El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 4 de julio de 2008
PARÍS

El fin de semana fue tétrico en París. Sobre todo el sábado, en el centro de la ciudad. Había la combinación de dos eventos: les journées du patrimoine y la technoparade. Lo primero es un día de “puertas abiertas” en todos los edificios del Estado (museos, archivos, castillos, palacios, administraciones, etc.) y en París no faltan edificios del Estado; lo segundo es la copia parisiense del desfile dedicado a la música tecno que nació en Berlín hace unos años.
No se puede mezclar dos atmósferas más distintas: por una parte, la admiración pasiva de una muchedumbre que se dedica a hacer colas, con tremendo orden, para entrar en un «hotel particulier» y comprobar la «grandeza» de Francia. Caso ejemplar: seis horas de cola para entrar al palacio de l’Elysée –ex casa de una cortesana– y ver el despacho del presidente Sarkozy. Por otra parte, algo muy contradictorio: el lento desplazamiento de unos camiones dotados de unas máquinas de sonidos dentro de otra muchedumbre bailando en un botellón con sabor a motín del baile. Para este día, la policía recibe tapones para las orejas.
En el centro de París, entre los barrios de la Bastille y Le Chatelet, los dos eventos pisaban las mismas calles, con tremenda confusión cultural. Lo peor (o lo mejor, nunca se sabe) fue el tema de la «technoparade»: el reciclaje de las basuras. Me explico: un oligofrénico en el ayuntamiento de la capital había tomado la decisión de poner en la primera línea del carnaval musical cubos de la basura gigantescos, de color amarillo, como los que utilizan los parisieiens (ver la foto de T.O.L.I). Y así fue en la convivencia de una doble celebración: el patrimonio cultural y la basura. Vivimos tiempos de confusión.
No es cierto que, tal como lo dice Bogart, alias Rick, en Casablanca, siempre tendremos a París. La ciudad se va, se pierde en la confusión del mercantilismo y de la pobreza cultural. Lo pensé mucho al leer un artículo maravilloso (en inglés) de Alice Kaplan sobre el uso de la ciudad por una extranjera. Sobre lo que hay y lo que hubo en la capital francesa. Alice Kaplan es la autora de The collaborator, un libro sobre el proceso y la ejecución de Robert Brasillach, un autor condenado a muerte por el contenido de sus libros en la época de la ocupación de Francia por las tropas nazis. Kaplan, que lo sabe todo sobre París, lo dice con suma franqueza: seguimos amando a París no tanto por lo que queda en la ciudad sino por los «recuerdos personales» vinculados a ella.
[Publicado el 17/9/2007 a las 09:52]
¿Bernard Kouchner? ¿El mismo fundador de Médicos Sin Fronteras? ¿Ahora queriendo crearse trabajo? ¿Qué debe producir esto? ¿Indignación, estupor?
Comentado por: NP el 18/9/2007 a las 21:19
Puede llegar a ser escalofríante la deshumanización en las ciudades y París no ser esa fiesta esperada por todos, pero más patética es la declaratoria de guerra del inefable canciller francés Kouchner sobre Irán, que nos recicla más allá de la Guerra Fría. La cuarta Guerra Mundial será francesa?
Comentado por: silvia banfield el 18/9/2007 a las 16:12
Hoy en los diarios recuerdan que el 8 de Octubre puede ser una fecha para negociar con las FARC, coincide con el 4º aniversario de la muerte del Che, eso dicen... me acordé de su escrito la Re.. el Regreso ( creo que se diría en español)y los libros del Che, y me acordé de un enlace que puso cuando ganó quien escribió sobre la II Guerra Mundial y el hlocausto, recuerdo que en el enlace había muchas fotografía, hablando de ese libro y el premio G., ( no me gustan esos libros, ya tengo la historia y sus horrores, pero bueno, no los leo... me sucumben), bueno.. reucerdo una que me impresionó tanto que me duró meses quitarmela de la cabeza, aparecía como una imagen de.. así como aparecen sensaciones... no sé..
era un hombre con traje de ese tiempo, sentado al borde de una gran fosa de muertos comunes desnudos, esqueléticos .. el hombre en traje negro a rayas y el abrigo tan bien doblado en su brazo derecho, sentado recto, con una expresión de infinito eterno... detrás estaban los alemanes nazis que iban a matarle... eso uf! no me impresionó la de la mujer con su hijo en brazos a la que iban a matar y un pañuelo en la cabeza... eso es tan común hoy... en Iraq o... no sé...
hay muchos libros escritos sobre la vida personal y la no personal de Ernesto Che Guevara argentino-cubano.. espero que si dan el premio sea porque el libro esté bien... no por el 40 aniversario... para eso no es necesario.
bien bello! pues
Enea
Comentado por: Enea el 18/9/2007 a las 15:52
Estuve esta semana en Paris y yo tengo otra versión, aunque me tocó sufrir la jornada del patrimonio ante las puertas del D'Orsay, y es la de una tarde de jueves con Benjamin Biolay en La Cigale. Aún así, coincido con la opinión acerca de la nueva situación de Paris. Paris ya no es la misma a pesar de que siempre será única. Desde que yo me acuerdo he sentido Paris como "la ciudad independiente" ahora la veo con otros ojos, a ratos única y a ratos vulgar y sometida.
Comentado por: Sonia el 18/9/2007 a las 09:46
qué interesante nota! buscaré lo de la Kaplan. tanto que se puede derivar de este tema. y bueno, por lo que dice, ni París, tan sobria, tan soberbia, tan única, se libra de los "parades", ya veo!. y claro, el día de admirar la grandeza de París, no es de despreciar, supongo. porque eso de pasar todos los días por un edificio -los que viven allá- y no saber ni cómo pinta por dentro (que no digo "lo que ocurre adentro", que ese es otro cantar)en una urbe con tanta historia, pues sí que es de atisbar, aunque sea con una larga cola. las transformaciones/evoluciones en los usos de los edificios, es otro tema apasionante. ese palacio de los elíseos, ya es un ejemplo magno!.
Comentado por: lolichka el 17/9/2007 a las 22:18
ah1 el otro día salía en el periódico una fotografía de Sarkozy y .. y la predienta de Alemanía debjao de un paragüas qué de bella era esa fotografía ni la música podría con ese saludo y ese paraguas es que... y en medio Putin ( que se parece al entrenador de baloncesto de Rusia) tirando cohetes que son vamos... ni la bomba atómica.. total ya no estamos en guerra fría y se ciñe a los acuerdos europeos oh!... qué mundo!
Enea
Comentado por: Enea el 17/9/2007 a las 18:43
pues en Babel, no pero en El Viajero vi...
ya le dijeron, pronosticaron en la primera vuelta Sarko-sí pero en octubre revueltas...
Quia Branly punto de partida para una ruta en las riberas, una bella fotografía, cerca del centro de sírap, parís hay unca casa museo que me fascina por una estatua, bueno una escultura pequeña y bella, en bronzo uf... impresionante
Enea
Comentado por: Enea el 17/9/2007 a las 18:31
Babel, Babel es también la rosa París...
Lo grave es que ni París motive comentarios a los amantes de los celulares, del chat, chat, de la pasarela, del carrusel digital, de la ruleta rusa banal...Ni una misa?
Comentado por: rolando gabrielli el 17/9/2007 a las 18:14
Señor Fogel: ¿podría darnos el título del artículo de Alice Kaplan que menciona? Muchas gracias por su excelente blog. Por cierto Pierre Assouline ha vuelto sobre Unamuno.
Comentado por: Kova el 17/9/2007 a las 18:00
Buenos días, la transformación de las ciudades y la pérdida muchas veces del espacio público o su ausencia,son los signos más visibles de estos tiempos, como la construcción de pequeñas aldeas medievales dentro de las urbes por estrictas razones de seguridad. Las ciudades se afean? El primer mundo tiene recursos para construir iconos, restablecer el esapcio público, dotar de vida y servicios a als ciudades. Pero ya comienzan a aparecer las ciudades muertas en el tercer mundo.
Buen día...anímense a hablar de sus ciudades...
Panama SKY, dossier de una ciudad
Rolando Gabrielli
Desde mi mesa flotante, rodeado de planos y del insípido, desafiante papel sketch, escribo sobre proyectos que cambiarán la silueta arquitectónica de ciudad de Panamá. Los planos, largos conos sin principio, ni fin, inanimados, inocentes flanquean este entorno y son el mapa trazado del diseño de una futura construcción. Una pared revestida de un veener de madera color miel define el cubículo enmarcado por un ventanal que pone en primer plano un pedazo de pared de ladrillo rojo del largo pasillo del Sótano. Canta Norah Jones, Sunrise... Miro en tus ojos la mañana. La ciudad en la superficie respira de otra manera, bufa, su cuerpo húmedo, brillante, atravesado por calles estrechas, corredores, rascacielos, torres de cristales que quisieran tocar el cielo y se reflejan frente al mar. La ciudad tiene varias caras: Panamá La Vieja, Casco Viejo o Antiguo y la ciudad moderna, que viaja de un entorno a otro, cuyo trazado es el tiempo, las épocas y circunstancias.
La pequeña ciudad se transforma por segundos en el litoral Pacífico con nuevos desarrollos vanguardistas, donde brillan los cristales y los muros le otorgan una vasta personalidad al silencio. La ciudad mira hacia el mar y la bahía dormida la enmarca en sus aguas. Espejo y reflejo, la ciudad crece desde el sueño de las mesas de diseño, un piso más alto cada día, y desde un campanario alguien nos ve a todos cuando caminamos aún por sus bulliciosas calles.
Si tuviera que definir Panamá ahora, diría que es un país de oportunidades. Carlos V de España, I de Alemania, el Emperador a cuyos dominios no se ponía el sol, pensó lo mismo hace cinco siglos, cuando vaticinó, vislumbró el destino del istmo como un paso, una vía estratégica para unir los dos grandes océanos y el mundo marítimo. Simón Bolívar llamó al istmo el Corintios griego, por su posición geográfica en el centro de las Américas. Franceses y norteamericanos cerraron el círculo virtuoso del Canal de Panamá. Fue el sueño, primero, lejano en los tiempos y la geografía, y luego la realidad de la tecnología y el coraje, como debe ser. A la zanja acuática, el área canalera, a esos 1.432.2 kilòmetros cuadrados que conforman y atraviesan el corazón de ciudad de Panamá y parte de Colón, en el Atlántico, debemos la forma de árbol recostado de la capital, empujado (a) hacia el mar y contreñida por la magnífica obra de ingeniería de principios del siglo XX, que le permite al mundo marítimo ahorrar tiempo, dinero y hacer más segura la travesía de sus naves. El Canal es una herida, dijo alguien, una frase que reflejaba en su contenido el sacrificio urbano de ciudad de Panamá en favor del comercio marítimo mundial.
Escribo a un par de pasos del escritorio del director de Anteproyectos de la empresa Mallol&Mallol, el arquitecto colombiano Juan Carlos Sáenz Pérez. Sobre su mesa, los planos se superponen como decenas de capas de cebollas. El diseño es la música de la arquitectura y sobre el pálido, cotizado, papel sketch, se erigen los esquemas, bocetos, dibujos y las estructuras que van asomando con sus cuerpos deformes, en formación, que dejan ver sus entrañas, paredes. escaleras, baños, cuartos y columnas, van reclamando sus formas verdaderas, finales, sobre el trazo del piloto negro. Detrás de la pared revestida de veener, el arquitecto Ignacio Mallol, sueña también la ciudad. Las reuniones se realizan en 5 mesas dentro del Sótano, donde los clientes van revisando, ajustando los proyectos, propuestas y aproximando los bocetos a las realidades definitivas, después de un Render, donde la edificación adquiere aspecto real. Y todo sigue siendo un comienzo, la idea que serpentea uno y otro círculo antes de cristalizar. Se va afinando la piel, la estructura, los secretos desafíos de cada edificio y las voces de los clientes recorren el Sótano. Alguna carcajada se ahoga en el espacio de la reunión y son pequeños ecos que se expanden en los dos largos pasillos que enmarcan la nave de cristal del Sòtano. Las palabras flotan como si fuéramos a despegar desde una aeropuerto subterráneo. Mallol camina, va a dejar a la salida a sus clientes y se ven en sus muñecas sus dos relojes de grandes esferas, un símbolo personal de precisar el tiempo, aún cuando la oficina es una espiral sin horarios. A la ciudad también le ha llegado su hora. La firma está en el ojo de esta tormenta urbana, un estallido de edificios altos, en tres sectores costeros: Avenida Balboa, Punta Pacífica y Costa del Este. La ciudad crece con otros recursos, más espacio, una mejor planificación y casas con todas las comodidades y el lujo del espacio.
En el Sótano, la realidad son los planos diseminados por la oficina y que asemejan tubos fluorescentes apagados o encendidos en ideas y la información que contienen los proyectos. ¿Velas que se van hacia la mar? Los secundarios y minuteros duermen en sus muñecas y entre sus manos lleva ese rosario de cuencas griegas de color verde mar, para estabilizar el estrés. Panamá es una mezcla de culturas, razas, colores, la diversidad étnica y religiosa. Está flotando siempre en el ambiente la alegría Caribe, la transparencia del sol que hace más grata la vida o menos dura. La firma Mallol&Mallol, ha evolucionado en sus 25 años como la firma más grande de Panamá y Centroamérica, de un arquitectura tradicional a una de corte internacional, de acuerdo con el arquitecto Sáenz. sus proyectos son más ambiciosos, de mayor complejidad y sin descuidar su carácter local, que le otorga una identidad, se refleja su evolución estéticamente y el uso de novedosos materiales procedentes de diferentes regiones, Europa, Estados Unidos y Oriente. La arquitectura de la firma, reconoció, responde tambien a los requerimientos ambientales, considerando materiales y tecnologias adecuadas según el proyecto, con aleros, vidrios con tratamientos especiales (Solar-E). Fachadas y cubiertas, igualmentes diseñadas para el clima tropical. Mallol&Mallol, es decididamente una empresa vanguardista.
Y en verdad la ciudad crece por segundos. Se habla de un boom de los bienes raíces y la visita de compradores es constante, promotores, agentes de venta, especialmente de Estados Unidos, que reflejan ese ritmo que puede medirse en un termómetro de este momento especial. Y basta con salir a la calle, para ver como se elevan los rascacielos frente al mar. Los diarios, revistas especializadas, la gente, comenta sobre estas edificaciones espectaculares que se suman con las cuales ya cuenta la ciudad. (Panamá tiene unos 242 edificios altos): Planetarium, ICE, Ten Tower, Torre Zeus, Capital Plaza, Yacht Club, Terrazas del Pacífico, Palacio de la Bahía, Panama Bay, Murano, Arts, son estos distinguidos inquilinos que alojan sus estructuras en la ciudad, entre muchos otros, que ya están en diseño y algunos que ya fueron construidos.
Van de 30 a 106 pisos, el Ice, edificio de apartamentos, será el más grande de América latina e inclusive que cualquier otro edificio residencial de Nueva York, Planetarium con 92 pisos avanza elegante y sobrio marcando la nueva silueta urbana en Costa del Este... Ya hace unos años la propuesta de la Torre Generali, con sus 320 mts de altura, indicaba un camino. La ciudad buscaba un icono hace un tiempo, algo que la singularice más allá del Canal.
Sobre el cristal de la mesa crece un ojo, es un largo ojo pegado al párpado de la arquitectura y podría ser el diseño de un pez. La mesa es un río con sus capas de papel sketch y se fija la estructura que pugna por ganar su superficie. ¿La forma es ocio o lucha formal de un auténtico contenido? Más bien un barco, la forma definitiva, el Arca que sueña el diluvio. ¿Es un tiempo colosal que le lleva al ojo transformarse en barco? Es un guiño de una isla a otra isla, el instante preciso en que el ojo ve el barco. El papel sketch puede llegar a ser casi invisible y naufragar con las primeras ideas del diseño. Responde a la idea que va cristalizándose en el espacio y que le pertenecerá inevitablemente.
La ciudad crece aquí en la mesa de diseño, en un Sótano, donde se erigen hospitales, hoteles, edificios corporativos, torres, templos, casinos, complejos turísticos en islas, casas y viviendas de playa. El ojo es la nave, el edificio que se expande en su propio párpado, la red de su estructura. Se hace más compleja la imagen de la estructura en el papel sketch, pero no está terminada, requiere de una sincronización de sus partes, la belleza funcional, todo aquello que diferencia a la arquitectura de un cajón vacío como un muerto a la deriva. La arquitectura es vida, aunque se trabaje con cemento y acero. Las personas habitan un espacio para vivir. La especie crece y se reproduce bajo un techo privado y común.
La ciudad fue un villorrio junto a un manglar. Tuvo amanecer y anochecer, largas tardes sobre el mar que no la abandona. Quemada, saqueada, reconstruida, olvidada, y ahora en su nuevo esplendor, quiere tocar las estrellas, la cintura de las Américas, crece mirando su propio cieloraso. No hubo sketch, sino muchos sueños de conquista, expansión de crear fortalezas y vivir las urgencias de esos tiempos, como si las paredes siempre tuvieran oídos. El rey debía saberlo todo, aunque fuera engaño, mentira. De cal y canto fueron las verdades de una construcción que se niega a desaparecer. Materiales contra el tiempo y la tenacidad destructiva de piratas y bucaneros. El tiempo pareció detenerse, pero no, el mar abría las puertas a otros mundos. Y la conquista vino de tan lejos a dejar su lengua, edificaciones, su huella entre la cruz y la espada. En medio del acecho, las riquezas que se acumulaban para la metrópolis, construían la ciudad y sus defensas, conventos, catedrales, aduanas, y a todo lo que se construyó con materiales de fortalezas, aún permanece, porque el pasado no pretende ser una humillación de la historia, más bien nos la presenta reciclada. La arquitectura es el testimonio que nos mira diariamente, es lengua de un nuevo paisaje y cultura, nos habla en una silueta que se recrea ante nosotros, los espacios que funda en la funcionalidad que le otorga al sitio.
La ciudad es una de las grandes creaciones del hombre. Allí se desarrolla la convivencia humana, ocurre nuestra existencia, y la ciudad se transforma finalmente en una piel compartida. La ciudad le dio libertad al hombre, un espacio para crear, vivir a plenitud, compartir en sociedad y construir mucho más que un techo, su hábitat y el de todos. "La ciudad os hará libres", es un mensaje que viene desde el medioevo. La ciudad ha terminado siendo la expresión de la riqueza y pobreza de su iconos, la voluntad, creatividad, aspiraciones, visión, planeamiento, sueños, de sus autoridades y profesionales, de un conjunto de circunstancias, aspiraciones, necesidades y posibilidades. La ciudad es tan acogedora, generosa, que siempre estira un poco más allá su cuerpo, se expande, abre en nuevas avenidas, y a veces, implora hacia el cielo, con sus enormes rascacielos, porque no queda más espacio ni posibilidades para seguir recibiendo gente. La ciudad necesita ser entendida por todos nosotros, su espacio no es infinito y las personas requieren cada día más servicios: agua, salud, transporte, recreación, cultura. Cada servicio requiere de espacio y capital, además es necesario generan más trabajo para las personas. Panamá, como toda ciudad en formación, está en ese proceso. El enorme volumen de proyectos y su magnitud, obligan al estado y los planificadores a replantear la ciudad junto con los arquitectos, para enfrentar los desafìos que exigiràn edificaciones y estructuras demandantes de más servicios. La ciudad està en deuda consigo misma, sostiene el arquitecto Juan Carlos Saenz, porque la arquitectura que se realiza en su àmbito supera la infraestructura existente . Al mismo tiempo, señala, ignora el espacio pùblico y su relaciòn con el ciudadano comùn y corriente. Edificar es tambièn dotar a la ciudad de espacios comunes para la convivencia y el esparcimiento. Esta propuesta no sólo es para Panamá, sino para la ciudad contemporànea , comprometida con la sostenibilidad, que busca el equilibrio entre la planificaciòn, el diseño urbano y la arquitectura, en favor del hombre que la habita. La firma Mallol&Mallol ha propuesto públicamente desarrollar integralmente la avenida Balboa como han hecho otros países con un escenografía natural de esa magnitud. La ciudad necesita un plan de aceras públicas, ha sostenido Ignacio Mallol, Presidente del Instituto Panameño de Arquitectura y Urbanismo (IPAUR).
Singapur es considerado un modelo, como en un territorio tan pequeño, sin las ventajas del escenario y las condiciones favorables de Panamá, presenta una admirable planificación urbana que utiliza todos los recursos de la tecnologia, cultura, conciencia y desarrollo humano. Las ciudades son cada día más dinámicas. Reciclan sus edificaciones, les otorgan nuevas funciones, pero los arquitectos no dejan de diseñar el futuro. El rico estado de Dubai, se encuentra inmerso en un gigantesco desarrollo hotelero en islas, nuevo aeropuerto y viviendas para la ciudad y el turismo. Las ciudades son sorprendentes, se renuevan en medio de los desafíos de la migración y de las demandas que se multiplican geométricamente como la población. China, Shangai especialmente, es el modelo de como la modernidad llega aceleradamente y de manera espectacular, global, con rascacielos y desarrollos impensados hace unas décadas. Las viejas y tradicionales ciudades no se detienen ante el futuro y vemos como incoporan un valor agregado con sus iconos y museos que atraen a personas desde distintas partes del mundo. Frank Ghery, en la madurez de su oficio, fue el precursor de los museos-iconos con el diseño del Guggenheim en Bilbao. Foster & Partners diseñó un gran edificio, de 40 pisos y 180 metros de alto, conocido como el Pepino, en Londres, que alberga a 3000 empleados de la empresa Swiss Re y sorprende no sólo por sus formas, sino porque consume un 50 por ciento menos de energía. La historia de los iconos es la de la arquitectura, porque siempre las ciudades se han visto en el espejo de sus grandes obras, como catedrales que recogen el espíritu de una época que son todas las épocas. Las Torres Gemelas, Twins Tower, con sus más de 400 metros de altura, 110 plantas, 43 mil 600 ventanas, 200 mil toneladas de acero, fueron el símbolo de la prosperidad y poderío financiero de Nueva York, ciudad por excelencia de iconos arquitectónicos. El español, Santiago Calatrava, arquitecto, ingeniero y escultor, forma parte destacada de esta generación que hace más ciudad y erige iconos, que globalizan el arte, una nueva estética funcional de la belleza. Su Torso en Giro (Turning Torso), una torre de 190 metros de altura, erigida en la ciudad sueca de Malmö, que asemeja el movimiento del cuerpo humano y que se retuerce en sí misma, dando un giro de 90 grados desde la base hasta su último piso. El genovés Renzo Piano, diseña en distintos lugares del mundo y no cesa de experimentar desde la artesanía de su arquitectura, que va desde el rascacielos del diario The New Yor Time, al llamado vidrio roto de Londres, Shard of Glass.La obra de Piano en Estados Unidos es un icono en si misma y está representada en las capitales de la arquitectura norteamericana: Chicago, Nueva York, San Francisco, Houston, Boston, California. Más de alguna vez la crítica especializada ha dicho que Piano va lontano. Las Petronas, Kuala Lumpur, Malasia, (Petroliam Nasional Berhad), torres de 452 metros de altura y que fueron las más altas del mundo hasta que se elevó Taipei 101, con 508 metros. Y el círculo virtuoso de los iconos vuelve a Manhattan, Zona Cero, con la Torre de la Libertad. Una estructura monolítica de vidrio reflejará el cielo, coronada por una antena esculpida y que tendrá 541 de altura, el edificio más alto de Estados Unidos. Cinco años duró su diseño y cristalizará en la obra, el 2011
Comentado por: rolando gabrielli el 17/9/2007 a las 17:23
Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).
Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)
Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".
04/7/2008 13:55
Publicado por: maite
04/7/2008 13:36
Publicado por: jean-Robert D
04/7/2008 09:25
Publicado por: estrella
03/7/2008 14:04
Publicado por: jean-Robert D
03/7/2008 10:20
Esto es como cuando al hombre...
Publicado por: maite
03/7/2008 02:06
Publicado por: federico
02/7/2008 18:18
Es bien querer defender derechos...
Publicado por: jean-Robert D
02/7/2008 14:19
Publicado por: maite
01/7/2008 20:53
Publicado por: rolando gabrielli
01/7/2008 18:44
Publicado por: Manuel
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