad misma, el empeño en mantener tozudamente una tesis incluso cuando nos parece falsa, todavía tiene una excusa. Con frecuencia al comienzo de la discusión estamos firmemente convencidos de la verdad de nuestra tesis, pero ahora el contraargumento del adversario parece refutarla; dando ya el asunto por perdido, solemos encontrarnos más tarde con que, a pesar de todo, teníamos razón; nuestra prueba era falsa, pero podía haber habido una adecuada para defender nuestra afirmación: el argumento salvador no se nos ocurrió a tiempo. De ahí que surja en nosotros la máxima de luchar contra el razonamiento del adversario incluso cuando parece correcto y definitivo, pues, precisamente, creemos que su propia corrección no es más que ilusoria y que durante el curso de la discusión se nos ocurrirá otro argumento con el que podremos oponernos a aquél, o incluso alguna otra manera de probar nuestra verdad. De ahí que casi nos veamos obligados a actuar con improbidad en las disputas o, cuando menos, tentados a ello con gran facilidad. De esta forma se amparan mutuamente la debilidad de nuestro entendimiento y la versatilidad de nuestra voluntad. Esto ocasiona que, por regla general, quien discute no luche por amor de la verdad, sino por su tesis como pro ara et focis [por el altar y el hogar] y por fas o por nefas puesto que como ya se ha mostrado, no puede hacerlo de otro modo.
    Lo habitual será, pues, que todos quieran que sea su afirmación la que prevalezca sobre las otras, aunque momentáneamente llegue incluso a parecerles falsa o dudosa. Los medios para conseguirlo son, en buena medida, los que a cada uno le proporciona su propia astucia y malignidad; se adiestran en la experiencia cotidiana de la discusión. En efecto, así como todo el mundo tiene su propia dialéctica natural, también tiene su propia lógica innata. Sólo la primera, no le conducirá ni tan lejos ni con tanta seguridad como la segunda. No es fácil que alguien piense o infiera contradiciendo las leyes de la lógica; si los juicios falsos son numerosos, muy rara vez lo son las conclusiones falsas. Una persona no muestra corrientemente carencia de lógica natural; en cambio, sí falta de dialéctica. Esta última es un don natural desigualmente repartido (en esto se asemeja a la capacidad de juzgar. La razón, por cierto, se reparte de manera más homogénea). Precisamente, dejarse confundir, dejarse refutar por una argumentación engañosa en aquello que se tiene razón o lo contrario, es algo que ocurre con frecuencia. Quien queda como vencedor de una discusión tiene que agradecérselo por lo general, no tanto a la certeza de su juicio al formular su tesis como a la astucia y habilidad con que la defendió. En éste, como en todos los casos, lo innato es lo mejor; no obstante, tanto el ejercicio como la reflexión sobre las maniobras con las que puede vencerse al adversario, o las que éste utiliza con más frecuencia para rebatir, aportarán mucho para llegar a ser maestro en este arte. Si bien la lógica no puede tener provecho práctico alguno, sí puede tenerlo la dialéctica."

    Comentado por: prueba y ensayo ii el 14/3/2008 a las 21:50

  • EL NOÍSMO

    Paso a defender a partir de ahora una manifestación artística –corriente, movimiento- cuya fuerza propulsora radica en la pureza del significado de la palabra NO, cosa la cual haré poco a poco y parametrearé de manera variable en función a la concatenación de circunstancias adyacentes. Espérense cualquier cosa de mí, para empezar por ejemplo que les robe, que les apalice, que les viole, que les mate, etcétera.

    Comentado por: Los subnormales son todos ustedes el 13/3/2008 a las 17:52

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

Enlaces

Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)

 

Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

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