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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Jean-François Fogel

El factor tiempo/páginas

Se me escapó la columna de Alberto Fuguet en el suplemento de libros del diario chileno El Mercurio del día 5 de agosto. Sería peligroso mandar el lector a una página cuyo acceso en la Web muy pronto será restringido. Pero por suerte, Fuguet reproduce sus artículos en su blog. Y, como siempre, su manera de acercarse de perfil a las cosas para enfrentarlas mejor funciona muy bien. Él, que se describe como “escritor/lector”, es excelente escritor cuando habla de su vida como lector.

Esta vez, el lector camina para permitir al escritor una frase obvia “el que no quiere leer, que no lea”. Así de sencillo. Fomentar a la lectura está bien pero no tenemos que producir lectores pues nosotros mismos, los aficionados a la literatura, somos los primero en huir frente a un libro de gran tamaño reconoce Fuguet.

Lo que me atrae de esta confesión es que paso por la misma traición que cuenta Fuguet: tengo que reconocerlo, no terminé Until I Find You de John Irving, un autor que había acompañado desde el principio de su carrera en cada uno de sus libros, incluyendo unos no traducidos en Europa.

¿Tiene que ver esto con el número de páginas del libro de Irving? (824 páginas, en este caso, en la edición americana de Random House). Fuguet responde de manera positiva con la invención de un nuevo factor que relaciona páginas y tiempo de lectura.

“El factor tiempo/páginas, dice Fuguet, no sólo está invadiendo la industria literaria (editar libros más cortos para asustar menos, algo que se podría entender desde el punto de vista de un editor, por ejemplo), sino, y esto me parece francamente fascinante, también está alterando la forma de leer y de escribir.” De ser así podríamos decir Bye-Bye a Proust, Tolstoi, Mann, Hugo, Dumas, etc. lo que me parece inverosímil. Aun más: me parece que Fuguet se equivoca: no rechazamos a ciertas obras clásicas por ser largas sino por perder pertinencia ya fuera de su época o por tener una forma cuya relación con el contenido nos parece equivocada.

Lo que no podemos soportar es la mala combinación entre un formato literario (por ejemplo, la novela larga, que se instala en un relato lento y muy completo y ubica a sus personajes de manera muy cómoda en todos los aspectos de su vida social, psicológica, económica, etc.) y ciertos argumentos. Hay autores que se pierden en su relato. Creo que es el caso de Irving en su última novela, con las referencias interminables a los tatuajes y las visitas repetidas de Ámsterdam que el autor ya visitó en la novela anterior. De verdad, somos buenos, ingenuos lectores. Aceptamos el camino más largo pero hay que entregarnos algo en el recorrido. No importa el número de páginas, pero cada página tiene que justificar su presencia.

[Publicado el 14/8/2007 a las 10:00]

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Comentarios (5)

  • hola ahuiyd nghhb mn gkiun ,klu








    lkn h

    Comentado por: jessica el 22/4/2008 a las 03:23

  • [No importa el número de páginas, pero cada página tiene que justificar su presencia.]

    Muy cierto, amigo Fogel. Y habría que ir más allá, incluso:

    No importa el número de palabras, pero cada palabra tiene que justificar su presencia.

    Comentado por: HjorgeV el 15/8/2007 a las 23:18

  • Afortunadamente está la otra cara de la moneda, quienes apuestan a la lectura, cultura, conocimiento, como el diario La Nación y otros Medios, que saben que no todo es farándula, entretenimiento, voyerismo o simplemente la apología al Yo, al espejito de la autocontemplación, esa mixtura del YO-YO...

    El ADN de la oferta mediática cultural


    La oferta mediática es un huracán que no toca tierra y se alimenta de las tres V: voyerismo, velocidad, vanidad-vitrina y banalidad. En ese enjambre pugnan la imagen y la palabra, las 24 horas del día y los 365 días al año por esta máquina circular llamada Internet. El tema de estas líneas es celebrar un hecho notable de la oferta mediática y que nos hace llegar un diario escrito en castellano, de América del Sur, editado en Buenos Aires, Argentina y que se llama La Nación. Argentina siempre ha tenido una oferta cultural notable en su capital, la city porteña, deslumbrante en ocasiones, siempre persistente y presente. Los lectores, cada día más veedores, mediáticos, están girando hacia lo visual, la imagen, sin duda.
    Los impresos están temblando ya hace algunos años, aunque hoy el papel tiene como respaldo Internet y los blogs, imágenes. No obstante en esta revolución de la información y de los sentidos, nada es suficiente, ante el entretenimiento y la fantasía de los juegos digitales. Los hechos suelen ser los mismos y se repiten, trasladan, copian, de un medio a otro a nivel global. Nunca como ahora la masificación informativa es más perfecta y aburrrida. Por eso, los Medios tienen que hacer algo más creativo, inteligente y de impacto. Es lo que está ocuriendo en el mercado, dar en el clavo que es lo que quiere el lector-espectador engolosinada con la banalidad y una oferta muchas veces mediocre. La Cultura, como tema, por lo general es una oferta marginal en muchos medios. Casi ninguno incluye entrevistas a poetas o se esmera en incluir poemas de nivel literario. Poca o nula crítica de cine. Reseñas muchas veces comerciales y superficiales.
    Sin embargo, los grandes periódicos en castellano e inglés están haciendo movimientos significativos para captar lectores y forman opinión pública. Incluidos The New York Time y El País de España. Página 12 tiene una de las mejores ofertas culturales a través de sus análisis, enfoques y preo cupación temática. Clarín también tiene su propia óptica y persentación de los temas.
    La Nación ha dado un paso en esa dirección. Sus directivos consideran que la Cultura forma aprte del corazón del diario y que durante dos años hicieron ingentes e infructuosos esfuerzos por editar un nuevo producto cultural, como el que acaban de lanzar este sábado al mercado.
    A esta nueva oferta le llaman adnCultura, y que reunió en un hotel de Buenos Aires a 1800 intelectuales, artistas y público en general. Entre las autoridades gubernamentales estuvo la ministra de Cultura del gobierno porteño, Silvia Fajre.
    Son 35 periodistas los que trabajarán en esta nueva plataforma cultural del diario La Nación. Es una revista interactiva con el público y donde escribirán algunas plumas reconocidas, además que la revista se imprimirá en papel. Jorge Fernández Díaz, uno de los ideólogos del proyecto, reveló que :"Nos costó mucho llegar a una síntesis en la que se dieran la mano lo clásico y lo moderno, lo consagrado y lo nuevo, lo sofisticado y lo popular."Raquel Loiza, antigua redactora del diario, es la autora del slogan ADN-CULTURA y lo explica: "la cultura está en la identidad misma del diario y partimos de ese majestuoso genoma cultural para desarrollar un nuevo estilo y abrir nuestros ojos a todas las tendencias".
    Es un paso en la dirección del mercado, lo nuevo es quizás interpretar es6te caos de la modernidad. No es una aspiración muy sencilla, pero es lo que está ocurriendo en el mundo.
    En esta primera edición se ha incluido una larga conversación en Nueva York, entre los escritores norteamericano Paul Auster y el argentino Eloy Martínez.
    Lo importante de este encuentro, -donde hablan de sus obras, Borges, Kafka, Proust, Grass, Vila -Matas, de la ausencia de traducciones de literatura latinoamericana al inglés en las útimas dos o tres décadas, del rechazo de sus libros por muchas editoriales, del tema del oficio (la escritura), del Quijote, Beckett,-es que Roberto Bolaño, el gran ausente, los puso a hablar de la literatura latinoamericana, dijo Paul Auster.
    Según Eloy Martínez: "La gran literatura en castellano está hecha de música. No solo la poesía. Francisco de Quevedo, los cronistas de Indias, Rulfo, García Márquez y, por supuesto, Borges están llenos de música. No se entiende a Borges por completo si no se advierte que su lenguaje es música. Escribía siguiendo el hilo de música de las frases, quizá porque era ciego". ¿Y a Alejo Carpentier por qué nunca nadie lo nombra? A José Lezama Lima con su extraordianria novela Paradiso y Julio Cortázar?.
    Y Paul Auster también dispara su propia visión sobre Borges, que dejó de ver desde los 50 años de edad, pero supo escribir y leerlo necesario. "Borges es... no sé cómo decirlo... un escritor menor genial. Sí, eso: un escritor menor genial. Creo que su mayor fuerza radicaba en el hecho de que conocía sus límites. Ni siquiera intentó escribir novelas, no podía hacerlo. En cambio, perfeccionó aquello que sí podía hacer. De los gigantes de la literatura del siglo XX, Kafka es mi preferido.
    Del diálogo entre ambos escritores ha quedado claro que el Norte y el Sur siguen siendo ilustres desconocidos. Que a pesar de la globalización, Internet y de las comunicaciones instantáneas mundiales, la literatura vive sus propios patrones de encierro circular. Y la poesía no figura en estas grandes ligas del mercado editorial. ADN Cultura tampoco se hizo eco de este género fantasma.
    Afortunadamente existen también medios alternativos de Norte a Sur que pugnan por su espacio en búsqueda del lector perdido. Esta eclosión de blogs, reporteros casuales, escritores independientes y disponibilidad de herramientas de comunicación y edición, son las que ponen a pensar a los "grandes medios de comunicación", porque el mundo está cambiando hasta su manera de caminar.
    Rolando Gabrielli©2007

    Comentado por: rolando gabrielli el 14/8/2007 a las 21:16

  • Vivo en un sitio donde no se lee...más bien se lee y escribe sobre el celular...cualquier texto con alguna extensión es rechazado visceralemente aunque fuera el último escrito de la tierra con las instrucciones para salvarse. No es un problema de extensión, sino de actitud frente a la lectura. leer significa un esfuerzo y además tiempo, pensar, atención. La concentarción de las eprsonas cada día es menor. La TV, los video juegos, el entretenimiento (hasta el cine que ponga algunos problemas o a pensar, les cuesta ver), todo lo banal le gana de lejos a la lectura. Basta con leer lo que la gentee scribe, com ose expresa, porque ello refelja sus lecturas.
    La extensa novela de Murakami,584 páginas, me ha mantenido muy entretenido por su novedoso manejo de eprsonajes, situaciones, temática y del lenguaje.. Anoche superé la página 391 sin ningún obstáculo. Kafka en la orilla tiene aventura, novedad si se puede usar esa palabra literiamente hablando...Une sorprendente acontecimnientos e historias....
    La industria editorial edita por cantidades industriales muchabasura, y ese es otro tema...en vez de ir en busca del lector eprdido, persiste en editar lo comercial sospechoso...
    Detectives salvajes tiene 600 páginas, pero es muy leible,,,,

    Comentado por: rolando gabrielli el 14/8/2007 a las 17:53

  • Creo que la reflexión de Alberto Fuguet está muy extendida entre los lectores.
    Saludos,
    Diego

    Comentado por: Diego Fernández el 14/8/2007 a las 15:33

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

Enlaces

Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)

 

Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

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