El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
MÁRAI
Leyendo Hermana (editorial Salamandra) de Sándor Márai recuerdo la declaración de Marcel Duchamp: “No creo en el arte. Creo en los artistas”. En este caso, el artista es un pianista, Z., que un narrador encuentra en un hotelito de montaña durante la Segunda Guerra Mundial. Z. es un artista, es decir, la “única persona capacitada para implementar un orden provisional en el caos del rebaño humano.” En lugar de tocar el piano, Z. implementa el orden, en esta novela del maestro húngaro –que escribe un texto que cuenta como una enfermedad- le aparto de su arte al paralizar dos de sus dedos.
Qué más voy a decir de Márai: ya hablé del impacto que me provoca la lectura de sus libros. Nunca me decepciona: otra novela traducida al castellano, otro fin de semana fenomenal. Con Márai, lo que deslumbra, es una manera ineludible de imponerse a su lector. Su arte, tiene una forma clásica: narración psicológica. Su entorno es Europa central antes de los años 50 (el continente de Roth, Musil, Schnitzler, etc.): un mundo en el atardecer. Su talento es la manera discreta de mantenerse fuera de lo que escribe: Márai es un novelista que deja a sus personajes en libertad. “Escritor, a ver si aprendes a ser humilde, profundamente humilde”, dice el narrador en un especie de entrega del secreto último del arte de Márai.
La historia de Z. es la historia de la enfermedad del pianista, de su relación con sus médicos y cuatro hermanas que vigilan su cama en Florencia, en Italia. Desde La montaña mágica no había leído algo tan fuerte sobre el sentido secreto de la enfermedad. Pues no hay un enfermo de verdad que no llega a preguntarse: ¿Por qué me toca a mí vivir en la cama?
“Un médico únicamente sabe tratar las enfermedades. Solo Dios sabe curar”, responde el médico de Z. para explicar que no hay explicación y Márai consigue convencer a su lector que así es. Todos somos personas incurables; sobrevivimos gracias a médicos que nunca podrán tocar el fondo de nuestro dolor. En cualquier vida, la enfermedad no es nada, siempre hay algo más grave y callado.
En el caso de Z. se trata de un amor imposible, inacabado, pues la música del pianista alcanza a una mujer que él, como hombre, no sabe curar de su frigidez. Z. domina el arte cuando el público lo necesita, pero ser artista es otra cosa: es ser el artista eficiente de su propia vida.
Hace seis años, el premio Nobel J.M. Coetzee formuló grandes reservas sobre Márai en un artículo publicado por The New York Review of Books (20 diciembre de 2001 —no se consigue en Internet sin suscripción). “Sería de esperar, escribía, que los nuevos lectores ignoraran el ruido y aceptaran a Márai por lo que —sobre la base del limitado conocimiento que de él tenemos fuera de Hungría— parece ser: un escritor menor, con un estilo de ficción algo pasado de moda, pero un atento cronista de la década oscura de los años 40 y un valeroso portavoz de una clase social en desaparición.”
Vemos que no se detiene el ruido y cada día hay más traducciones del novelista húngaro. No voy a discutir lo de “pasado de moda”. Márai no es un revolucionario de la prosa, pero tiene una magia humilde en el momento de entender cómo funciona el ser humano. Elije siempre el detalle significativo. Lo dice el narrador de lo que fue su última novela publicada antes de su salida de Hungría: “El arte siempre es el arte del detalle”.
[Publicado el 18/6/2007 a las 10:15]
Comentado por: Kame el 20/6/2007 a las 06:04
Leí Divorcio en Buda, El último encuentro; pero el que más me conmovió fue La mujer justa.
Márai cala hondo en los sentimientos de los pesonajes, insertos en un sistema social que se desmorona. Si los ubicáramos en la actualidad, se moverían con las misma facilidad, o con las mismas incertidumbres, nadando por las aguas de la amistad, el amor, la pasión, la fidelidad y la traición. No dudo del talento de Márai como escritor. Pero, claro, yo no soy Premio Nobel.
Comentado por: Caetana el 19/6/2007 a las 11:30
Acabo de terminar de leer "La herencia de Eszter" y voy a empezar a leer "La hermana", las compré juntas. Coincido en que Márai no es un revolucionario de la prosa, pero lo que me sorprende es que un nobel exprese que Márai -o de quien fuese- posee "un estilo de ficción algo pasado de moda". Qué cosas.
Disfruto enormemente su blog, es excelente y el primero que leo todos los días.
Comentado por: Apostillas literarias el 19/6/2007 a las 10:23
Estoy de acuerdo con la descripción que haces de la literatura de Sandor Marai. Ruidos aparte -de los cuales no tenía conocimiento- he de decir que es un escritor que me ha sorprendido por su forma de situarse frente a los personajes. Hoy es difícil que los libros te sorprendan por cómo están escritos, hay una homogeneidad frustrante. "La mujer justa" y "El último encuentro" reunen todas las características que señala Fogel en su artículo. Inteligente y cautivadora la posición que adopta el narrador frente a ambos triángulos. Vale mucho la pena
Comentado por: Melquiades el 18/6/2007 a las 18:48
Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).
Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)
Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".
06/7/2008 19:31
Yo mismo he tenido que vivir el...
Publicado por: Roberto Salazar
06/7/2008 18:34
no dejen la informacion buena de...
Publicado por: catalina
05/7/2008 17:49
pero n elimana los determinantes...
Publicado por: Enea
05/7/2008 08:42
Es curioso, el programa elimina...
Publicado por: provoqueen
05/7/2008 05:23
Publicado por: Namor Adenip
04/7/2008 13:55
Publicado por: maite
04/7/2008 13:36
Publicado por: jean-Robert D
04/7/2008 09:25
Publicado por: estrella
03/7/2008 14:04
Publicado por: jean-Robert D
03/7/2008 10:20
Esto es como cuando al hombre...
Publicado por: maite
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres