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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Jean-François Fogel

SOBRE VALLEJO

No sé cómo llamarlo: huida, destierro, exilio, renuncia, auto-despide. No importa la palabra, lo que acaba de hacer el escritor Fernando Vallejo, al renunciar a su nacionalidad colombiana es un acto de súper-rico. Lo pensé varios días. Creo que su decisión se parece a una mala broma si pensamos, por ejemplo, en el músico Mstislav Leopóldovich que acaba de morir. Al salir  de la Unión Soviética no tenía más que su violonchelo, y los maestros del Kremlin le retiraron la nacionalidad soviética unos años después. A pesar de recuperarla, utilizó pasaportes de Mónaco y de Suiza hasta el final de su vida, pero siempre decía que no aceptaba otra nacionalidad. Era un apátrida peleándose con su país.

Hay que recordar lo que pasó: Rostropóvich perdió su nacionalidad por apoyar a Alexander Soljenitsin. Fue un castigo. Soljenitsin también perdió su nacionalidad soviética, tal como el poeta Joseph Brodsky. Y la lista de escritores que encontraron la misma suerte es larga: Vasily Aksyonov, Vladimir Voinovich, Lev Kopelev, Georgi Vladimov, Valeri Tarsis. Para ellos fue una vida jodida, trámites sin fin.

El tema no es frívolo. Basta leer lo que escribe la ONG Human Rights Watch sobre el uso de la nacionalidad por gobiernos para entender el tremendo privilegio de Vallejo. No renuncia a nada, renuncia a algo que le sobra. No es necesario escribir una carta pública para anunciarlo al resto del mundo. Quizá, hay que hacerlo. Decir que su país es un país asesino e imbécil, tal como lo afirma Vallejo, se puede entender; pero despojarse de su nacionalidad como acto de protesta tiene poco sentido. Mejor callarse e irse.

Otra cosa es incorporarse a otra cultura hasta tal punto que uno toma la nacionalidad que va con una cultura, como el caso del poeta TS Eliot renunciando a ser americano para sentirse inglés de verdad. Es lo que me molesta de la carta de Vallejo: se va para México sin tener los motivos de un TS Eliot establecido en Inglaterra. Recuerdo de lo que me decía el escritor Bruce Chatwin, que no soportaba a Margaret Thatcher. Después de provocar un caudal de críticas sobre Inglaterra terminaba siempre de la misma manera: “Right or wrong, my country” (No importa si se equivoca, es mi país).

[Publicado el 11/5/2007 a las 12:02]

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Comentarios (14)

  • Muy revelador el comentario de El Editor en cuanto a la tradición que Vallejo estaría siguiendo. En fin, me parece que Vallejo va más allá de la ireverencia por la irreverencia, lo suyo es un acto metafísico, poético, si cabe.

    para aquelos que piensasn que todo se debe a un enamoramiento de Vallejo con México, les dejo este pequeño texto de Schopenhauer:


    Dado que el carácter nacional se refiere a las masas, no se puede honestamente decir mucho en su favor. Al contrario vemos solamente en distintas encarnaciones a la rudeza, perversidad y dapravación humana; a eso se le llama carácter nacional. Luego de habernos repugnado con uno de ellos, elogiamos al siguiente hasta que nos cansemos nuevamente de él. Toda nación ridiculiza a las demás y todas tienen razón.

    Comentado por: Douglas el 02/10/2007 a las 18:18

  • Esto lo escribí el 9 de mayo y lo comparto...

    Siempre me pregunté: ¿Qué habrá detrás del horizonte? ¿Cómo sería cruzar la línea que separa a un país de otro? Imaginé el cielo de uno y otro lugar. No hay fórmulas para pensar tan lejos y olvidar el sitio infeliz que uno pisa. Se nace de parto y ahí se echan las primeras raíces. No es nuevo nadar en el útero de la historia. Cuando gané unos premios y mucho antes, solía reflexionar cómo sería imprimir un libro. Preguntas aparentemente tontas, curiosidad quizás de ver algo que pareciera escrito por otro. Papel/árbol/tierra/palabra/lector.
    Un escritor escribe y publica, pensaba. Kafka ni Rulfo, pensaron lo mismo, porque le dieron vuelta al ovillo de la palabra. Adelantaron el futuro de alguna manera. Pasó el tiempo y Kafka se fue con la idea de una hoguera para sus libros inéditos, pero dejó palabras que hablaban de un futuro incendio cotidiano.
    Los caminos de la literatura son kafkianos, rulfianos, y de muchas otras maneras, porque no existe un menú/manual global del escritor. Ni quien escribe sabe hacia donde lo conducirán sus propias palabras. Se sabe con seguridad que se escribe de izquierda a derecha en renglón horizontal la prosa y la poesía en un sentido vertical. Todo lo demás es literatura. Es todo lo que hay, papel y lápiz o la pantalla de un ordenador. En ambos casos se hace lo mismo, escribir, como ahora.
    Hay muchas teorías de por qué un escritor es un incómodo, un aguafiestas, una persona "desajustada" a las normas del establecimiento y las critica de una u otra manera, hasta con su propia actitud. La literatura que ha perdurado en el tiempo nunca ha sido pasiva, permisiva, cómplice del orden establecido.
    Al abandono del estado de sus responsabilidades culturales, se suma la ley del embudo del mercado y de esta manera el escritor ingresa con pasaje de ida al triángulo de las Bermudas. Es viejo el tratamiento de indiferencia, olvido, arrinconamiento y expulsión por parte de los estados a aquellos incómodos y trasgresores. Siempre habrá un lugar en el congelador para ellos. Pinochet marcó a muchos con una L en el pasaporte para que no pudieran regresar y a otros les quitó la nacionalidad. Inmovilizó la palabra el general. Periodistas, escritores, intelectuales se transformaron en judíos polacos errantes y algunos encontraron otras patrias, donde hicieron el resto de sus vidas y murieron. La historia está plagada de casos humillantes, aberrantes, que han puesto a oler mal la historia. Por eso huela más mal aun que estas mal paridas democracias nuestras sigan ahogando a escritores, hombres de letras, y les tiendan un cerco de mil y una maneras, les priven del necesario oficio para ejercer la vida. No hay razón de estado para quemar una página de un libro, empujar a un escritor fuera de sus fronteras, marginarlo porque no agita la bandera del oficialismo o paga su estadía en su país de origen con la retórica estatal.
    Ninguna fotografía en este Blog es una casualidad. Sólo obsérvelas bien. Ellas se explican así mismas. Tienen su propio contenido. Ya veremos de qué nos hablan y qué nos quieren decir.
    Quien pareciera protegerse del sol o buscar el horizonte perdido, es el escritor colombiano Fernando Vallejo, quien acaba de nacionalizarse mexicano, tras residir en ese país del norte por los últimos 36 años de su vida. El autor de La Virgen de los sicarios, premio Rómulo Gallegos, no sólo cambió de pasaporte como cualquier ciudadano que llena los requisitos para optar a la nacionalidad de otro país, sino que dijo: "Desde niño sabía que Colombia era un país asesino, el más asesino de la tierra, encabezando año tras año, imbatible, las estadísticas de la infamia. Después, por experiencia propia, fui entendiendo que además de asesino era atropellador y mezquino. Y cuando reeligieron a Uribe descubrí que era un país imbécil. Entonces solicité mi nacionalización en México, que me dieron la semana pasada".
    Caracol Radio fue la primera en dar a conocer una carta de Vallejo de renuncia a su nacionalidad, el pasado domingo y el diario El Tiempo de Colombia recoge parte de ella, donde el escritor acusa a Colombia de haberle "cerrado las puertas para que me ganara la vida de una forma decente que no fuera en el Gobierno ni en la política, a los que desprecio, y me puso a dormir en la calle, tapándome con periódicos y junto a los desarrapados de la Carrera Séptima y a los perros abandonados, que desde entonces considero mis hermanos".
    Vallejo es biólogo y cineasta, estudió en Italia, y en su misiva de adiós a Colombia, la calificó "como la mala patria que me cupo en suerte, acabó con mis sueños de cineasta".
    Cuantas veces me ha podido atropellar Colombia, me ha atropellado".
    Vallejo subrayó en su carta que fue demandado por un polémico artículo : "Hace un año me querían meter preso por un artículo que escribí en la revista SoHo señalando las contradicciones y las ridiculeces de los Evangelios. Eso dizque era un agravio a la religión y me demandaron. ¡Agravios a la religión en el país de la impunidad!
    "Pero en lo que más se equivoca es en repudiar a Colombia por violenta y corrupta, para acogerse al escudo mexicano. México es un país extraordinario, pero su historia y su presente son, lamentablemente, aún más violentos y corruptos que los nuestros. En cuanto a su amor por los animales, le espera una desvelada labor en su nueva patria, pues, aparte de profesar México pasión por las riñas de gallos y las corridas de toros, son tristemente célebres sus sangrientas peleas de perros. "
    El diario El Tiempo ha asumido aparentemente la defensa de la dignidad de Colombia y de ser colombiano, acusando a México de ser un país aun más corrupto que Colombia.
    Bien hace en recordar el diario colombiano que en México han sido acogido cuatro escritores colombianos: Barba Jacob, Germán Pardo García, García Márquez y Álvaro Mutis. Sin contar, claro está, más de cinco millones de colombianos que viven Estados Unidos, Europa y Panamá. Y algunos otros millones que huyen de la violencia y deambulan por Colombia.
    Si no nos damos cuenta, América latina es este corcho que flota de milagro y se hunde por pedazos de desamparo, olvido, la levedad de sus gobiernos son este pantano, sueño fantasmal.
    La primera foto es de Fernando Vallejo y pareciera que se hace luz y sombra para mirar el horizonte, el futuro y predecirlo con base al pasado que es el presente, porque nada cambia del paisaje detrás de un florero. La visión de un escritor no suele ser idílica.
    La segunda foto, es un trazador, propaganda del conocido 911 de Estados Unidos, esa urgencia famosa que siempre encuentra respuesta y alguna solución. A veces necesitamos llamar a alguien para que venga en nuestro socorro o tal vez sólo escuche una llamada. La solidaridad debiera existir no sólo en la desgracia, ese es el mensaje finalmente.
    La tercera foto es el lector defecando en la Feria del Libro de Bogotá. Los estados, las empresas, diversas y muchas instituciones se "cagan" en la cultura y permanecen impávidos, y de paso en los escritores.
    La cuarta foto podría ser una disyuntiva personal, cuando vengo de Causeway, auqnue sé que acvenida debo tomar. Ambas avenidas están acopladas en una suerte de destino y complemento. Los mártires existieron, son los del 9 de enero y esa avenida se llamó por décadas la 4 de julio. Los tiempos cambian. Los poetas, a la izquierda, cuando vengo del Causeway, no me conducen a mi paradero.
    Pie de Página
    Yo me saco el sombrero charro por México: le construyó estatuas en vida a Gabriela Mistral, la humillada del Valle de Elqui. Le ofreció a Neruda asilo y un avión en medio de su agonía y la de Chile. Escritores importantes han escrito grandes novelas y se han contaminado con su cultura, gente, el espinazo feroz del DF. Bolaño, García Márquez, Mutis, Malcon Lowry (Under Vulcano), Breton, Graham Greene, Ginsberg, Kerouac, D. H. Laurence. México no deja indiferente ni a la muerte.

    Comentado por: rolando gabrielli el 14/5/2007 a las 19:40

  • Como siempre, encontramos una balanza perdida entre los actos y las razones de Vallejo. Vivir bajo la sombra de Wilde, con la diferencia de no contar con el wit para poder criticar a una cultura, a una nación o a un grupo específico. Ya está bien, siempre lo mismo, las mujeres embazaradas que parecen vacas, el papa que no sé qué, bla bla bla. Vallejo, magnífico escritor, pésimo crítico: de serpiente pasó a cacatúa remilgona. Y él mismo se busca lo que pasó: que la mitad de las personas que leen lo de la nacionalidad diga "ya lo esperábamos", y la otra mitad "por fortuna este momento se dio".
    (www.rastreandoadedalo.blogspot.com)

    Comentado por: Gómez el 14/5/2007 a las 09:30

  • En la formulacion de Fogel hay ciertas cosas que no entiendo, primero: los casos traidos como ejemplo, mas que todo de artistas despojados de sus tradiciones y raices por el monstruo comunista, poco o nada tienen que ver con la renuncia de Vallejo, son ejemplos traidos de los cabellos, que por lo extremos pretender ser antagonicos, pero no hay parangon, ni historico ni moral,es que eso de las comparaciones siempre es odioso, cuando no es inutil; segundo: qué es eso de super-rico?, entonces, segun el moralista Fogel, tener una nacionalidad, la que sea, es una riqueza, como llamarla, intrinseca, irrenunciable?
    Tercero: por qué callarse? acaso no puede uno quejarse y manifestar en voz alta lo que siente?, a Fogel le puede parecer irrito el gesto, en su desconicimiento de la actual Colombia y de la obra de Vallejo (no de otra manera se puede explicar su opinion), ya que es la realidad colombiana la que pelea con el argumento. Tomar el gesto de Vallejo por el lado en que lo toma Fogel es quedarse en la superficie del asunto: el de creer que Vallejo es un escandaloso que no hace sino imprecar y quejarse; la cosa es al contrario, Vallejo destila amor por Colombia (hay que leerse los libros), y si dice lo que dice es por denunciar lo que pasa (interpretacion mia, igual ahi esta la carta que se exlica por si misma) basta con leerse las ultimas declaraciones de Mancuso, de los "paras", el "pais asesino" se le queda chiquito al pais formal que expulsa campesinos cuando no los descuartiza vivos frente a la indiferencia, como llamarla.. asesina, si, de todos nosotros.
    En cuanto a lo de incorporarse a otra cultura y lo de T.S. Elliot, ni Vallejo se "fue" para Mexico (lleva alla 30 años) , ni tapoco necesita "sentirse mexicano de verdad", él no escogio ese destino, digamos que fue al contrario, ese destino lo escogio a él. A fin y al cabo, y contradiciendo a Chatwin, lo de la patria no es como ser hincha del Liverpool o del Chelsea, y esa es la ventaja de ser un hombre libre, que puede uno renunciar a esos prejuicios patrioteros, de eso se trata, de ser consecuente.

    Comentado por: Mauricio el 13/5/2007 a las 22:32

  • Bella
    excesiva bella....bella su texta....
    pero qué bella bella bella bella....
    tanta belleza de una texta así poética
    bella bella bella excesiva todo excesivo...
    aaaah aaahh bella bella bella aaaaaaahhhhhh....
    (completar) (si puedes)

    Comentado por: E. Neo Verdus el 12/5/2007 a las 14:26

  • a mí no me extrañó nada que Fernando Vallejo formalizara la renuncia a su nacionalidad colombiana, digo formalizara porque hace mucho rato que reniega tanto de ella, que es como si hace mucho la hubiera dejado. total, vive en México desde 1971, y supongo que allí ha escontrado más tolerancia y comprensión para su condición humana conflictiva y conflictuada, quizás agravada por su condición homoerótica no disimulada ni ocultada -no tiene por qué-. lo sigo desde hace unos años, y siempre me ha llamado la atención su desparpajo para llamar la atención, valga la redundancia. la primera vez me pareció valiente y osado, me sorprendió, las subsiguientes empecé a sentir un poco de pena por él, cuando declaró que las bibliotecas y librerías ya estaban demasiado llenas para seguir escribiendo, que por tanto al menos él ya no iba a aportar nada más. felizmente no cumplió su amenaza y siguió publicando, pese a que se autoconsideraba "un autor muerto". todo un personaje Fernando Vallejo, quien llama a su ciudad Medellín, "Metrallo" -parece que los narcos la llaman así-. toda su vida es una paradoja, al punto que no hay literatura más colombiana en la última década que la de F Vallejo, el ex colombiano. pero sí, creo que más allá de lo anecdótico, el editor tiene razón: a Vallejo lo motivan esas otras subrazones, que tienen que ver con Barba Jacob y Vargas Vila. Y claro, su Virgen de los sicarios ya casi que se puede considerar un clásico de la literatura colombiana de fines del siglo 20.



    Comentado por: lolichka el 12/5/2007 a las 00:48

  • Vallejo no puede renunciar a ser colombiano. Todo lo que escribió -literalmente y con nombre propio- lo debe a Colombia. No pude renunciar a sus recuerdos, a su infancia. Pero sí puede utilizar su sensibilidad y su trabajo para mostrar a muchos que hay cosas que están más allá que las lealtades nacionalistas que padece con fiebre alta América Latina - empezando por Chavez y con Uribe Vélez con síntomas de contagio. Renunciar a llevar un pasaporte es poca cosa...eso es cierto, pero escandalizar para recobrar algo del humanismo al que se debe un escritor, es muy valioso. Y eso fue lo que hizo al decir lo que dijo.

    Comentado por: caborca el 11/5/2007 a las 23:55

  • (Por el título, pensé que se trataba de don César Abraham.)

    Creo que Fernando Vallejo siempre fue conocido como un artista provocador. Con esta nueva pose -estoy de acuerdo con usted- ha exagerado bastante. Pero supongo que está en su pleno derecho expresivo.

    Después de haber leído el texto recomendado, me ha vuelto a quedar una gran incógnita:

    ¿Y qué habría opinado usted si Vallejo hubiera sido cubano, ante tanta censura y marginación cultural y artística?

    Sigue resultando para mí fascinante ver cómo usted en su anticastrismo recalcitrante (porque, al parecer, le resulta difícil ser objetivo: éste es un ejemplo), cambia volublemente el rasero con que mide, según la camiseta (nacionalidad) del comentado de turno.

    Sus razones tendrá.

    (Respecto a su traducción. Ojo que no es lo mismo decir "Equivocado o no, es mi país", que "No importa si se equivoca, es mi país". Porque me puede IMPORTAR MUCHO, y, sin embargo, con resignación, seguir siendo MI PAÍS. No tiene por qué convertirse una neta constatación seguida de amor patrio, en un apoyo incondicional a todo lo bueno y lo malo.)

    Comentado por: Cuaderno Contable el 11/5/2007 a las 23:31

  • Yo antes también era muy apegada a la nacionalidad, la patria, el terruño y los magnos símbolos patrios, pero con el tiempo he cambiado. Jamás renunciaría a mi nacionalidad, pero entiendo a aquellas personas para las que esos conceptos tan valiosos para otros, significan poco.

    Entre tu pueblo y mi pueblo
    hay un punto y una raya
    para que mi hambre y la tuya
    estén siempre separadas.

    Arribal Nazoa - Juan C. Núnez. Canción Punto y raya

    Comentado por: Fátima el 11/5/2007 a las 22:23

  • Debe ser un lio cambiarse de nacionalidad, que si el carnet de conducir no vale , que si esto que si lo otro y encima para que no le veo el sentido ¿acaso no somos todos habitantes de un mundo lleno de envidias,falsedades y ladrones a cual más cualificado?
    WWW.antoniolarrosa.com ---(Escritor malisimo) sin embargo me leen cada vez más. Gracias por su sacrificio.

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 11/5/2007 a las 18:41

  • Yo lo sigo viendo como una broma pesada...tal vez demasiado. Colombia es un país al que he visitado mucho los últimos años y he cogido un gran cariño, dejando el narcotráfico y las guerras internas a un lado, nunca deja de asombrarme la calidad humana y el ingenio de sus habitantes, me parece una ofensa bastante grave la que hace Vallejo. En el fondo siento vergüenza de la imagen que proyecta al resto del mundo de nustros países.

    Comentado por: dorothy hale el 11/5/2007 a las 17:33

  • En la biografía de Porfirio Barba Jacob, Vallejo escribe que el poeta iba y venía "por la geografía de América en busca de una patria mejorcita para remplazar la mala que Dios nos dio". Eso lo decía ya en 1991. La renuncia de Vallejo no es un hecho gratuito ni un derroche, sino que creo que hay que verla desde la perspectiva de su identificación profunda con Porfirio Barba Jacob. Por paradójico que parezca, Vallejo renuncia a su propia nacionalidad para seguir los pasos de cierta tradición literaria colombiana en la cual se inscriben Barba Jacob y Vargas Vila.

    Comentado por: El editor el 11/5/2007 a las 15:37

  • excesivo de bello su texto...

    Enea

    Comentado por: Enea el 11/5/2007 a las 13:40

  • excesivo
    Enea

    Comentado por: Enea el 11/5/2007 a las 13:34

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

Enlaces

Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)

 

Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

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